Gazeta de Antropología, 2008, 24 (1), artículo 17 · http://hdl.handle.net/10481/6995 Versión HTML  ·  Versión PDF
Recibido 20 febrero 2008    |    Aceptado 30 abril 2008    |    Publicado 2008-05
¿Existe 'arte prehistórico'?
Does “prehistoric art” exist?



RESUMEN
El artículo cuestiona que se pueda hablar con propiedad de la existencia de un "arte prehistórico". A lo sumo se trataría de una "estilística" particular o bien una estética propia, en un sentido muy amplio.

ABSTRACT
This paper questions the idea that we can speak properly of a prehistoric art. In short, it would be a particular style or aesthetic, in the broad sense.

PALABRAS CLAVE
arte prehistórico | estética | belleza
KEYWORDS
prehistoric art | esthetics | beauty


Las reflexiones que en este artículo me atañen giran alrededor de las siguientes interrogantes: 1) ¿Podemos realmente hablar de arte prehistórico sin definir previamente lo que entendemos por arte? 2) Si en la actualidad caben las discusiones en torno a un arte verdadero en contraposición a un arte falso, o de un arte bello (“bellas artes”) frente a un arte feo, o incluso de arte culto por encima de un arte popular, vulgar o marginado; o también, del arte institucionalizado contrariado por un arte de vanguardia (incluso después de que se han explicitado los presupuestos axiológicos desde donde parte cualquiera de las concepciones que se tengan del arte), ¿es posible también que, cuando los historiadores del arte hablan de arte prehistórico, podamos encontrar en tal período manifestaciones seudoartísticas? Probablemente no, si tomamos en cuenta que en tal período se ignora de la existencia de concepciones teóricas respecto al arte. Posiblemente sí, si hacemos caso de la perspectiva científica -léase historia, sociología o arqueología del arte- que pretende demostrar lo contrario de lo anterior

Es común encontrar que en la mayoría de las historias del arte, se parta de la existencia de un “arte prehistórico”, sin plantearse primero acerca de la imposibilidad de hablar de su existencia. Si por lo menos se cuestionara eso, obligaría a sus autores a formular explícitamente una noción de arte. Pero en lugar de esa actitud crítica, se explaya a todas luces los prejuicios, producto de juicios a priori respecto al concepto de arte.

Ingenuamente se me puede objetar, que cada autor maneja -por lo menos implícitamente-una visión latente de lo que es arte. Lo que respondería con cierta molestia, es que eso no es un mérito, y que no sorprende a nadie, puesto que es obvio que cualquier individuo parte de una visión implícita de mundo.

De lo que se trata es de explicitar, tan siquiera, los presupuestos básicos de los que parte el historiador de arte (1).

Desde mi enfoque, hablar de “arte prehistórico” es una pretensión que no me atrevo asumir seriamente por las razones siguientes:

Primero, para abordar tal investigación, no partiría de una supuesta definición universal de arte, porque precisamente eso no existe. Por el contrario, partiría de una definición a posteriori particular, que explicitaría lo mejor posible; y no me contentaría con el presupuesto de una visión implícita de arte, como si fuese un a priori. Tomaría partido desde el inicio, pero de manera manifiesta, no latente. En segundo lugar, reconocería que hablar de “arte prehistórico” remite más al terreno especulativo que al terreno científico. Es decir, que admitiría no poseer suficientes pruebas para demostrar los límites del arte prehistórico, en relación con las manifestaciones seudoartísticas (porque hablar de arte implica necesariamente tener la capacidad de poner en evidencia, cualquier otra manifestación, que pretendiéndose artística, no pasa de ser una pretensión, que bien podríamos calificar de seudoartística).

Al hablar de arte vital y de arte bello, se borra – recurriendo al simplismo- el problema del ser del arte de un solo plumazo. Puesto que, cuando se habla de arte vital se está pensando en el instinto de supervivencia o voluntad de vivir, lo que lleva consigo la emergencia no solo de una visión mágica explicativa del mundo, sino también la creación de instrumentos encaminados a una utilidad especifica: la supervivencia. En donde todo lo creado por el hombre es hecho principalmente para tal fin. Es decir, que las cuevas de los primeros hombres fueron pintadas no para que la cueva fuera más bonita que la del vecino, sino para poseer primeramente de una manera mágica, al animal que habría de ser cazado. Se representaban no solo a los animales que se cazaban para su alimentación, sino también a las bestias que admiraban por su poder, agilidad, y ferocidad, y de los que la tribu podría ser víctima. Obviamente también se especula, y con justa lógica, que tales representaciones cumplían funciones pedagógicas en relación también con la supervivencia

En efecto, el vitalismo -si queremos hablar en tales términos- se representaba en las pinturas rupestres, en las estatuillas, en su música y en su danza. Y si bien existe la posibilidad de que tales manifestaciones humanas se hicieron en algún momento por mero gusto, por mero placer, -y no para adorar a sus tótemes, para protegerse, para apropiarse mágicamente del poder, o para la fertilidad o la caza, etc.- , es más cercano decir que la intencionalidad estética era un elemento añadido, secundario. Por eso creoque primero se representó el instinto de supervivencia de manera irreflexiva mediante las pinturas rupestres, estatuillas, música, danzas, lanzas, máscaras y amuletos entre otros, para dar paso, cientos de años después, a un pequeño despliegue de placer y gratuidad, predominando siempre la utilidad sobre lo gratuito, el interés sobre el desinterés, pues en términos filosóficos estrictos, el interés (2) está en relación a una utilidad práctica, de ahí que sea preciso entender lo “útil” en términos de utensilio: instrumento material concreto que se presta a la manipulación real.

Han de transcurrir miles de años para que se emplee explícitamente el término “arte”. Y a pesar de que en occidente fue Platón en su República, el primer autor que asume como problema el arte, es precisamente su discípulo quien se detiene a meditar en torno al concepto “arte”. Aristóteles, ateniéndose a la definición del arte en tanto mimesis (engaño, mentira), lo entiende primeramente y de manera estricta como la acepción lo indica, es decir, como artificio. Es por eso que el arte es la forma fundamental como el hombre se comporta con el mundo, se organiza en él y se lo apropia, de ahí el devenir cultural del ser humano. El arte se dividirá en conocimiento teorético-conceptual en tanto teoría; en segundo lugar, como acción moral para con los otros, en tanto política; y finalmente, como la producción creadora de obras , en donde Aristóteles distinguirá luego entre la producción técnica de los oficios, y la configuración artística. El producto técnico lleva para Aristóteles la utilidad, el logro de un objetivo fuera de él mismo, mientras que la obra de arte tiene su fin en sí misma, en su íntima inutilidad, futilidad o gratuidad.

¿Pero en qué piensan los historiadores y los arqueólogos del arte? Si se amplía la definición de arte sin hacer distinciones como las anteriores, se cae en el error típico de los que pretenden llevar a cabo una investigación científica del arte (en este caso la historia del arte o arqueología del arte), o sea, de considerar cualquier manifestación cultural como artística; lo que nos llevaría a la prostitución del arte, y con ello a una anarquía de visiones artísticas-lo que no estaría mal si se tuviera conciencia de sus implicaciones-,que si al momento (de manera implícita o irreflexiva) plantea que cualquier manifestación humana es arte; está diciendo al mismo tiempo, que todo vale lo mismo, y que por consiguiente “nada tiene valor en sí mismo”; lo que ni extraña ni espanta, si todo lo dejamos en manos del espectador condicionado, situado y enajenado en su ser libre.

Finalmente, es imperativo negar la posibilidad siquiera a hablar de “arte prehistórico”. Lo más que se puede decir, es que hubo una especie de estilística (3) en la prehistoria. De ahí que en contraposición a la óptica oficial -aquí bosquejada- considero que es mejor referirse a una estilística prehistórica y de aprehensión mística de lo real a través de un analogonimaginario (4), (concepto tomado de la fenomenología, el cual no nos limita, a oscilar, entre una intuición de lo bello y lo feo, sino que nos lanza más allá; a una aprehensión imaginaria sublime, que involucra el mundo de nuestras emociones, el mundo de nuestros miedos, de nuestros sueños y pesadillas) , o en su defecto de estética-estirando la definición- antes que hablar de “arte”.

 


 

Notas

1. Raimond Bayer plantea que el origen del arte radica en la calidad de la sensación, en la seguridad de la memoria y en la importancia del mimetismo. Por su parte, Herbert Read, en su famosa obra Imagen e idea (aún reconociendo yo el atrevimiento de sus afirmaciones), pretende demostrar que de todas las facultades superiores que conforman la cultura humana, el arte es la primera y principal función de todas. ¡Y esto sin haber definido adecuadamente lo que él entiende por “arte”! Asimismo, niega la evolución del arte y en su lugar habla de la ampliación de la conciencia estética. Y aunque a este respecto aplauda a Read, he de matizar más las cosas y contrariar un tanto lo que ha dicho, pues a pesar de que estoy de acuerdo en negar la evolución del arte y de afirmar la ampliación de la conciencia estética (a través de las diferentes fases de aprehensión estética -que de manera brillante explica- : vitalismo, simetría, equilibrio, profundidad, abstracción, etc,.) una cosa es hablar de arte y otra de conciencia estética, así mismo, una no implica necesariamente la otra. Ahora bien, a pesar de que Read rechaza la dirección hegeliana -lo que me parece bien- que supone no solo una axiología estética sino también la evolución del arte como si hubiese un progreso a través del tiempo, la definición que él da del arte no ayuda en mucho, cuando dice que el arte es “la habilidad o destreza que se requieren para realizar las intenciones del artista” (Herbert Read, Imagen e idea. 1954. México, FCE: 15) La definición de arte que brinda Read no sólo peca de ser limitada sino también de ser superficial. Lo que recuerda a la de cualquier diccionario escolar: ¿Qué es el arte? ¡Todo lo que hace el artista! ¿ Qué es un artista ? ¡Todo el que hace arte! La reducción al absurdo es brutal. En este sentido, la deuda de Read para con nosotros radica en la posterior explicación de lo que él ha de entender por “artista”. Al mismo tiempo, Read prefiere decir : “El arte prehistórico es esencialmente un arte de líneas, un arte de croquis ” (Read 1954: 23) antes que decir que la aprehensión prehistórica de lo real, se representa mediante líneas y croquis. Si lo hubiese dicho de esta. manera, las cosas serían menos complicadas. Pero en efecto lo son , porque lo hemos querido. Lo hemos permitido.

2. Lo útil y el interés se debe entender a como lo entiende Kant en la Crítica del juicio, y no a como algunos autores le dan vuelta, como si se hablase de una “utilidad espiritual”. Sin embargo, eso no quiere decir que el espectador pueda asumir una actitud estética liberada completamente del sentimiento y del juicio de gusto sobre lo agradable. En esto tenía razón Nietzsche contra Kant.

3. Para Raimond Bayer “hay una estilización en el arte prehistórico, pero esta estilización seguramente se presenta, sino como un mejoramiento, al menos como una búsqueda de tipo estético” (Bayer, Historia de la estética. 1961. México, FCE, 1993: 17) De acuerdo estoy con Bayer en que, si pensamos en el período prehistórico, bien se puede sostener que hay una estilización en las representaciones que dan cuenta de un “tipo estético”. De manera similar lo expresó Read al resaltar que la cualidad principal del arte paleolítico constituye quizá un estilo. Para Read: “Los estilos varían con los lugares y los períodos; reflejan los hábitos culturales de distintas fases de la economía humana” (Read 1954: 44) . Sin embargo, hablar de los “tránsitos del arte prehistórico” no es suficiente para demostrar “la existencia del arte prehistórico” mismo (es como referirse a los ángeles y a todo lo supuestamente creado por Dios, para demostrar así la existencia de Dios), aunque en tales representaciones culturales encontremos tránsitos estilísticos. Bien podría ser que todo arte exprese cultura, pero no toda manifestación cultural es artística. Asimismo, todo arte evidencia un estilo, pero no todo estilo es una muestra de arte. Estos son elementos básicos que ni Bayer ni Read tienen claro, quizá porque parten de otros principios teóricos que considero inexactos.

4. La representación imaginaria (imagen mental) de lo real (el bisonte concreto), a través de un análogon (el dibujo, en tanto mimesis del bisonte real) propuestocomo real (todos decimos : ¡es un bisonte no un elefante !) , o lo que es lo mismo, la irrealización (la aprehensión emocional e imaginaria) de lo real (el bisonte concreto).


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