Gazeta de Antropología, 1996, 12, artículo 00 · http://hdl.handle.net/10481/13579 Versión HTML  ·  Versión PDF
Recibido 12 septiembre 1996    |    Aceptado 28 septiembre 1996    |    Publicado 1996-10
Un fruto maduro: La licenciatura en antropología social y cultural
Aripe fruit: Bachelor's degree in Social Anthropology



RESUMEN
Artículo editorial sobre la nueva licenciatura en Antropología Social y Cultural.

ABSTRACT
Editorial about the new degree in Social and Cultural Anthropology.

PALABRAS CLAVE
licenciatura en antropologia social | estudios de antropología en la universidad española | antropólogo
KEYWORDS
social anthropology graduate | anthropology studies in Spanish university | anthopologist


Esta revista nació hace quince años con vocación de impulsar en Granada los estudios de antropología, que, por entonces, estaban lejos de las aulas y de las instituciones. Los que la dimos a luz sabemos mucho del esfuerzo y de la constancia por mantener estos ideales y este proyecto en una situación de marginalidad y desconocimiento inicial de la disciplina por parte de las instituciones. Los doce números publicados han ido saliendo adelante, a base de dedicación voluntaria y voluntarista, de tenacidad y de ilusión de un grupo reducido de personas para pedir colaboraciones de artículos, pordiosear financiación y llevar a cabo nosotros mismos todas las tareas de edición y de distribución.

Hoy, quince años después, hay que reconocer que esta semilla no fue vana ni cayó en terreno baldío. Se pueden ver los frutos. A lo largo de estos años, esta vocación inicial no se ha apagado. La Gazeta de Antropología mantuvo los primeros años, en Granada, una presencia de la disciplina, cuando ninguna institución ni la Universidad daba oportunidad para los estudios de antropología en Granada. Fue un oasis en el desierto. Sus páginas fueron tribuna para dar a conocer investigaciones que se llevaban a cabo, reflexiones teóricas o información. Bajo su sombra funcionó un seminario de antropología, grupos de investigación, algún congreso y diferentes ciclos de conferencias que dieron la oportunidad de oír y ver entre nosotros a algunos antropólogos de otras regiones de España y del extranjero. Fueron los años ochenta. En esta época, a nivel del Estado español y de las diferentes autonomías, la disciplina fue singularizándose respecto a las demás ciencias humanas, sobre todo respecto a la filosofía, la historia y la sociología. Se empezaron a considerar y apreciar sus aportaciones específicas tanto al conocimiento científico como a la gestión pública. El resultado fue una mayor implantación y un reconocimiento creciente del quehacer antropológico.

Este cambio se empezó a notar, en Granada, en los años noventa. El área de antropología social de la Universidad de Granada se empieza a dotar de profesorado que imparte la asignatura en los estudios de pedagogía, sociología, filosofía, trabajo social, farmacia. Estos profesores –gran parte de ellos socios fundadores de nuestra revista– ponen en marcha un doctorado en antropología social y cultural, que ha sido un semillero indiscutible de investigadores en antropología. Se crea también el Centro de Investigaciones Etnológicas ‘Ángel Ganivet’, de la Diputación de Granada –también con buenas conexiones con la revista–, pionero en todo el Estado español en el fomento de los estudios etnológicos, por sus publicaciones, sus congresos y coloquios y sus variados ciclos de conferencias, que han facilitado el que se hayan tratado científicamente temas relevantes por personalidades egregias de la antropología y otras ciencias afines.

Y la última etapa, que habría que reseñar en esta maduración de la antropología en Granada, es la creación en la universidad, en julio de 1994, de un Departamento de Antropología y Trabajo Social, en el que ejercen docencia seis profesores de antropología y donde se llevan a cabo importantes proyectos de investigación sobre temas muy variados: conflictos étnicos, educación multicultural, drogas, mujer gitana, nuevos movimientos colectivos, antropología política, antropología y arte, etnomusicología, curanderismo, nuevos movimientos religiosos.

En la actualidad, falta algo por hacer urgentemente. Los años de docencia de la antropología en las diferentes facultades han ido despertando una serie de vocaciones al quehacer antropológico. Son muchos los alumnos que acuden al Departamento de Antropología y Trabajo Social, con un deseo de profundizar su formación antropológica, pidiendo que se implanten los estudios de Licenciatura en Antropología Social y Cultural (licenciatura de segundo ciclo), reconocidos hace cuatro años por el Consejo de Universidades.

Desde esta editorial la Gazeta de Antropología se dirige a las autoridades universitarias granadinas y autonómicas, para hacerles caer en la cuenta públicamente de que la implantación de la Licenciatura en Antropología Social y Cultural en la Universidad de Granada es una necesidad y un fruto que ha ido madurando en años pasados en la misma Universidad, y que, de no recogerlo ya, podría pudrirse. Hay demanda. Hay recursos mínimos. Hay una tradición y una expectativa probada. Hay garantías de futuro. No parece oportuno esperar más. Falta la voluntad política decidida. La sociedad granadina, las diferentes instituciones y sobre todo la universidad se enriquecerán con ello.

Nuestra revista cree que con ello se impulsarán los ideales que la vieron nacer. Reconoce su labor subsidiaria en los años de desierto y con esta nueva etapa espera que su función de servir de cauce a la investigación antropológica se verá enriquecida con los nuevos antropólogos que surgirán de esta nueva licenciatura.


Gazeta de Antropología