Gazeta de Antropología, 1993, 10, recensión 01 · http://hdl.handle.net/10481/13643 Versión HTML  ·  Versión PDF
Publicado 1993-10
Candace Slater:
City steeple. City streets. Saints tales from Granada and a changing Spain.
Berkeley/Los Ángeles/Oxford, University of California Press, 1990.

Rafael Briones Gómez


RESUMEN
Recensión del libro de Candace Slater: City steeple. City streets. Saints tales from Granada and a changing Spain. Berkeley/Los Ángeles/Oxford, University of California Press, 1990.

ABSTRACT
Book review of Candace Slater: City steeple. City streets. Saints tales from Granada and a changing Spain. Berkeley/Los Ángeles/Oxford, University of California Press, 1990.

PALABRAS CLAVE
Granada | historias de santos
KEYWORDS
Granada | Saints tales

Cuando cayó en mis manos este libro de Candace Slater, City Steeple, City Streets («Campanarios y calles de la ciudad») confieso que quedé defraudado porque, a primera vista, sus aportaciones me parecían pobres e insignificantes. Por otra parte, me intrigó el ver cómo la figura del frailecico capuchino podía haberse convertido en tema de estudio e investigación en la universidad norteamericana. Las únicas publicaciones conocidas sobre Fray Leopoldo son la biografía escrita en 1970 por su correligionario Fray Ángel de León, Mendigo por Dios. Vida de Fray Leopoldo de Alpandeire, y un artículo que yo mismo publiqué en 1990, en Gazeta de Antropología, «La romería de los favores: el día nueve en Fray Leopoldo». La primera publicación está hecha desde la óptica y los intereses de la institución capuchina, desarrollando la biografía del fraile tan popular en Granada, para realzar el camino de la espiritualidad capuchina. Lectura en clave espiritualista, clerical e institucional de un fenómeno que en la historia se dio como insignificante y casi opuesto a dicha institución. Fray Leopoldo estaba ya en el panteón popular desde sus últimos años de vida, cuando parece ser que en el convento se le tenía en último lugar, sin apreciar mucho su labor. La biografía de Fray Ángel de León intenta recoger al Fray Leopoldo mitificado por el pueblo y recuperarlo para la institución, haciendo una relectura en la clave del catolicismo oficial. Este cambio de táctica de los frailes capuchinos y de la iglesia oficial se verá a los dos años de la muerte de Fray Leopoldo. Tras su muerte, acaecida el 9 de febrero de 1956, el 31 de mayo de 1958 sus restos serán trasladados a la antigua iglesia conventual, donde aún están, en una cripta especial que se hizo en la nueva iglesia en 1969. En 1961, el 26 de junio, el Excmo. Sr. Arzobispo de Granada inició su proceso de beatificación y canonización. Por último, la biografía se escribe en 1970. Desde 1958 los frailes capuchinos también editarán un boletín bimestral, Fray Leopoldo, con la referencia de los favores y milagros del fraile.

En el artículo a que me he referido tomé la devoción a Fray Leopoldo como un caso representativo de la religión popular, en su vertiente utilitaria de búsqueda de salvación, haciendo una descripción etnográfica del ritual de los días nueve de cada mes, en la cripta de Fray Leopoldo, y apuntando algunas hipótesis sobre el funcionamiento de este tipo de religiosidad no oficial ni culta, que se caracterizaría por un tipo de relación de contrato interesado con lo sagrado, en que se da algo para recibir una salud integral, en aquellas zonas difíciles o desahuciadas por la técnica. En un artículo posterior, presentado en el V Congreso de Antropología en Granada y pendiente de publicación, hice ver cómo existía una especie de constelación de religión popular utilitaria, formada por una serie de devociones o mediaciones religiosas, variadas en lo superficial, pero que tendrían todas un parecido esquema. A estas mediaciones corresponderían una serie de devotos o clientes que tendrían unas características determinadas de sexo, edad, extracción socioeconómica y nivel de instrucción. Un rasgo que abarcaría a todas estas características sería el hecho de que los clientes de esta religiosidad se sitúan, tanto en el ámbito de la iglesia católica como de la moderna sociedad occidental, en los márgenes. Recientemente, estamos avanzando en la verificación de estas hipótesis, relacionando esta constelación de clientes de Fray Leopoldo con el fenómeno del curanderismo en Andalucía oriental, del que nos estamos ocupando en estos momentos. Porque, en las salas de espera de los consultorios y en las capillitas o lugar de operación de los curanderos que llevamos entrevistados, Fray Leopoldo está ineludiblemente entre la cohorte de santos, vírgenes y cristos, en forma de estampas, estatuillas o cuadros, que los clientes regalan a los curanderos y que ellos van acumulando. Son los santos de esta constelación de la salud integral y del bienestar humano logrado por el recurso a lo divino por medio de los intermediarios. Es el ámbito de la profecía, la curación de naturaleza variada en el cuerpo y en el espíritu, las intervenciones divinas que superan las leyes físicas y, en general, la satisfacción de las necesidades humanas.

Visto, pues, desde la óptica del análisis antropológico de la religión popular, el libro de Slater es pobre. Falta una interpretación del fenómeno religioso popular que encarna Fray Leopoldo. Pero, tras la lectura detenida, hay que reconocer que a la autora no le interesa en primera instancia la religión como fenómeno cultural. El libro utiliza el caso de Fray Leopoldo para plantear una problemática teórica de gran importancia para la cultura popular y para la teoría antropológica. Se trata de la tradición oral respecto a Fray Leopoldo. La autora conoce muy bien la bibliografía de las leyendas y relatos de los santos, habiendo investigado y escrito previamente obras sobre literatura de cordel piadosa en Brasil. Concretamente, ha estudiado las narraciones en torno al padre Cícero Româo Batista (1844-1934), una figura de gran importancia en el noroeste de Brasil. No le interesan las funciones sociales que la devoción a Fray Leopoldo tiene en la actualidad. Por eso no busca los milagros o favores que la gente dice realiza Fray Leopoldo tras su muerte. Lo que le interesa son los datos sobre la reconstrucción de la historia de Fray Leopoldo por la tradición oral. Y los relatos de santos no sólo los estudia desde un punto de vista lingüístico-literario, que es el de su especialidad, sino también etnológicamente, analizando sus incidencias culturales. Por eso el estudio de la tradición oral será un modo de estudiar la cultura. En el caso de Fray Leopoldo la autora verá en el material oral recolectado un reflejo de la España franquista, de la postura de la Iglesia, de la modernización y del cambio, así como de la estructura social.

Pero vayamos al detalle en la presentación del libro que pretende esta amplia recensión. Y empiezo por resaltar positivamente la metodología cuidada. El trabajo de campo que se realizó desde enero a agosto de 1984, con una más breve estancia en el verano del 86, para confirmar y completar datos, ha sido intenso y fructífero en la recogida de materiales. Parece suficiente a pesar de tratarse de una extranjera, dado que la autora es profesora de español y portugués en la Universidad de California (Berkeley) y que, por lo tanto, domina muy bien el idioma hasta en matices que se traslucen en el texto. Slater dice disponer de cincuenta horas de grabación y casi seiscientas páginas de notas de campo. Se trata de testimonios sobre Fray Leopoldo de personas diferentes y de duración variada. A veces se trata de frases cortas sobre la vida de Fray Leopoldo, otras de narraciones más largas y elaboradas. La forma de realizar esas entrevistas –según nos cuenta la autora en la introducción, muy rica en notas metodológicas y técnicas, cosa rara en muchas de las etnografías de los antropólogos a pesar de que en muchas ocasiones tras la lectura de las mismas nos gustaría saber más sobre el proceso metodológico– fue muy variada, y consistió en un vagabundeo de campo que daba pie a encuentros y confidencias sobre Fray Leopoldo de intensidad variada. Es de alabar la habilidad de la investigadora para meterse en todos los intersticios de la sociedad granadina, para buscar las situaciones adecuadas y los informantes bien situados en una red social fecunda. De todo ello nos da cuenta la autora en su introducción y queda como estímulo y modelo para otros investigadores. La utilización y explotación de los materiales en el análisis y en el texto final son dignos de elogio. Los textos que se citan están acompañados de las coordenadas de la persona. Hay abundancia de citas que ilustran muy bien la teoría que se va desarrollando. Prueba de lo concienzudo de la autora en su metodología es cómo se excusa de poder ofrecer una transcripción fonológica de las entrevistas elegidas para el apéndice B como más representativas. Es de elogiar, igualmente, el apéndice A, en que se hace una comparación de las fuentes que utiliza la autora sobre acontecimientos extraordinarios, viendo cómo estos acontecimientos son citados por la biografía, por los artículos del proceso de canonización o por los testimonios de la tradición oral grabados, clasificándolos y diciendo el número de veces que en la tradición oral se alude a ellos.

Respecto al contenido y conclusiones del libro, se afirma que las narraciones, cuentos y leyendas sobre la vida de los santos constituyen un género literario y etnológico particular, cuyas características en el caso de Fray Leopoldo se ponen de manifiesto y se analizan, pero que serían extensibles a otros casos. Por eso el libro pretende aportar a la teoría general de las leyendas de santos el hecho de su pluralismo, su posición de enfrentamiento con la autoridad institucional y su dimensión temporal totalizante, que engancha el pasado y el futuro desde el presente. Las leyendas muestran cómo la tradición enfrenta y hace dialogar a los individuos y a las instituciones. Al mismo tiempo, las historias sobre Fray Leopoldo ilustran la tensión entre los conceptos de «oficial»y «popular», «secular» y «sagrado»,«oral» y «escrito» y la naturaleza compleja pero esencial de lo que llamamos «pasado».

En el plano metodológico hay que resaltar la riqueza, la actualidad y la amplitud de información teórica de la autora. En su trabajo de campo tomó contacto con casi todos los investigadores de esta temática general en la antropología española. Las referencias bibliográficas demuestran que conoce bien las fuentes. Igualmente hay que alabar su conocimiento bibliográfico de los restantes temas teóricos tocados en el libro (hagiografía, leyendas, tradición oral, folclore, religiosidad popular, Andalucía, etc.).

El libro está dividido en seis capítulos. El primero presenta el fenómeno de Fray Leopoldo, tanto en su vida como en el hecho de su devoción, centrándolo en el contexto de Granada y de la moderna España. Subraya como importante para España, en el siglo veinte, la relación entre la Iglesia y el Estado. Este capítulo tiene su valor como divulgación para lectores extranjeros que no conocen nada de España, pero adolece de profundidad en sus análisis y se basa en datos o postulados previos que serían discutibles o que saben a tópicos. El capítulo segundo está dedicado al estudio de la biografía oficial de Fray Leopoldo, de la que hemos hablado. Presenta las actitudes de los distintos sectores de la Iglesia católica oficial respecto al proceso de beatificación de Fray Leopoldo. Por otra parte, sugiere que esta biografía de Fray Ángel se parece a otros modelos hagiográficos en una serie de puntos de baremo de santidad que Fray Leopoldo superó ampliamente. En el capítulo tercero se inicia el núcleo central del libro, que son los relatos de los hechos transmitidos oralmente y que reflejan una interpretación de los individuos sobre la historia de Fray Leopoldo. Tras una introducción en que se presenta a los contadores de historias, se presenta una primera serie de relatos que la autora categoriza como «leyendas», que se parecen a la biografía en que Fray Leopoldo va superando con éxito una serie de pruebas. En ellos se toma una actitud positiva y de apoyo a Fray Leopoldo. Sus diferencias con la biografía son muy notables en el papel más central que tienen los laicos, en las actitudes variadas (crédulas o incrédulas) respecto a los milagros y en los detalles sobre los sucesos que revelan una cultura menos clerical y más popular. Igualmente, muchos de estos relatos están cargados de una corriente subterránea pero fuerte de anticlericalismo. En el capítulo cuarto se analizan otra serie de relatos catalogados como «contraleyendas», porque, a diferencia de la biografía y de las leyendas, se trata de relatos que presentan a Fray Leopoldo puesto a prueba en situaciones difíciles en que se reclama su ayuda y en que fracasa. La actitud ante Fray Leopoldo es de ataque. También reflejan una amplia variedad de posturas ante los milagros. Coinciden con las leyendas en sus ataques a la autoridad y a las instituciones, aunque en ellas esto se hace de una manera mucho más explícita. En el capítulo quinto se pone de manifiesto cómo muchos de los informantes relatores de leyendas y contraleyendas utilizan a Fray Leopoldo como excusa y trampolín para tratar y evaluar el tema de los cambios en España y en Granada, centrándose en las primeras décadas del régimen de Franco. El capítulo final trata de cómo en los relatos de Fray Leopoldo se plantean, más allá de sus funciones manifiestas que serían la religión como solución a las situaciones de impotencia humana, de una manera latente, una serie de temas teóricos a los que ya nos hemos referido, esto es, las dicotomías «popular/oficial»,«secular/sagrado», «oral/escrito», «pasado/ presente».

Crítica general: Muy bien la metodología y el trabajo etnográfico, así como el hacer ver la riqueza inmensa de la tradición oral. Pero a veces la autora afirma cosas que pueden ser exageradas en su interpretación, o lo hace de forma rápida o partiendo de postulados previos. Valgan como ejemplo dos datos que serían muy discutibles. En la introducción (pág. 1) nos afirma como una de los primeros datos el que Fray Leopoldo es particularmente bien conocido en Andalucía y «probablemente el más conocido de los santos no canonizados de toda España». Es verdad, según he podido constatar en mi trabajo de campo, que, a través del boletín de Fray Leopoldo, se reciben ecos de sus favores de toda España y del extranjero. Pero la afirmación es un poco exagerada y constituye uno de los fallos grandes del libro–típico, por otro lado de algunos investigadores extranjeros, particularmente norteamericanos, cuando escriben sobre España–. Se toma la parte por el todo. Se afirma un tanto gratuitamente que Fray Leopoldo es el caso más representativo de un santo popular y también de la España cambiante bajo el registro de lo religioso y de lo profano. Sus conclusiones son, por tanto, pretenciosas. Igualmente, en la página 2, nos dice que «la contemporaneidad de Fray Leopoldo, su incuestionable identidad urbana…». No estoy de acuerdo, y yo lo cuestionaría por los datos que tengo. Aunque ocurra en la ciudad (y Fray Leopoldo se movía mucho también por los pueblos), creo que su público fue rural y sigue siéndolo, aunque estén situados en la ciudad. Son los reductos de la cultura rural presente en las ciudades (si es que se puede trabajar con esta dicotomía rural-urbano).

En resumen, un buen trabajo etnográfico y una buena sistematización teórica sobre el material empírico, a propósito de las leyendas en la tradición oral. Bastante más flojas veo sus aportaciones al fenómeno de la religión popular o de la evolución política y religiosa de los últimos cincuenta años en España. Ha querido sacar demasiadas conclusiones de su estudio y de su material.


Gazeta de Antropología