Gazeta de Antropología, 2013, 29 (1), artículo 09 · http://hdl.handle.net/10481/26480 Versión HTML  ·  Versión PDF
Recibido 8 abril 2013    |    Aceptado 20 mayo 2013    |    Publicado 2013-06
Para una aproximación compleja en el conocimiento del hombre
For a complex approach to human knowledge




RESUMEN
Los procesos sociales y los progresos científico-técnicos han acentuado la necesidad de un enfoque científico complejo en el estudio y conocimiento del hombre (la necesidad, en suma, de una antropología compleja). El autor reivindica desde planteamientos marxistas una aproximación compleja en el estudio y conocimiento del ser humano y analiza las posibilidades de dicha aproximación, así como los problemas metodológicos y epistemológicos que la misma plantea. Concluye señalando la necesidad de un enfoque complejo del ser humano para la construcción de una sociedad socialista y para el avance del desarrollo social.

ABSTRACT
Social processes and scientific and technical progress have emphasized the need for a complex scientific approach in the study and knowledge of man (the need, in short, for a complex anthropology). From Marxist precepts, the author calls for a complex approach to the study and understanding of human beings and analyses the possibilities of this approach, as well as methodological and epistemological problems it poses. The study concludes by pointing out the need for a complex approach of humans to the construction of a socialist society and the advancement of social development.

PALABRAS CLAVE
complejidad | epistemología de las ciencias humanas | interdisciplinariedad | antropología marxista
KEYWORDS
complexity | epistemology of the human sciences | interdisciplinary | Marxist anthropology


El problema del hombre presenta desde hace tiempo una actualidad particular, lo que se explica por la dinámica de los procesos revolucionarios y sociales, así como por los progresos sin precedentes de la ciencia y la técnica, que plantean con acuidad varios problemas. ¿Qué posibilidades abre el dominio del hombre sobre las fuerzas sociales y naturales? ¿Cuáles serían las consecuencias de esa situación? ¿Cuál es el criterio de la responsabilidad humana? ¿Cuáles son las vías que conducen a la liberación real, al desarrollo armonioso y multiforme de la personalidad humana? 

Una aproximación científica al hombre debe afrontar, así, toda una serie de nuevos problemas. En nuestros días, en torno al problema del hombre, se produce un movimiento que agrupa, integra y sintetiza las ciencias naturales y las ciencias sociales. El rasgo característico de las tendencias modernas hacia un conocimiento sintético del hombre es la voluntad de buscar las leyes fundamentales mediante las cuales las teorías y los métodos científicos están en interacción, interferencia e interpenetración. 

La necesidad de una orientación científica en la elaboración de esas relaciones interdisciplinarias complejas plantea el importante problema de un método de aproximación complejo. Esta idea fue defendida firmemente a finales de la década de 1960 por varios autores marxistas (por ejemplo, por B. G. Ananiev en su obra de 1969, en ruso, El hombre como objeto de conocimiento). La orientación hacia un tratamiento complejo de los problemas del humanismo se acentuó, también, entre varios representantes de las ciencias naturales y sociales que expresaron tendencias materialistas, democráticas y humanistas, aunque fuese de manera abstracta. Uno de los polos de esas tendencias multiformes, diversas, contradictorias, está representado por la escuela psicológica de Jean Piaget (véase su obra, de 1972, Epistemología de las ciencias del hombre). En el otro polo cabría citar la tentativa de P. Teilhard de Chardin, quien intentó desarrollar un conocimiento sintético del hombre partiendo de postulados panpsicológicos y panbiológicos (recuérdese su obra, de 1955, El fenómeno humano). 

Una aproximación científica compleja conlleva determinados presupuestos. Importa sobre todo que el objeto del conocimiento científico manifieste un tipo determinado de totalidades. Es inútil consagrar una aproximación sintética y un examen multiforme a objetos de conocimiento que, en el marco de relaciones dadas, constituyen estructuras compuestas de elementos aislados y muy simples. Igualmente, los objetos donde predomina la aglomeración mecánica de elementos, partes y relaciones que pueden ser descritas de manera relativamente completa con la ayuda de medios puramente formales de análisis, tampoco exigen métodos complejos de investigación. 

Por totalidades orgánicas entendemos totalidades que manifiestan la aparición de propiedades integrantes (emergentes), en las que sus partes poseen un grado de complejidad proporcional a la complejidad del sistema entero; el conjunto constituye la unidad dinámica compleja de una multitud de objetos concretos aislados. Esas totalidades engloban, por ejemplo, sistemas tales como el organismo viviente, la comunidad social, los sistemas automáticos y cibernéticos, y naturalmente al hombre. Tal tipo de totalidades exige una aproximación compleja. 

Pero la existencia de tales objetos de conocimiento no basta para asegurar espontáneamente una aproximación científica compleja. Esta precisa que la práctica social y el conocimiento científico hayan alcanzado un grado determinado de madurez. En tanto que la práctica social no apele al descubrimiento científico de relaciones de totalidad orgánica y no plantee más exigencia histórica que una deducción espontánea, intuitiva y superficial de procesos, el objeto es examinado de manera más o menos unilateral por una o varias ciencias, sin que haya síntesis de resultados ni de métodos. 

Una aproximación compleja -que implica la posibilidad y la necesidad de producir un conocimiento sintético- solo puede realizarse cuando se está en presencia de un sistema desarrollado de teorías científicas que apuntan hacia un objeto dado. Supone, también, la existencia de un conjunto de métodos y enfoques científicos particulares (específicos), al mismo tiempo que universales. Métodos y enfoques aptos para descubrir de qué modo las relaciones e interacciones sistémico-cualitativas y estructural-funcionales propias del objeto considerado están sometidas a una regulación general. 

Por último, tal aproximación exige que un determinado conjunto de teorías y de métodos científicos esté sometido a una orientación filosófico-metodológica. ¿Cómo podría una investigación científica orientarse en el laberinto de los nuevos problemas si no se apoya en una concepción del mundo, en una concepción metodológica altamente desarrollada? 

Los procesos de conocimiento han adquirido, de  manera universal y simultánea, una importante amplitud como resultado de la evolución del saber durante los últimos tiempos. En la ciencia moderna, el hecho de que los métodos y enfoques complejos se combinen y presenten un desarrollo global es una característica de estos; tal es la forma fundamental adquirida por la integración del conocimiento científico en las condiciones de la revolución científica y técnica contemporánea. La aproximación compleja al problema del hombre es un momento muy importante de esa tendencia general de la ciencia contemporánea. 

El hombre es una totalidad orgánica de un tipo superior, caracterizada por una infinita diversidad de relaciones, por la interpenetración dialéctica de cualidades y de aspectos inagotablemente ricos. Marx subrayó que el hombre no se adapta pasivamente en su pertenencia a la naturaleza; es un ser activo e innovador. Su comportamiento no es simple subordinación a las leyes biológicas de una especie viviente. Está afectado por un coeficiente de universalidad; en toda situación concreta actúa subordinando las leyes biológicas a las formas superiores de la acción en sociedad. El trabajo, como forma suprema y altamente universal de la interacción, hace del hombre, entre todos los objetos de conocimiento, el más universal, el más multiforme, el más “complejo”. 

El estudio completo del hombre supone, en primer lugar, un conocimiento de la estructura del sujeto como individuo activo y la comprensión de los sistemas constituidos por las formas esenciales de su actividad: trabajo, conocimiento, comunicación. Por otra parte, la estructura de la actividad humana comporta niveles diferentes. Más particularmente, un nivel inferior, compuesto de sistemas de micro o macro movimientos que corresponden a propiedades naturales del hombre como individuo; y niveles superiores ligados a las funciones sociales del hombre como personalidad. Estos niveles se mezclan frecuentemente, lo que genera la interpenetración y la unidad real de las leyes de la historia y de la naturaleza. Esta se incluye en el sistema social, es decir, en una forma modificada por la historia. He aquí por qué resulta imposible comprender la estructura total del hombre como ser social al margen de las propiedades y relaciones que metamorfosean las propiedades y relaciones naturales. 

La naturaleza del hombre ha devenido por primera vez objeto de conocimiento científico gracias a la teoría marxista. La exigencia de un recurso a una aproximación compleja a la sociedad y al hombre ha nacido con el marxismo, que, por su aparición y desarrollo, ha suministrado a tal ciencia sus presupuestos. 

La historia nos sitúa ante la tarea de pasar de una concepción espontánea de las relaciones interdisciplinarias a una investigación científica de las leyes que debe satisfacer una aproximación compleja al hombre. Debemos, para realizar esa tarea, plantearnos el problema del sistema de la estructura de un conocimiento sintético del hombre en nuestra época. Los ensayos de síntesis unidimensional solo nos aparecen como un primer paso hacia el ulterior sistema de una aproximación compleja. Los informes interdisciplinarios elaborados sobre un parámetro dado (la génesis del conocimiento) y en torno a una ciencia central (la psicología), informes estudiados por la escuela de Piaget, constituyen una base excepcionalmente preciosa e indispensable, pero insuficiente. Por la mismas razones, la tentativa americana de elaborar una “ciencia integral del hombre social” mediante la convergencia de investigaciones antropológicas, psicológicas y sociológicas nos parece insuficiente (véase Ananiev, op. cit., pp. 43-102). 

Creemos que B. G. Ananiev ha sido el primero en intentar sistematizar las aproximaciones complejas y los conjuntos complejos en formación en el dominio de las ciencias del hombre. Según Ananiev, a partir de la década de los setenta del siglo XX, la ciencia del hombre vivó la impetuosa irrupción de seis centros o bloques complejos fundamentales: 1) las ciencias del homo sapiens; 2) las ciencias de la relación “naturaleza-hombre” y de la relación “humanidad-naturaleza”; 3) las ciencias del hombre como individuo considerado en su ontogénesis; 4) las ciencias de la personalidad; 5) las ciencias del hombre como sujeto; y 6) las ciencias referentes al hombre en tanto que individuo. 

Durante toda la historia del conocimiento, el vínculo y la interacción entre las ciencias, su síntesis e integración, se han realizado bajo diversas formas. Pueden considerarse como esenciales las siguientes: interacción y síntesis por la elaboración de una imagen científica única del mundo; interacción y síntesis de las imágenes del mundo en el seno de un sistema global, de una representación general del mundo, sistema y representación que poseen su centro metodológico y teórico en una teoría propiamente filosófica. 

Nos parece que, en la ciencia contemporánea, los centros complejos se imponen a la atención como nueva forma de interacción y síntesis. El complejo de ciencias se desarrolla siempre sobre la base de un objeto total del conocimiento científico. Además, ese complejo corresponde siempre a determinadas exigencias históricas y relativamente cercanas. Por ejemplo, la investigación compleja que tiene al hombre por objeto ha visto la luz bajo el efecto de una necesidad histórica; a saber, la necesidad de conjugar algunos sistemas científicos cercanos por su objeto (el hombre considerado bajo esta o aquella perspectiva), pero alejados los unos de los otros por el método, por la teoría. Ese alejamiento tuvo su causa en el proceso normal de diferenciación del saber. Igualmente, habría que estudiar de manera compleja e inmediata (y no mediatizada y unilateral) las regularidades en el desarrollo multiforme y armonioso del hombre. 

El problema clave del sistema (en vías de edificación) de un conocimiento complejo del hombre es el de las dimensiones de los principales parámetros y de las orientaciones esenciales en el seno de los cuales ese proceso se realiza. En nuestra opinión, cinco orientaciones o parámetros fundamentales de edificación de los sistemas complejos adquirieron una importancia creciente. 

1º. Según el objeto de la reflexión científico-cognitiva. Aquí, síntesis e integración pueden ser realizadas por la formación de relaciones interdisciplinarias entre dominios alejados. Así, a partir de tres imágenes científicas fundamentales del mundo (física, biológica, social), de la conexión integradora de propiedades naturales en el seno de una estructura totalizadora de la personalidad humana y de la conexión integradora que revela el vínculo entre el hombre y la naturaleza física (gracias a la técnica y a sus bases materiales), un número cada vez más grande de disciplinas pertenecientes al sistema de las ciencias físico-matemáticas y químicas (físicoquímica, física, biofísica, bioquímica, etc.) se integran en el complejo de las ciencias que estudian al hombre. 

2º. Según el objeto de la investigación. Es bajo este ángulo como se efectúa esencialmente el agrupamiento inmediato de todas las ciencias que tienen por objeto la investigación de determinados aspectos del hombre como sistema orgánico total: la estructura biológica del hombre, el hombre en tanto que sujeto y objeto del trabajo y del conocimiento, el hombre en tanto que personalidad, etc. 

3º. Según la estructura teórica. Elaboración de un complejo de ciencias que se ocupan del estudio del hombre; complejo que forma una unidad de conocimiento teórico e histórico, de teorías formalizadas y bien fundadas, de sistemas científicos inductivos y deductivos (axiomáticos), etc. 

4º. Según los métodos y enfoques de investigación. Elaboración de un sistema único de conocimiento sintético del hombre, mediante una síntesis dialéctica que una los enfoques propios de cada ciencia particular (los avances de la sociología general, los métodos en los que la universalidad tenga un carácter filosófico o no filosófico); conocimiento sintético que tiene por objeto los diversos aspectos de la naturaleza humana. 

5º. Según las nuevas formas de unión e interacción entre la ciencia fundamental y la ciencia aplicada en el marco del problema complejo que es el hombre. Es aquí donde interviene una inversión dialéctica de la relación ya mencionada, donde las ciencias aplicadas (pedagógicas, técnicas, médicas, etc.) adquieren un carácter teórico fundamental al tener por objeto complejos científicos determinados. 

La creación de grandes centros complejos y de bloques complejos de ciencias es un resultado y una de las formas esenciales de los procesos de  integración y síntesis del conocimiento científico. Vastos sistemas complejos pueden incluir e incluirán probablemente toda una jerarquía de subsistemas, de complejos de segundo orden, de tercer orden, etc. 

La aparición de complejos de ciencias no es el único resultado del movimiento hacia una síntesis de teorías, métodos y procedimientos. Aparecen igualmente formaciones globales que, al integrar los resultados de una serie de teorías científicas, adquieren el estatuto de nuevas ciencias, relativamente distintas. Del mismo modo, se efectúa un proceso mediante el cual conjuntos metodológicos complejos se incorporan al aparato de algunas teorías científicas particulares ya constituidas. 

Así, somos conducidos a pensar que los puntos esenciales del conocimiento científico moderno (que tiene al hombre por objeto) se desplazan cada vez más hacia las zonas intermedias, fronterizas, del conocimiento (como previó Engels), hacia las zonas donde se interpenetran las teorías y los métodos científicos. Bajo las condiciones de la revolución científica y técnica contemporánea, los enfoques y los complejos de conocimiento se metamorfosean para adquirir cada vez más -como forma esencial- la síntesis de ciencias. 

La agrupación de ciencias que se ocupan de estudiar al hombre no debería realizarse únicamente en términos de forma y cantidad; debe implicar también el contenido y la cualidad. La audaz aplicación de métodos de la cibernética, la semiótica, las matemáticas y la lógica al campo del conocimiento del hombre en general tiene una gran importancia. Tal integración de métodos y lenguajes de la ciencia es una de las formas principales de la unidad que sueña el conocimiento científico moderno. Ahora bien, es un indicio de impotencia creadora, de ignorancia metodológica, aplicar sin necesidad el lenguaje de una ciencia a otra disciplina. Así ocurre, por ejemplo, cuando se intenta aplicar a las ciencias del hombre el lenguaje de la cibernética y el aparato lógico-matemático como medios de expresión o registro de relaciones ya conocidas. En semejante caso, y por la aparente riqueza del pluralismo metodológico, la fetichización de enfoques cuantitativos nuevos disimula la carencia de metodología científica. 

El proceso de profundización, diferenciación e integración de la ciencia plantea el problema de definir lo específico de cada rama del conocimiento científico del hombre. A menudo, la mezcla -por ejemplo- de aspectos biológicos, psicológicos y sociológicos en la investigación sobre el hombre produce interpretaciones erróneas. Las ciencias naturales (biología, psicología, etc.) tratan al hombre como un ser subordinado a regularidades biológico-psicológicas. El psicólogo se interesa por el hombre como portador de cualidades psíquicas determinadas, condicionadas fisiológicamente y sobre todo socialmente. Al contrario, la sociología examina la personalidad humana como existencia individual de relaciones sociales concretas e históricas. Según Lenin, entregándose enteramente al estudio de las relaciones sociales determinadas, el sociólogo “examina igualmente las personalidades reales que, por su acción, constituyen esas relaciones”. La ética se interesa por el hombre como ser moral. Estudia el surgimiento, la esencia y la función de la moral en la vida social. La filosofía pone al día las regularidades más generales de la interacción entre el hombre, como sujeto, y el mundo objetivo; estudia la relación entre lo material y lo espiritual en la estructura del hombre. También, y a diferencia de otras ciencias, la filosofía nos ofrece una representación muy general del hombre, de las leyes de su evolución. Es por ello que la filosofía marxista ofrece una base metodológica a todas las ciencias que estudian un aspecto determinado del problema humano. 

Bajo esas condiciones, el aparato metodológico del materialismo dialéctico e histórico resulta necesario para el estudio complejo del hombre. En este estudio, una metodología filosófica no es necesaria solamente para vencer la resistencia del idealismo, de la metafísica y del eclecticismo; lo es también para dar desde el principio a los métodos de investigación compleja una organización y una sistematización. Solo el materialismo dialéctico nos suministra una clave teórica en vistas a una síntesis -ella misma dialéctica- de los aspectos cualitativamente sistemáticos y cuantitativamente estructurales del sistema de métodos complejos. 

La metodología filosófica no es solamente un fundamento epistemológico general y mediato; es también un centro esencial, inmediato, necesario, y una rama indispensable para la organización de todas las investigaciones contemporáneas sobre el hombre. En el movimiento de investigación compleja que tiene por objetos la personalidad y la sociedad, una nueva forma de síntesis de ciencias particulares y de la filosofía ve la luz. 

En la investigación sobre el hombre, el método complejo exige igualmente el recurso a un enfoque axiológico. No podemos compartir la opinión de quienes consideran que el proceder científico y el enfoque axiológico se excluyen. Ni el cientismo ni el humanismo antropológicos están en condiciones de suministrarnos una solución correcta a los problemas que conciernen al hombre. 

Distintas, las aproximaciones científicas y las aproximaciones axiológicas que se ocupan del hombre no se excluyen, sino que se interpenetran. Lo axiológico y lo científico, lo normativo y lo factual, constituyen dos aspectos de una representación única del mundo. Es en el estudio del hombre, y en el proceso educativo, donde se manifiesta mejor la unidad de la verdad y del valor, su interpenetración. La realización del humanismo, el desarrollo armonioso y multiforme de la personalidad, exigen un conocimiento exacto de la naturaleza del hombre, de las vías de su liberación y perfeccionamiento. La creación de un medio social, en el seno del cual el hombre tendría la posibilidad de realizar plenamente su naturaleza de ser social, creador y consumador de valores materiales y espirituales, exige también un conjunto de intervenciones prácticas. 

Es en el clima de una sociedad socialista donde se manifiesta más netamente la importancia heurística de una aproximación compleja a los problemas del hombre. Es en tal clima donde se crean y desarrollan de manera permanente las condiciones económicas, técnicas, científicas, políticas y espirituales que hacen de esa aproximación compleja al hombre una necesidad objetiva del desarrollo social.

 


 

Notas 

“Pour une approche complexe dans la connaissance de l’homme” se publicó originariamente en la revista Les Études Philosophiques, nº 3, 1975. Traducción y adaptación de José Luis Solana Ruiz.


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