Gazeta de Antropología, 2013, 29 (2), recensión 01 · http://hdl.handle.net/10481/28507 Versión HTML  ·  Versión PDF
Publicado 2013-10
F. Javier García Castaño y Antonia Olmos Alcaraz (eds.):
Segregaciones y construcción de la diferencia en la escuela.
Madrid, Trotta, 2012.

Juan de Dios López López


RESUMEN
Recensión del libro de F. Javier García Castaño y Antonia Olmos Alcaraz (eds.): Segregaciones y construcción de la diferencia en la escuela. Madrid, Trotta, 2012.

ABSTRACT
Book review of F. Javier García Castaño y Antonia Olmos Alcaraz (eds.): Segregaciones y construcción de la diferencia en la escuela. Madrid, Trotta, 2012.

PALABRAS CLAVE
segregación escolar | sistema educativo | inmigración extranjera | diversidad cultural
KEYWORDS
school segregation | education system | foreign immigration | cultural diversity

La editorial Trotta inaugura una colección sobre estudios migratorios con la obra Segregaciones y construcción de la diferencia en la escuela.

F. Javier García Castaño y Antonia Olmos, profesores de Antropología Social y miembros del Instituto de Migraciones de la Universidad de Granada, compilan en este libro una serie heterogénea de trabajos en torno a los procesos de escolarización en el sistema educativo español, con especial atención al tratamiento que recibe en dicho proceso el alumnado categorizado como “inmigrante extranjero”. 

El libro se compone de ocho capítulos que se estructuran en dos bloques bien diferenciados: el primer bloque está dedicado a reflexiones sobre el fenómeno de la segregación inter-centros, es decir, la concentración y/o agrupación del alumnado de origen extranjero en diferentes centros y tipos de escuelas. El segundo bloque recoge aportaciones sobre lo que se ha venido a llamar segregaciones intra-centros, procesos de escolarización diferenciados en el interior de determinado centros educativos. Como advierten los editores en la introducción, la obra no pretende llegar a unas conclusiones homogéneas sobre este objeto de estudio, sino presentar la gran heterogeneidad de metodologías y puntos de vista con los que está siendo observado el fenómeno de la segregación escolar desde la investigación científica. La obra tiene un carácter pluridisciplinar y multimetodológico. Para entender el proceso de escolarización del alumnado “inmigrante extranjero”, los autores y autoras de los distintos capítulos hacen uso de herramientas estadísticas, del análisis de redes, del análisis de mapas, etc., aunque hay un claro predominio de las aproximaciones de carácter etnográfico. Además, también hay una gran diversidad en cuanto a los contextos territoriales en los que se centran cada una de las investigaciones, algo fundamental puesto que la obra trata del sistema educativo español, un sistema a priori descentralizado y plurilingüe. 

En el primer capítulo, Diana López-Falcón y Jordi Bayona ponen en cuestión una de las principales explicaciones que habitualmente se dan al fenómeno de la concentración de alumnado de origen extranjero en determinados centros escolares de la ciudad de Barcelona: que la segregación escolar se corresponde con la segregación residencial de gran parte de la población extranjera. A través de distintos análisis estadísticos, los autores muestran cómo la segregación escolar es mucho mayor que la segregación residencial en los distintos distritos de Barcelona. Además, muestran que cuanta menos población de origen extranjero reside en un determinado distrito, más segregación escolar presentan sus escuelas. Y sugieren la necesidad de una mayor intervención pública en los procesos de escolarización. 

Ferran Colom i Ortiz sitúa su análisis en la ciudad de Valencia. El capítulo se detiene en cómo afecta la existencia de una doble red de escolarización (pública/privada-concertada) en las desigualdades presentes en el proceso de escolarización en los niveles no universitarios de enseñanza. El autor pone de manifiesto tres aspectos en los que se manifiestan dichas desigualdades: la existencia de una desigual distribución territorial de la oferta educativa en las distintas etapas de enseñanza en el conjunto de la ciudad; la desigual distribución del alumnado de origen extranjero, que se concentra mayoritariamente en la red pública y, sobre todo, en determinados centros de la red; y, finalmente, el modo en que los programas bilingües del País Valenciano están introduciendo un nuevo mecanismo de segregación escolar en el “mercado educativo” de la ciudad de Valencia. 

En el siguiente capítulo, Carlos Peláez analiza la distribución del alumnado “inmigrante extranjero” de primara y secundaria en los distintos tipos de centros escolares de la ciudad de Madrid. A través de la metodología de mapas, Carlos Peláez plantea que la titularidad de los centros (publica, privada o privada-concertada) y la segregación socioeconómica residencial, aunque son variables que indudablemente han de considerarse, no explican por sí solas la segregación escolar de alumnado “inmigrante extranjero”. Para obtener una mejor comprensión del fenómeno, el autor propone incorporar otros elementos al análisis: las políticas públicas implementadas en cada centro escolar, los procesos de estigmatización de ciertas escuelas o las estrategias desplegadas por los distintos actores sociales que intervienen en el proceso de escolarización (estudiantes, familias, centros educativos y administraciones públicas). 

F. Javier García, María Rubio, Antonia Olmos y Rosalía López firman el cuarto capítulo, que cierra el primer bloque del libro dedicado a la segregación escolar inter-centros. El capítulo, fruto de una investigación etnográfica realizada en una zona específica de una ciudad andaluza, analiza la desigual distribución de estudiantes extranjeros en seis centros educativos (tres privados-concertados y tres públicos), territorialmente muy próximos entre sí. Tras hacer un breve repaso del marco legislativo que regula la escolarización en Andalucía y describir brevemente cada uno de los centros y el contexto territorial en el que se sitúa la etnografía, los autores repasan las distintas explicaciones que se le han venido dando a la segregación escolar por parte de la investigación social y los agentes implicados en la escolarización. Finalmente, concluyen con la necesidad de descender a contextos concretos para poder entender adecuadamente la desigualdades que se producen en la escolarización, un proceso en apariencia regulado y regido por los principios de no discriminación e igualdad de oportunidades. 

Beatriz Ballestín abre el segundo bloque del libro, en el que se reflexiona en profundidad acerca de la segregación intracentros. La autora sitúa su investigación en dos centros de educación primaria de la comarca barcelonesa del Maresme, atendiendo también al contexto más amplio en el que se insertan ambos centros. Desde una crítica al adultocentrismo presente en muchas investigaciones sobre la inmigración en la escuela, Ballestín plantea la necesidad de tomar a los niños y niñas como sujetos sociales activos y no como meros “adultos en construcción”. El análisis de las relaciones infantiles y de los modos en los que se crean los grupos de amistad lleva a la autora a cuestionar la “hipótesis del contacto”. La copresencia en el aula y en el centro escolar de alumnado procedente de diversas nacionalidades y orígenes etnoculturales, según muestra el estudio, no garantiza la “relación intercultural”, sino que en estas situaciones los niños y niñas también reproducen dinámicas relacionales marcadas por la exclusión social del “diferente”. 

En el siguiente capítulo, Sheila González-Motos presenta una investigación centrada en qué elementos estructurales y organizativos de las escuelas favorecen o dificultan la construcción de redes sociales interculturales entre el alumnado. El estudio se realizó en varios grupos de 4º de E.S.O. de ocho institutos catalanes, siguiendo la metodología del análisis de redes. La autora concluye que el tamaño de los grupos-clase, la existencia o no de grupos de refuerzo educativo o la implantación de aulas de acogida constituyen factores organizativos que pueden explicar el grado de interculturalidad de las redes sociales establecidas entre el alumnado. 

En el séptimo capítulo, Livia Jiménez nos ofrece una descripción densa de las relaciones sociales infantiles que se construyen en un barrio concreto de una ciudad andaluza. La etnografía se centra en qué contextos de acción social se toman como relevantes, o no, las categorías étnicas y los discursos categorizados como “racistas”. Para ello, la autora distingue entre tres contextos de socialización infantil o campos de acción social: campos lúdicos, campos domésticos y campos burocráticos (en este último es dónde sitúa a la escuela) y muestra cómo lo que los profesionales de la escuela denominaban como “racismo” se trataba de un fenómeno estrictamente escolar, que no tenía continuidad fuera de los muros de la escuela y que, en cierto modo, constituía una respuesta de parte del alumnado a las relaciones de poder y las jerarquías escolares. Livia Jiménez propone poner en cuestión la etiqueta de “racismo” en la investigación y tratarla como un discurso emic y no como una categoría analítica. 

El último capítulo lo firman María Isabel Jociles, Adela Franzé y David Poveda. En esta aportación se presenta una investigación etnográfica realizada en un centro de enseñanza secundaria de la ciudad de Madrid. El estudio se centra en la labor del Departamento de Orientación del centro y en cómo sus profesionales influyen en las trayectorias formativas del alumnado. Aunque las decisiones sobre las trayectorias académicas de los estudiantes se conciban formalmente como un proceso dialogado entre profesores, estudiantes y familias, en la práctica estas figuras institucionales de mediación asumen un papel protagónico debido a que disponen de mayores recursos informativos y de un conocimiento más completo del complejo sistema educativo español. Por otra parte, esta etnografía analiza de qué forma se aplican las políticas públicas educativas en torno a la “diversidad cultural” en un contexto concreto y muestran cómo la mayor parte de los programas específicos, que son ocupados básicamente por alumnos de origen extranjero, acaban funcionando como mecanismos de segregación y categorización. 

Segregaciones y construcción de la diferencia en la escuela se suma al amplio abanico de estudios y publicaciones sobre el tratamiento de la diversidad cultural en la escuela. Este objeto de estudio ha sido una constante en la investigación social y educativa; sin embargo, han ido variando los sujetos que representaban dicha diversidad: los adolescentes de clase obrera, los niños y niñas gitanos y, ahora, el alumnado “inmigrante extranjero”. La identificación de la diversidad con una única y homogénea categoría social en la que caben múltiples formas de diversidad es solo una de las contradicciones en las que se ve inmersa la escuela; y este libro arroja luz sobre muchas de ellas, por ejemplo, cómo las prácticas segregacionistas y excluyentes pueden verse amparadas bajo el discurso de la “libertad de elección del centro educativo” o cómo, bajo la idea de la “igualdad de oportunidades”, se puede estar contribuyendo a la legitimación escolar de la desigualdad social. 

Los distintos trabajos que componen este libro tienen la virtud de poner de manifiesto uno de los grandes retos a los que se enfrentan en la actualidad el sistema educativo y sus profesionales: que el necesario y adecuado tratamiento de la diversidad cultural en las aulas no acabe convirtiéndose en un modo de exaltar las diferencias y construir desigualdad.

 


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