Gazeta de Antropología, 2012, 28 (1), artículo 20 · http://hdl.handle.net/10481/21682 Versión HTML  ·  Versión PDF
Recibido 22 marzo 2012    |    Aceptado 23 julio 2012    |    Publicado 2012-07
Los significados del patrimonio arqueológico prehispánico en el proceso de construcción de identidades en la Costa Oriental del lago Maracaibo
The meanings of pre-Hispanic archaeological heritage in the constructing process of identities in the easterm coast of Maracaibo Lake




RESUMEN
El siguiente trabajo se desprende o forma parte de una investigación que tuvo como propósito realizar una aproximación a los sitios de poblamiento prehispánico, sus características y su influencia en la Costa Oriental del lago de Maracaibo, Venezuela, sitios de orden e interés arqueológico que asumen una cualidad patrimonial. La investigación en general asumió el método documental para abordar las distintas perspectivas. También se analizó bibliografía seleccionada en relación a la temática arqueológica y de patrimonio cultural. De igual manera se hizo uso de técnicas como la entrevista en profundidad, así como aquellas propias del método arqueológico en las actividades de campo a fin de ubicar y registrar los yacimientos a lo largo y ancho del municipio Miranda del estado Zulia. Se concluye que existe una numerosa e importante evidencia material del poblamiento prehispánico en todo el municipio.

ABSTRACT
This research arises from or is part of an investigation that was intended to provide an approach to pre-Hispanic settlement sites, their characteristics, and their influence on the eastern coast of Maracaibo Lake, Venezuela, places of archaeological order and interest that assume a the quality of heritage. This research, in general, adopted the documentary method to address the different perspectives. The carefully chosen bibliography was also analysed in relation to the subject of archaeological and cultural heritage. Similarly, this research made use of such techniques as the in-depth interview as well as those inherent in the method in archaeological field work in order to locate and document the sites the length and breadth of the municipality of Miranda in the state of Zulia. We conclude that there is a ample and important material evidence for a pre-Hispanic settlement throughout the municipality.

PALABRAS CLAVE
patrimonio arqueológico | representaciones | identidad | prehispánico
KEYWORDS
archaeological heritage | representation | identity | pre-Hispanic


Ubicación, geografía y medio ambiente

La Costa Oriental del lago se encuentra ubicada en el extremo occidental de Venezuela y es parte del estado Zulia. Está compuesta por los municipios: Miranda, Santa Rita, Cabimas, Simón Bolívar, Lagunillas, Valmore Rodríguez y Baralt. Se encuentra a una latitud 10°43’23 – 9° y longitud 71°30’28 – 71 con una superficie 8.251 km2. Se distingue por ser la zona tradicional de la actividad petrolera del estado Zulia, limita al este con los estados Falcón y Lara, al norte con el Golfo de Venezuela y al Sur con el estado Trujillo. La Costa Oriental del lago forma parte integral de la Cuenca del lago de Maracaibo, la cual, desde el punto de vista geológico, es una cuenca sedimentaria de depósitos terciarios y cuaternarios (Delgado y otros 1992).

Dicha cuenca se divide en dos sub-regiones, dependiendo de los niveles de pluviosidad, es así que en la actualidad hacia la parte más septentrional el clima tiende a ser más seco, ocurriendo lo contrario en sentido sur. De tal manera, que buena parte de la Costa Oriental del lago se ubica al nor-oriente de la cuenca, enmarcada entre la actual población de Quisiro en el Municipio Miranda del estado Zulia, hasta la planicie norte del río Motatán en el Estado Trujillo al sur-este, esto es, entre el piedemonte de las sierras de Lara y Falcón fundamentalmente.

El área de estudio presenta una topografía caracterizada por terrenos ondulados, atravesada por distintos, intermitentes e incluso desaparecidos cursos de agua en forma de caños y ríos con valles planos cuya extensión se encuentra entre la ribera del lago y las montañas. (Delgado y otros 1992).

Su ubicación y geografía es además conveniente para una posible ruta de tránsito para los grupos prehispánicos ya que la comunicación por vía lacustre, fluvial o terrestre no presenta mayores obstáculos naturales. De igual manera, dicha ubicación representa un sitio estratégico en cuanto al control y disposición de recursos.

Figura 1. Ubicación geográfica de la Costa Oriental del lago.

 

Aproximación a la evidencia arqueológica relacionada al poblamiento prehispánico de la costa oriental del lago de Maracaibo

El poblamiento prehispánico en la Costa Oriental del lago de Maracaibo, sigue siendo un tema poco estudiado y lo poco que se sabe apunta a que las características relacionadas al poblamiento indígena tienen múltiples vertientes. Es por ello que su estudio; relacionado las evidencias arqueológicas y la historiografía, es de gran importancia para entender la constitución del poblamiento y con ello las relaciones con los procesos identitarios en la actualidad.

En tal sentido, el origen del poblamiento general de la cuenca del lago se remonta a las primeras oleadas llegadas a este territorio aproximadamente hace 14 mil años. En el espacio actual correspondiente a la Costa Oriental del lago existe evidencia suficiente de una población significativa cuantitativamente, en una incesante interrelación cultural, social y económica desde tiempos prehispánicos. Los datos históricos reflejados en De Oviedo y Baños (1982), Guzmán (1967), Nectario María (1977) y obispo Mariano Martí (1969), apuntan a la existencia de múltiples sociedades aborígenes.

Hasta los momentos, las evidencias arqueológicas de la Costa Oriental del lago en cuanto a distribución y número solo permiten tener una idea general de los grupos aborígenes en tiempo y espacio, pues los estudio históricos son imprecisos y pocos y los sitios excavados no proporcionan la posibilidad de una caracterización estadística con una base amplia.

En este sentido las excavaciones realizadas hasta el momento nos sugieren una larga secuencia histórica que indica que las primeras ocupaciones de grupos humanos se remontan por lo menos hacia unos tres mil años, y que posteriormente diversos grupos humanos se sucedieron en la zona (Wagner 1978). La diferenciación de los distintos grupos humanos ha sido consecuencia de los más diversos criterios tales como: la organización social, contextos naturales, las formas de explotación económica y los procesos expansivos de distintos grupos étnicos.

Al respecto, las crónicas revisadas apuntan a que para el siglo XVI, en la cuenca del lago de Maracaibo existía una amplia variedad de grupos étnicos. Dicha diversidad se ve expresada en los distintos grupos que se relacionaban entre sí y de los cuales existe algún tipo de evidencia. En tal sentido, en la región de la cuenca del lago se han clasificado tres grandes grupos con un tronco lingüístico definido, a saber: Arawak, Caribe y Chibcha.

Planteamientos en base a estudios arqueológicos en la zona hechos por Sanoja y Vargas (1974) y por Vargas (1991), han sugerido que las secuencias históricas de poblamiento prehispánico de la cuenca del lago de Maracaibo se corresponden con una formación social de tipo tribal y que los mismos asumieron modos de vida del tipo igualitario, en los asentamientos más tempranos, así como de los tipos semicultor, vegecultor y mixto en los más tardíos (Vargas 1991). Este último modo de vida al parecer fue el predominante al momento del contacto con los europeos en la zona.

 

La evidencia arqueológica en la Costa Oriental del lago

Los estudios arqueológicos realizados en la Costa Oriental del lago hasta el momento han sido pocos, sin embargo consideramos que los de mayor relevancia se han centrado en Lagunillas y Bachaquero en los municipios Lagunillas y Valmore Rodríguez, respectivamente; El Mecocal, Punta de Leiva y los Burros del Municipio Miranda; El Gamelotal y La Meza en el municipio Cabimas, los primeros trabajados por Wagner en los años de 1972 y 1973 (Wagner y Ruiz 1975), los segundos por Hurtado en la década de los ochenta (Hurtado 1984) y los últimos por Meneses, Alarcón y Calderón (2000 -2011).

De dichos estudios es de nuestro interés destacar las características generales del poblamiento prehispánico de la Costa Oriental del lago. En ese sentido, se puede apreciar que los asentamientos se encontraban en un vasto territorio, delimitado entre el punto más al norte del municipio Miranda en el estado Zulia hasta la rivera norte del río Motatán en el estado Trujillo. Otra de las características importantes de la evidencia arqueológica son aquellas referidas al poblamiento indígena sostenido en el tiempo, así como que el tronco lingüístico predominante es el Arawac (Wagner 1980).

Esta evidencia arqueológica contrasta y refuta el quehacer historiográfico de la zona donde se ha expuesto la tesis del poco poblamiento de la Costa Oriental del lago en la época prehispánica sustentada con datos de poblamiento en los documentos del período del contacto Mariano Martín (1969), Nectario María (1959), Guzmán Pedro (1967), y Besson Juan (1973). Este tipo de tesis de la historiografía tradicional supone una ruptura con el pasado indígena, en donde dicho elemento no es incorporado a los procesos de identidad de sus actuales pobladores sino de manera marginal.

 

Acerca de la identidad y las representaciones

Es necesario delinear los fundamentos teóricos esenciales de la identidad, pues tradicionalmente se le ha entendido como un legado del pasado, estático, rígido y casi fuera de la dinámica social. Según Nelly García:

“las identidades se conforman en el proceso de interacción entre las personas que constituyan los grupos; es decir, a partir de innumerables redes y formas de relación entre los tipos sociales de personas en el interior y en el exterior de los grupos de una misma sociedad o entre sociedades diferentes. En consecuencia, es un fenómeno sujeto a invención, re-creación y negociación. Por lo tanto, se inventa o se crea, se destruye y se recrea o se negocia en la interacción social, en diferentes contextos y con la eficaz contribución de múltiples factores” (García 1996: 11).

Así la identidad debe ser entendida como un proceso en construcción constante, dinámico, cambiante e irrepetible y no como lo idéntico, único y estereotipado.

Para algunos investigadores de la cultura y la identidad el contacto e intercambio cultural son devastadores ya que contribuyen con la aculturación y negación de la identidad, es preferible según estos, mantenerse asilados o con poco interrelación para mantener las pautas identitarias propias. Fredrick Barth nos dice que “un grupo puede conservar su identidad aunque sus miembros interactúen con otros” (p.17), por ello … las diferencias culturales pueden persistir a pesar del contacto interétnico y de la interdependencia. (Barth 1969: 10). No negamos que el contacto cultural en relaciones de subordinación y dominación en muchos casos establece imposiciones culturales que trastocan el sentido de la identidad interna de un grupo, pero también se da una negociación identitaria que re-crea y re-plantea el sentido de la identidad sin necesidad de ser un efecto aculturador.

La construcción de lo identitario no es… un proceso armónico, en el sentido de conflictos y disputas (Mato 1995: 31). La participación social en la construcción identitaria se torna conflictiva, ya que hay múltiples sujetos intervinientes con diversos intereses.

Hablar de identidad y de cómo existe una amplia gama de elementos, entre ellos aquellos referidos al pasado, que influyen en los procesos identitarios obliga a definir uno de los términos o conceptos fundamentales de la antropología; el concepto de cultura. De tal manera que, puede decirse que ese complejo total es adquirido por el hombre en el desarrollo de su vida colectiva, esto es, en su relación con los otros hombres y mujeres, en su relación con su entorno ecológico, con sus necesidades materiales y de manera fundamental con la interpretación de su propia historia e identidad. Es decir, una trama de prácticas y significados compartidos.

En este sentido, la identidad de un grupo social puede ser entendida como:

“el conjunto de significaciones y representaciones relativamente permanentes a través del tiempo que permiten a los miembros de un grupo social que comparten una historia y un territorio común, así como otros elementos socioculturales, tales como un lenguaje, religión, costumbres e instituciones sociales, reconocerse como relacionados los unos a los otros biográficamente” (Montero 1987: 76).

Además, podría definirse como un conjunto de pautas, símbolos y representaciones construidas socialmente por múltiples sujetos y que le dan a un grupo una manera especifica de comportamiento y cosmovisión. En este sentido, identidad es creación continua resultado de constantes negociaciones, asimilaciones, imposiciones, disputas, tanto internas como externas, pero también es juego entre la autodefinición y la definición que otros hacen sobre una identidad determinada, es decir los limites entre el nosotros y los otros.

La identidad de un grupo social al ser considerada como significaciones y representaciones “relativamente permanentes” -y no absolutamente permanentes- supone que la identidad es como ya se dijo, un proceso. Así, la identidad colectiva debe ser entendida como una construcción social, expresión dinámica, cambiante e irrepetible, que se constituye y reconstruye continuamente, se “re/negocia” constantemente, donde todos los “actores” involucrados en el proceso socio-histórico del grupo “hacen” o “dejan” su aporte como parte de esa negociación.

De tal manera, que es propio del concepto de identidad su carácter dinámico y de transformación permanente, sobre todo en contextos de transición o de cambio, o en situaciones amenazantes, o de construcción de nuevos referentes, de nuevas experiencias. Todo ello en los continuos y permanentes intercambios con el medio que rodea al o los sujetos y sus necesidades de adaptación, de explicación que llevan a las personas, a los grupos, a reacomodar aspectos de su identidad.

La identidad, entonces puede ser considerada como un resultado entre lo provisorio y lo permanente, producto de transacciones que opera el propio sujeto respecto, por ejemplo, a su propia historia, entre otros aspectos. Es en ese sentido que la historia asume la forma de distintos significados que los miembros de un grupo le otorgan a su pasado, pero también a su presente, e incluso a su futuro.

Es en este contexto de re/construcción de la identidad, donde se estructuran una serie de procesos que se da entre los hombres, y entre éste y el medio que lo rodea, donde el producto de estos procesos se traduce en un tipo de conocimiento, en forma de significados, que “ayuda” a explicar los fenómenos y situaciones de la vida diaria, estableciendo pautas, reglas y/o normas para el comportamiento, tanto a nivel individual como colectivo. Este tipo de conocimiento surge de las “representaciones” que los individuos se hacen de los distintos factores y circunstancias que influyen en el desarrollo de la vida social e individual.

Durkheim (1963), desde bien temprano para las ciencias sociales y humanas, estableció que existen representaciones colectivas comunes a un grupo social entero, las cuales son conjuntos de conceptos, de ideas y/o referencias; categorías que sirven para clasificar las circunstancias, los fenómenos o los individuos con quienes nos relacionamos sobre aspectos determinados de la vida social.

Las representaciones son, entonces, “una manera de interpretar y de pensar nuestra realidad cotidiana, una forma de conocimiento social” (Jodelet 1988: 47). De tal manera que las ideas referidas a hechos, procesos, etc., en los cuales los grupos depositan una determinada carga de significaciones, emociones y/o afectos, como consecuencia de su bagaje cultural, de su interacción y su experiencia, pueden ser consideradas como representaciones.

Este tipo de conceptualización implica que las representaciones constituyen una forma de conocimiento que es eminentemente práctico, y que sirve de guía para la acción. Entonces se puede afirmar que: “Las representaciones… son conjuntos dinámicos, su característica es la producción de comportamientos y de relaciones con el medio” (Jodelet 1988: 32). En términos operativos, las representaciones son sistemas de significados enlazados entre sí que aluden a algún tema o circunstancia de la vida social y que forman parte de los procesos de identidad.

 

La representación del pasado

Al asumir que las representaciones constituyen una forma de conocimiento, el conocimiento del pasado se traduce entonces en una representación. De tal manera que, la historia puede ser considerada como una representación que los grupos sociales se hacen acerca del pasado, acerca de su propio pasado y del pasado de los otros.

En ese sentido, los procesos de colonización cultural, por ejemplo, son procesos de construcción identitaria que se expresan en un proceso histórico que se caracteriza por la imposición de una cultura, la del pueblo dominador y la persecución y estigmatización de las otras expresiones culturales.

Al respecto, el proceso de colonización cultural en América se inicia desde bien temprano, en los mismos siglos XV y XVI y progresivamente se va convirtiendo en un proceso complejo que desplaza las culturas autóctonas, tanto por la vía militar como por la llamada conquista pacífica; la evangelización. Ambas vías, sin embargo, buscan el mismo fin; lograr que el dominado acepte su dominación y en ello juega un papel determinante las representaciones.

De tal manera que todo proceso de colonización cultural es, entre otros aspectos, básicamente un proceso de dominación, de supresión de las formas identitarias de los pueblos o grupos sometidos, es por lo tanto un proceso que intenta la negación histórica del grupo dominado, que busca la activación de distintos mecanismos que garanticen dicha negación. Uno de esos mecanismos se expresa, sobre todo, en el discurso que relata la historia de los pueblos que fueron sometidos y de cómo estos la interpretan.

 

Algunas representaciones sobre lo indígena que se desprenden del discurso histórico

Existe una serie de representaciones actuales que se encuentran relacionadas a las representaciones que sobre el pasado indígena se han desprendido del discurso histórico, es decir, cómo se ha representado el pasado indígena. En ese sentido, habría que preguntarse: ¿Qué papel representan los sectores subalternos en la historiografía? ¿Por qué no aparecen? ¿No existen? Estas preguntas y sus respuestas tienen sentido en cuanto al papel que le ha sido asignado a los grupos socioculturales americanos o amerindios, y a aquellos otros venidos en condición de dominados, por parte de la historiografía tradicional, la cual les ha otorgado a los aborígenes un componente permanente, generalmente, cargado de violencia, discriminación y odio.

El discurso de la llamada civilización, predominante en la historiografía americana, ha estado impregnado precisamente de intimidación, segregación y subvaloración por cuanto se buscaba la legitimación de la destrucción del otro, esto es la destrucción de lo indígena, de lo negro y en general de todo aquello que no encajase en los postulados occidentales.

Pero este discurso no fue solo el del colonizador, sino que este también fue asumido incluso por otros actores que, como las élites criollas emergentes, con algunas excepciones representativas, asumen lo indígena como un elemento, como una expresión propia de las sociedades “atrasadas”, “bárbaras”, “primitivas”. Es así como se buscaba darle un borrón, a las etnias indígenas, a las comunidades afroamericanas y a todo lo que oliera a diferencia, pues todo aquello le hacía daño al proyecto de imposición cultural establecido por occidente para mantener el dominio y la hegemonía en América que luego se continuo en el modelo Republicano. Todo esto para que la imagen que se tuviera de ese pasado indígena estuviera lleno de referencias monstruosas y negativas de un “otro” perdido en el tiempo y lejano.

 

La evidencia arqueológica de hoy

Ubicación aproximada de sitios arqueológicos de la Costa Oriental del lago

NOMBRE UBICACIÓN OBSERVACIONES
LOS TABLAZOS Poblado denominado Quiroz, Consejo de Ciruma, Parroquia San Antonio. Aparentemente se corresponde con sitio de habitación. Se encuentra en una pequeña meseta en una zona de suelo rocoso. Existe en los alrededores un cementerio del siglo XIX.
LOS GUAYABITOS Caserío “Los Guayabitos”. Carretera Falcón-Zulia. Sitio que se corresponde con un cementerio. Habitantes de la zona refieren que cuando se estaba construyendo la autopista Falcón-Zulia se sacaron enormes cantidades de “tinajas con osamenta”.
GUAIMARAL Vía de entrada Hacienda Guaimaral. Concejo de Ciruma, Parroquia San Antonio. Se trata de un montículo que se corresponde con un cementerio que la vía de entrada hacia la hacienda dividió en dos mitades.
LA COOPERATIVA Sector La Cooperativa. Límites del Municipio Miranda con el Estado Falcón. Sitio de cementerio. Abundante cantidad de material y vasijas bien conservadas.
PLAYA “EL MAMÓN” Orillas del lago de Maracaibo. Sector Los Jobitos, Parroquia San José. Sitio de cementerio. Se consiguieron restos de vasijas.
HATICOS Orillas del lago. Sector Haticos del Sur, Playa Los Luzardos, Parroquia Altagracia. Sitio de cementerio. Se consiguieron restos de vasijas y huesos.
FELIPE BAPTISTA Urbanización Felipe Baptista. Puertos de Altagracia, Parroquia Altagracia. Sitio de cementerio. Se consiguieron restos de vasijas y huesos.
QUISIRO Vía Quisiro. Puertos de Altagracia, Parroquia Faría. Sitio de cementerio. Se consiguieron restos de vasijas y artefactos líticos.
PUNTA VIGÍA Orillas del lago, sector playa Punta Vigía, Punta de Palmas, Parroquia San José. Sitio de cementerio. Se consiguieron restos cerámicos y artefactos líticos.
LA REFORMA Caserío La Reforma. Vía Falcón-Zulia, Quisiro. Parroquia Ana María Campos. Sitio de cementerio. Se consiguieron restos de vasijas, osamenta humana, estatuillas y artefactos líticos.
KILÓMETRO 38 Carretera Falcón-Zulia Km. 38. Parroquia Ana María Campos. Sitio de cementerio. Artefactos líticos, restos de vasija.
EL CUCHARAL Sector el Cucharal, Quisiro. Parroquia Faría. Probable sitio de habitación y cementerio. Se consiguieron restos de vasijas y figuras de barro. Zona inundada por un caño en épocas de lluvia.
EL ASFALTO Hato “El Asfalto”. Vía Maracaibo – Los Puertos. Parroquia Altagracia. Sitio de cementerio.
PUNTA DE LEIVA Situado en los alrededores de la empresa Concremil. Sector Punta de Leiva. Parroquia Altagracia. Sitio que se corresponde con un cementerio.
MAPORAL Hacienda Maporal. Sur del Consejo de Ciruma. Parroquia San Antonio. Sitio aparentemente de habitación. Cerca del río Maporal. Se consiguió un metate y otros artefactos líticos.
EL ANCON Extensa zona que abarca buena parte del poblado denominado Ancón de Iturre: alrededores de la iglesia católica y a orillas del lago desde el centro turístico “Ola Beach” hasta emplazamiento de pescadores. Parroquia San José. Sitios de cementerio. Se consiguen vasijas en buen estado, y osamentas humanas. Y al parecer de habitación, ya que se ubicaron vasijas de uso doméstico.
PUNTA DE PIEDRAS – EL VOMITON Sector Punta de Piedras a orillas del lago. Parroquia Altagracia. Sitio de cementerio prehispánico cercano a estructuras ruinosas de posible época colonial. Se cree que en el lugar existió una Misión de Franciscanos.
PLAZA BOLÍVAR Casco central de los Puertos de Altagracia, en la Parroquia Altagracia. Probable sitio de cementerio descubierto en unos trabajos de remodelación de la plaza Bolívar de Los Puertos de Altagracia. Se consiguieron restos humanos y vasijas.
SANTA ROSA Hacienda “Santa Rosa”. Vía a Palmarito. Sector Quisiro. Parroquia Faría. Cementerio.
MECOCAL Población el Mecocal vía Falcón Zulia. Cementerio.
LAGUNILLAS Población de Lagunillas de agua. Sitio de habitación.
BACHAQUERO Municipio Valmore Rodríguez. Cementerio.
HATO NUEVO En las adyacencias del río Pueblo Nuevo. Municipio Valmore Rodríguez. Cementerio.
El ESFUERZO Municipio Santa Rita. Cementerio: se obtuvieron una gran cantidad de vasijas funerarias.
LA MESA Municipio Cabimas. Cementerio: se obtuvieron una gran cantidad de vasijas funerarias.
LA PEÑA Municipio Simón Bolívar. Cementerio: se obtuvieron una gran cantidad de vasijas funerarias.
LA PICA PICA Lagunillas. Cementerio.
El VENADO Municipio Baralt. Sitio de habitación.
LA FRANQUERA Municipio La Ceiba en el Estado Trujillo. Cementerio.

 

Figura 2. Sitios arqueológicos en la Costa Oriental del lago.

 

Figura 3. Yacimiento arqueológico en el sitio de la Mesa. Municipio Cabimas.

 

Relación que establecen los pobladores con el patrimonio arqueológico prehispánico (1)

Entre las representaciones que manejan los pobladores de la Costa Oriental del lago tenemos entre otras, las siguientes:

“Hay gente que se ha puesto a sacar eso, pero cuando ven los huesos se asusta y dejan eso así. A mí no me gusta que estén jurungando eso. Pa’ nosotros eso es, vamos a decir que sagrado, usted sabe” (José Vega. Entrevistado el 17 de agosto de 2010).

“Rodrigo, hace tiempo, los hijos y otro poco e gente una vez se pusieron y que veían una lucecita y entonces se fueron un día con unas velas en la noche… a las doce de la noche y empezaron a rezar y eso… y que ahí había plata y morocota. Pero no, ve mi abuelo me decía que aquí vivían los indios y que esas botijuelas que a veces sacan por ahí, eso no tienen oro na” (José Vega. Entrevistado el 17 de agosto de 2010).

“Esas cosas siempre aparecen por aquí pero nadie se mete con eso. Si saca la tinaja completa la gente la guarda y eso. Parece que también se la han llevado al museo de Los Puertos creo… pero nadie lo hace por maldad”. (José Vega. Entrevistado el 17 de agosto de 2010).

Dos representaciones son básicas: una el temor a lo desconocido, a lo supraterrenal y dos la presencia de oro o morocotas (monedas de la época colonial). Son muy comunes en Venezuela estas dos representaciones sobre los hallazgos arqueológicos pues hay toda una visión que somete a los pobladores a la intimidación por los maleficios que pudiesen atacarlos por profanar esos lugares que, en algunos casos son considerados sagrados. La segunda también muy compartida ya que hay la creencia que estos entierros contienen tesoros y podrían hacerse ricos de la noche a la mañana. Esto ha llevado a saquear parte del patrimonio arqueológico.

“Eso, eran… como que eran muchos. Ve porque yo me he caminado todo eso por aquí y me he encontrado mucho de eso” (Atenas Padrón. Entrevistado el 16 de marzo de 2008).

“La otra vez vinieron de la universidad el profesor Lenín y unos estudiantes de Maracaibo y el señor de allá como que se puso con cosas y eso pa` que no sacaran las que está frente a la casa de él no, porque esa casa es de la hermana” (Nataly Ferrer. Entrevistada el 14 de agosto de 2010).

“No sé… que eso no se sacaba así… qué fue lo que dijo?.. ah que había que rezar y eso, pero el está loco y como que es medio brujo” (Nataly Ferrer. Entrevistada el 14 de agosto de 2010).

También es común una visión ceñida a lo religioso como forma de conjurar cualquier posible maleficio que esté asociado a los restos del yacimiento arqueológico por parte de los pobladores de la Costa Oriental del lago.

“Ve yo creo que eso es de nosotros, además pa` allá vamos. Me explico… eso era la gente de antes, de antes de que llegaran los españoles… ahora si nosotros somos de aquí. Porque esos indios qué se hicieron?… ¡somos nosotros! No pudieron matarlos a todos esos españoles… matarían a los hombres pero a las indias se las llevaron y de ahí venimos nosotros… por eso, no sé, yo creo que debemos cuidarlo o sacarlo, estudiarlo como lo están haciendo, pero sacarlo y dejarlo aquí pa’ que los muchachos conozcan su historia… se debería hacer un museo aquí mismo con eso” (Nelly Ferrer. Entrevistada el 16 de agosto de 2010).

A pesar de la imposición de valores culturales desde la época colonial, se evidencia que han pervivido como arquetipos simbólicos elementos indígenas que se han fortalecido con los hallazgos arqueológicos, con su difusión e información entre los pobladores. Hay un reconocimiento de que esto les pertenece, por tanto, hay una valoración patrimonial que hay que considerar como referente identitario de los pobladores de la Costa Oriental del lago. Consolidar una relación con el pasado indígena cobra fuerza entre los habitantes cercanos a los yacimientos arqueológicos y, es por tanto, una factor importante en la construcción de la identidad del poblador actual de la Costa Oriental del lago.

 

Conclusión

Al contrario de lo que ha planteado la historiografía tradicional sobre el poblamiento indígena de la Costa Oriental del lago, pareciese existir un patrón de asentamientos poblacionales que se deja percibir en los hallazgos arqueológicos y que denotan una preponderante población prehispánica. Esto hace que los pobladores de la Costa Oriental del lago se debatan entre la negación de lo indígena y su aceptación como un pasado digno o relevante. Es así como aparecen hoy apropiaciones de elementos indígenas que pasan a formar parte de representaciones sobre la preservación de lo arqueológico como factor patrimonial. Opera entonces una serie de re/significaciones de lo indígena que ha permitido que comience una revitalización/apropiación de ese pasado.

 


 

Nota

1. Los testimonios tomadas para analizar las representaciones de las personas de la Costa Oriental del lago se obtuvieron en dos localidades: Sabaneta de Palmas y Ancón de Iturre. Se realizaron entrevistas abiertas sobre dos temas: yacimientos arqueológicos y patrimonio.

 


 

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Fuentes orales

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- Berlis Torres, 21 años, de Ancón Iturre. Entrevistada el 26 de febrero de 2008.

- José Vega, 54 años, de Ancón Iturre. Entrevistado el 17 de agosto de 2010.

- Nataly Ferrer, 23 años, de Ancón Iturre. Entrevistada el 14 de agosto de 2010.

- Nelly Ferrer, 56 años, de Ancón Iturre. Entrevistada el 16 de agosto de 2010.

 


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