Gazeta de Antropología, 2012, 28 (1), artículo 15 · http://hdl.handle.net/10481/20645 Versión HTML  ·  Versión PDF
Recibido 7 febrero 2012    |    Aceptado 19 junio 2012    |    Publicado 2012-06
Tendencias y fluctuaciones en el comportamiento electoral de los pasiegos. Retóricas del porcentaje
Trends and fluctuations in the electoral behaviour of the Pasiegos. Rhetorical discussions about percentages



RESUMEN
La sociedad pasiega ha sido objeto de análisis desde diferentes disciplinas, y se han explorado aspectos diversos de su universo cultural. Su comportamiento electoral, sin embargo, no ha recibido una atención preferente. Partiendo de un trabajo de campo y de una investigación exploratoria sobre la materia, se revisa un conjunto de hipótesis sobre su orientación a la participación electoral y a la abstención. Se utilizan datos agregados de todas las elecciones al Parlamento Europeo, de las elecciones municipales y de las elecciones al Congreso. Las tendencias, fluctuaciones y porcentajes de abstención son contrastados con los de Cantabria y España con el objetivo de fortalecer las interpretaciones y la elaboración de hipótesis.

ABSTRACT
The Pasiego society has been analysed from the standpoint of different disciplines, and diverse aspects of its cultural universe have been explored. However, its electoral behaviour has not received detailed attention. On the basis of exploratory investigation on the matter and field work, we have reviewed a set of hypotheses concerning its approach to participating in elections and to abstaining from voting. We have used aggregate data from the European Parliament poll, municipal elections, and elections to Congress. Trends, fluctuations, and abstention rates are compared with those from Cantabria and Spain as a whole with the aim of strengthening the interpretations and the formulation of hypothesis.

PALABRAS CLAVE
pasiegos | comportamiento electoral | abstencionismo | cultura política | elecciones
KEYWORDS
Pasiego | electoral behaviour | abstentionism | political culture | elections


Introducción

A mitad de la década de los años 1990 del siglo pasado llevé a cabo un trabajo de campo en los valles pasiegos del sur de la Comunidad Autónoma de Cantabria con vistas a la elaboración de una tesis doctoral (De la Calle 2000). En ese texto académico intenté construir el universo cultural pasiego tal y como se mostraba a finales de siglo. Diferentes ámbitos de la vida cotidiana y de formas de pensar formaron parte de los diversos capítulos de los que se componía la tesis: identidades colectivas, identidades individuales, nociones y prácticas de trabajo y mundo ganadero, alimentación, sexualidad, salud/enfermedad, muerte, más allá… Aporté también un pequeño reflejo de la concepción local de la política, sin profundizar en comportamientos electorales. Con el paso de los años decidí trabajar este apartado, haciendo especial hincapié no tanto en lo que votan los pasiegos, es decir, sus adscripciones políticas e ideológicas, sino en su inclinación a la participación o a la abstención (De la Calle 2008).

El análisis original abarcaba todo tipo de comicios desde 1976 hasta 2005, a excepción de las elecciones al Senado. Se examinaron los índices de abstención en las elecciones municipales, autonómicas, referéndum, elecciones al Congreso y al Parlamento Europeo en los municipios pasiegos de San Roque de Riomiera, Vega de Pas y San Pedro del Romeral; y se utilizó un grupo de control formado por cinco ayuntamientos de diferentes valles de la región, cuatro de ellos pertenecientes a la Comunidad Autónoma de Cantabria -Valderredible, Cabezón de Liébana, Cabuérniga y Soba- y uno a la provincia de Burgos -Merindad de Sotoscueva-,colindante con dos de los municipios pasiegos seleccionados; la razón de dicha selección era habilitar las comparaciones con otros municipios de montaña para resaltar lo que de significativo se mostrara en el análisis. Haber incluido municipios costeros, o con otra estructura de producción (como la cuenca industrial del Besaya, la bahía de Santoña, El Astillero…) hubiera remarcado diferencias de comportamiento importantes, pero se prefirió forzar la comparación con otros municipios preferentemente ganaderos, apostando por una interpretación más fina y, a la vez, más fuerte.También se incluyeron los datos agregados de abstención para el conjunto de España y de la Comunidad Autónoma de Cantabria.

Dicho análisis fue ampliado en la presentación del libro con una addenda que incluía el comportamiento electoral de los últimos comicios habidos desde que fuera redactado el texto originario: las elecciones municipales/autonómicas de 2007 y las generales de 2008. El comportamiento en esos últimos comicios era una primera prueba para corroborar o refutar las tesis expuestas en las conclusiones originales de la obra.

Expuesto a modo de introducción de lo que se desarrollará en adelante, se concluyó que en las elecciones al Congreso los municipios pasiegos seguían manteniendo los porcentajes de abstención más altos del conjunto de unidades electorales seleccionadas y se observaba una tendencia a la participación en los últimos comicios, tendencia que correlacionaba con cambios en la estructura de la vida social pasiega asociados al paso de una vida nómada y dispersa a otra sedentaria y concentrada.En las elecciones municipales, en cambio, los porcentajes de abstención se mantenían especialmente bajos, en comparación con los anteriores comicios, y se argumentó que solo una noción productivista del voto podía sustentar la diferencia de comportamiento entre estos comicios. Profundizaré en ello en los apartados siguientes.

En el conjunto general se apostó por hablar de “áreas culturales” en el comportamiento participativo/ abstencionista, entre las cuales la pasiega resultó ser un ejemplo paradigmático. Y se establecieron hipótesis para interpretar comportamientos de otras regiones de la Comunidad Autónoma (Santoña- Laredo-Colindres, Liébana, Torrelavega-Corrales de Buelna) basadas en la estructura productiva y el capital social que se asocia a dichas estructuras (De la Calle 2008: 123 y ss.).

En este artículo se extiende el análisis a las últimas citas electoralesocurridas desde entonces, especialmente las elecciones al Parlamento Europeo de 2009, los comicios municipales de 2011 y las elecciones al Congreso del mismo año. Se pondrán de nuevo a prueba las tesis iniciales sobre el comportamiento electoral pasiego en el ámbito de la participación/abstención y, llegado el caso, se plantearán interpretaciones nuevas en caso de variación de las tesis de partida. Se restringe el grupo de control a las circunscripciones de España y Cantabria con el objetivo de comprobar si las fluctuaciones y tendencias de ambas resuenan a nivel local en los 3 municipios pasiegos mencionados o si, por el contrario, las inclinaciones a la participación o abstención de los pasiegos son independientes del sentir regional y nacional. Este planteamiento metodológico responde a las hipótesis de algunos autores a los que me referiré más adelante.

 

Breve caracterización socio-antropológica de la sociedad pasiega

Cuando los pasiegos inician su andadura ganadera a finales del siglo XV aún no se puede hablar de sociedad en un sentido socio-antropológico (ni de pasiegos como identidad colectiva). Para esas fechas, ganaderos puntuales comienzan a realizar cierres en los pastos comunales, lo que significa inaugurar la propiedad privada en un entorno ganadero caracterizado por el uso comunal de las tierras. La apropiación privada de lo que no es suyo generará conflictos, materializados en pleitos entre las comunidades concejiles de la región y estos nuevos ganaderos desligados de las aldeas de origen. En este sentido, la futura sociedad pasiega se gesta merced a una práctica individualista en un contexto de comunitarismo pastoril. Y, desde sus inicios, se concreta en el espacio en un poblamiento disperso a diferencia del poblamiento concentrado que caracteriza las aldeas que rodean los montes sobre los que se asientan. Estos individuos de pocos recursos, surgidos del conflicto con las comunidades pastoriles circundantes, pondrán todas sus energías en crear, mantener y reproducir las estructuras domésticas, de forma que hombres y mujeres diversificarán sus actividades productivas para suplementar los escasos réditos del cultivo ganadero incipiente; con el transcurso de los siglos vemos a estos hombres y mujeres recorriendo la geografía española sacando beneficio de actividades diversas (vendiendo telas, tabacos, mantequillas, cestos, alquilándose comonodrizas…) para complementar los escasos ingresos que les procura la actividad ganadera. Es un nomadeoexterior que, con el paso de los siglos, se convertirá en interno al especializarse en el ganado de producción láctea.

En esta incipiente sociedad, el orden no se instaura en base a Ordenanzas Concejiles como es norma en las aldeas concentradas del entorno. Aquí son la ética, la razón y la fuerza (como último recurso) las herramientas de los individuos para mantener el orden social. No hay, pues, papel alguno que reglamente la vida socio-económica en los valles. Ni existen agrupaciones o asociaciones basadas en la vida comunitaria. La vecindad, -que se suma a las relaciones parentales en la creación del capital social necesario para llevar a cabo la vida cotidiana-,se adquiere de una forma libre o al menos no regulada por ordenanza alguna a diferencia de lo quesuele suceder en las comunidades montañesas.

Con el paso de los siglos, la especialización ganadera en la producción láctea y la bonanza del consumo de sus productos asienta a los pasiegos en el espacio colonizado originalmente, pero con un modo de vida crecientemente disperso y móvil: cada grupo doméstico explota un creciente número de fincas desperdigadas por un gran territorio que visitan temporalmente en función de los pastos. La base territorial que sustenta la vida comunitaria, -especialmente la vecindad-, es la “pradera”, una agrupación de fincas colindantes. Y cada pradera está formada por vecinos diferentes; vecinos es una pradera no tienen por qué serlo en otra. Dada la movilidad constante del ganado, la vida social se vuelve móvil e inestable: los vecinos cambian de una pradera a otra y la posibilidad de generar relaciones largas dura el tiempo que duran los pastos. Así, los encuentros vecinales son esporádicos, lo que duran las paciones,mientras que en las aldeas del entorno es estable, incluso en los tres núcleos que crecen lentamente en los mismos valles pasiegos.

Los habitantes de estos tres pequeños núcleos urbanos (San Roque de Riomiera, Vega de Pas y San Pedro del Romeral) desarrollan su vida de forma paralela a la de los habitantes de los valles. Han diversificado y asentado su modo de producción como comerciantes, profesionales, hosteleros, administrativos… Formarán la clase media rural de la pasieguería. Sin negar su adscripción pasiega, son identificados entre los ganaderos como “los de la plaza”; mientras que los ganaderos se identifican así mismos como “los de los barrios”. Todos ellos forman parte de la estructura social de la comunidad entera. Esta distinción entre “los de la plaza” y “los del barrio” ejemplifica la fractura social de la comunidad pasiega: “no hay sociedad” entre unos y otros.

Todo lo expuesto abreviadamente ayuda a entender la generación de un universo particular, autóctono aunque no intencionado, que se consolida por la repetición de las formas de producción y reproducción social. Esto es así hasta avanzado el siglo XX, cuando el modelo de explotación ganadera pasiego entra en crisis y se acelera la desestructuración de todo el universo cultural local. A finales del siglo XX los valles pasiegos empiezan a despoblarse y a la vez se observa un proceso de sedentarización de algunos grupos domésticos en las mejores cabañas de los valles; proceso que en pocos años se traslada a los núcleos urbanos de la región pasiega y a otros periféricos: los pasiegos de los barrios (los ganaderos que habitan los valles) comienzan a asentarse en los cascos urbanos, aumentando el contacto diario con “los de la plaza”. A finales de los 90 del siglo pasado los habitantes de los barrios han diversificado de nuevo su modo de producción (con especial dedicación a la construcción); y los ganaderos han cambiado ya sus hábitos nómadas y dispersos (y sus concepciones culturales en todos los ámbitos de la vida). La escasa población busca la concentración humana. En los núcleos urbanos, en los que han fijado residencia aquellos que antes eran nómadas, hay una nueva forma de producir sociedad y de generar relaciones sociales. Se concreta en el incremento de los encuentros cotidianos, un mayor número de intercambios lingüísticos y por tanto una mayor información y un contacto creciente con cuestiones exteriores a la comunidad, situaciones todas ellas sin precedentes en la historia de la comunidad. Ello conlleva una socialización en nuevas materias de conocimiento y apunta a una nueva caracterización socio-antropológica de la pasieguería. Socialización que afecta a la vida política, tesis central que guía este artículo.

Así, desde sus inicios, estos ganaderos se distinguen de su entorno inmediato por su forma de vida, sin referentes en el ámbito regional. Esto generará una extrañeza cultural en cuya base hay que situar todos los estereotipos que se les adscriben (raros, introvertidos, peseteros, huraños, zorros…, otra raza…), y que hay que interpretar como caracterizaciones populares que reaccionan a estilos de vida diferentes e incomprendidos, estilos de vida gobernados por la austeridad social y económica. Y es solo avanzado el siglo XX cuando se produce una desestructuración definitiva de la comunidad ganadera que se manifiesta en cambios significativos en su modo de vivir.

La razón inicial de un trabajo sobre comportamiento electoral hay que buscarla en todo lo abreviado más arriba. Tal vez, la peculiaridad socio-antropológica de algunas de sus nociones sobre la vida (en términos genéricos) y los cambios culturales acaecidos, tuvieran reflejo también, y de una forma significativa, en el ámbito electoral. Y tal vez se mostrara que, tal y como expresó Geertz en una frase muy reiterada por los antropólogos políticos, “la política de un país refleja el sentido de su cultura” (Geertz 1990: 262). Si esto es así, tal vez pudiéramos colegir algo de un examen de resultados electorales, siendo consciente de que la cultura política no se reduce al dato electoral final (Krotz 1990: 13).

Entrando ya en el tema objeto de estudio, se retomarán las hipótesis sobre el comportamiento electoral pasiego en materia de participación/abstención, ligadas siempre a la peculiaridad socio-antropológica de la comunidad objeto de estudio.

 

Las hipótesis sobre el comportamiento electoral pasiego y sus grietas

Del examen de los niveles de abstención habidos en los municipios pasiegos (San Roque de Riomiera, Vega de Pas y San Pedro del Romeral) en los diferentes comicios examinados entre 1976 y 2005 (y en comparación con el resto de municipios, Cantabria y España) se concluyó que (1) todos ellos presentaban altos porcentajes de abstención en las elecciones suprarregionales: en las 9 elecciones al Congreso, las medias abstencionistas fueron del 60,08%, 51,52% y 38,90% respectivamente (23,46% y 26,08% en Cantabria y España);en los 3 Referéndum las medias de abstención alcanzaron el 70,82%, 71,30% y 58,90%respectivamente (39,20% y 40,36% en Cantabria y España); y en la elecciones al Parlamento Europeo llegaban al 73,98%, 71% y 63,82% respectivamente cuando se celebraban solas (41,90% y 47% en Cantabria y España), dulcificándose los porcentajes abstencionistas cuando se celebraban conjuntamente con otros comicios que hacían de tracción; entre el grupo de control solo el municipio de Soba presentaba porcentajes similares a los pasiegos y puntualmente superiores, apuntándose como explicación algunas peculiaridades de la estructura del municipio y problemas de tipo técnico que, por otra parte, no debían restar singularidad a su comportamiento electoral pues en otro tipo de comicios se mostraba diferente al pasiego. También se concluyó que (2) se observaba una tendencia creciente al aumento de la participación en las elecciones al Congreso, especialmente desde 1989; la diferencia entre los promedios de abstención de los períodos 1977-1986 y 1989-2004 fue decreciente en todos los municipios pasiegos (-27,28, -16,63 y -11,32 puntos respectivamente), mientras que fue creciente en Cantabria (+0,49) y España (+0,75); en los municipios del grupo de control también se produjo decrecimiento pero mucho menos notable, entre -4,69 y -7,80 puntos.Por último, (3) y al contrario de lo que se visto hasta el momento, la abstención en las 6 elecciones municipales (y autonómicas), era muy baja (promedios del 20,79%, 23,12% y 22,78% respectivamente para los municipios pasiegos mencionados); solo 2 municipios del grupo de control tenían porcentajes menores, mientras que Cantabria promedió 26,56% de abstención y España 33,25%.

La interpretación de estos datos derivó en una serie de hipótesis construidas con el objetivo de dar sentido y comprender el comportamiento electoral estudiado, utilizando para ello el conocimiento adquirido sobre la sociedad pasiega en los años de investigación y de trabajo de campo.

La primera de las hipótesis respondía a la pregunta siguiente: ¿qué significa votar para los pasiegos?, encuadrandolasinterpretacionesen cuestiones de cultura o, si se prefiere, de cultura política (1). Se planteó que la política es vista como un recurso para la obtención de intereses personales y el voto como la herramienta para la consecución o concreción de los mismos (una visión productivista e instrumental que caracteriza a una sociedad que, históricamente, se ha construido desde “lo mío”, mediante la apropiación privada de los pastos del común que caracterizaba a las aldeas circundantes). La segunda hipótesis formulaba que los electores pasiegos votan mayoritariamente en aquellos comicios en donde ven representados sus intereses y de los que pueden obtener beneficios; esos comicios eran los municipales para el caso de los municipios pasiegos (mientras que en otros municipios de la región el comportamiento es inverso; encuentran mayor representatividad en elecciones generales que en elecciones municipales). Aquí no se ha producido (al menos aún) una nacionalización de lo local (Capó 1991, Delgado 1998) o incluso transnacionalización y los pasiegos discriminan los comicios en función de su cercanía o lejanía a cuestiones que guardan relación con sus vidas por lo que podemos afirmar con Delgado (pág. 14), que “se mantiene todavía una fuerte dosis de racionalidad local”; ver los comicios municipales como una transparencia nacional sería inadecuado puesni siquiera los comicios nacionales son vistos siempre con una hipotética lógica nacional. La tercera hipótesis se enunció como sigue: el voto se concreta mediante una práctica de elección racional (Anduiza 1999: 20 y ss) pero cuya base social es genuinamente pasiega. Es decir, se trataba de quebrar la crítica de la elección racional cuando sugiere que un elector individual y consciente tiene pocas probabilidades de determinar con su interés particular el resultado de la elección. En nuestro caso, la acción racional (de un actor individual) viene precedida por el trabajo cara a cara de las élites sobre los votantes en forma de estímulos individualizados. Lo que anima a la concreción del voto sobre la base del interés personal (apreciaciones para las que es importante el trabajo etnográfico que recoja la concreción de las interacciones, el juego de roles, y las estrategias electorales de élites y votantes -González 2010-).

Dichas hipótesis, sin embargo, no eran capaces de interpretar el comportamiento pasiego en todos los comicios electorales ni algunas tendencias a la participación observadas en los últimos años en elecciones generales.

La misma lógica de las hipótesis no podía explicar la alta participación en los comicios autonómicos, celebrados siempre el mismo día que los municipales. Fundamentalmente porque la política autonómica tenía escaso margen de acción en relación a cuestiones ganaderas e iba orientada a cuestiones públicas, como por ejemplo infraestructuras. De ahí que los electores pasiegos no vieran -hipotéticamente- provecho personal alguno en los políticos regionales. A raíz de este comportamiento similar en ambos comicios, pensar que el alto nivel de participación en los comicios autonómicos se deba al “efecto de tracción” que ejercen los municipales (Wert 1998) es establecer las bases para una interpretación ajena al comportamiento racional (productivista o instrumental) esbozado. Y pensar qué sucedería en caso de celebrarse ambos comicios por separado sería entrar en el mundo de las especulaciones.

Aunque por lo datos de participación no se pudo constatar la posibilidad de la tracción que ejercen las municipales sobre las autonómicas,dicha posibilidad, en cambio, sífue constatable cuando las elecciones al Parlamento Europeo coincidieron con las municipales/autonómicas. Cuando las elecciones al Parlamento Europeo se celebraron solas (1989, 1994 y 2004) los porcentajes de abstención se dispararon (74,23%, 67,12% y 80,59%, respectivamente, en San Roque; 78,11%, 65,61% y 69,93% en Vega de Pas y 65,79%, 57,92% y 67,76% en San Pedro); cuando se celebraron conjuntamente con las municipales (1987 y 1999), los porcentajes de abstención se redujeron (21,34% y 37,5% en San Roque; 31,83% y 35,49% en Vega de Pas y 34,45% y 24,82% en San Pedro). El efecto de tracción ha de ser explicado por interpretaciones que vayan más allá de las hipótesis propuestas. Describir y explicar lo que se esconde tras lo que llamamos “efecto tracción” es cuestión de trabajo etnográfico que permita concretar qué es lo que motiva a los votantes a introducir una papeleta en la urna europea.

Por otra parte, las hipótesis tampoco abarcan la tendencia creciente al voto en las elecciones al Congreso. Si se planteó que el elector pasiego no encontraba vinculación racional entre su vida y la política nacional, y de ahí los elevados porcentajes de abstención, la tendencia participativa solo se podía explicar por cuestiones relacionadas con nuevas formas de producción y reproducción social de la sociedad pasiega y nuevas formas de entender el voto (como representación, derecho ciudadano, socialización política, deber cívico…). Podría entenderse también que los pasiegos asocian cada vez más su vida con las decisiones tomadas en el plano nacional, lo que sería volver a poner en primer plano la teoría de la elección racional. Aunque, en mi opinión, la sociedad pasiega ha visto cambios muy drásticos en su estilo de vida como para desdeñar la primera interpretación en relación a la tendencia participativa en las elecciones al Congreso.

 

Los comicios de 2007 y 2008 en relación al comportamiento electoral precedente

A la fecha de publicación del texto de referencia, se habían celebrado tres comicios más (municipales/ autonómicas de 2007 y elecciones generales de 2008), que fueron examinados sobre datos provisionales y su interpretación incluida a modo de addenda.Ese examen provisional del comportamiento electoral en estos dos últimos procesos electorales refrendaba tanto las hipótesis propuestas en las conclusiones finales de la obra como las debilidadesde las mismas.

Los datos de las municipales de mayo de 2007 seguían reflejando la alta participación electoral de los pasiegos en estos comicios que ya ha sido referenciada; los tres municipios pasiegos mostraban índices de abstención muy bajos(14,39% en San Roque, 13,77% en Vega de Pas y 10,98% en San Pedro); todos ellospor debajo del grupo de control (con porcentajes que oscilaron entre 13,85% y 24,41%), y muy por debajo de Cantabria (28,38%) y de España (36,73%).En cuanto a las elecciones autonómicas, los porcentajes de abstención eran aún más bajos por razones de censo electoral (De la Calle 2008: 133 y ss.), pero seguían la estela de las municipales, de donde no se puede colegir un comportamiento significativo de unaconsulta a otra. Ambos comicios, como se reseñó más arriba, se celebran el mismo día.

Finalmente, en las elecciones al Congreso de marzo de 2008 los pasiegos tuvieron porcentajes de abstención altos en el ámbito regional (46,91% en San Roque, 35,33% en Vega de Pas y 27,85% en San Pedro; lo dos últimos datos solo superados entre el grupo de control y las circunscripciones de Cantabria y España por el municipio de Soba, con un 36,95% de abstención); y, al mismo tiempo, se apreciaba la suavización de esos porcentajes en una tendencia a la participación que ya fue constatada previamente; entre 2004 y 2008 los tres municipios pasiegos bajaron sus porcentajes de abstención: cuatro puntos porcentuales en San Roque, 6,5 puntos en Vega de Pas y 4,5 puntos en San Pedro. Entre el resto de circunscripciones 2 de ellas subieron sus porcentajes abstencionistas, 4 bajaron sus porcentajes entre 1 y 3,3 puntos y únicamente el municipio de Soba tuvo un descenso considerable de 7 puntos.San Pedro del Romeral y Vega de Pas presentaban porcentajes de abstención históricamente significativos: los más bajos en dichas circunscripciones en la historia de estos comicios. En el caso de San Roque de Riomiera, el porcentaje de abstención era el más bajo de las últimas cuatro elecciones al Congreso si bien no representó un hito histórico en su biografía electoral.

Los resultados de estos comicios confirmaban la peculiaridad sociológica del comportamiento electoral pasiego en el ámbito regional y las tendencias apuntadas originalmente.

Los municipios pasiegos forman un área socio-cultural que, electoralmente, se caracteriza por una muy alta participación en el ámbito municipal a la vez que una muy alta abstención en elecciones suprarregionales; todo ello en el contexto regional (no siendo contradictorio que otras áreas fuera del territorio comunitario tengan un comportamiento electoral que se manifieste en datos iguales o análogos). Responden a las interpretaciones planteadas anteriormente: fruto de una visión productivista o utilitarista del voto, votan en aquellos comicios en los que hay posibilidad de obtención de un beneficio. Las tendencias observadas varían este modelo de comportamiento en lo relativo a la participación en las elecciones al Congreso que, de no mediar una relación consciente observada por el elector entre la política nacional y su vida, hay que achacar a otras razones que no asocien políticas gubernamentales con ingresos o beneficios particulares. En tal caso, estaríamos ya ante otra forma de entender el voto que guarda relación con las transformaciones sociales profundas que ha vivido la sociedad pasiega en las últimas décadas, fundamentalmente una nueva construcción de lo colectivo y de lo social que bien puede abarcar una socialización en cuestiones de política nacional que antes no había.

El comportamiento descrito en los municipios pasiegos a lo largo de todas las series históricas de los diversos comicios fue examinado en perspectiva comparada en el contexto regional y de ahí mostró su singularidad con relación a otras áreas. Algunos municipios colindantes, dentro de un área de influencia pasiega (si es que algo así existe) mostraron datos similares, pero más atenuados en sus índices de abstención en las suprarregionales. Otras áreas regionales presentaban, en cambio, un comportamiento electoral divergente del pasiego. Se desestimaron desde un principio teorías que el imaginario colectivo pudiera asociar con dicho comportamiento, relacionadas con una peculiar idiosincrasia de la cultura pasiega y del pasiego. Tampoco se insistió en el nomadismo, en el número de locales habilitados (ni otras cuestiones técnicas que, aunque tuvieran su peso no podían auparse como teoría explicativa), en la educación, en la tipología del trabajo (ganadero/industrial)… El comportamiento electoral pasiego se podía describir como altamente discriminatorio, lo que se traducía en variaciones de participación grandes de unos comicios (suprarregionales) a otros (municipales y regionales). Entre el grupo de control, los resultados del municipio de Soba podían mostrarse cercanos a los pasiegos y, sin embargo, su comportamiento en las elecciones municipales se mostró más abstencionista que el de las circunscripciones pasiegas, lo que apunta a otro modelo de explicación y anima a la inclusión de análisis sobre cuestiones técnicas que pudieran afectar a sus resultados. Con lo dicho, afirmar que los pasiegos son abstencionistas sería obviar los hechos; lo mismo sucedería de afirmarse lo contrario.

Por el contrario, se considera que una variable (sociológica) de interés que no ha sido controlada debido al carácter agregado de los datos es la división del universo social local en dos grandes grupos, “los de la plaza” y “los del barrio”. Esta ruptura de la sociedad pasiega en dos bloques, más transparente décadas atrás que en la actualidad, tiene bases socio-económicas y culturales. Si “los de la plaza” forman una unidad social urbana, de clases rurales medias, formada por comerciantes, hosteleros, profesionales liberales…, “los del barrio” forman (en términos genéricos) una unidad social construida a base de grupos domésticos ganaderos, de escaso poder adquisitivo y dedicación casi exclusiva al pastoreo que habitan los valles que circundan las cabeceras municipales. Esta división histórica de la sociedad pasiega (imposible de discernir en datos agregados para todo el municipio), significativa a nivel cultural, podría arrojar datos más finos en relación a la participación/abstención; un examen de los datos de participación por barrios y casco urbano arrojaría, tal vez, alguna reflexión añadida de interés a la investigación.También se plantearon otro tipo de variables que pudieran afectar directa y puntualmente a los niveles de abstención como por ejemplo la dedicación laboral en días de elecciones, especialmente en una sociedad que, al menos hasta hace unos años, era muy dependiente de trabajo y del producto de la tierra para la subsistencia de las cabañas ganaderas. De forma que en días propicios para la recogida de la hierba los lugareños podían priorizar estas tareas sobre las derivadas de sus derechos ciudadanos. No se establecieron correlaciones, si bien esta posibilidad pudiera haber afectado puntualmente a la participación en alguna de las consultas celebradas en los meses de mayo y junio.

Desde finales del siglo XX se observaron cambios sustanciales en el universo social y cultural de los habitantes de los barrios, en todos los aspectos de su vida cotidiana y de sus formas de pensar. En la actualidad, la desestructuración del tipo de vida tradicional (con sus prácticas e ideologías) es un hecho. Los valles han sido testigos de un proceso de desertización; grupos domésticos al completo han ido trasladando su hábitat a los centros urbanos, espacio en donde otra sociedad (pasiega) se reproduce en sus valores y formas de actuar y pensar. Y esto incluye también todo lo relacionado con el mundo de lo político.

 

Actualización del comportamiento electoral. Las elecciones al Parlamento Europeo de 2009 y las elecciones municipales y al Congresode 2011 en España, Cantabria y los municipios pasiegos

En el año 2009 tuvieron lugar elecciones al Parlamento Europeo. La investigación precedente concluyó que los pasiegos se mostraban mayoritariamente abstencionistas en estos comicios cuando se celebraban solos y participativos en caso de coincidencia, lo que no es una peculiaridad pasiega sino que dicho comportamiento también se produce a nivel nacional. Así sucedió en 1987 y 1999 cuando se celebraron conjuntamente con las elecciones municipales y autonómicas. En 1989 se celebraron elecciones al Parlamento Europeo y elecciones generales, pero mientras que las primeras se celebraron en junio, las segundas tuvieron lugar en octubre. De ahí el alto índice de abstención en las europeas de ese año en comparación con las generales. Sin duda, cuando se celebran conjuntamente con otros comicios, los electores acuden a votar bajo el efecto de tracción (que no corresponde a lógica productivista alguna), mientras que cuando se celebran solas presentan una abstención alta. En 2009 las elecciones al Parlamento Europeo se celebraron solas; siguiendo la lógica reseñada, los índices de abstención deberían de ser altos.

En el año 2011 se celebraron comicios municipales/autonómicos. En la investigación original se mantuvo que en las primeras elecciones municipales los índices de abstención (en el contexto regional) eran algo elevados y tendieron a suavizarse con el paso de los años hasta alcanzar niveles de participación bastante altos. La media de los sucesivos porcentajes de abstención situaba a los pasiegos entre municipios participativos de la región. La peculiaridad pasiega era la enorme diferencia entre la participación en las municipales y la abstención en las suprarregionales. Se examinarán los resultados municipales, esperando un mantenimiento de la participación en la línea de los comicios municipales precedentes.

Finalmente, en noviembre del mismo año también se celebraron comicios generales. Las conclusiones que se obtuvieron inicialmente de la participación en estos comicios es que los pasiegos mostraban los índices más altos de abstención en el contexto regional, solo igualados estructuralmente (y no puntualmente) por algún municipio no pasiego que, sin embargo, no tenía el mismo comportamiento electoral en un repaso genérico de todos los comicios. Se observó una evolución creciente hacia la participación, que alcanzó máximos históricos en dos de los municipios pasiegos en las elecciones de 2008.Al examinar los resultados en estas elecciones se pondrá a prueba la hipótesis de la tendencia participativa en este tipo de comicios. El examen de estos datos se ha hecho sobre datos definitivos tras su publicación en el BOE en el mes de diciembre y su posterior actualización en la base de datos del Ministerio del Interior, instituciónutilizada como fuente de la mayoría de los datos que se presentarán.

Las limitaciones impuestas a un artículo de esta índole impiden utilizar la metodología usada previamente. Sacrificamos la comparación con un grupo de control para pasar a examinar la evolución de cada uno de los tres municipios pasiegos, comparándolos entre ellos y con los datos agregados de España y Cantabria. Sin ánimo de exhaustividad (inviable para este trabajo), y de modo exploratorio, se buscarán coincidencias y divergencias entre el comportamiento electoral de las circunscripciones mayores y los municipios pasiegos. En lo que se refiere a las elecciones municipales, se pondrá interés en interpretarlas como un reflejo especular de las municipales en España y Cantabria (más acorde, a mi entender, que cotejarlas con las nacionales, tal y como hace Capó 1991); para ello veremos si, en el caso de las circunscripciones pasiegas, es posible hablar de nacionalización de las elecciones municipales (Delgado 2010) en el sentido de que rasgos propios de la política nacional (que se supone afectan a los niveles de participación y orientación del voto en las municipales a nivel de grandes circunscripciones como España) permeen el ámbito municipal, siendo así las elecciones municipales una especie de reflejo de la situación política nacional. Si no encontráramos dicha asociación podríamos establecer que las elecciones municipales se desenvuelven como si de otro ámbito político se tratara en relación al resto de comicios.

En cuanto a las elecciones al Congreso, también se buscarán coincidencias y divergencias entre España, Cantabria y los municipios pasiegos. De coincidir las fluctuaciones nacionales con las del resto de circunscripciones se podrá afirmar que las coyunturas nacionales son vistas e interpretadas de la misma forma o en el mismo sentido en España que en los pequeños municipios que se van a examinar. De ser divergentes, habrá que abandonar las tesis sobre el valor objetivo dado a la política nacional en todo el estado (independientemente de entornos sociales y culturales) y esbozar una hipótesis alternativa.

El estudio de la abstención en las elecciones generales ha sido objeto de análisis en España tanto usando datos agregados como individuales (Justel 1990 y 1995). Y se han utilizado multitud de variables y puntos de vista para tratar de comprender las fluctuaciones en la abstención, tanto las bases socio-políticas de la participación en este tipo de elecciones (Boix y Riba 2000) como las razones de la movilización del voto hacia uno u otro partido (González y Bouza 2009). Examinaremos estas teorías arrimándolas, sin forzarlas, a los datos.

Se ha optado por tablas individuales para cada unidad electoral que recojan en forma comparativa la evolución de la abstención en los tres tipos de comicios a examinar. Primero en España y Cantabria. Y a continuación los municipios pasiegos; San Roque de Riomiera, Vega de Pas, y San Pedro del Romeral. Al hacerlo en este orden podremos cotejar si las fluctuaciones y tendencias en las circunscripciones mayores tienen su réplica en las menores.

Finalmente, interesa destacar que en la investigación original se observó que los tres municipios pasiegos no se comportan de forma especular ante los comicios. El comportamiento es el mismo, pero se agudiza o extrema más de un municipio a otro. Siempre desde una visión local, se ha considerado que el municipio de San Roque de Riomiera es el “menos civilizado” de todos, situándose en el otro extremo el municipio de San Pedro del Romeral. Además de ser el municipio más pequeño en población electoral, el desarrollo del casco urbano es mínimo en San Roque, las tierras son más abruptas y las condiciones ambientales para el desarrollo de la ganadería parecen más difíciles de sortear que en los otros dos municipios. En San Pedro, el casco urbano tiene entidad como tal, las tierras son mejores y más llanas que en los otros dos municipios, se considera que las casas y cabañas son de mejor calidad y la calidad de vida y de trabajo es también superior (siempre hablando en términos locales). Arrimadas estas constataciones etnográficas a los datos de participación/abstención obtenidos hasta la fecha, se observa que, en una media de todos los comicios, San Roque presenta los porcentajes de abstención más altos y San Pedro (por el mismo sistema) presenta los más bajos pero siempre en una estructura de la abstención similar. Aunque no toda la Comunidad Autónoma de Cantabria es susceptible de ser dividida en áreas culturales en relación al comportamiento electoral, en el caso de los municipios pasiegos todos ellos forman una “área cultural de comportamiento electoral” al que se puede sumar algún municipio colindante.

Cada municipio será examinado en su intrahistoria y solo al final y como conclusión se hará una interpretación global del comportamiento en todas las municipalidades.

 

España

Entre los tres tipos de comicios que se examinan, los porcentajes de abstención más altos que se producen en la circunscripción “España” (gráfico 1) se dan en las elecciones al Parlamento Europeo, y siempre que se celebran solas. En 2009, el porcentaje de abstención alcanza la cifra histórica de 55,1%, muy similar a la de 2004 (54,86%), y por encima de las otras dos consultas en las que se convocaron elecciones europeas sin coincidencia alguna con otros comicios (45,29% en 1989 y 40,86% en 1994). Al celebrarse conjuntamente con otros comicios la abstención disminuye (31,48% en 1987 y 36,95% en 1999), de donde podemos concluir que otros comicios están ejerciendo tracción para que los electores voten a las europeas. O, dicho de otra forma, los electores van a votar preferentemente a otros comicios y se animan (o son animados) a deslizar la papeleta de voto en la urna europea. De ahí que la literatura politológica considere estas elecciones como de “segundo orden” y no por referencia exclusiva al comportamiento español (Berganza, 2008). Por otra parte, no se observan tendencias a la participación o abstención, sino más bien fluctuaciones que abría que relacionar con cuestiones coyunturales. En el caso de las últimas elecciones de 2009, la abstención subió muy ligeramente con relación a las precedentes de 2004.

Tras las elecciones europeas, los porcentajes de abstención más altos recaen sobre las municipales (computadas por el Ministerio del Interior desde 1987). En todas las elecciones municipales examinadas la abstención ha superado el 30% y ha tenido como límite el 37,22%. No es posible, ni siquiera por tramos históricos, hablar de una tendencia a la participación o a la abstención; los datos suben y bajan en forma de sierra de una convocatoria electoral a la siguiente y no parece haber asociación entre la participación en las elecciones generales y las municipales, en el sentido de que estas siguieran la huella participativa de las generales y sus cambios de unas fechas a otras.

Es en las elecciones generales en donde la participación es mayor, por encima de las elecciones municipales. Los porcentajes de abstención han variado entre el 20,03% de 1982 y el 31,96% de 1979, y tampoco se puede hablar en este caso de una tendencia a la participación o a la abstención con el devenir de las consultas. Los porcentajes suben y bajan de una consulta a otra. Este discurrir en forma de sierra ya fue constatado desde los primeros comicios generales argumentándose que no se puede hablar de tendencias hacia la participación o abstención sino de fluctuaciones que responden a coyunturas políticas (Font 1995: 14). Definir cada coyuntura para explicar la participación/abstención de cada consulta nos sumergiría en una revisión bibliográfica añadida, y en discusiones y puntos de vista diversos. En un intento simplificador, se ha diferenciado entre elecciones de cambio y de continuidad, dejando de lado las contingencias de cada legislatura. Análisis sobre los que no nos detendremos.

Gráfico 1. Porcentajes de abstención en España en las elecciones al Parlamento Europeo, municipales y al Congreso. Fuente: Ministerio del Interior. Nota: La aplicación del Ministeriodel Interior no muestra datos para elecciones municipales anteriores a 1987.

 

Cantabria

En Cantabria (gráfico 2), los porcentajes de abstención en todos los comicios que se están examinando es menor que en la circunscripción “España”. Es decir, los electores de la Comunidad Autónoma de Cantabria participan más que los electores españoles en todos los comicios consultados, incluso examinados los comicios uno a uno. Por tipos de consulta electoral, la jerarquía de preferencias electorales es la misma que en España.

Los mayores niveles de abstención se producen en las elecciones al Parlamento Europeo cuando se celebran solas (39,47% en 1989, 38,08% en 1994, 48,16% en 2004 y 49,21% en 2009) y se reducen cuando se celebran con otro tipo de comicios (24% en 1987 y 32,12% en 1999), de la misma forma que se constató para España. A continuación, son las elecciones municipales las que muestran el mayor índice de abstención (entre el 23,11% de 1987 y el 29,31% de 1999), sin una tendencia clara a la participación o a la abstención con el paso del tiempo. La mayor participación se produce en las elecciones al Congreso, de donde tampoco se puede deducir que se produzca una tendencia clara hacia la participación o abstención con el discurrir de las consultas electorales. Si bien, las tres últimas convocatorias (2004, 2008 y 2011) muestran tendencia a la abstención (22,77%, 23,62% y 28,44% respectivamente).

Gráfico 2. Porcentajes de abstención en Cantabria en las elecciones al Parlamento Europeo, municipalesy al Congreso. Fuente: Ministerio del Interior. Nota: La aplicación del Ministerio del Interior no muestra datos para elecciones municipales anteriores a 1987.

Si comparamos los resultados de Cantabria con los de España al interior de cada tipo de consulta, observamos que el discurrir de la participación o de la abstención en España queda reflejado también en Cantabria (siempre con una intensidad abstencionista menor, tal y como ha quedado reseñado). Sucede con las elecciones europeas; todas las variaciones de participación en España se han producido en la misma línea en Cantabria. El año 2009 es el más abstencionista seguido del 2004, 1989 y 1994 tal y como ha sucedido en España, por lo que Cantabria expresa en estos comicios el sentir electoral nacional en pequeña escala. Ocurre lo mismo con las elecciones municipales; los dientes de sierra de la abstención, que reflejan el cambio al alza o a la baja de un año a otro, se repiten en Cantabria en el sentido que se manifestaron en España, lo que anima a pensar que en relación al agregado comunitario tal vez se pueda hablar de una nacionalización de la política municipal tal y como se discutió más arriba. En cuanto a las elecciones al Congreso, la situación es prácticamente similar; las fluctuaciones de una consulta a otra se solapan casi al completo entre España y Cantabria, con la única excepción de las elecciones de 1989 en donde Cantabria pierde apenas un punto de abstención en relación a 1986 y España gana casi un punto. En resumen, el comportamiento electoral de Cantabria con relación a las elecciones al Congreso sigue el discurrir de los cambios que acaecen a nivel nacional si bien, y como ha quedado dicho, con una abstención menor.

 

San Roque de Riomiera

En San Roque de Riomiera (gráfico 3) los porcentajes de abstención son muy superiores a las circunscripciones examinadas más arriba en las elecciones al Parlamento Europeo y al Congreso. Al contrario, son menos abstencionistas en los comicios municipales. La variación entre los porcentajes de abstención entre elecciones suprarregionales y municipales es notoria.

En las elecciones al Parlamento Europeo la abstención es considerable cuando se celebran solas; en estos casos los porcentajes de abstención han oscilado entre 67,12% y 80,59%. Al igual que ocurriera con las circunscripciones precedentes la abstención aumenta cuando se celebran solas y disminuye cuando se celebran con otras consultas (21,34% en 1987 y 37,5% en 1999); en este caso con la peculiaridad de que en 1987 la abstención es menor que en Cantabria y España, lo que choca con los porcentajes altos de abstención. No se puede hablar de tendencias en uno u otro sentido. Por su parte, las fluctuaciones de una fecha a otra no son siempre coincidentes con las de las circunscripciones mayores; así fue en 2009, cuando la abstención bajó 11 puntos habiendo subido para Cantabria y España en ese año aproximadamente 1 punto.

En las elecciones municipales la abstención es menor que en Cantabria y España, y solo en 1999 el porcentaje de abstención es mayor que en Cantabria (32,34% frente a 29,31%). No se puede hablar de una tendencia a la participación con el paso del tiempo. De hecho, los electores de San Roque han participado por encima del 80% en los 3 primeros comicios computados y en la misma línea en los 3 últimos. Las fluctuaciones de una consulta a otra no son coincidentes ni con las que se producen en España ni en Cantabria, a excepción hecha de 1999, donde la abstención sube en las tres circunscripciones y, como consecuencia, descienden en 2003 con una intensidad notable en San Roque (16 puntos). A partir de estos datos no se pueden asociar comportamientos electorales entre las municipales de San Roque y las de las circunscripciones mayores examinadas; las elecciones municipales parecen tener su propia significación política lejos de los flujos nacionales.

Gráfico 3. Porcentajes de abstención en San Roque de Riomiera en las elecciones al Parlamento Europeo, Municipales y al Congreso. Fuente: Ministerio del Interior y Diario Alerta (para las municipales de 1983). Nota. La aplicación del Ministerio del Interior no muestra datos para elecciones municipales anteriores a 1987.

En las elecciones al Congreso, el municipio se muestra muy abstencionista en comparación con las circunscripciones precedentes. Mientras que en Cantabria nunca se ha sobrepasado el 29,55% de abstención y en España el 31,96%, en San Roque nunca se ha bajado del 37,6% de abstención, obtenido en las últimas elecciones de 2011. El municipio se había mostrado muy abstencionista en las primeras 4 convocatorias, con porcentajes que en dos ocasiones superaron el 83% de abstención. Desde 1989 se observa una brusca tendencia hacia la participación (45,57%), que se mantiene en las consultas siguientes (sin variaciones tan extremas como en las primeras) y se retoma en 2008 (46,91%) y especialmente en 2011. En este año el porcentaje de abstención es histórico para el municipio; el índice de abstención es del 37,6% el más bajo de toda la serie histórica. Las tendencias participativas en las elecciones al Congreso se confirman, si bien los porcentajes de abstención son considerables y la diferencia entre estos y los resultados municipales son extremos.

Las fluctuaciones de una consulta a la siguiente que se produjeron de forma análoga en España y Cantabria en relación a los comicios generales no siempre se muestran de la misma forma en el caso de San Roque. Por ejemplo, la abstención del 79 es continuidad en San Roque; la tendencia brusca a la participación de 1989 (con relación a 1986) no tiene igual en España y en Cantabria (que es de continuidad). La continuidad del 96 en las circunscripciones mayores es abstención en San Roque; la importante participación de 2004 en España y Cantabria se produce, aunque muy ligeramente, en San Roque. Y la tendencia participativa de 2008 y 2011 en San Roque es tendencia a la abstención tanto en España como en Cantabria. Hay coincidencias en las fluctuaciones en cinco fechas, como la tendencia participativa de 1982, constatada también en las circunscripciones anteriores, la abstención del 86, la participación del 93 o el comportamiento abstencionista del año 2000 y participativo del 2004 ( en menor medida) que también se perciben en San Roque con diferente intensidad; aunque no podemos asimilar el comportamiento fluctuante en las elecciones generales del municipio de San Roque al de las circunscripciones mayores (mucho menos en lo relativo a la intensidad de la abstención), tampoco podemos afirmar que este municipio haya participado en estos comicios abstrayéndose de toda influencia de la política nacional.

 

Vega de Pas

El municipio de Vega de Pas (gráfico 4) presenta una estructura de la participación/abstención similar a la de San Roque y, a la vez, distinta de las circunscripciones mayores. En relación a las suprarregionales los porcentajes de abstención son más suaves que en San Roque pero considerablemente mayores que en España y Cantabria; en cuanto a las municipales, se observan porcentajes de abstención más en consonancia con San Roque que con las circunscripciones mayores.

En las elecciones al Parlamento Europeo se constatan de nuevo las apreciaciones observadas más arriba en relación a la coincidencia/no coincidencia de los comicios europeos con otros. Los porcentajes de abstención son bastantes altos, entre el 58,66% de 2009 y el 78,11% de 1989. Y bajan a 31,83% y el 35,49% cuando se celebran conjuntamente con comicios municipales (es decir, en 1987 y 1999). No se observan tendencias en ningún sentido. Las fluctuaciones de una fecha a la siguiente no se solapan con las nacionales en el caso de la última convocatoria, tal y como sucediera en el caso de San Roque; las fluctuaciones siguen la misma dirección que en San Roque. Sin embargo, el dato récord de 2009 (58,66%) se acerca ya al dato español (55,1%).

En las dos primeras elecciones municipales de las que tenemos datos los porcentajes de abstención eran altos (31,76% en 1983, 29,79% en 1987, 18,81% en 1991 y 28,81% en 1995) en comparación a la progresión posterior (12,36% en 1999, 17,17% en 2003, 13,77% en 2007 y 11,52% en 2011) que invitan a pensar en una tendencia a la participación con el transcurrir de los comicios; hasta alcanzar porcentajes de abstención muy bajos, incluso por debajo de los porcentajes de abstención más bajos de San Roque. Porcentajes considerablemente más bajos que los de las circunscripciones mayores. Las últimas elecciones municipales han marcado un hito de participación en la historia de la participación electoral del municipio en estos comicios (11,52% de abstención). Por otra parte, no hay coincidencia en las fluctuaciones de un año en otro ni en relación a España ni en relación a Cantabria. Tampoco en relación a San Roque, y ello invita a buscar el sentido de la participación en cuestiones no nacionales y estrictamente locales.

Gráfico 4. Porcentajes de abstención en Vega de Pas en las elecciones al Parlamento Europeo, municipales y al Congreso. Fuente: Ministerio del Interior y Diario Alerta (para las municipales de 1983). Nota. La aplicación del Ministerio del Interior no muestra datos para elecciones municipales anteriores a 1987.

En las elecciones al Congreso el municipio es abstencionista en comparación con las circunscripciones mayores. La afirmación que se hizo para el municipio de San Roque vale también para el de Vega de Pas; en este municipio nunca se ha bajado del 34,9%, obtenido en las últimas elecciones de 2011. Al igual que ocurriera en San Roque, el resultado de 2011 es un hito participativo en el municipio. En Vega de Pas, los dos últimos comicios generales (2008 y 2011) han sido los de menor abstención (35,33% en 2008). Como sucediera en San Roque las primeras 4 convocatorias fueron especialmente abstencionistas (entre el 53,24% de 1982 y el 70,34% de 1986), con índices más bajos que los de San Roque; es decir, si bien la abstención fue alta, lo fue menos que en San Roque. También se produce una tendencia participativa desde 1989 (47,99%), un mantenimiento de los porcentajes durante las consultas siguientes (45,82%, 38,43%, 46,64% y 41,81% en 1993, 1996, 2000 y 2004 respectivamente) y una nueva tendencia participativa desde 2008 (35,33%). Las tendencias participativas al Congreso se confirman, si bien los porcentajes de abstención son importantes y la diferencia entre estos y los porcentajes de abstención en las municipales son extremos también.

En cuanto a las fluctuaciones de una consulta a la siguiente las observaciones son prácticamente análogas a las observadas para San Roque, con una ligera diferencia de intensidad; la ausencia de coincidencias con las fluctuaciones de España/Cantabria se produce prácticamente en las mismas fechas (en cinco comicios) y, a la vez, también son análogas a San Roque las coincidencias en las fluctuaciones (otros cinco comicios); y de la misma forma que concluimos para San Roque, no podemos asimilar el comportamiento fluctuante en las elecciones generales del municipio de Vega de Pas al de las circunscripciones mayores (mucho menos en lo relativo a la intensidad de la abstención); pero tampoco podemos posicionarnos a favor de una abstracción de toda influencia de la política nacional. Si bien, los índices de abstención son ya un primer indicador importante de la distancia entre lo nacional y lo local.

 

San Pedro del Romeral

La estructura de la participación-abstención de San Pedro (gráfico 5) sigue la de los municipios pasiegos precedentes, aunque la intensidad de la abstención es menor que en ambos en lo relativo a las suprarregionales y ello le hace estar a caballo entre las circunscripciones mayores y las menores. En relación a las elecciones municipales, la participación se asemeja más a Vega de Pas que a San Roque y la participación es considerablemente mayor que en las circunscripciones de Cantabria y España.

Gráfico 5. Porcentajes de abstención en San Pedro del Romeral en las elecciones al Parlamento Europeo, Municipales y al Congreso. Fuente: Ministerio del Interior y Diario Alerta (para las municipales de 1983). Nota. La aplicación del Ministerio del Interior no muestra datos para elecciones municipales anteriores a 1987.

En las Elecciones al Parlamento Europeo se sigue el modelo de comportamiento visto hasta el momento para los dos municipios pasiegos, aunque algo más participativo; a la vez, se ha producido la mayor participación en las elecciones europeas de 2009 (52,67%) entre las europeas que se celebran solas; pues, como ocurre en los municipios examinados, la abstención aumenta cuando se convocan solas y disminuye cuando se convocan con las municipales/autonómicas. En 2009, el porcentaje de abstención estuvo por debajo del nacional (55,1%), por primera vez en estas elecciones cuando se celebran solas.

En cuanto a las elecciones municipales, la intensidad de la participación se asemeja a Vega de Pas y se reconoce una tendencia participativa en los últimos comicios. Si hasta 1999 eran corrientes porcentajes de abstención por encima del 24% -excepto en 1991-, desde 2003 hasta 2011 se sitúan entre el 8% y el 11% aproximadamente. En 2011 se bate el récord de participación con porcentajes de participación no alcanzados en los municipios precedentes (8,12%). Estos índices no se asemejan a los de las circunscripciones mayores especialmente la tendencia participativa de los últimos años. Las fluctuaciones de un año a otro sólo concuerdan con los de las circunscripciones mayores en los últimos dos comicios pero, como ha quedado expuesto, con unos niveles de participación no alcanzados ni en España ni en Cantabria.

En las elecciones generales se constata de nuevo la mayor participación de este municipio con relación a los otros dos municipios pasiegos. Históricamente ha sido el más participativo de los tres en estos comicios y la tendencia a la participación también se observa aquí. Entre 1977 y 1986 alcanzó en dos ocasiones porcentajes de abstención por encima del 50%, que no se han vuelto a repetir en las sucesivas convocatorias. En las últimas elecciones de 2011, San Pedro ha tenido el porcentaje de abstención más bajo de toda la historia (22,68%), bajando en 5 puntos con relación a 2008 (27,85%) que fue también un hito histórico de participación. El dato de los últimos comicios está por debajo del que obtuvieron las circunscripciones mayores de Cantabria (24,69%) y España (28,31%). La intensidad de la participación se acerca pues a la de las circunscripciones grandes, si bien no podemos afirmar que esa participación guarde el sentido nacional pues la tendencia abstencionista de los últimos comicios en España y Cantabria es tendencia a la participación en San Pedro, exactamente igual que lo que ocurriera para San Roque y Vega de Pas. De otro lado, tampoco podemos afirmar con ella que San Pedro se movilice en las elecciones generales al margen de lo que sucede en la política nacional. En cinco de los comicios sigue las fluctuaciones vistas para Cantabria y para España (1979, 1982, 1986, 1993 y 2000) aunque no siempre en la misma proporción, mientras que en los otras 5 elecciones generales la fluctuación es divergente.

 

Retóricas de la abstención. Hechos, tendencias y fluctuaciones en una lectura glocal de los datos

En primer lugar se leerán los datos comparados de abstención, que aportan el punto de partida más significativo. A partir de ellos se da una primera posibilidad de interpretación. A continuación, se buscarán tendencias a la participación o a la abstención en todas las circunscripciones y, llegado el caso, se compararán e interpretarán. Por último, la comparación de las fluctuaciones habidas en todos los comicios y de una fecha a la siguiente, permite establecer o desestimar conexiones entre el comportamiento electoral de los municipios pequeños y el comportamiento electoral de las circunscripciones mayores. Interesa saber si las pequeñas circunscripciones pasiegas siguen el sentir nacional y autonómico en materia de comportamiento electoral o si, por el contrario, las fluctuaciones locales no siguen los ritmos que se marcan en España y Cantabria.

Niveles de abstención. Los porcentajes de abstención muestran la jerarquía de los diferentes comicios al interior de cada circunscripción. Los municipios pasiegos presentan unos niveles de abstención altos en las elecciones suprarregionales (de las que se han examinado aquí las europeas y generales); más altos en las europeas que en las elecciones al Congreso, siempre en comparación con los de España y Cantabria. Sólo recientemente se observan porcentajes de abstención parecidos a los de las circunscripciones mayores (puntualmente en Vega de Pas y San Pedro). Junto a ello, los municipios pasiegos presentan, además, niveles de abstención bajos en las elecciones municipales en comparación con los resultados de las circunscripciones mayores. Especialmente en los últimos comicios, si bien San Roque presentó desde las primeras elecciones porcentajes muy bajos, especialmente en comparación con los que el mismo municipio obtenía en las suprarregionales. Entre los municipios pasiegos, San Roque presenta los niveles de abstención mayores en las suprarregionales y San Pedro los niveles de abstención menores. En las elecciones municipales las tres circunscripciones son especialmente participativas en relación a su comportamiento en las suprarregionales y esto ya fue resaltado en su momento como una peculiaridad de su comportamiento electoral que lo hacía diferente de otros municipios de la comunidad autónoma. Partimos pues de una constatación a partir de los resultados: en términos generales, el comportamiento electoral de los pasiegos en el ámbito de la abstención/participación difiere sustancialmente del nacional y del autonómico: abstención considerable en las generales y participación igualmente importante en las elecciones municipales. En las circunscripciones mayores, la intensidad de la abstención es menor y cambia de signo en función del tipo de comicios: más abstencionistas en las municipales y más participativos en las generales; únicamente el comportamiento ante las elecciones al Parlamento Europeo iguala la jerarquía de intereses entre España/Cantabria y los municipios pasiegos. En este tipo de elecciones, todas las circunscripciones muestran porcentajes de abstención altos cuando se celebran solas.

Tendencias. Un buen anclaje teórico y metodológico para profundizar en la interpretación de los datos es discernir entre tendencias y fluctuaciones en el comportamiento electoral. Examinando los datos de abstención puede resultar disonante hablar de tendencias antes que de fluctuaciones y especialmente en el caso de las circunscripciones mayores. No se debe quitar a los acontecimientos, las contingencias y las coyunturas, el peso que pudieran tener y sustituirlos o ahogarlos por la retórica sociológica de las tendencias que, como sucede a menudo, ocultan los cambios más o menos bruscos de una convocatoria a otra, y coloca el acto de votar en un nivel de consciencia ciudadana que esconde un supuesto interés por la progresión o evolución del comportamiento electoral, lo que no es constatable por los datos de España o Cantabria. Por otro lado, las tendencias, o son abstencionistas o son participativas y ello conlleva interpretaciones sobre el interés o desinterés democrático, pasando por encima de otro tipo de interpretaciones como aquellas que entienden la abstención como posicionamiento activo. Con estas consideraciones previas, constatamos que no se puede hablar de tendencias en el comportamiento electoral de España o Cantabria en relación a los comicios examinados. Parece más oportuno hablar de fluctuaciones que dependen de coyunturas políticas. Sin embargo, en el caso de los municipios pasiegos, hemos considerado pertinente hablar de tendencias en algunos comicios. Tendencia a la participación en las municipales en San Pedro y Vega de Pas y tendencia a la participación en las elecciones al Congreso en los tres municipios. Agudizada en los últimos comicios, precisamente cuando la orientación de las circunscripciones mayores es en el sentido inverso, hacia la abstención. El guiño hacia la tendencia participativa de los pasiegos en las generales permite pensar que, sobre la base de la no coincidencia de las fluctuaciones, los municipios pasiegos interpretan la política nacional con otras claves, distintas del común de los electores españoles y cántabros. O hay una nueva socialización en torno al acto de votar (a partir de interpretaciones sui generis de la política nacional) o se están interpretando las políticas nacionales en clave local, estableciendo relaciones instrumentales entre lo local y lo nacional allí donde nunca las hubo. Podría arrimarse a esta interpretación el aumento de la participación en las europeas de 2009 (con relación a 2004) mientras que en las circunscripciones mayores ha sido a la inversa.

Fluctuaciones. La actualización del comportamiento electoral de los municipios pasiegos en comparación con las circunscripciones mayores (España y Cantabria), tal y como se ha hecho más arriba, permite trascender el nivel local (por comparación entre municipios regionales) y contrastar los datos locales con los datos nacionales y autonómicos. Esta forma de presentar los datos permite desvelar si lo que sucede en el nivel local es puramente local o guarda relaciones con lo que sucede en el nivel nacional. Más interesante aún si, como viene siendo costumbre, progresivamente se da más peso a lo nacional y lo transnacional sobre lo local. Es decir, dicha forma de trabajar permite sacar alguna conclusión acerca de si podemos hablar de cultura política o electoral peculiar en las comunidades pasiegas o si apenas podemos distinguir comportamientos entre circunscripciones locales y circunscripciones mayores. Releyendo los datos de abstención, parece más adecuado buscar el sentido particular de las fluctuaciones que el sentido general de las tendencias que, finalmente, poco explican y apenas describen. Añadido a ello, hoy corren malos tiempos para las tendencias e interpretaciones sistémicas, y más en materia de comportamiento electoral; si es cierto que vivimos en una sociedad desestructurada y guiada más por contingencias que por lentos cambios y progresos, como apuntan los sociólogos de la incertidumbre, del riesgo, etc., entonces encontramos aún más razones para dejar de hablar de tendencias y afinar en las coyunturas. No es novedoso, pues algo similar ya apuntaba Font en 1995 a la vista de los datos que manejaba:

“Sí parece claro que, contrariamente a lo que pareciera en algún momento, no hay una tendencia clara en cuanto a la evolución de las tasas de abstención se refiere. O sea, que no nos encontramos con una dinámica clara de movilización o desmovilización creciente, sino con un comportamiento fluctuante alrededor de elementos coyunturales. Tenemos que conformarnos de momento con explicaciones ad hoc para convocatorias particulares: desencanto, abstención de transferencia y ampliación del censo electoral para 1979, elección excepcional y postgolpista para 1982, continuidad para 1979 y 1986, posibilidad de cambio político para 1993, etc.” (Font 1995: 14).

El acercamiento a las fluctuaciones, sin embargo, no facilita las interpretaciones densas. No existe una tipología de acontecimientos que guarden una relación directa con las fluctuaciones en la abstención o participación. Se aventuran hipótesis sobre los cambios en la decisión de voto a un partido u otro en función de coyunturas o contingencias, pero no existen causalidades incontestables que las asocien a mayor o menor abstención o participación. De manera creciente se estudia el impacto electoral de decisiones políticas, de gestión de acontecimientos, de escándalos y de todo tipo de contingencias y, sin embargo, no resulta fácil obtener conclusiones al respecto. Es decir, se buscan asociaciones entre el comportamiento electoral y hechos concretos de la política nacional, pero estamos lejos de concordar qué anima o deja de desanimar la participación/abstención desde el lado del sistema político. Por otra parte, tampoco sabemos si escándalos políticos, atentados como los del 11-M o políticas nacionales son vistas por igual por los pasiegos que por otro tipo de votantes. Aquí se somete al trasluz de la cultura y el conocimiento político local lo que suponemos que rige para la comunidad de electores españoles. En este sentido, las encuestas y los trabajos de campo son una herramienta importante para tratar de identificar qué es y qué no es significativo a nivel local a la hora de votar en las elecciones generales.

Así pues, la retórica de las tendencias también lo es en parte de las fluctuaciones siempre y cuando no tengamos datos empíricos que nos permiten asociar eventos nacionales con cambios en la participación y abstención. Jugando con los datos, nos queda cotejarlos por fechas y, al menos, comprobar si existe o no correlación entre las orientaciones (a la participación o a la abstención) nacionales y el resto.

Así, se ha constatado que Cantabria sigue las fluctuaciones de España aunque con menor intensidad abstencionista. Cantabria sigue el comportamiento de España en las municipales de una consulta a la siguiente. Y lo hace también en las elecciones al Congreso excepto en 2008 y de forma muy poco significativa. También sucedía lo mismo en las elecciones al Parlamento Europeo. En cuanto a la coincidencia de fluctuaciones entre las circunscripciones mayores y los municipios pasiegos, se ha constatado que (1) en las elecciones al Parlamento Europeo (cuando se celebran solas), el sentido de las fluctuaciones de una fecha a la siguiente es similar excepto en los últimos comicios de 2009 en donde hay un aumento considerable de la participación en los municipios pasiegos con relación a las de 2004, mientras que en España y Cantabria hay una aumento ligero de la abstención. En los otros dos casos, las fluctuaciones son coincidentes aunque, como ha quedado dicho, con unos porcentajes de abstención muy altos. (2) En cuanto a las elecciones municipales, Delgado presta atención a las fechas más abstencionistas tratando de buscar relaciones entre estos datos y la coyuntura política nacional; de esta forma, la participación electoral baja en España en los comicios de 1991, responde a “una primera reacción del electorado a los escándalos políticos que comenzaron a fluir a la opinión pública durante 1990. La escasa participación, especialmente, en las zonas urbanas fue el principal refugio para el descontento con los socialistas” (Delgado 2010: 16). No parece suceder algo similar en el caso de los municipios pasiegos, pues este año se muestran especialmente participativos en el contexto histórico del momento. También la abstención de 2007 es grande en España (Delgado 2010: 16-17) pero muy pequeña en los municipios pasiegos. Y en 1999, el comportamiento es desigual en relación a España, con lo que la teoría que nacionaliza el comportamiento electoral municipal hay que desestimarla en buena medida, más aún si tenemos en cuenta que en la vida política municipal que se está examinando entran en juego otros líderes políticos de peso, como es el caso de los representantes del PRC (Partido Regionalista de Cantabria), UPCA (Unión para el Progreso de Cantabria), agrupaciones independientes… Y al contrario, los comicios municipales más participativos en España (1995) no concuerdan en la misma tendencia con los resultados en los municipios pasiegos. La peculiaridad municipal lo sigue siendo a fecha de hoy en las circunscripciones pasiegas. Como afirma más adelante Delgado, “la respuesta a los elementos nacionales es desigual de unas zonas geográficas a otras, y es diferente según los tamaños de los distritos y la influencia que tengan los rasgos locales, que son finalmente los neutralizadores de esa reacción nacional” (Delgado 2010: 2010: 27; y, en la misma línea, Capó 1991: 162). Las coyunturas nacionales, de mostrarse, lo harán en otros comicios, especialmente en los generales.

En las elecciones al Congreso, las fluctuaciones entre las circunscripciones mayores y los tres municipios pasiegos son coincidentes en 1982, 1986, 1993 y 2000; en estas fechas, y con intensidad variable, los pasiegos se orientan en la dirección de España y Cantabria, hacia la participación en 1982 y en 1993 y hacia la abstención en 1986 y 2000. Por el contrario, las fluctuaciones no coinciden con ninguno de los municipios pasiegos en 1989, 1996, 2008 y 2011. En 1989, los tres municipios bajan considerablemente la abstención, lo que no sucede ni en España ni en Cantabria. En 1996, consulta electoral de continuidad en las circunscripciones mayores no lo es para los pasiegos que o bien aumentan considerablemente la abstención o la reducen. Finalmente, en los comicios más recientes de 2008 y 2011, lo que en España es abstención en los municipios pasiegos es participación. Finalmente, en 1979 y 2004 el comportamiento pasiego se alinea con el nacional/autonómico solo en algunas municipalidades. De todo ello no se puede asociar un alineamiento de las pequeñas circunscripciones a lo nacional como tampoco se puede desdeñar que al menos una parte del electorado esté respondiendo a la política nacional (por ejemplo, el descenso de la abstención de 1982 no puede dejar de mirarse sin atender a los sucesos nacionales y al esfuerzo de los partidos políticosllamando a la participación general y tratando de buscar en la participación la legitimación del proceso democrático; véase Montero 1984 y especialmente 1986). No se observa el mismo alineamiento que hay entre Cantabria y España pero tampoco se observa un desapego total con relación a la política nacional. Tal vez lo más llamativo sea el comportamiento de los últimos comicios que invitan a la participación cuando en el resto de España se produce lo contrario.

 

Conclusiones

Los últimos años han visto en la comunidad pasiega un aumento de la participación en todo tipo de comicios, participan más en las elecciones al Congreso y muestran una mayor participación en las últimas europeas y alta participación en las municipales, lo que anima a insistir en las hipótesis (y en sus grietas) que fueron avanzadas en la publicación original.

Con relación a España y Cantabria (que convergen en las fluctuaciones en todos los comicios aunque con menor intensidad abstencionista en Cantabria), además de la divergencia de los datos agregados de abstención y de la jerarquía de los diferentes comicios, tampoco son coincidentes las tendencias observadas en las circunscripciones pasiegas; en cuando a las fluctuaciones, se puede asegurar que lo local es local y lo nacional no es visto en su totalidad con los mismos ojos desde los municipios pasiegos.

Con relación a las elecciones al PE, se sigue la senda de la alta abstención, con una llamativa inclinación a la participación en 2009 en modo inverso al comportamiento nacional y comunitario.

Con relación a las municipales, los porcentajes de abstención siguen siendo muy bajos y no responden a las fluctuaciones de la política nacional, lo que anima a pensar que es en este espacio político en donde se ponen en juego cuestiones puramente locales dominadas por una visión instrumentalista, tal y como fue reseñado originariamente. Más aún cuando han entrado en juego fuerzas políticas que no tienen réplica nacional, como la UPCA de Juan Hormaechea o el PRC de Miguel Ángel Revilla.

Finalmente, en las elecciones al Congreso los datos manifestaban un primer avance considerable hacia la participación desde 1989 que no correlaciona con lo sucedido a nivel nacional. Avance más notable en San Roque y Vega de Pas que en San Pedro. Una cierta estabilización de la abstención hasta 2004 y un nuevo progreso de la participación en las últimas dos elecciones, que no concuerda con lo sucedido a nivel nacional. Las fluctuaciones no siempre coinciden y es legítimo preguntarse si la política nacional es vista tal y como la presentan los analistas de forma objetiva a la mirada de los electores españoles o si encontramos en los electores pasiegos una percepción distinta de la misma. En mi opinión, no hay que desdeñar la existencia de una tendencia participativa en las elecciones generales que hay que entenderla como un proceso de socialización creciente en materia de política nacional que concuerda bien con los cambios estructurales de la vida pasiega y un nuevo hábitat de relaciones sociales y redes de información (incipiente aún y por desarrollar) que no existían cuando vivían inmersos en una vida nómada y dispersa (como apuntan Boix y Riva, la densidad asociativa favorece la participación, 2000: 17). Pero, por otro lado, sin desdeñar la visión racionalista que se argumentó en el caso del comportamiento pasiego en las municipales, es posible que se esté examinando lo nacional al trasluz de una visión instrumental y racional, como sugieren González y Bouza (2009) para el ámbito nacional y atendiendo al cambio de voto entre los partidos mayoritarios. Aquí no se ha examinado la orientación del voto (que pudiera aportar pistas sobre las coincidencias nacionales/locales), pero forzando un tanto los paralelismos, podríamos leer el comportamiento pasiego en las generales desde las mismas directrices que han apuntado los autores para el conjunto nacional.

La inclusión en el análisis de los últimos comicios ha asentado las observaciones realizadas hace años. Son interpretaciones a partir de datos agregados y apoyadasen un cierto conocimiento de la cultura pasiega; sería deseable que trabajos de campo e investigaciones sobre el terreno dieran cuerpo a las retóricas del porcentaje.

 


 

Nota

1. Para una revisión del concepto de Almond y Verba se pueden consultar las investigaciones de las últimas décadas recogidas por Castro (2011) con el objetivo de actualizar y dar una nueva visibilidad teórica al concepto.

 


 

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