Gazeta de Antropología, 2011, 27 (1), recensión 02 · http://hdl.handle.net/10481/14974 Versión HTML  ·  Versión PDF
Publicado 2011-03
Mari Luz Esteban, Josep M. Comelles y Carmen Díez Mintegui (editores):
Antropología, género, salud y atención.
Barcelona, Bellaterra, 2010.

Rafael Clua García


RESUMEN
Recensión del libro de Mari Luz Esteban, Josep M. Comelles y Carmen Díez Mintegui (editores): Antropología, género, salud y atención. Barcelona, Bellaterra, 2010.

ABSTRACT
Book review of Mari Luz Esteban, Josep M. Comelles y Carmen Díez Mintegui (editores): Antropología, género, salud y atención. Barcelona, Bellaterra, 2010.

PALABRAS CLAVE
género | salud | atención
KEYWORDS
gender | health | care

Los estudios en antropología de la salud y de género comenzaron a surgir en los años ochenta, produciéndose su consolidación en los años noventa con la llegada de las primeras tesis y equipos de investigación en esta materia. Muestra de ello, es la presente compilación de los diferentes trabajos presentados en el VI Coloquio de REDAM (Red Latina de Antropología Médica) celebrado en junio de 2006 en Donostia-San Sebastián (Universidad del País Vasco). Durante años, desde las diferentes perspectivas (biomédicas, sociales, políticas, económicas y jurídicas) se ha tendido a invisibilizar a la mujer y a obviar la diversidad de los hombres. Esta determinación ha provocado que la atención en salud se haya reproducido desde lo universal, afectando tanto a hombres y a mujeres no adscritos a los modelos hegemónicos de la identidad de género. Esta obra supone un acercamiento a investigaciones que ofrecen teorías, metodologías y resultados holísticos de la atención a la salud en perspectiva de género.

La compilación se divide en cuatro ejes temáticos, precedidos por un prólogo de Verena Stolcke y la presentación de sus editores (Mari Luz Esteban, Josep María Comelles y Carmen Díez), precursores de la antropología de la salud y de género en España.

En la primera parte, “La investigación en el ámbito de la salud y el género”, Izabella Rohlfs y Mari Luz Esteban nos conducen a nivel teórico-filosófico y metodológico hacia las bases de la epidemiología sociocultural de los procesos de salud/enfermedad/atención, concepto acuñado por Eduardo L. Menéndez. Ambos capítulos, proponen la operacionalización de los conceptos género y salud. El “género” es entendido como perspectiva y no como variable, difiriendo de su asociación al concepto “sexo”. La “salud” es la construcción social de las representaciones y prácticas de los procesos de salud/enfermedad/atención enmarcada en un contexto social, político y económico, concreto. Ambas autoras defienden que esta perspectiva es ideal para poder actuar sobre las desigualdades en la salud de hombres y mujeres en toda su diversidad. Rohlfs incide en la necesidad de realizar un buen diseño de investigación que articule las metodologías cualitativas y cuantitativas; y Esteban, en la línea de artículos anteriores (véase “El estudio de la salud y el género: Las ventajas de un enfoque antropológico y feminista”, Salud Colectiva, Buenos Aires, nº 2 (1), 2006: 9-20), en las ventajas de un enfoque antropológico y feminista para combatir las desigualdades en salud causadas por el androcentrismo en la biomedicina.

Los siguientes capítulos giran sobre los tres ejes de análisis propuestos Connell (1987) y adaptados por Teresa del Valle: la división sexual del trabajo, las relaciones de poder, y la organización de las emociones y la sexualidad (página 61).

La segunda parte de la compilación, “Identidades, socializaciones y representación de género”, está formada por cinco capítulos. Los dos primeros, Mabel Gracia y Eva Zafra, analizan el trastorno del comportamiento alimentario. La primera, investigando la salud de las mujeres en sociedades industrializadas, y la segunda, en niños y niñas escolarizados. Ambas realizan una rotura epistemológica del concepto engordar/adelgazar y argumentan que la pérdida de control en la alimentación se ha visto potenciada por las dietas propuestas desde la biomedicina. Ambas autoras entienden la alimentación como un fenómeno sociocultural contextualizado dentro de un entramado, donde el cuerpo y la imagen son el punto de partida de los malestares alimentarios.

En los siguientes capítulos, Serena Brigidi analiza el padecimiento del “ataque de nervios” en grupos de mujeres de la comunidad latina, inmigradas a la ciudad de Génova; Sergio do Nascimento diserta sobre el uso de ansiolíticos en mujeres de Brasil; y Beatriz Moral, acerca de los accidentes de tráfico en hombres, ahondando en la construcción del concepto “riesgo”. Los capítulos propuestos crean un debate sobre la articulación entre el saber médico y las representaciones sociales y prácticas de los padecimientos de las personas estudiadas. Todas concluyen que la biomedicina tiende al determinismo y la universalización de los padecimientos, fomentando la desigualdad en la atención a hombres y mujeres, y la feminización de ciertos padecimientos. Todas proponen reformular epistemológicamente los significados de los procesos de salud/enfermedad/atención, y articular la metodología cualitativa con la cuantitativa, y la epidemiología con la epidemiología sociocultural.

La tercera parte de la compilación, “Concepciones biomédicas, asistencia sanitaria y relaciones de poder”, se divide en cinco capítulos. Elixabete Imaz, María Jesús Montes, Maribel Blázquez e Hilda Eugenia Argüello, desde diferentes experiencias, analizan el proceso embarazo/parto/puerperio, y Beatriz Tosal, la feminización de la fibromialgia. Las cuatro primeras coinciden en que durante el proceso de embarazo/parto/puerperio, el sistema médico monopoliza el cuerpo, entendido como una máquina, donde el médico hace de interlocutor, posicionando a la mujer en la pasividad. En las diferentes investigaciones, se muestran las divergencias entre las representaciones sociales y prácticas de las madres y de los médicos. Estos últimos, entienden el embarazo/parto/puerperio como un proceso de enfermedad, expuesto a situaciones de riesgo donde es necesaria la medicalización de la mujer. Las investigadoras, en contraposición, proponen entender el embarazo/parto/puerperio como un proceso normal, donde haya cabida para la tradición y los saberes de las mujeres, con plena participación y libertad expresión de sus emociones.

Beatriz Tosal analiza el padecimiento de la fibromialgia y la clasificación moral del discurso médico, en líneas similares a Serena Brigidi y Sergio do Nascimento.

En la cuarta parte, “División sexual del trabajo y atención a la salud”, Inmaculada Hurtado estudia la migración internacional de retiro de jubilados noreuropeos a la Costa Blanca, y María José Valderrama, María Isabel Larrañaga, Unai Martín y Begoña Arregi, la división sexual de las tareas domésticas en jubilados de Vizcaya. La primera, plantea el impacto cultural en las jubiladas inmigradas que se encuentran con un modelo asistencial diferente al país origen y que, aunque buscando cierta independencia, siguen siendo las personas de referencia sobre el cuidado de los familiares de su país de origen. Supone una ruptura en el cuidado intergeneracional que, junto con la inadaptación a los cuidados ofertados en la Costa Blanca, provoca el retorno de muchas mujeres a su país de origen.

El segundo grupo de investigadoras, analizan cualitativa y cuantitativamente la desigualdad del cuidado entre personas mayores: existen diferencias entre hombres y mujeres en la concepción del cuidar. La mujer dependiente, pese a la necesidad de recibir cuidados, continúa con el cuidado intergeneracional de sus familiares, tarea desarrollada en menor grado en los hombres en situación similar.

La obra finaliza con Dolores Juliano, abriendo un debate hacia el estudio de las masculinidades, y el anexo de Mari Luz Esteban, sobre las diferentes tesis y grupos de investigación sobre antropología en salud, género y atención en España.

Retomando la última reflexión de Dolores Juliano, “ahora toca el turno a los hombres para desafiar su modelo” (página 326) y, como ya hicieron en los años ochenta las pioneras de los estudios de género y salud, algunos trabajos han comenzado a destapar las diferentes construcciones sociales de la masculinidad. Como refiere Guasch, “la masculinidad no es algo inmutable sino que es un producto social que cambia a lo largo de la historia” (Óscar Guasch, Héroes, científicos, heterosexuales y gais. Los varones en perspectiva de género. Barcelona, Bellaterra, 2006: 22), y en la actualidad, ya se ha abierto el camino para aquellos hombres que no se adscriben al modelo hegemónico de masculinidad. Tomado el relevo, ahora es el turno de realizar epidemiologías culturales sobre la salud de los hombres.

Por todo lo anterior, esta compilación es imprescindible para aquellos investigadores que quieran seguir su camino hacia la antropología de la salud y de género.


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