Gazeta de Antropología, 2009, 25 (1), artículo 09 · http://hdl.handle.net/10481/6844 Versión HTML  ·  Versión PDF
Recibido 27 diciembre 2008    |    Aceptado 10 marzo 2009    |    Publicado 2009-03
Análisis antropológico sobre las formas de participación- protesta en México. El caso del municipio de Xico, Veracruz
Anthropological analysis on the types of participation-protest in Mexico. The case of Xico municipality, Veracruz



RESUMEN
El artículo se enmarca dentro de las reflexiones que el autor ha tenido durante sus últimas investigaciones en torno a la participación política en varios municipios de España y México. En este caso, se trata del análisis de una de las cinco formas de participación política, la conocida como participación-protesta, y más concretamente, se estudia el intento de toma del ayuntamiento por parte de varios ciudadanos xiqueños el 27 de abril de 2006. Asimismo, se propone un modelo de categorías interculturales para el análisis de participación política a nivel local.

ABSTRACT
This article falls within the framework of the author’s reflections concerning the latest investigations into the political participation in several municipalities in Spain and Mexico. This is an analysis of one of the five forms of political participations: the protest participation. Concretely, a study is made of the attempt to take over the town hall of Xico by few citizens on April 27, 2006. Likewise, a model of intercultural categories is proposed to analyse the political participation at a local level.

PALABRAS CLAVE
antropología política | participación política | protesta | México
KEYWORDS
political anthropology | political participation | protest | Mexico


Introducción

El presente texto se enmarca dentro de las reflexiones que el autor ha tenido durante sus últimas investigaciones en torno a la participación política (1), y más concretamente, en torno al estudio comparativo de las modalidades de participación político-electoral (2) de los ciudadanos como actores fundamentales en un sistema político democrático. A través de una etnografía “multisituada” pero “localizada” (Fernández de Rota 2007: 538), hemos estudiado ciudadanos españoles y ciudadanos mexicanos pertenecientes a cuatro municipios -dos por cada país- seleccionados por el autor en función de los intereses del análisis. En el caso que nos ocupa, vamos a centrarnos en la localidad de Xico, en el estado de Veracruz.

Se articula para tal labor una exposición en tres bloques. En primer lugar, presentamos la que es nuestra hipótesis principal en cuanto a la estrecha relación que consideramos existe entre las modalidades de participación política y las condiciones socioeconómicas de los ciudadanos participantes. Seguidamente, describimos pormenorizadamente un escenario político xiqueño sobre la concreta forma de participación-protesta: el caso del intento de toma del ayuntamiento por parte de varios ciudadanos xiqueños el 27 de abril de 2006. Finalmente, se incluye un modelo de categorías de interacciones para el análisis de participación política.

 

Sobre participación política y condiciones socioeconómicas

A diferencia de un buen número de publicaciones politológicas, las cuales suelen considerar la participación política como acciónde individuos o colectivos más o menos motivados a participar en función de una serie de variables de toda índole (Morales 2004: 106-107), nuestro acercamiento intercultural al concepto nos hace apostar por su tratamiento como interacción. En este sentido, asumiendo que la participación política implica el análisis de actividades que tienen como referente a cada individuo, queremos llamar la atención sobre la capacidad de la interacción ‘cara a cara’ de condicionar las acciones individuales hasta tal punto que éstas puedan ser identificadas formando parte de modelos orientadores en la ejecución de determinadas funciones, identificadas como maneras de obrar esperadas (papel social).

En esta ocasión, nos vamos a centrar en la forma de participación-protesta, y más concretamente, nos vamos a fijar en las interacciones generadas en el conato de toma de la presidencia municipal de Xico por parte de varios grupos de vecinos. Entonces, desde el punto de vista del tratamiento de la participación política como interacción, no será lo mismo identificar los rasgos individuales que condicionan la participación de los ciudadanos mexicanos en una protesta (los cuales pueden ser los recursos económicos, la educación, la edad, el género, etc.) que analizar tal forma participativa como interacción de individuos ocupando unos, por ejemplo, el papel de organizador y coordinador de la movilización y otros el papel de ‘fuerza de choque’.

En otras palabras, mientras que la mayoría de investigaciones de ciencia política trata de desentrañar si los ‘pobres’ (3) tienen menos posibilidades de participar en un acto de protesta por el hecho de ser ‘pobres’, las reflexiones que aquí presentamos quieren destacar las posibilidades por parte de los ciudadanos de acceder a los roles decisivos y decisorios teniendo en cuenta sus condiciones socioeconómicas: ¿qué roles ocupa un ‘pobre’ cuando participa y, desde ellos, qué capacidad tiene de influir en el proceso político? En este sentido, no es lo mismo organizar y definir la estrategia de una movilización de protesta ante una decisión tomada por los poderes públicos, que ser el ejecutor directo de las concretas acciones de choque; sin embargo, ambos roles son tratados por la politología como la misma forma de participación-protesta (4).

El antropólogo debe ir más allá, estudiar in situ la participación como interacción, y relacionar los papeles que entran en juego con las características de los ciudadanos que los ejecutan. Concretamente, el presente texto trata de explicar la particular influencia que las características socioeconómicas de los ciudadanos tienen en la configuración de los papeles puestos en juego en los escenarios de participación-protesta. Para ello, trabajamos la hipótesis de que, cuando las interacciones políticas son protagonizadas por ciudadanos con grandes diferencias socioeconómicas entre ellos, los comportamientos que podemos esperar son el de ejecución de funciones de relevancia en el proceso de toma de decisiones políticas por parte del ciudadano más privilegiado, y el de ejecución de funciones de escasa o nula relevancia política por parte del menos privilegiado (5).

El desarrollo de tal enunciado se realiza a través de dos pasos. El primero, centrado en el análisis de cada interacción generada en un escenario de participación-protesta, consiste en plantear que las posibilidades de ocupar la totalidad de papeles de cada una de esas interacciones por parte de los ciudadanos, estarán ligadas a la distanciaentre las posiciones socioeconómicas de los protagonistas de la misma; a este nivel analítico lo denominamos ‘distancia relativa’. De esta manera, dada una concreta interacción (mínimo de dos ciudadanos), se discute si las posibilidades de ocupar-intercambiar el conjunto de papeles generados por parte de ambos individuos pertenecientes a una comunidad local, aumentan en función de la menor distancia -cercanía- socioeconómica entre ellos.

Hasta aquí, observando la concreta interacción entre dos ciudadanos participando de un acto de respuesta ante una decisión ya tomada por autoridades públicas, planteamos que las posibilidades de que cada uno de ellos pueda acceder al papel que ocupa en ese momento el otro pasan por la posición socioeconómica de ambos protagonistas. Si tienen parejo nivel de recursos -’cercanos’-, las posibilidades aumentan y por tanto, se da un contexto ‘relativo’ de autonomía participativa. Si sus diferencias son desequilibrantes-’lejanos’-, se estima que el ciudadano menos favorecido socioeconómicamente tiene escasas o nulas posibilidades de acceder al contrapapel; en este caso, se mantiene que el menos privilegiado está limitado en cuanto a participación política se refiere en esa concreta interacción (nivel relativo).

Sin embargo, no nos damos por satisfechos al completo con los resultados del nivel analítico ‘relativo’ ya que, a pesar de tratarse de un primer buen acercamiento al estudio de la correlación entre condiciones socioeconómicas y participación política, solamente contextualizando las concretas interacciones en su entorno local permite discriminar aquellas catalogadas como ‘cercanas’ entre las protagonizadas por actores de estratos socioeconómicos privilegiados y entre aquellos menos privilegiados. En este sentido, ejecutamos un segundo paso más centrado en los ciudadanos: la posición compartida de los protagonistas de una concreta interacción vista en relación a la situación socioeconómica del conjunto de la comunidad local (‘distancia absoluta’) se tiene como íntimamente asociada, primero, al acceso a la totalidad de papeles dados en un escenario político municipal, y segundo, a la capacidad de influencia en los núcleos de decisión desde tales posiciones. Nos toca en este caso generar categorías de papeles que sean útiles a la investigación. En nuestro caso, apostamos por una discriminación entre papeles “con voz” y otros “sin voz” (6).

De nuevo, desde el punto de vista de la participación-protesta, recordamos que la ‘distancia relativa’ establece la correlación entre posición socioeconómica de los actores y sus posibilidades de ocupar dos papeles ejecutables. Ahora bien, ubicada tal correlación en el contexto local de cada municipio, se estima que entre privilegiados se tiene posibilidad absoluta de ocupar ambos papeles, incluidos todos aquellos que permiten influir con mayor intensidad en los núcleos decisorios (organización, coordinación y financiación de actos de protesta); y que entre menos privilegiados, las oportunidades se esfuman a la par de la mayor escasez de recursos, dándose por supuesto que la influencia política es mínima (ejecución de funciones como el bloqueo de la calle y de la puerta del edificio consistorial o la elaboración de pancartas reivindicativas).

Por tanto, vamos a situar los diferentes casos etnográficos de participación-protesta hallados en el municipio de Xico en un esquema analítico que genere categorías de participación política según el grado de posibilidades de ocupación de papeles de cada interacción por parte de los ciudadanos protagonistas de ellas (privilegiados y menos privilegiados), a saber:

1. Interacciones de alta autonomía absoluta: son protagonizadas por ciudadanos ‘relativamente cercanos’ con altos niveles de autonomía absoluta y, en consecuencia, opciones a la plena ocupación de papeles dados en cualquiera de las formas de participación presentes en un contexto local determinado, tanto si son papeles cercanos a los procesos de decisión como si son papeles que no llevan a ninguna parte.

2. Interacciones de baja autonomía absoluta: todas aquellas protagonizadas por ciudadanos ‘relativamente cercanos’ que, por su situación menos privilegiada, se ven circunscritos a una serie de papeles bien determinados que, permitiendo un sinfín de combinaciones en cuanto a su ejecución, no dan acceso a los procesos de toma de decisiones políticas.

3. Interacciones de media autonomía absoluta: son aquellas en las que se produce una ‘división de trabajo’ entre los ciudadanos privilegiados que ejecutan los papeles “con voz” y los actores menos privilegiados que asumen su papel de comparsa y/o acompañamiento.

En conclusión, decimos que un ciudadano participa plenamente cuando la mayoría de sus acciones políticas se ejecutan canalizadas a través de interacciones de alta autonomía absoluta, esto es, ha participado, está participandoo tiene visos de participar en cualquiera de los papeles ejecutables dentro de los escenarios generados en una comunidad local determinada, tanto si son papeles con capacidad para intervenir en el proceso político como si son papeles cuya capacidad de influencia es mínima.

 

La participación-protesta: el conato de toma del ayuntamiento en Xico

La protesta política es una modalidad caracterizada por la participación en actos que expresen el rechazo a una determinada situación política, expresión que se realiza a través de numerosas formas entre las que destacamos manifestarse, hacer una sentada, boicotear determinados productos, desobedecer una ley, actuar con violencia, etc. Al tratarse de acciones que no suelen encontrarse en agenda política pública alguna, sino que más bien se caracterizan por su espontaneidad y por responder a coyunturas políticas, el propio trabajo de campo ha redirigido la atención hacia acciones de respuesta a decisiones políticas ya tomadas que el antropólogo ha presenciado en el transcurso de la investigación.

Para ello, se propone aplicar los niveles analíticos de ‘distancia relativa’ y ‘distancia absoluta’ a las formas de participación-protesta que hemos detectado en el municipio mexicano de Xico. Se trata de preguntarnos, primero, sobre las posibilidades que tienen unos concretos ciudadanos de acceder a los papeles de las citadas interacciones de participación en el intento de toma del ayuntamiento que protagonizan, y segundo, sobre la capacidad de influencia en el proceso político que tiene tal forma de expresarse políticamente.

La mañana del 27 de abril de 2006, mientras nos dirigíamos a entrevistar a uno de los presidentes municipales de Xico durante la década de los 70, encontramos de frente por la calle principal de la cabecera municipal a un número importante de campesinos montando sus respectivos equinos, portando carteles y voceando varias consignas. Una vez cancelada oportunamente la mencionada entrevista, confirmamos que los jinetes se han detenido a la puerta del ayuntamiento y han bloqueado el acceso al edificio. Los acompañan varios viandantes portando micrófonos, altavoces y láminas. Entre ellos, destacan varias mujeres empujando sendos carros de niños discapacitados. Alrededor de los protagonistas de la movilización, se empiezan a concentrar varios grupos de “chismosos” entre los que se encuentra el investigador. Nos enteramos que los manifestantes están buscando al alcalde, quien no se encuentra en el palacio municipal en ese momento, motivo por el cual deciden permanecer en el lugar hasta su llegada. Mientras tanto, una de las personas de confianza del alcalde comienza desde uno de los balcones a grabar con una videocámara todo lo que acontece.

Con la intención de dar fe con el máximo rigor de lo sucedido aquel día en Xico, no hemos encontrado mejor testigo que las crónicas aparecidas en los principales periódicos de Xalapa, capital del estado de Veracruz, los dos días posteriores al acto de protesta, las cuales coinciden en una parte notable con las propias anotaciones del investigador.

Diario de Xalapa, 28 de abril de 2006 (pág. 9A):

“Xico, Ver., 27 de abril. Habitantes de este municipio se manifestaron frente al palacio municipal con todo y burros para denunciar los atropellos e irregularidades que comete el alcalde Darío Gálvez Córdoba y solicitar su destitución.
Entre las denuncias que hicieron se encuentra que tiene dentro de la nómina a hermanos, sobrinos y primos. También se quejaron de que quitó el apoyo al centro de rehabilitación infantil que atiende a un gran número de niños con discapacidad, además de haber despedido de forma injustificada al secretario del ayuntamiento, a la directora de Obras Públicas y a personal de Limpia Pública.
En punto de las 9 de la mañana de este jueves un grupo de xiqueños se plantó frente al ayuntamiento para manifestar su inconformidad por la administración que lleva el alcalde Darío Gálvez Córdoba. Dentro de su protesta permitieron el ingreso y salida de los trabajadores municipales, pues resaltaron que no buscaban cometer delito alguno”.

“Son los hombres de Tepetla” se escuchaba en los corrillos formados a partir de la llegada del grupo montado en equinos. Se suceden una serie de intervenciones de los protagonistas de la movilización, entre las que destacan las de sus líderes, dos ‘perredistas’ que son “surtidos” por el Partido de la Revolución Democrática – PRD estatal y que no forman parte del comité municipal de Xico por sus discrepancias con el presidente local: Víctor Manuel Mabil y Juan Manuel Tepetla, secretario municipal despedido. Además, toman la palabra la hija de Víctor, Anabel Mabil Ramírez, directora de Obras Públicas del ayuntamiento, también despedida; la doctora Gloria Álvarez Orduña, despedida del DIF (Desarrollo Integral de la Familia) municipal; y gente anónima entre las que se encuentran una anciana sin pensión, una representante de madres de hijos discapacitados, un representante de padres de familia de una escuela en su turno de tarde, un representante de los prestadores de servicios de la calle principal, un representante de la comunidad de Pocitos y otro del ejido de El Haya.

Durante la movilización conversamos afablemente con varios de nuestros informantes con los que ya teníamos cierto nivel de confianza, quienes igualmente están de “chismosos” en el lugar. Entre las reivindicaciones que el variopinto grupo traen se encuentran:

-la readmisión de los despedidos demandado tanto por sus familiares como aquellos grupos que estaban siendo favorecidos por el trabajo de los mismos, de hecho, las madres de discapacitados tuvieron palabras de agradecimiento para Gloria;

-la conclusión del camino de Pocitos cuya obra está comenzada pero en la cual las máquinas desaparecieron de un día para otro, demandada por la propia comunidad;

-la modificación de la “vialidad” en la calle principal demandada por los comerciantes de la calle principal que argumentan que el municipio ha perdido turismo (7);

-un grupo de ancianas y representantes del ejido de El Haya que critican que las despensas municipales vayan a los amigos y familiares del alcalde y no a la gente más necesitada como ellos, añadiendo que incluso se han llegado a tirar a la basura numerosas de las citadas bolsas de alimentos.

Durante los discursos, destacan las palabras de los líderes Mabil y Tepetla: insisten en que no son una movilización política (8) ni partidista (9) sino más bien una movilización ciudadana con demandas justas. En realidad, estos dirigentes son el grupo del PRD que aceptó el pacto estatal para poner al candidato de Convergencia Darío Gálvez en la alcaldía, por lo que su grupo tanto recibe subvención del PRD estatal como sus dirigentes fueron ‘colocados’ en el ayuntamiento (10); esto es, los que ahora protestan son los que votaron por el alcalde y han sido expulsados del ayuntamiento. Veámoslo desde la perspectiva de los medios de comunicación xalapeños.

Diario de Xalapa, 28 de abril de 2006 (pág. 9A):

“Juan Manuel Tepetla, ex secretario del ayuntamiento, señaló que el presidente municipal lo despidió porque se negó a participar en una serie de irregularidades como la adjudicación de la obra pública a constructores a cambio de beneficios económicos”.

Diario A-Z Xalapa, 28 de abril de 2006 (pág. 10A):

“Víctor Manuel Mabil Pozos señaló que las autoridades municipales se comprometieron a construir el camino de Cuatitila-Pocitos, y hasta la fecha no ha cumplido su compromiso, a pesar de que ya se hizo la solicitud al Congreso del Estado para que autorice la construcción de este camino”.

Diario de Xalapa, 28 de abril de 2006 (pág. 9A):

“La negación a participar en las irregularidades del alcalde “fue la razón por la cual destituyó a la directora de Obras Públicas y por problemas personales y muestras de autoritarismo decidió correr también a la directora del DIF municipal y varios empleados de Limpia Pública”.

Diario de Xalapa, 28 de abril de 2006 (pág. 9A):

“Los inconformes también señalaron que el presidente municipal suspendió los apoyos al centro de rehabilitación que atiende a decenas de niños con discapacidad, además de que corrió a la directora del DIF municipal, quien era la principal gestora de apoyos con dependencias estatales y federales para este grupo de la sociedad”.

Las intervenciones de los campesinos pertenecientes a las comunidades afectadas por la paralización de las obras del camino contenían serias acusaciones de haber sido objeto de intentos de compra por parte del alcalde con varias prebendas a cambio de no participar en la anunciada protesta. Por otra parte, sirvan de perfecta referencia contextual de la movilización los textos contenidos en las pancartas que portaban los campesinos: “Ningún gobierno por encima del pueblo”; “Darío no tiene capacidad de gobernar, que renuncie”; “Ni despensas ni colchonetas, queremos obras honestas”; “Nepotismo y corrupción existen en la administración”; “Cabildo rastrero, el pueblo siempre será primero”; “Regidor tercero, carga maletas del presidente municipal” (11); “El presidente municipal tropieza con su propia ignorancia”; “Darío Gálvez, títere del Güicho Pozos” (12); “Cínico y mañoso, ya no sigas de tramposo”; “La gente con capacidades diferentes también debe ser atendida”; “No somos hijos de papi, nos sobra dignidad”; “Darío, que bueno que ya estás en el PRI (Partido Revolucionario Institucional)”; “Colonia El Haya no tiene alumbrado público y el sindico y el regidor, qué chulos, dos camionetas cada uno”; “Ganaste por nuestros votos, no por el Güicho Pozos”; “Gracias por correr el turismo, respeta la vialidad”; “Regidor tercero, verdadero alcalde de Xico”; “El DIF municipal lo han hecho negocio familiar”; “Queremos saber dónde quedó el dinero”; “Mi presi precioso (13), ¿cuánto vale tu amistad? Dos botellas o el diezmo”; “La administración no debe ser irresponsable”.

Fotografía 1. Escenario de protesta. Los líderes privilegiados perredistas (en el centro de la imagen con camisa verde -Tepetla- y con bigote y sombrero -Mabil-)rompen las láminas que reciben en sus casas el grueso de menos-privilegiados componentes de la movilización. Fuente: el autor (27/4/2006).

 Diario de Xalapa, 28 de abril de 2006 (pág. 9A):

“Más de 200 xiqueños se plantaron frente al ayuntamiento e incluso gente de las comunidades llegó montando sus burros y exhibiendo láminas en protesta por los malos manejos en la administración municipal.
Relataron que con el fin de que la gente no protestara, desde la semana pasada estuvo entregando despensas a más de mil personas bajo la amenaza de que se les quitaría si participan en el plantón.
Incluso algunas personas mostraron algunas láminas que debido a la humedad y a que han estado guardadas por más de un año ya se echaron a perder y aún así en los últimos días el alcalde las entregó igualmente bajo la consigna de que no participaran en el plantón”.

A los campesinos de Pocitos, se les sumaron los ejidatarios de la comunidad de El Haya, quienes demandaban el reparto continuado de despensas a las familias más necesitadas.

Diario de Xalapa, 28 de abril de 2006 (pág. 9A):

“El hecho de que se entregaran despensas a los rancheros de Pocitos para comprarles su no-participación en la protesta “fue criticado por gente de las comunidades que permanentemente le solicita despensas y la respuesta que siempre les dan es que no tienen dinero para conseguirlas.
Juan Manuel Tepetla indicó que en la bodega del ayuntamiento hay cientos de despensas y láminas de cartón echándose a perder, porque el alcalde ha decidido no entregarlas hasta llegar la época electoral”.

Fotografía 2. Diario A-Z Xalapa, 28 de abril de 2006 (pág. 10A): Ante la pobreza extrema que sufren los habitantes de las comunidades de Xico “el Ayuntamiento se comprometió a dotarnos de láminas y despensas, integrarnos a los proyectos productivos y no han cumplido en nada. (…) En las comunidades es donde no tienen para comer, es donde se necesitan los apoyos, no en la cabecera”. Fuente: el autor (27/4/2006).

Por último, aprovechan la ocasión para mostrar su inconformidad con la gestión municipal los comerciantes de la calle principal.

Diario de Xalapa, 28 de abril de 2006 (pág. 9A):

“A esto, los xiqueños sumaron los cambios de vialidad que se hicieron en el municipio, los cuales han afectado al turismo y por ende las ganancias de los prestadores de servicios turísticos”.

Durante el acto, no hay ningún conato de violencia física, aunque en una de las ocasiones pasan en camioneta unos individuos que se supone son el ‘grupo de choque’ (los matones) del alcalde y que ya ha utilizado en alguna ocasión.

Diario A-Z Xalapa, 28 de abril de 2006 (pág. 10A):

“En respuesta, señalaron los inconformes, ‘solo recibimos a un grupo de choque que está al servicio del alcalde, los cuales gozan de despensas y favores para mantenerlos organizados, además que el munícipe no permite que ningún ciudadano pueda efectuar su derecho a libre manifestación’”.

Como nota curiosa, durante las intervenciones, se insiste en la idea de que los “fuereños” (14) no deben gobernar el municipio (tal y como es la mujer del alcalde) porque “cómo va a servir a su pueblo correctamente alguien que no ha nacido en Xico”. Los periódicos del día 29 de abril anuncian el final de la movilización en forma de plantón de burreros.

Diario de Xalapa, 29 de abril de 2006 (pág. 14A):

“Xiqueños que hasta ayer mantenían un plantón a la entrada del palacio municipal y autoridades locales se reunieron para dar fin al conflicto en ese municipio relacionado con la terminación de un camino hacia la comunidad de Pocitos y al despido de cuatro trabajadores”.

La citada reunión que puso fin a la interacción de participación-protesta desencadena los siguientes puntos del día:

- En relación al camino, el alcalde, con el apoyo del Gobernador Fidel Herrera, se compromete a finalizar la obra, la cual ya estaba contemplada en el programa de gobierno municipal.

- Sobre el asunto de las despensas, es de conocimiento público que todo aquel ciudadano que acuda a la bodega del ayuntamiento, recibe su correspondiente lote, tal y como está implementado desde unas semanas antes.

- Queda pendiente el asunto de la “vialidad”, si bien fue una propuesta aprobada legítimamente por la corporación municipal.

- Siendo el único asunto que no está programado en ninguno de los niveles de gobierno, se acuerda indemnizar a los empleados despedidos, a saber, todos ciudadanos privilegiados -profesionales y con alto nivel de estudios- y políticamente bien conectados, con opciones reales de haber solucionado sus problemas por vías formales.

En este punto, estamos preparados para desbrozar el material etnográfico y periodístico expuesto. A nuestro entender, la presencia de numerosos grupos defendiendo intereses sin ligazón unos con otros, no debe despistar sobre los dos ámbitos de papeles que entran en juego en la interacción: por un lado, siendo los protagonistas de los titulares de la prensa escrita, destacan los ciudadanos que montados en equinos, bloquean física e ilegalmente (la manifestación no está autorizada) la calle principal a la altura del palacio municipal y portan los carteles contenedores de las reivindicaciones; por otro lado, encabezando la marcha, tomando la palabra para arengar a los manifestantes, y negociando directamente con las autoridades públicas -y finalmente logrando con éxito que sus reivindicaciones personales sean atendidas con inmediatez-, tenemos a los organizadores de la protesta; pero más aún, en plena movilización, cuando las fuerzas en los participantes empezaban a flaquear, aparecen unas flamantes camionetas repartiendo comida para los protagonistas, cortesía de uno de los grandes empresarios de la localidad, a quien se sabe muy interesado en las elecciones municipales del 2007 (15).

Ahora bien, nos interesa saber las posibilidades de los protagonistas de la movilización de ocupar la contraparte (organizadores versus fuerza de choque, sin olvidar la siempre presente figura del financiero), y de esta manera, iniciar desde la perspectiva de la participación-protesta el primer paso para la comprobación de nuestra hipótesis de partida en cuanto a la correlación entre las condiciones socioeconómicas de los ciudadanos y las posibilidades de participar políticamente. Así, en primer lugar, observando globalmente los papeles que se ponen en juego en la manifestación, pudimos comprobar que:

1. Superando la idea de que todos los presentes son manifestantes, preferimos enfocar la movilización como interacción entre individuos que ejercen de fuerza de choque y los organizadores. Por un lado, estos últimos son los encargados de calcular los costes-beneficios de la acción, la cual puede decirse consta de tres frentes: la defensa de los propios intereses personales (posible beneficio de la recuperación del puesto de trabajo en el ayuntamiento o una indemnización), la necesaria presencia de un buen número de ciudadanos (los intermediarios buscan un grupo con problemas acuciantes y les prometen utilizar sus contactos políticos para la aceleración y resolución de tales asuntos), y la negociación con los financieros (se pide financiación a los patrones a cambio de la conformación de una facción que defienda los intereses de aquéllos). Por otro lado, ubicamos a los habitantes de una comunidad que lleva reivindicando la construcción de un camino que permita acceder al núcleo urbano regularmente (16), los cuales se alían con los primeros intermediarios que les ofrecen ayuda negociadora. Nos encontramos de nuevo con la división de tareas políticas tan característica de los municipios objeto de estudio, de tal manera que, asumiendo la participación de intermediarios como fuerza de choque (comerciantes de la calle principal por ejemplo), no se encuentra entre los organizadores ni siquiera a los líderes de la comunidad de Pocitos, por lo que catalogaremos la interacción entre el papel de planificador y el papel de manifestante como ‘lejana’.

2. En la interacción entre manifestante y financiero, hemos de prestar atención a las posibilidades del primero de llegar a financiar los gastos de una movilización. En este sentido, podemos dar fe de la imposibilidad de hallar un ejecutor directo de acciones (de fuerza) de protesta entre los ciudadanos que están sufragando las mismas, por lo que tenemos que considerar la interacción como ‘lejana’.

3. Quizás el eje central de las decisiones que se toman en una movilización se sitúe en las interacciones protagonizadas por los privilegiados: son éstos los que negocian con las autoridades y consiguen beneficios inmediatos de la movilización utilizando todos los recursos a su alcance. Sobre todo, el poder de mediación que los menos privilegiados otorgan a los intermediarios, permite a éstos tomar cierta distancia con los grandes patrones: el grupo de choque es convocado con la promesa de ayuda en el trámite de sus problemas públicos, por lo que es menos necesario utilizar el dinero o las despensas. En todo caso, si ya de por sí las relaciones entre los financieros y el resto de intermediarios suelen desarrollarse a la ‘sombra’, en los casos de protesta, los cuales devienen en ilegales con mayor facilidad que ningún otro acto, son ‘invisibles’ a los ojos de los espectadores, salvo en pequeños matices que, no comprometiendo a los financieros, son suficientes para intuir su peso en la acción (corren a cargo de la alimentación durante la duración de la protesta). A pesar de ello, la capacidad tanto de organizadores como financieros de decidir por sí mismos las acciones participativas que quieren ejecutar, hace decantarnos por su consideración como interacciones ‘cercanas’.

4. En la forma de participación-protesta es donde mejor podemos observar las relaciones horizontales entre los menos privilegiados. Limitados a ejercer de fuerza de choque en la movilización, se animan unos a otros a agarrar uno de sus medios de vida (el burro, el caballo) para intentar solucionar problemas que debían implementarse mediante políticas públicas -y no fruto de la intermediación de ciudadanos más privilegiados, ora con ganas de ayudar, ora con ganas de “jalar gente” para llegar al poder- y mejorar de alguna manera su posición socioeconómica. Igualmente, la espontaneidad de la acción les permite tomar decisiones sobre la marcha, las cuales, en todo caso, no influyen notablemente en el proceso político (en el momento de la manifestación, hubo diversos conatos por parte de los campesinos de entrar y ocupar el ayuntamiento, hecho que finalmente no ocurrió pero del que sí había posibilidades de que sucediera).

En este punto, queremos afirmar la profunda relación existente entre los roles de la protesta y las características que tienen en común las personas que los ocupan:

1. Los ciudadanos manifestantes como fuerza de choque son en su mayoría menos privilegiados, esto es, campesinos sin tierra o trabajadores asalariados sin ningún tipo de regulación sujeta a derecho, carecen de estudios, y viven en la periferia de la cabecera municipal o en las rancherías (éstos incluso sin camino al núcleo urbano), hecho confirmado por todas las fuentes a nuestro alcance durante la investigación.

2. Los ciudadanos que financian ‘disimuladamente’ el despliegue siguen siendo los que más recursos económicos poseen tanto en tierras como en bienes inmuebles.

3. Los ciudadanos organizadores provienen de toda la gama de intermediarios posicionados socioeconómicamente entre los financieros y los menos privilegiados. En el caso concreto de la manifestación, todos ellos eran licenciados, funcionarios públicos y líderes de facciones políticas. También encontramos al grupo de comerciantes preocupados por el impacto negativo que la “vialidad” tiene sobre la llegada de turistas.

Estas caracterizaciones deben leerse en términos de grado, ya que entre los intermediarios hay gente muy cercana socioeconómicamente a los menos privilegiados y, por arriba, a los financieros. No obstante, sí es verdad que entre los bloqueadores hay ciudadanos privilegiados en algún grado, tenemos que incidir en la no-presencia de ciudadanos de choque en ninguno de los otros papeles, el de financiero y el de organizador.

Por tanto, podemos clasificar las interacciones que entran en juego en el escenario de protesta en, por un lado, protestas -o respuestas- cercanas(interacción organizador-financiero; interacciones entre intermediarios) y protestas -o respuestas- lejanas(interacción manifestante-organizador y manifestante-financiero).

En definitiva, cada papel va a ser ejecutado por ciudadanos de dos categorías socioeconómicas: por un lado, todo el continuumde privilegiados (patrones-financieros e intermediarios) decide autónomamente las estrategias a seguir en cada momento y maneja sus recursos tanto por arriba (colaboración con las grandes fortunas para llegar al poder) como por abajo (promesa de mediación institucional); por otro lado, aquellos ciudadanos menos privilegiados que protagonizan directamente la ejecución de la protesta, ante los oídos sordos de la autoridad hacia reivindicaciones tan elementales como el acceso a sus viviendas o la alimentación (no tienen cubiertas sus necesidades básicas), no tiene más opción que aliarse con ciudadanos privilegiados y confiar en que, por una vez, no les dejen plantados y, como mínimo, faciliten en la práctica la implementación de los proyectos ya aprobados por las instituciones.

 

Propuesta de categorías para el análisis de la forma de participación-protesta a nivel local en México

En conclusión, para el caso de un escenario de participación-protesta en México, podemos hablar de tres tipos de interacciones:

1. Interacciones plenas: aquellas en las cuales los protagonistas pueden acceder a la totalidad de los papeles de un determinado escenario; en el caso que nos ocupa, podemos asumir que son aquellas donde se financian y coordinan los diferentes actos de protesta, esto es, las protagonizadas por los ciudadanos privilegiados (patrones e intermediarios) que influyen en el proceso de toma de decisiones y en sus resultados; ni que decir tiene que, llegado el caso, estos mismos ciudadanos podrían actuar en el resto de papeles del escenario, aquellos que no tienen tanta importancia decisoria, tales como ser fuerza de choque; igualmente, dado el caso que sufrieran amenazas, lo que los diferencia de los menos privilegiados es que disponen de los suficientes recursos para hacer frente a los hechos coactivos.

2. Interacciones limitadas: aquellas en las cuales los protagonistas no pueden acceder a la totalidad de papeles de un determinado escenario; aquellas que, siendo cercana la distancia socioeconómica entre los mismos -menos privilegiados-, el ámbito decisorio de la interacción está claramente limitado; las decisiones son en torno a elegir entre ser o no ser manifestante.

3. Interacciones divididas: aquellas donde se produce una división de tareas políticas de tal manera que los ciudadanos más privilegiados protagonizan papeles decisivos (financiar, coordinar, dirigir) y los menos privilegiados realizan acompañamiento, de mayor importancia cuanto más cercano al papel principal. Hay una estrecha correlación entre nivel socioeconómico y participación con voz: dado un ciudadano financiero o coordinador, la interacción con él va a ser de mayor importancia cuanto más cercano a su nivel socioeconómico -por ejemplo, dirigentes serán los profesionales y maestros, y ejecutores de la protesta tenderán a ser personas con menores recursos-.

Finalmente, nos interesa recalcar que las reflexiones vertidas en este texto no persiguen generalizar en torno al marco territorial mexicano, sino que tratamos de sugerir un esquema comparativo intercultural de categorías aplicables al estudio de la participación política a nivel local, y más concretamente, la participación-protesta en municipios dotados de medios para gestionar su destino por sí mismos, y considerados institucionalmente como democracias formales.

 


 

Notas

1. Se han desarrollado cuatro trabajos de campo en España y después en México: nuestro primer municipio fue Nava del Rey (Valladolid, Castilla y León), en el cual investigamos durante y entre las campañas de las elecciones municipales de 25 de mayo de 2003 y europeas de 13 de junio de 2004; la estancia en Valle de Trápaga (Vizcaya, País Vasco) giró en torno a las autonómicas vascas de 17 de abril de 2005; y finalmente, vivimos desde octubre de 2005 la campaña a la presidencia de la república de México de 2 de julio de 2006 a caballo entre los municipios de Xico (Veracruz) y Jiquilpan de Juárez (Michoacán).

2. Existen cinco formas de participación política (Anduiza y Bosch 2004: 16-31): 1.La participación electoral: votar (en una elecciones o en un referéndum); 2. La participación en campaña: asistencia a mítines, financiación, trabajar para un partido o candidato, visitar domicilios tratando de convencer a otro para que vote de una determinada manera, etc.; 3. La participación en organizaciones políticas: ser miembro activo y/o participar en las actividades de un partido político o de un grupo, asociación, organización o plataforma de carácter político; 4. La participación-contacto: contactar directamente con los representantes políticos sobre cuestiones públicas y los medios de comunicación (pedir audiencias o entrevistas, realizar llamadas o escribir cartas a los periódicos, etc.); 5. La participación-protesta: expresar el rechazo a una determinada situación o circunstancia política (participar en manifestaciones, boicotear determinados productos por razones políticas, desobedecer una ley por razones políticas, ocupar un edificio, bloquear el tráfico, realizar actos de violencia, etc.).

3. Pónganse igualmente otras categorías relacionadas con grupos de edad -jóvenes, mayores-, de género-mujeres-, de educación -personas con bajo nivel de estudios-, etc.

4. Tal como equipara votantes al número de papeletas emitidas, militantes de partidos siguiendo los datos del pertinente registro, o como es el caso, manifestantes a todos aquellos presentes en un acto reivindicativo en base a confusas cifras aportadas por diferentes cuerpos de seguridad.

5. Tomamos la definición elemental de estatus socioeconómico, la cual resume la posición social del individuo basándose en el nivel de estudios, el ingreso y la ocupación (Anduiza y Bosch 2004: 270).

6. Siguiendo los criterios de Doyal y Gough (1994: 98), vincularemos “las mejoras de autonomía al desarrollo de más alternativas de elección”. Esto es, asumiendo que todos los ciudadanos tienen innumerables alternativas de elección, a menudo generadas por la gran creatividad de los protagonistas, no por ello debemos dejar de señalar la existencia de “elecciones mundanas en la interpretación de las reglas que conforman los papeles sociales en los que [los oprimidos] no tienen voz”.

7. El tema de la “vialidad” en Xico es controvertido. La cabecera municipal es atravesada por una calle -la principal- que comunica la plaza central con la salida hacia Coatepec y Xalapa. En esta vía están concentrados la mayoría de comercios y restaurantes que viven de las personas que vienen al pueblo por sus atractivos turísticos (la cascada, el café, el mole, los licores, las truchas, la artesanía, etc.). Igualmente, es la ruta de paso de los autobuses públicos hacia Xalapa. El problema radica en las dificultades de circular por ella en horas punta, pudiendo coincidir al mismo tiempo los vehículos que entran y salen de Xico y los estacionados junto a la acera. El alcalde Darío Gálvez trató de buscar soluciones obligando a los vehículos de entrada a Xico (incluidas las paradas del transporte público) a hacerlo por una vía paralela a la principal, pero donde no hay tantos servicios. Tal solución no gustó a los comerciantes de la calle mayor ya que consideraban que el turista se detiene en las tiendas cuando entra y no cuando sale de la cabecera.

8. Sin embargo, el principal objetivo de sus discursos reivindicativos es la inmediata destitución del alcalde, la cual pasa por la toma del ayuntamiento.

9. Sin embargo, preside la concentración un vehículo portador de una pegatina gigante del PRD.

10. Así recuerda uno de los colaboradores de Convergencia el aterrizaje de los líderes perredistas en el proyecto del partido: “aparecieron en la casa de campaña de Convergencia diciendo ‘vamos a trabajar juntos para sacar esto adelante’; y así se incorporaron al equipo y se alejaron de Juan Manuel González [líder oficial del PRD xiqueño]. Para nosotros tenía cosas positivas -su gente vendría tras de ellos pero bueno, fueron muy pocos- y sobre todo negativas, ya que no son personas sanas, como así se ha demostrado ahora en el ayuntamiento”.

11. El regidor tercero constituye otro de los ejemplos palmarios de las consecuencias políticas de que los partidos políticos más pequeños no tengan comité municipal permanente: este señor milita en el PRI, fue elegido democráticamente bajo las siglas del PRV (Partido Revolucionario Veracruzano), y durante la legislatura, se comprometió a trabajar para el alcalde de Convergencia a cambio de beneficios personales.

12. Güicho Pozos es el sobrenombre del jefe oficioso del autodenominado “PRI del pueblo”, contrario al de los maestros. Se trata de un ciudadano privilegiado -es contador-intermediario pero con acceso directo a los grandes propietarios: éstos le utilizan como hombre público para llegar a la alcaldía, y a partir de ella, utilizarla al servicio de sus intereses empresariales.

13. Referencia a uno de los temas de mayor actualidad en aquellos momentos en México: se destapaba el escándalo de una conversación telefónica entre el gobernador del estado de Puebla y un empresario acerca de cómo encarcelar ilegalmente a una famosa periodista mexicana.

14. Fuereño: acepción mexicana para referirse a los ciudadanos que no son originarios del lugar.

15. Habiendo estado al lado de Convergencia durante el mandato 2005-2007, el mencionado empresario ha sido cabeza de lista en las recientes elecciones municipales de 2 de septiembre de 2007 por el PAN (Acción Nacional). Otro ejemplo de intercambio de papeles entre privilegiados: de financiero a candidato.

16. Varios manifestantes detallaron la impracticabilidad del camino en la época de lluvias.

 


 

Bibliografía

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Gazeta de Antropología