Gazeta de Antropología, 2008, 24 (1), artículo 04 · http://hdl.handle.net/10481/7072 Versión HTML  ·  Versión PDF
Recibido 14 diciembre 2007    |    Aceptado 4 febrero 2008    |    Publicado 2008-02
Los movimientos de resistencia indígena. El caso mapuche
The indigenous movements: the Mapuche case



RESUMEN
Los mapuches de la región de la Araucania nunca fueron sometidos por el poder del conquistador. Sin embargo, con el transcurrir del tiempo y con los diversos modelos de país que se han venido desarrollando en Suramérica, Chile en especial, lo que no han podido las armas lo ha podido la economía… La expansión de las grandes industrias forestales, el enorme valor que hoy día tiene el papel en el mundo, ponen en riesgo las diversas comunidades indígenas de la costa Pacifica suramericana. Frente al avance de las grandes multinacionales han surgido diversas organizaciones indígenas de resistencia como la que aquí se analiza: la Coordinadora Mapuche de Comunidades en Conflicto Arauco-Malleco. Se expondrá su forma de actuar, la forma de pensar su realidad, los liderazgos, así como sus creencias y ritos. Frente a ella reaccionará el país Chile, quien para ellos "no es nuestra bandera, ni nuestra nación".

ABSTRACT
The Mapuches of the Araucania Area were never conquered by the power of the sword. Nevertheless, as the time went by, and with the different patterns of country that have developed in South America, especially in Chile, whatever the weapons could not do, the Economy is now able to do… With the expansion of the huge pulp-mill industries, the value of the paper in today’s world places different indigenous communities of the South American Pacific coastline at risk. As the multinationals ad spread throughout the world, many native American resistance organizations have appeared as the one analysed here: the ”Coordinadora Mapuche de Comunidades en Conflicto Arauco-Malleco”. The way they act, conceive of their reality, consider their leaderships, and follow their beliefs and rites will be examined. The country will react, but for them, Chile “is neither our flag nor our nation”.

PALABRAS CLAVE
Chile | indígenas | mapuche | resistencia | movimiento indígena
KEYWORDS
Chile | indigenous | resistence | indigenous movement


Introducción

Los mapuches eran la población original prehispánica del actual territorio de Chile. En el siglo XVI ocupaban la región comprendida entre el río Choapa al norte y el archipiélago de Chiloé al sur, también los Picunches (norte) y los huilliches (sur), grupos étnicos con unidad lingüística y cultural, y que fueron llamados globalmente por los españoles como araucanos. Otras minorías étnicas en Chile son los aimaras, en el altiplano norte, y los rapa nuis en Isla de Pascua. Otras culturas aborígenes como los diaguitas y changos, ambas del norte, además de los chonos, qwasqar, yamanas, aonikenk y selknams, todas del sur, han desaparecido (Martínez Sarasola 2000).

El censo de población de 1992 nos aporta las siguientes cifras sobre los pueblos indígenas que viven en Chile: Mapuche 928 060 personas, Aimara 48.447 personas, Rapanui 21.848, Atacameña 10 000, y Qaquashar (alacalufes) solo 101 personas. El mismo censo nos da una población total para Chile de 9.660.367 habitantes, 3.848.121 personas viviendo en la región metropolitana. Un análisis inicial nos indica dos hechos de gran relevancia para nuestro estudio: que una gran mayoría de los autodeclarados mapuche viven en Santiago y algunas otras ciudades mayores (44 % de la población mapuche) y que los mapuche son minoría en la región “histórica” mapuche -La Araucania- donde representan el 26% de la población total del país pero solo un 15,49 % de la población mapuche. Ante el Estado chileno se auto-reconoce mapuche cerca de un 10% de la población total del país (Haughney 2003).

Con respecto a la situación que enfrentan las comunidades indígenas hoy día en Chile, se puede señalar que la indigencia y la pobreza en las comunidades o zonas de mayor concentración mapuche es prácticamente el doble del promedio nacional. En materia de ingresos, el 42% de la población mapuche se encuentra en primer quintil de ingresos; con respecto al analfabetismo en las comunidades rurales indígenas es más de cuatro veces superior al promedio del país (19% en sectores mapuches frente a un 4.4% nacional) y la mortalidad infantil en zonas rurales mapuches es hasta tres veces superior al promedio nacional (Guzmán 2000).

Estas cifras nos dan una idea de que cual es la situación actual de los grupos mapuches en Chile, referido a esta realidad y a un proceso histórico vinculado a la expropiación de tierras, desarticulación de Comunidades, de la religión, de las tradiciones, de la lengua, etc., es que se va a desarrollar un movimiento de resistencia. Dentro de dicho movimiento se concentrará toda la atención en una organización mapuche en particular: la Coordinadora Mapuche de Comunidades en Conflicto Arauco-Malleco.

 

1. El movimiento mapuche

El actual conflicto mapuche es un problema de tierras y de pobreza, de territorio y de autonomía, es un problema político, etnopolítico y geopolítico. Este problema tiene sus raíces en el proceso que se inició con la Conquista de Chile y que concluyó con la “Ocupación de la Araucanía” (Referente Mapuche 2000). El movimiento Mapuche, como expresión de una acción organizada del grupo étnico al interior de la sociedad chilena, surge en las primeras décadas del siglo veinte. En él se han expresado posiciones diversas, desde aquellas que han privilegiado las tesis asimilacionistas e integracionistas hasta las culturalistas e indianistas. Normalmente se habla de una “cuestión mapuche”, término recurrente entre intelectuales chilenos para referirse al conflicto étnico chileno/ mapuche, concepto de Alejandro Saavedra, en su libro La cuestión mapuche, del año 1971.

Las características que presenta el movimiento mapuche como movimiento social se ajusta a la definición de movimiento social de Mario Diani: “red de interacción informal entre una pluralidad de individuos, grupos u organizaciones, involucrados en un conflicto cultural o político, sobre la base de una identidad colectiva compartida clara” (Diani 1992:1-25. Como se ha estado exponiendo, el movimiento mapuche tiene que ver con un conflicto de índole cultural y político de profundas raíces que moviliza, como señala Diani, una red de interacción entre individuos, grupos y organizaciones.

En lo orgánico, la organización Mapuche reúne las características de una organización gremial de carácter étnico, campesinista, basada en las comunidades. Las organizaciones se caracterizan, en lo estructural, por surgir al favor de un ciclo de movilización en torno a una problemática puntual. Incapaz de acumular fuerzas más allá de la coyuntura, desaparece cuando termina el ciclo de movilización que le dio origen (Marimán 1993). Un buen ejemplo de lo anterior fueron las movilizaciones que culminaron en el llamado “Pacto de Nueva Imperial” de diciembre de 1989, realizado entre aquellas organizaciones indígenas que se habían destacado en su lucha contra el régimen militar y la naciente Concertación de Partidos por la Democracia. Con motivo de este pacto se desarrollo un encuentro que contó con 400 líderes indígenas y el entonces candidato presidencial Patricio Aylwin, el cual se comprometía a cumplir varios propósitos de justicia y reivindicación social (Namuncura Serrano ) Mediante este pacto, el gobierno encararía los problemas mapuches teniendo en cuenta la perspectiva de las organizaciones indígenas (Aylwin ). Luego del “clímax” que se vivía en ese momento referido a intensas movilizaciones, el movimiento se dispersó no actuando, hasta surgir nuevas conflictos, en forma conjunta.

Las organizaciones mapuches, en general, han mantenido su autonomía, incluso a costa de oponerse entre ellas: algunas emprenden acciones sin pedir el apoyo o la solidaridad de otras organizaciones, otras tienen una validez solamente local (a excepción de algunos puntos compartidos con otras organizaciones), mientras que otras mantienen una franca oposición con las demás organizaciones. Este movimiento ha buscado resolver la miseria material y la marginalidad social del pueblo mapuche chileno mediante la obtención de derechos políticos específicos como minoría étnica. Las diversas organizaciones mapuche se han limitado a actuar como grupos de presión, buscando la mediación de instituciones estado-nacionales (particularmente partidos e iglesias) a fin de que intercedan ante el Estado a fin de obtener medidas en favor del grupo étnico, sobre todo a través de una legislación indígena protectora.

Con respecto a los objetivos que el movimiento mapuche persigue, podemos destacar los siguientes: 1. Derecho a la autodeterminación, el que debe expresarse en todas las políticas del Estado que afecten al pueblo mapuche, sus tierras, territorios y recursos. 2. Reconocimiento constitucional del pueblo mapuche, que debe admitir la preexistencia a la conformación del Estado de la “nación” mapuche y su derecho a la autodeterminación, a la tierra y territorio (incluyendo aprovechamiento del suelo y subsuelo). 3. Derecho a la participación, manifestado bajo el principio de discriminación positiva en el congreso, que garantice dos parlamentarios mapuches por cámara. 4. Reconocimiento de un parlamento autónomo mapuche, compuesto por representes elegidos conforme a la propia cultura. 5. Restitución de las tierras, reduccionales y ancestrales. 6. Ratificación de los convenios internacionales aplicables a los pueblos indígenas, en especial el convenio 169 de la OIT. 7. Respeto al sistema normativo mapuche mediante reforma al código de procedimiento penal que incluya aspecto sustantivos de la cultura mapuche 8.- Reconocimiento de la soberanía y las estructuras culturales Mapuche (Referente Mapuche 2000: s/p).

En lo político, las organizaciones Mapuche se han caracterizado por su dependencia y subordinación política e ideológica con respecto a la sociedad dominante-dependencia que se inscribe, en última instancia, dentro de la dependencia global del grupo étnico Mapuche con respecto al Estado-nación chileno-.Se delega, en general, la conducción de las luchas Mapuche en los partidos políticos chilenos en el entendido de que deben ser ellos los que busquen las soluciones a los problemas de la etnia. Se deja en los partidos chilenos la tarea de definir las políticas de las organizaciones por lo que se ha bloqueado toda posibilidad de definir un proyecto político propio, susceptible de permitir una acumulación de fuerzas más allá de la coyuntura (por ejemplo, Ad Mapu que se transforma, luego de sucesivos quiebres, en la expresión de diversos partidos de izquierda, o Nehuen Mapu, quien se definía en sus orígenes como una organización “independiente”, “pluralista” y “unitaria”, termina siendo, rápidamente, la expresión política Mapuche de la Democracia Cristiana).

La autonomía, como proyecto de liberación del pueblo Mapuche, no se limita entonces a la reivindicación de una simple autonomía cultural, sin base territorial ni derechos políticos: ella es una autonomía territorial política del pueblo Mapuche. La autonomía es considerada como la manera de superar la condición de minoría nacional oprimida y de pueblo colonizado. Cabe señalar, finalmente, con respecto a los vínculos entre las diversas organizaciones mapuches, que estos son es muy débiles, no se han elaborado espacios suficientes de diálogo o un programa de trabajo común que abarque a todas ellas referido a la reivindicación de tierras, la exigencia de reconocimiento y la obtención de formas de autonomía política con base territorial (Samaniego 2000).

 

 

2. La coordinadora mapuche de comunidades en conflicto arauco-malleco

2.1. Las características de la organización

2.1.1. Los orígenes

Se pueden encontrar los primeros antecedentes de esta organización en el año 1996 donde, en medio de luchas territoriales, mapuches pertenecientes a distintas comunidades de la zona de Arauco se conforma la Coordinadora Territorial Lafkenche como una alternativa a las organizaciones existentes en esa época. En este marco se elabora por primera vez una demanda territorial dejando de lado la demanda tradicional de tierras que se hacía sobre la base de los Títulos de Merced: el reclamo de tierras se hace a partir de la memoria de los mas ancianos, de lo que estos recordaban pertenecía a tal o cual familia. Señalan que a partir de este momento “la elaboración de la demanda territorial y la lucha en torno a ello superará la legalidad existente, no sólo por la demanda que allí se hacía o por los contenidos políticos expresados, además implicará una movilización de mayor calidad y decisión, más confrontacional” (Weftun 2001); se esboza, pues, una ruptura con el orden institucional que se materializa con la quema de camiones de una empresa forestal (1° de diciembre de 1997).

En el encuentro llevado a cabo en Tranakepe (febrero de 1998) se convoca a todas las organizaciones mapuche, surgiendo algunos principios de preacuerdos y la decisión de hacer mas adelante una segunda reunión para continuar con los temas en discusión. En el segundo encuentro (año 1998) se establecen dos visiones, una de carácter más autonómico encabezada por la Coordinadora Lafkenche y otra más oficial liderada por el alcalde de Tirua Adolfo Millabur, todo lo cual lleva a una ruptura dentro de este movimiento entre la posición oficialista y una más autonómica.

El conflicto de Traiguén de 1998 da lugar a un nuevo encuentro en el cual surge la idea de hacer un nuevo encuentro en Tranakepe, sólo con las comunidades mapuche en conflicto. Allí surge la idea de formar la Coordinadora denominándola Coordinadora Mapuche de Comunidades en Conflicto Arauco-Malleco formada con el apoyo de las dos organizaciones capitalinas presentes en el desarrollo de los acontecimientos, Meli Wixan Mapu y Coordinadora Mapuche de Santiago. En el momento de su formación se toma el compromiso de que se iban a apoyar a todas las comunidades en conflicto, además de ser incorporada a la CAM, si la comunidad y su lonkolo querían. La primera reunión de trabajo de la Coordinadora tiene lugar en 1999 en la ciudad de Concepción, en el sindicato de trabajadores forestales.

Una de las acciones iniciales de la Coordinadora fue la de generar condiciones para la existencia de un planteamiento unitario al interior del movimiento mapuche, para ello se realizaron encuentros donde se invitaron a Comunidades con el objetivo de converger en los planteamientos. Finalmente, se presentan algunas dificultades con las coordinadoras santiagueñas: la Coordinadora Mapuche de Santiago se separa de la Coordinadora en el año 2000, y en marzo de 2001, Meli Wixan Mapu, pide un receso en su participación, pero en octubre del mismo año solicita que se le vuelva a reconsiderar (Weftun 2002).

 

Cronología breve

 
1996 Se forma la Coordinadora Territorial Lafkenche; se señala que la lucha por tierras superaría la legalidad existente.
1 de diciembre 1997 Quema de Camiones de una Forestal. Ruptura con el orden institucional.
Febrero de 1998 Encuentro de Tranakepe.
Fines de 1998 Confrontación de la posición de la Coordinadora Lafkenche y la posición oficialista del alcalde de Tirua Adolfo Millabur.
Febrero de 1999 Encuentro de Tranakepe sólo con las comunidades mapuche en conflicto. Surge la Coordinadora Mapuche de Comunidades en Conflicto Arauco-Malleco.
1999 Primera reunión de trabajo en la ciudad de Concepción, sindicato de trabajadores forestales.
2000 La Coordinadora Mapuche de Santiago se separa de la Coordinadora.
Marzo de 2001 Meli Wixan Mapu se separa por un breve período de tiempo para reincorporarse en octubre del mismo año.

 

2.1.2. Las alianzas

Se consideran aliadas de organizaciones sociales y políticas que comparten sus propuestas y que “también sufren, en alguna medida, los mismos problemas nuestros”. A ese respecto agregan: “porque, finalmente, el enemigo nuestro es también el enemigo de otros y con esos otros hay que ir creando la discusión, ir viendo por donde tenemos salida. Estamos trabajando harto para fortalecernos como mapuches y también por exigirle a los otros sectores que tienen que fortalecerse en sus espacios” (Huenchunao 1999).

 

2.1.3. Los vínculos.

A. Con otras organizaciones mapuches: critican las formas de lucha de otras organizaciones como el Consejo de Todas las Tierras, Xeg-Xeg, Asociación Ñancucheo, Ad Mapu y la Identidad Territorial Lafquenche, que efectúan su propuesta dentro del marco institucional (Coordinadora Arauco-Malleco 2000). No busca negociar con los otros movimientos mapuches radicalizados para formar una frente único pues considera que las otras organizaciones responden a “una práctica de hacer política dentro del marco de la dominación, es decir, en los estrechos márgenes que el enemigo y su ‘estado de derecho’ le conceden a nuestro pueblo” (Benavente 2001: s/p).

B. Con el Estado: señalan que éste “hará todo lo posible por mantener la estabilidad política y el crecimiento económico, aún a costa de sacrificar al Pueblo Mapuche.” (Coordinadora Arauco-Malleco 2000: s/p). La relación entre el Estado y los mapuches es caracterizada como de “dominación”: “básicamente en la imposición de una cultura dominante, winka, occidental, capitalista, en donde las ideas, los valores, la actitud penetran nuestra realidad y la distorsionan, lo cual le resulta funcional para mantener intactos los intereses del sistema, donde la apropiación de las riquezas del territorio mapuche es la consecuencia” (Coordiandora Arauco-Malleco 2000: s/p). En lo que refiere al dialogo afirman que “en un plano de respeto con las autoridades chilenas, no va a haber problema en poder conversar e intercambiar ideas. Porque ahora el no reconocimiento es mutuo. Nos fuimos del Estado, no dependemos, nada nos obliga. Seríamos simplemente estúpidos si quisiéramos mantenernos ahí, después de haber perdido 30 millones de hectáreas de nuestras tierras originarias” (Antileo 2000: s/p).

C. Con los empresarios: el empresariado de las zonas de conflicto es considerado “parte de la oligarquía histórica del Estado chileno y que en el último tiempo han estado comprometidos con ideologías de corte fascista, y que dentro de su concepción han definido aniquilar al Pueblo Nación Mapuche para mantener y aumentar sus intereses de clase dominante” (Coordinadora Arauco-Malleco 2000: s/p).

D. Con el sistema político (Coordinadora Arauco-Malleco 2000: s/p):

I. Con la derecha: es definida como la representante de los intereses de las forestales, “anteriormente se dieron expresiones de agentes de seguridad del régimen anterior operando a favor de los intereses de las forestales o de los agricultores, y actualmente ya derechamente lo están haciendo no en un plano de conspiración o secretividad, sino en un marco ya más político y social”.

II. Con la izquierda: se la considera “desperfilada”, “sin capacidad de llegada” con reivindicaciones que terminan siendo “funcionales a la lógica del sistema”; la izquierda no es vista como una alternativa posible o distinta, no se ve con ella la posibilidad de una alianza en el corto plazo.

 

2.1.4. Los miembros de la organización

Los líderes: José Huenchunao de Arauco, José Remigio Chureo de Pichilonkoyan (Lumaco), Victor Ancalaf de Collipulli, Pascual Pichún de Temulemu (Traiguén) y María Llanquileo de Rucañanco (Lago Lleu-Lleu; y Manual Antonio Fren, de Cuyinco (Antileo 1999). Los liderazgos varían sin que exista una jerarquía explícita entre ellos. Sus voceros habituales son José Huenchunao de Arauco, Víctor Ancalaf de Collipulli y Pascual Pichún de Traiguén. En Santiago reside el abogado Aliwen Antileo ideólogo del movimiento. Ancalaf señala al respecto que “la fortaleza de nuestro movimiento no se encuentra en determinadas personas, sino en la capacidad que a través de la lucha han ido adquiriendo nuestras comunidades, sus miembros y sus dirigentes tradicionales (Benavente 2001).

Los militantes: presentan un promedio de edad de 23 a 27 años, surgidos, generalmente de las propias Comunidades en conflicto (Antileo 1999).

Localización geográfica: la Coordinadora desarrolla su actividad a lo largo de la Novena Región de La Araucanía y también en la parte sur de la Octava Región (Sesión del Senado Chileno 2003).

 

2.1.5. Fines y Medios de la Organización

Objetivos generales

A. Reconstruir la fuerza social mapuche para instalar lo que denominan un “proceso de liberación nacional” de la nación mapuche frente al Estado chileno; para la Coordinadora no es meta hoy la autonomía del pueblo mapuche, arguyen que “con un movimiento mapuche desarticulado, un pueblo desestructurado social y políticamente, y un enemigo más fortalecido que nunca, ¿se podrá plantear ante el Estado chileno una demanda de autonomía? (Coordinadora Arauco-Malleco 1999).

B. Reconstituir la organización comunitaria tradicional con autoridades propias: “…son las que deben administrar vidas y destinos de esas comunidades y zonas” (Coordinadora Arauco-Malleco 2000: s/p).

Objetivos específicos

A. Construir un proceso de alianzas y seguir impulsando las movilizaciones para fortalecer una base social para que “nuestra gente tenga mayor claridad, para que se puedan incorporan más elementos, para que entiendan mayormente de qué se trata todo el problema que tenemos”.

B. Expandirse a otros puntos del territorio mapuche (“…ya no solamente va a ser Arauco y Malleco, sino otras comunidades con las que estamos conversando y que desean integrarse a esta coordinación” (Huenchunao 1999: s/p).

¿Porque luchan?

“¡Por la reconstrucción de la Nación Mapuche! ¡Avanzamos hacia la Liberación Nacional Mapuche!” (Coordinadora Arauco-Malleco 2003: s/p).
“La liberación de nuestro pueblo en tanto pueblo oprimido y explotado por el Estado chileno” (Coordinadora Arauco-Malleco 1999: s/p).

¿Cómo luchan?

Se parte de una ruptura con la forma en que las diversas organizaciones se habían movilizado: “tenemos que romper desde ya, con experiencias mínimas, de expresión mínima de autonomía, hasta lograr pasos mayores en etapas superiores de lucha, de acumulación de fuerzas que nos arroje resultados concretos”. El objetivo de “liberación nacional” que supone un enfrentamiento con la institucionalidad se lograría con una práctica política rupturista a través de movilizaciones, desbordes de la legalidad y hostigamiento a empresas bajo la consigna de “recuperación del territorio” (Antileo 1999). La autonomía territorial sería una cuestión próxima en el tiempo por lo que busca establecer una suerte de “control territorial”. La “reconstrucción” del territorio mapuche tiene como “eje y motor” la recuperación de las tierras, puesto que “a través de ellas se irán recuperando los espacios territoriales históricos y se fortalecerá la identidad territorial mapuche” (Antileo 1999: s/p).

 

 

3. La construcción de la identidad

3.1. En nombre de quien hablan

Se consideran representantes plenos del pueblo mapuche: “creemos que nuestro Pueblo tiene el legítimo derecho a organizar su desarrollo político, ideológico y darse y consolidar su vanguardia, ese es un hito histórico necesario para nuestro Pueblo y para el conjunto del movimiento de los oprimidos… desde una perspectiva propia, con línea propia y sujeto a una concepción de desarrollo de las fuerzas de los mapuche. Eso es definitivo” (Coordinadora Arauco-Malleco 2001: s/p).

 

3.2. Cómo se produce la unidad

La Coordinadora es una instancia de diversas comunidades en conflicto con una estructura permanente: “hasta hace más o menos dos años atrás la situación que teníamos era que había diversas comunidades en conflicto, cada una enfrentando en forma independiente sus problemas. Entonces vimos que era necesario coordinar la lucha de aquellas comunidades que estaban en conflicto. Se comenzaron a hacer entonces los primeros encuentros, primero sectorialmente y después abarcando provincias” (Antileo 1999). Agregan que “cada comunidad levanta propuestas de demandas territoriales basados en derechos políticos-históricos, ajustados a realidades concretas como comunidad y organización ycuyos fundamentos y criterios son compartidos por la CAM” (Coordinadora Arauco-Malleco 2000: s/p). Se reivindica, asimismo, una estructura democrática a la hora de nombrar autoridades: “nuestra organización social se basa en múltiples comunidades, en donde hay un componente democrático ya que las comunidades eligen a sus propias autoridades y las revocan en cualquier momento” (Antileo 1999).

 

3.3. Adversarios

Entre los distintos grupos económicos vistos como adversarios, se pueden destacar: Grupo Shell (asociado a la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, Bosques Chiloé, Copihue, Forestal Colcura y Forestal Santa Fe); Grupo Angelini (vinculado a la compañía de petróleos de Chile y la Empresa Forestal Bosques Arauco y la Celulosa Arauco y Constitución); Grupo Matte (dueño de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, controla la Forestal Aserraderos y celulosa Mininco, celulosa del Pacífico, Forestal Monteaguila, Colcura); Grupo Mitsubishi (dueña de la Forestal Volterra, Forestal Tierra Chilena y la planta de astillas Astex); Grupo Amindus (dueña de la Forestal Millalemu, de los aserraderos Andinos, Fibranova y la Forestal Terranova); ENDESA Chile debido a la construcción de la Central Hidroeléctrica Ralco en el Alto Bío Bío.

Asimismo, son considerados adversarios los sectores políticos conservadores representados por el periódico El Mercurio y el Instituto Libertad y Desarrollo quienes consideran sus movilizaciones como una violación del derecho de propiedad y sinónimo de violencia; son antagonistas, también, la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), la Corporación de la Madera (CORMA), los gremios asociados a la Confederación de la Producción y el Comercio IX Región y la Corporación de Desarrollo y Energía quienes los consideran terroristas (Vergara 2002).

 

3.4. Los límites del sistema…

La Coordinadora Arauco-Malleco es protagonista de un proceso rupturistaque busca “crear una correlación de fuerzas tanto políticas como de organización al interior del Movimiento Mapuche que nos permita avanzar en lo que denominamos una Propuesta de Liberación Nacional”. Su comportamiento es radicalizado -cuarenta de sus miembros han sido procesados por “asociación ilícita terrorista”- (Bravo 2003): a diferencia de otros grupos radicales mapuches proclama la autonomía política confesándose como el grupo más intransigente que usa formas de lucha violenta (Antileo 1999). Sus relaciones con los otros grupos del radicalismo étnico no son buenas: existen descalificaciones, reclamando para sí ser el único referente realmente insurreccional que existe dentro del movimiento mapuche. Se admite que en el pasado hubo vinculación con otros grupos extremistas como el MIR Ejército Guerrillero de los Pobres (Ancalaf 2000).

El Estado chileno es considerado más como un estorbo que como una instancia receptora y resolutiva de demandas: “Consideramos que no es posible bajo la actual legalidad e institucionalidad obtener avances sustantivos en esta materia, tanto de parte del gobierno como de los tribunales de justicia, los cuales adolecen de la imparcialidad requerida en estos casos, cediendo por lo general ante las presiones que ejercen los grupos económicos que controlan el país” (Coordinadora Arauco-Malleco 2001: s/p).

Hasta cierto punto admiten un componente militar en su estrategia evidenciado por declaraciones de prensa del vocero Víctor Ancalaf, y Aliwen Antileo: la Coordinadora Arauco-Malleco debe asumir la tarea de llevar a cabo “una lucha de liberación”, en función de ella es que se señala la necesidad de “crear una correlación de fuerzas que se exprese en lo social, político, cultural, económico y militar”, agrega que “si a futuro no se producen los cambios necesarios respecto de un Estado que nosotros denominamos opresor tendrá lugar necesariamente una etapa de Liberación Nacional y esto es en el plano político, cultural, económico y también en el plano militar” (Antileo 1999).

 

3.5. Los mecanismos de la identidad

A partir del concepto de territorio, la religión, la lengua, todo ello inserto dentro de lo comunitario y lo tradicional se produce una reafirmación identitaria.:

A. El territorio y la tierra: el territorio representaría no sólo un medio de producción y de subsistencia, sino el espacio vital donde se desenvuelve y se proyecta un colectivo humano que se identifica como mapuche y que en base a dicha identificación desea ser tratado por el resto

“Aquí el uso del concepto de territorio está por sobre el de tierra, ya que en nuestra concepción “territorio” es el espacio vital de donde se proviene, se vive y se proyecta todo lo mapuche.”

Agregan en ese sentido que “…para el rescate del pensamiento ancestral mapuche, rakiduam, y la diversidad de elementos que nos son propios es absolutamente necesario disputar y controlar los territorios invadidos por el sistema que nos oprime… en lo ideológico, cultural y social, reafirmando nuestra condición de Pueblo Nación Mapuche. La recuperación del Territorio usurpado y la defensa de lo poco que hoy se posee… es condición sine qua non para plantearse algún día la liberación como pueblo” (Coordinadora Arauco-Malleco 1999: s/p).

Con la toma de predios y terrenos estas ideas se concretan:

-¿Ahora están trabajando en esas tierras?

- Si no las trabajamos, ¿para qué queremos tierras? Las forestales habían plantado eucaliptos y pinos. Nosotros los cortamos e instalamos una pequeña agricultura para sustentar nuestra vida…

- Se han dividido las 500 hectáreas recuperadas?

- No, ni pensamos hacerlo. Todo es común. Pero si yo me asocio con otro para sembrar, cerramos el pedazo para que los animales no entren” (Bravo 2003).

La Coordinadora es consciente en aseverar que el problema del pueblo mapuche no es de tierras, sino de territorialidad y de reconocimiento en cuanto a pueblo y nación: “Nuestra gente está tomando más conciencia del fondo del problema, que es la territorialidad de las comunidades mapuches [...] Aquí hay que reconocer que nosotros seguimos siendo un pueblo y una cultura diferente, que seguimos teniendo en nuestra memoria colectiva la conciencia de que éramos y somos una nación originaria” (Lavanchy 1999).

B. La religión: en claro vinculo con lo anterior, encontramos una articulación profunda con la religión, los mapuches se consideran la gente nacida de la tierra y protegida por esta: “reconocemos a la tierra como nuestra madre y la naturaleza como nuestra hermana”. La tierra sería una dimensión o espacio donde criaturas y espíritus coexisten e interactúan armoniosamente (árboles, animales, ríos, personas, espíritus y poderes positivos y negativos). Para el mapuche es fundamental mantener este relacionamiento: “concebimos la tierra como un bien comunal, un medio de interrelación y un espacio compartido con todas las criaturas” (Marileo 2000).

C. Lo comunitario: lo identitario se centra en las Comunidades consideradas nutrientes de elementos culturales, filosóficos, políticos y religiosos mapuche (Coordiandora Arauco-Malleco 1999: s/p). Es en ellas donde se produce, mayormente, el encuentro con el otro, el re-encuentro con la cultura primigenia, facilitando la organización en Comunidades la toma de tierras:

“Cada comunidad lucha en su tierra, muchas veces no nos conocemos unos a otros en esta lucha. Solamente nos vamos conociendo en encuentros de palín” (Bravo 2003: s/p).

D. Participación de eventos: a partir de las diversas reuniones tradicionales que se organizan a lo largo del año, o con motivo de las movilizaciones, aumenta la cohesión y la reafirmación de los lazos identitarios:

“Más que un encuentro político de la Coordinadora parecía una fiesta campesina de jóvenes y ancianos, niños y abuelas mapuche. Mientras los más pequeños jugaban sobre la tierra desnuda, los hombres conversaban o practicaban el deporte del palín y las mujeres, cocinaban en fogatas permanentemente alimentadas con leña “recuperada” (de algún fundo “de los ricos”, como ellos dicen). Una res, también “recuperada”, dio suficiente carne para todos. En los encuentros de la CAM no se permite el alcohol, utilizado desde la conquista como elemento de dominación” (Coordinadora Arauco-Malleco 2000: s/p).

La participación en estos eventos nos puede remitir al lo que Mircea Eliade denomina “mito del eterno retorno” (Eliade 1994: 54) la posibilidad del retorno al pasado imaginado como una “era dorada” todo lo cual expresa un pasado feliz, el paraíso perdido:

“Antes, en los tiempos antiguos, se podía caminar por entre los bosques milenarios solazándose en el aroma de las mariposas, en el vuelo de los queltehues y el cantar de los choroyes. Las machi acudían al bosque en busca de sus yerbas curativas, a fortalecer su vínculo con la naturaleza y a ser un poco más sabias. Mas hoy sobre el bosque mapuche se han cernido el temor y la violencia, el odio y la barbarie racistas.” (Buendía 2000: s/p).

La vuelta a los tiempos antiguos por medio de estos eventos podría estar ayudando a que el individuo se defiende del presente amenazador; en todo esto se incluye la manera en que se estructuran los eventos, los momentos solemnes o la escucha de instrumentos propios:

“En distintos momentos del día y a avanzada hora de la noche -sin importar el frío-sonó el kulkul para convocar al trewun –reunión-.Entonces, representantes de distintas comunidades se reunieron en círculo, de pie y junto a un canelo, para dar cuenta por turno de los últimos acontecimientos relacionados con sus luchas, el estado de ánimo de los peñis, cómo están enfrentando la represión y las constantes violaciones de sus derechos humanos. Fueron momentos solemnes, de invocación a los antepasados y a la nagmapu(madre tierra) para renovar las fuerzas que les permitan continuar una lucha que saben larga y difícil” (Bravo 2003: s/p).

Los encuentros constituyen, pues, el vehículo para el despliegue de una estrategia discursiva defensiva de base local frente a la amenaza que puede constituir la sociedad en general para la preservación o mantenimiento de las ideas, imágenes y estilos de vida: “al recitar o al escuchar un mito, se vuelve a tomar contacto con lo sacro y con la realidad, y al hacerlo se supera la situación profana, la situación histórica” (Eliade 1994: 63).

A partir de estas expresiones de identidad la Coordinadora busca desarrollar el concepto de Nación Mapuche: “hacia allá apunta nuestra meta, a que en un año o dos hagamos práctica y elaboración con este concepto de Nación… lo que llevará en algún momento a la etapa que nosotros llamamos de rebelión, una vez que tengamos masificado el concepto. Es por eso que nosotros reivindicamos nuestras formas ancestrales de organización, donde las autoridades tengan la capacidad de actuar y pensar de forma autónoma, ejerciendo poder real en sus propios territorios” (Antileo 1999: s/p).

En vínculo a todo lo anterior la Coordinadora plantea su utopía: “Se busca la reestructuración de todos los aspectos propios del Pueblo Mapuche, de orden filosófico-religioso, ideario, valórico hasta reconstruirlo ideológica y políticamente “…para sostener nuestro propio sistema de vida como Pueblo Nación Mapuche” lo que “…implica el ejercicio de prácticas comunitarias, ceremoniales y organizacionales como el mingako, guillanmawun, guillatun, machitun, palin, trawun, kamarikun, nutram, entre otros, y sobre todo el mapudugun como expresión concreta de nuestra identidad y proyecto de vida propios”. A este respecto, profundizan en los detalles de la sociedad que buscan edificar: “a la vez ir rescatando y fortaleciendo nuestra estructura organizacional tradicional y los roles que cumplen determinadas personas dentro del mundo mapuche como los lonko, werken, machi, weupive, kona, dugumachife, genpin, entre otros” (Coordinadora Arauco-Malleco 2000: s/p).

Cronología Breve de la Coordinadora Arauco-Malleco (Centro de Documentación Mapuche)

Año 1999  
Febrero Se forma la Coordinadora de Comunidades Mapuche en Conflicto Arauco-Malleco.
10 de mayo Detención del dirigente Pedro Cayuqueo.
4 de abril Huelga de hambre por la libertad de los dirigentes Luis y Avelino Meñaco.
22 de agosto Presunta participación de miembros de la Coordinadora en incendio en el paraje Los Álamos.
24 de agosto 34 detenidos en allanamiento efectuado en la comunidad Mapuche Pablo Quintrequeo Huenuman, VIII Región, acusados de robo y usurpación de terrenos a Bosques Arauco.
26 de agosto Incomunicado el líder intelectual de la organización, José Huenchenao
Año 2000  
6 de octubre Delegación de Amnistía Internacional se entrevista con lideres de la Coordinadora.
Año 2001  
7 de agosto Miembros de la Coordinadora se enfrentan con carabineros en un fundo.
1 de septiembre La comunidad indígena José Loncolí ocupa el fundo El Arrayán-Aguas Blancas.
3 de septiembre Mapuches, apoyados por la Coordinadora inician la tala del fundo El Arrayán-Aguas Blancas.
12 de noviembre Con el apoyo de la Coordinadora alrededor de 100 indígenas de la comunidad José Guillón ocupan el predio San Ramón perteneciente a la Forestal Mininco y a la Forestal Cautín.
Año 2002  
13 de enero Toma del fundo Los Pastales ubicado en Temuco.
19 de febrero Toma del fundo Santa Laura propiedad de la empresa forestal Millalemu.
4 de abril Detienen a 16 personas vinculadas a la Coordinadora.
3 de mayo 15 miembros de la Coordinadora ocupan la parroquia de San Francisco de Temuco e inician una huelga de hambre indefinida exigiendo la liberación de igual número de comuneros.
8 de agosto Huelga de hambre reclamando la liberación de miembros de la Coordinadora.
6 de septiembre Huelga de Hambre de familiares y amigos de los presos políticos Mapuche en Temuco, que se suma a la huelga de hambre ya iniciada en distintas cárceles en la zona de la Araucanía.
7 de septiembre El vocero de la Coordinadora, Víctor Ancalaf, es detenido en Temuco.
9 de septiembre Toma del fundo Santa Alicia, propiedad de la forestal Mininco. Enfrentamiento con carabineros.
18 de noviembre Ocupación del predio “Santa Elisa” propiedad de la empresa forestal Mininco S. A.
20 de noviembre Encuentro de las Comunidades integrantes de la Coordinadora.
30 de noviembre José Huenchunao, líder de la Coordinadora, es detenido.
4 de diciembre Detención de 15 líderes de la Coordinadora.
26 de diciembre Se denuncia la interceptación telefónica del abogado Pablo Ortega representante de los dirigentes Victor Ancalaf y José Huenchunao (ambos recluidos en Concepción).
Año 2003  
15 de enero Toma del fundo Mopanque, propiedad de la Bosques Arauco.
31 de enero Libertad bajo fianza a José Huenchunao, líder de la Coordinadora Mapuche Arauco-Malleco.
6 de marzo Ocupación del Fundo Santa Alicia.

 


 

Bibliografía

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