Gazeta de Antropología, 2006, 22, artículo 09 · http://hdl.handle.net/10481/7096 Versión HTML  ·  Versión PDF
Recibido 18 febrero 2006    |    Aceptado 12 marzo 2006    |    Publicado 2006-03
Los sueños en la práctica curativa de los médicos tradicionales totonacos
Dreams in the practice of traditional healers of the Totonacos






RESUMEN
Con el fin de acercarnos a la forma en que conciben los médicos tradicionales totonacas al soñar y conocer el lugar que ocupan los sueños dentro de su labor de sanación, se llevaron a cabo dieciséis entrevistas enfocadas. En este trabajo nos centramos en el lugar que tienen los sueños dentro de la práctica médica de los curanderos, es decir, cuando estos ya son reconocidos como expertos en esta labor, pero esto no significa que los sueños carezcan de importancia durante la iniciación o el aprendizaje.

ABSTRACT
To approach an understanding of the way in which totonaca traditional healers conceive dreams and how they function in healing, we carried out sixteen focal interviews. Although we centred this work on dreams reported by traditional healers recognized as such in their community, dreams were also important during initiation and training.

PALABRAS CLAVE
medicina tradicional | psicología cultural | sueños | cuanderismo | médicos tradicionales | totonacas | México
KEYWORDS
traditional medicine | cultural psychology | dreams | traditional healers | Mexico


Introducción

Acercarse al estudio de los sueños en las culturas concebidas como tradicionales, requiere una labor interdisciplinaria que compete a la psicología, la antropología, la sociología y al psicoanálisis. Tedlock (1992) explica que no sólo el soñar es un universal humano, sino que la interpretación de los sueños es un universal cultural. En palabras de Perrin (1990), el soñar revela la unidad del espíritu humano y la diversidad de los universos culturales.

En estas culturas tradicionales existen especialistas en la interpretación de los sueños, quienes reciben mensajes del mundo de las divinidades y de los muertos. Estos hombres y mujeres de conocimiento, suelen recibir la señal iniciática o el aprendizaje de su profesión por la vía onírica. También en la práctica pueden tener premoniciones de pacientes que acudirán a consultarles, o señales que atañen no sólo al destino individual, sino al de un pueblo entero.

Dentro de las sociedades mesoamericanas esto no es una excepción, de manera que desde los primeros documentos coloniales se tienen referencias sobre la interpretación de los sueños que hacían los indígenas. Durán relata que Moctezuma, “mandó le buscasen todos los hechiceros y encantadores y sortílegos que en sus ciudades y villas pudiesen hallar, y que les aperciviesen cómo su voluntad era saber algunos prodigios, ó pronósticos, ó adivinanzas, entendidas o sabidas por estrellas, por agua o fuego, ó por aire, ó por suertes, ó por cualquier vía y ciencia que tuviesen, y principalmente por sueños y visiones” (Garza 1990).

López Austin (1967) cuenta que el especialista en sueños era el temiquiximati, temicnamictiani “el conocedor de los sueños”, “el intérprete de los sueños”, para lo cual tenían libros llamados temicámatl.

Su importancia persistió durante la época colonial, a pesar de los intentos de los evangelizadores por suprimir esta práctica. Aguirre Beltrán (1963) menciona que dentro de los procedimientos diagnósticos y pronósticos del curandero colonial, la interpretación de los sueños fue uno de los más importantes, lo que en su opinión, revela la influencia de las ideas de la medicina indígena. Para ésta, la vigilia y el sueño se producen en un mismo plano natural formando una continuidad. “Ambas percepciones se alcanzan en momentos distintos del ser pero ambas son verdaderas. Las percepciones logradas en el sueño añaden a la experiencia objetiva los datos de esa parte del mundo, la invisible e intangible, que sólo pueden ser conseguidos por la experiencia mística” (p.181). El curandero colonial, además de los sueños espontáneos, se valía de los sueños provocados utilizando para tal fin, enteógenos como el ololiuhqui (Turbina corymbosa),teonanacatl (Psilocybe aztecorum, Psilocybe mexicana) y el peyote (Lophophora williamsii).

Dentro del pueblo totonaco, actualmente subsiste el arte de la interpretación de los sueños, y los expertos son los médicos tradicionales totonacas, quienes pueden saber en sus sueños quien llegará a visitarlos, qué enfermedad tendrá o qué plantas encontrarán en el monte para curar los padecimientos que aquejan a sus pacientes. El objetivo del presente trabajo es acercarnos a la manera en que los curanderos totonacos interpretan sus propios sueños y los de sus pacientes para legitimarse como expertos sanadores dentro de una cultura que les demanda intuición y conocimiento empírico.

 

Enfoque teórico metodológico

El eje teórico del que partimos es la psicología cultural planteada desde la óptica de Richard Shweder (1990, 1996, 2000) que es el estudio de la forma en que las tradiciones culturales regulan, expresan y transforman la psique humana, estableciendo una relación dialéctica y dinámica entre la mente y la cultura. Este enfoque nos permitió contextualizar al ser humano en su entorno sociocultural. De esta manera, el sueño deja de ser visto como un fenómeno psíquico individual para insertarse en la dimensión sociocultural de donde surge y desde la cual se interpreta.

Shweder (1990) comenta que la psicología cultural es una disciplina interpretativa en el sentido planteado por Geertz (1997), para quien el análisis de la cultura debe ser una ciencia interpretativa en búsqueda de significaciones que son enigmáticas en su superficie. Consecuentemente, consideramos necesario partir de una base que nos permitiera lograr un mayor acercamiento a los significados e interpretaciones que dichos expertos dan tanto a su experiencia médica en general, como al papel de los sueños dentro de ésta. Con tal fin llevamos a cabo observaciones y entrevistas enfocadas.

El trabajo de campo lo realizamos dentro del municipio de Papantla de Olarte, Veracruz, México; durante diciembre del 2001-enero del 2002, en abril del 2002; y en mayo y junio de este mismo año. En este trabajo incluimos las entrevistas realizadas a dieciséis médicos tradicionales, nueve de ellos forman parte de la Asociación Civil de Curanderos Akgskgoyonó (Alumbrador), seis a la Organización de Médicos Indígenas Kuchinanin Matakustunanin (Los Curanderos de las Milpas), y un curandero rezandero que trabaja de manera independiente. Entrevistamos a cinco curanderos; seis parteras curanderas; tres curanderos rezanderos; una curandera espiritual y un huesero.

Los curanderos son aquellos hombres y mujeres que saben lo que aqueja a la persona; ya sea sólo con verla o empleando distintas formas de diagnóstico como la lectura del huevo (alumbrar) o de las cartas del tarot; su tratamiento es de naturaleza psicorreligiosa, que combina la oración, la barrida con yerbas, la herbolaria, el temascal y otros rituales curativos.

Las parteras son mujeres que se dedican a tratar problemas gineco-obstétricos primordialmente. Atienden a las mujeres durante su embarazo y al momento de dar a luz, son las encargadas de curar el ombligo del bebé y de velar por su bienestar físico y espiritual. También atienden problemas de la mujer, como son dificultades menstruales, de infertilidad y pueden acomodar la matriz.

Los rezanderos son expertos en los rezos y oraciones. Son llamados cuando alguien muere para rezar los novenarios, cuando se vela algún santo en su día y para realizar un ritual para curar el susto que se conoce como “levantamiento de tierra”. También se autonombran “cantores”, debido a que las plegarias que realizan, las hacen cantando.

Los hueseros se especializan en tratar los padecimientos musculoesqueléticos como torceduras, esguinces y otros malestares musculares. Por medio del tacto, este especialista determina qué es lo que le aqueja a la persona, soba con distintos ungüentos, como por ejemplo aguardiente caliente, para aliviar los dolores y desinflamar la zona afectada.

La labor de la curandera espiritual, tiene la peculiaridad de pedir la intervención de la Santa Muerte Roja (1) para procurar resolverle al paciente problemas laborales, económicos, amorosos o matrimoniales.

 

El ser humano y los sueños

Para entender el papel que desempeñan los sueños en la vida del médico totonaco, es importante hablar de su concepción del soñar; pues el sueño es la entrada del alma o espíritu a un “mundo otro” (Perrin 1995), a un mundo donde no hay tiempos ni espacios definidos y gracias a esta condición etérea se entra en contacto con otros espíritus. Es a partir de la concepción del soñar como se van gestando diferentes posibilidades al soñante; concernientes tanto a los contenidos oníricos, como a las interpretaciones posteriores.

En otro trabajo, este mismo autor señala que esta “alma” es entendida en distintas culturas de maneras diferentes, pero que en general se pueden encontrar dos tendencias: la primera concibe al alma como única, y sólo abandona al cuerpo físico después de la muerte; un ejemplo es la postura cristiana; la segunda tendencia concibe al ser humano constituido por una multiplicidad de almas. De esta manera se van complejizando las relaciones entre la salud, la enfermedad y la muerte conforme las van representando las diferentes sociedades tradicionales (Perrin 1990).

Dentro de la segunda postura, se sitúa el pensamiento mesoamericano, como López Austin (1980) plantea para los antiguos nahuas (2). A lo largo del cuerpo humano estaban distribuidas tres entidades anímicas, pero se concentraban principalmente en la cabeza, el corazón y el hígado; en la primera estaba el tonalli, en el corazón el yolía, toyolía o teyolía, y en el hígado, el ihiyotl.

Elteyolía es inseparable del ser humano vivo; en cambio el tonalli abandona el organismo en forma normal y en forma anormal, y retorna a él espontáneamente o puede ser reubicado por procedimientos terapéuticos. Algunos seres humanos emanan ihíyotl dañino en ciertas circunstancias. Las diferentes funciones psíquicas de las tres entidades van de las más racionales del tonalli hasta las más pasionales del ihíyotl, y las más importantes radican en la entidad central, el teyolía. Las tres deben operar armónicamente para dar por resultado un individuo sano, equilibrado mentalmente y de recta moral. Las perturbaciones de una de ellas, afecta a las otras dos (3).

Ichon (1973) explica que para los totonacas de la sierra de Puebla y Veracruz, México, existen dos almas: el alma grande o listákna, y el alma pequeña o shalaktsina´listákna o likatsin. El alma grande es el principio vital, es un alma múltiple que se sitúa en todos los puntos del cuerpo; mientras que el alma chica se ubica en la cabeza, es única y es el principio de la inteligencia, del conocimiento del espíritu. Es esta alma, el likatsin, el que sale del cuerpo mientras la persona sueña “para ir a pasearse, para nutrirse, para beber el rocío en las hojas de los árboles” (pág.176). Mientras que la otra alma o listákna, se queda en el cuerpo para cuidarlo.

En el caso de los nahuas antiguos, el soñar se concebía como la salida del tonalli del durmiente, por lo que podía comunicarse con dioses y difuntos (4). De la Garza (1990) comenta que los sueños para nahuas y mayas podían ser acontecimientos actuales o premoniciones, que generalmente se mostraban de manera simbólica. En la actualidad Zolla y colaboradores (1994) comentan que en pueblos indígenas de México, el sueño es ocasionado por el desprendimiento del alma que vaga por la tierra, a través del tiempo y a los lugares habitados por las deidades; por lo que los sueños presagian acontecimientos venideros y son una vía de comunicación con la divinidad.

Al comparar estas propuestas con los relatos de los médicos totonacos; podemos decir que en el mundo intencional totonaco existe un acuerdo general de que la experiencia onírica es ocasionada porque el espíritu, alma o sombra sale del cuerpo del durmiente; y puede entrar en contacto con divinidades, muertos y con espíritus de otros seres humanos vivos. En los sueños, el espíritu se encuentra fuera del espacio-tiempo de este mundo, por lo que puede ir al cielo, a la región de los muertos o vagar por la tierra, y estar en lugares lejanos en breves lapsos.

“A veces sueña uno, lugares lejanos a donde nunca has ido, entonces, tu espíritu navega, hasta ese lugar, porque uno cuando duerme, el espíritu anda navegando, como un barquito, se traslada, a lugares lejanos, donde nunca has ido, pero tu espíritu, recorre kilómetros en segundos” (don Carlos (5)).

 

Los sabios de los sueños

El médico tradicional totonaco es una persona con un don especial que trae de nacimiento, que le permite desarrollar una gran intuición y una sensibilidad especial para detectar lo que el paciente tiene. Este don, que deviene del mundo sagrado, permite que este especialista sea un intermediario entre este mundo y el “mundo otro” donde habitan las divinidades como los dueños del Monte, en algunas ocasiones fusionados con santos católicos como San Ramón, quien es el Dueño de las plantas. Los médicos totonacos son los soñadores por naturaleza, como don Sabino Morales expresó:

“El que es un curandero, es un soñador, nada más. Por eso yo he dicho que en esto no hay libros, el que va a ser esto, lo trae de nación [de nacimiento,] de la mente. En su cabeza está quien lo está dirigiendo, el curandero así es”.

Esta facultad del médico tradicional, se manifiesta muchas veces desde el proceso iniciático y durante el aprendizaje de esta labor. El futuro curandero tiene algún sueño que le revela que tiene que curar, y que ese es el motivo de su enfermedad. Por ejemplo, Silvia, una de las curanderas entrevistadas, tuvo un sueño en el que fue al Paraíso donde habita Dios Padre, quien le bendice las manos, entregándole fuerza para que ella pueda curar a quien lo necesite. Después le advierte que ser curandero es una tarea difícil, le muestra que existen varios seres humanos que requieren de su ayuda; finalmente, le profetiza la llegada de una mujer con su bebé a quien tendrá que curar, evento que ocurre días después de haber tenido este sueño.

También en sueños la mayoría de los entrevistados recibieron conocimientos de cómo curar: once curanderos refirieron tener sueños en los que reciben guía de un ser espiritual, como un santo, la Virgen o un curandero o curandera antiguos. Generalmente, los sueños de enseñanza comienzan una vez que el médico indígena ha sido iniciado, ya sea por una ceremonia, o porque ya realice curaciones; en otros casos, los sueños de iniciación fueron a la vez sueños de enseñanza. El médico tradicional puede aprender el uso que tiene que darle a las plantas, cómo barrer con hierbas a las personas o realizar una limpia con huevo.

Cuando el médico indígena ya es reconocido por otros médicos indígenas y por su comunidad el tipo de los sueños cambia; pero no dejan de ser importantes para la labor del curandero. A continuación, presentaremos primero los casos en los que el enfermo tiene un sueño y acude al curandero como experto en la interpretación de los sueños. Después, comentaremos los sueños que tiene el propio médico indígena relacionados con el diagnóstico y el tratamiento. La labor del curandero tiene una connotación mágico – religiosa, por lo que describiremos las experiencias oníricas en las que van a lugares sagrados y platican con seres espirituales. Mediante los sueños el curandero recibe el aviso de que debe realizar su ceremonia de Promesa, que es un ritual de purificación y fortalecimiento del curandero. Cabe señalar que, en algunos casos, los sueños significativos para el curandero se hacen menos frecuentes, por lo que reportan que “rara vez sueñan”.

 

a) Padecimientos y sueños

Siete de los curanderos nos dijeron que en los sueños se reflejan directamente los padecimientos que involucran al espíritu, como son la sombra de muerto y el susto.

Sombra de muerto

La sombra de muerto es un padecimiento que podemos entender como una intrusión de una energía negativa, que proviene de seres desencarnados. En el sueño del enfermo se refleja que esta fuerza negativa “ha agarrado el espíritu”; entonces el muerto “te hace soñar”. Los contenidos oníricos se refieren a soñar con familiares, amigos o vecinos que ya hayan muerto, como nos lo platica doña Rufina:

“Si sueña muerto, pues es que quiere misa, vas a mandar la misa, si quiere misa muerto, por eso lo sueña, si no lo cuida a tu mamá, o a tu abuelo o que, tienen que cuidarlo. Cuando lo sueñe muerto, compra tu veladora, ponla tu santo, para que su, luz a ella [le dé]…Si no lo cuidas, te estorba mucho, tienes que cuidar, vas a ir al cementerio donde está, si ya no sirve su cruz o quiere flores”.

Generalmente, el alma del difunto con el que se ha soñado no está en paz, porque se quedó con algún pendiente, o como en lo narrado por doña Rufina, porque la familia no lo ha honrado después de su muerte, pues es una tradición guardarle un respeto y un cuidado al espíritu del difunto.

También la sombra de muerto puede manifestarse como pesadillas, por ejemplo, sombras que tratan de dañar al soñante como un caso que nos narró don Martín. Puede ser que esta sombra no le permita a la persona ni siquiera entender sus sueños porque te da “sombra negra”, como nos dijo don Lucio; es decir nubla los sueños.

El espanto o susto

El susto, al ser un padecimiento que implica la pérdida del alma; muchas veces quien sufre esto se sueña en el lugar donde se encuentra su espíritu, pues los dueños del lugar “lo tienen agarrado”. También se puede soñar a la persona o al animal responsables del espanto; o recrear la situación en que se asustó. En todos los casos, los sueños suelen ser repetitivos hasta que la persona es curada por un médico indígena.

“Sueña pues está en, está en algún arroyo, sueña que se cae, pues si se ha caído, siempre sueña donde está, si se ha caído, lo sueñas, lo sueñas hasta que levanta uno la tierra allá, es cuando te sanas. Lo sueña porque está el espíritu allá, lo están martirizando, como a Cristo le pegaron” (Don Martín).

 

b) Los sueños del curandero en el diagnóstico y la terapéutica

El curandero puede tener sueños en que se vea realizando una actividad curativa, esto es aviso de que un paciente llegará, al día siguiente o días después y es en el sueño donde le indican cómo curarlo. Es así como los sueños son vías mediante las cuales los seres del “mundo otro” le hacen saber al curandero que le están enviando gente para que la curen.

Don José señala que los sueños son muy buenos para saber, te dan consejos para curar:

“Te enseñan, te avisan, que te va a llevar, te va a llevar un paciente, te va a llegar solo o te dicen también, cómo te lastimas…Me viene a levantar, un viejito, me encuentra. Un viejito, me lo encuentro que va a caminar, pero estoy soñando. Me viene a traer paciente. Al ratito llega el paciente, que está muy mala. A veces me dan sueños de la Virgen, con María”.

Doña Elba nos explica que tenía algunos sueños que servían de aviso sobre la atención próxima de algún paciente; pues los sueños “son como unas advertencias que me hacen” de que alguien va a hacerse una limpia o algún otro tratamiento.

Doña Guadalupe Gómez sabe que pronto la irán a buscar para atender algún parto u otro trabajo, cuando sueña lo siguiente:

“A veces yo sueño que estoy preparando mis hierbas, estás barriéndote ya estás preparando las hierbas, sí veo eso en mi sueño, que estoy barriendo o vamos a ir a trabajar, o alguna señora ya se va aliviar cuando sueño, que así sueño que la señora que está embarazada, sé que me van a venir a buscar otra vez, me van a venir a buscar. Ni modo, si ya se va aliviar su señora me vienen a buscar a mi casa. Cuando así empiezo a soñar, sé que me va a venir a buscar mi paciente. A veces al tercer día”.

Los sueños también son útiles para la realización del diagnóstico; por ejemplo, doña Guadalupe Lobato nos dijo que cierto día supo por medio de un sueño que una señora a la que había limpiado tenía “maldad de difuntos”; porque en este sueño escuchó a ciertos malos espíritus que gritaban como “adentro de una olla”. Ella lo interpretó como que estos seres maléficos “vinieron de donde estaban, porque les quitó lo que se iban a llevar”.

Algunas veces, doña Inés en sueños sabe lo que un paciente tiene. En una ocasión, soñó que un muchacho la iba a visitar y estaba muy grave, se había caído y ahí se espantó. Días después la fue a consultar; y ella le preguntó si esto le había ocurrido, el muchacho contestó que sí. Doña Inés entonces supo que el muchacho necesitaba curarse del susto.

 

c) Sueños con seres espirituales y lugares sagrados

En sueños, un médico tradicional puede visitar lugares sagrados tales como paraísos, nos cuenta doña Elba:

“Pasas paraísos, pasas zacatitos, unos árboles, pequeños, tú sientes que vas, subes, y llegas hasta, donde llegan, unas copas de unos árboles, pero bien bonitos, frondosos, con flores moradas, flores blancas. Se que está un paraíso, pero viene el agua, como si fuera del mar”.

También los seres espirituales pueden darle a conocer otras enseñanzas como develar lo que sucede cuando morimos:

“Y a veces, pues yo he soñado que yo ya me he muerto, pero cuando yo regresé ya no pude llegar a mi cuerpo, porque mi cuerpo estaba lleno de velas, entonces yo ya no me pude acercar.. Pero yo sí sabía que yo estaba, ahí, por eso digo que cuando uno se muere; nuestro espíritu viene y ya no se puede acercar, porque hay muchas velas y cómo se va acercar, porque se quema sus alitas. Por que nuestro espíritu es como una mosquita, pude ser una mariposita, puede ser muchas cosas y de muchas clases puede ser nuestro espíritu [...] Y por eso yo sé que sí, no te mueres, es un cambio nada más…” (doña Irma).

 

d) Influencia de los sueños para las ceremonias

En los sueños un curandero puede saber si es necesario que realice su ceremonia de Malintzin, un ritual de purificación que se realiza como un rito iniciático, y de manera periódica para ofrendar a los seres que contribuyen en la curación como son los Santos; y a los seres causantes de la enfermedad, como son los Dueños de la enfermedad o El Maligno. Doña Concepción nos contó que soñó con los duendes que habitan en el Tajín (6), cerca de donde se encuentra su organización y en el sueño los invitó a la ceremonia de Malintzin que realizarían el día 25 de julio, día de Santiago Apóstol. Este sueño resultó decisivo para realizar dicha ceremonia.

En otra ocasión, doña Elba soñó una ceremonia de Malinzin, en la cual se veía danzando con las ofrendas y animando a sus compañeros a seguirla:

“Y sé que yo empecé a bailar la mesa, que todos veían yo cómo agarraban nuestros cazos, la cabeza del puerco. Y que le decía yo, a la compañera-Acércate, porque si no mira, te van a pegar- que veía yo-Échenle ganas, no tengan miedo- Me quedé, a lo mejor quiere otra vez, que hagamos la Promesa, sí, por eso nos indican, que quieren que hagamos Promesa, para que sea purificada toda la gente que venga”.

Silvia, quien es la curandera más joven a la que entrevistamos, nos contó que en el sueño le piden que realice su ceremonia de Promesa:

“Varias veces yo he soñado la mesa, sueño que mi mesa está bien tapadita, y adornada de flores, y en las cuatro esquinas tiene velas prendidas, y todas las cosas que uno pone ahí, tamales, pan, así como totopos, todo eso, pone uno en la mesa, así es mi sueño. Y eso quiere decir que es la Promesa, aha, la Promesa que a mí me piden, que uno lo cumpla, para que uno pueda seguir adelante, trabajando, más a gusto”.

 

Consideraciones finales

Entre los totonacos los sueños son una fuente de sabiduría, pues es en este espacio donde se entra en contacto con los ancestros y las divinidades. En los sueños se expresan activamente materiales culturalmente determinados, constituidos muchas veces por símbolos de la antigua cultura totonaca, como el hecho de soñar a los duendes o a las antiguanas (7). Los contenidos oníricos son un reflejo de la cultura en donde surgen, incluyendo todo un conjunto de mitos, creencias, tradiciones y valores propios de la cultura totonaca.

Recapitulando nuestros hallazgos, podemos ver que la vida onírica posee una dimensión sagrada, al constituirse por las vivencias del espíritu. Todos los curanderos comparten una concepción del soñar similar, por lo que en su práctica curativa sus sueños han jugado un papel importante en la iniciación, en su aprendizaje y/o en su terapéutica. Aunque el nivel de influencia varía en cada caso y los contenidos oníricos son diferentes; comparten similitudes. La interpretación que se le da a los sueños pertenece a un marco de significado dado por la cultura, pero la forma de interpretar es propia de cada médico indígena. Es así como éste se legitima como un experto, que combina su experiencia, con las revelaciones de ese “mundo otro”, a las que sólo accede gracias a su intuición.

Para concluir, queremos señalar que el estudio de los sueños dentro de las sociedades tradicionales en general, y de las sociedades mesoamericanas en particular, es un terreno que falta por explorarse, con el fin de revisar las similitudes humanas que puedan existir dentro del pensamiento onírico y al mismo tiempo, dar cuenta de su multiplicidad de formas.

 



Notas

1. En México, en la actualidad, se ha difundido el Culto a la Santa Muerte que se ha representado con distintos colores de acuerdo a su uso como el blanco, el rojo y el negro.

2. Si bien no podemos decir que la representación del cuerpo humano sea homogéneo dentro de las distintas culturas mesoamericanas, consideramos que esta multiplicidad de entidades anímicas es una similitud importante.

3. Página 262.

4. López Austin, op.cit.

5. En esta investigación utilizamos el nombre verdadero de los médicos tradicionales bajo su petición y consentimiento.

6. 6 Zona arqueológica al norte del estado de Veracruz.

7. Mujeres totonacas vestidas a la usanza antigua, abuelitas, portadoras de sabiduría ancestral.

 



Bibliografía

Aguirre Beltrán, Gonzalo
1963 Medicina y magia. El proceso de aculturación en la estructura colonial. México, INI, 1987.

Garza, Mercedes de la
1990 Sueño y alucinación en el mundo náhuatl y maya. México, UNAM.

Geertz, Clifford
1997 La interpretación de las culturas. Barcelona, Gedisa.

Ichon, Alain
1973 La religión de los totonacas de la Sierra. México, INI-SEP.

López Austin, Alfredo
1967 “Cuarenta clases de magos en el mundo náhuatl”, Estudios de Cultura Náhuatl, México, UNAM-IIH, Vol.VII.
1980 Cuerpo humano e ideología. México, UNAM, 1996.

Shweder, Richard
1990 “Cultural psychology. What is it?” en James Stigler, Richard Shweder y Gilbert Herdt (editores), Cultural psychology: Essays on comparative human development. Cambridge University Press: 1-43.
1996 Thinking through cultures.Harvard University Press.
2000 “The cultural psychology of emotions. Ancient and New” en Michael Lewis y Jeanette Haviland-Jones (editores), Handbook of emotions. The Guilford Press: 397-414.

Perrin, Michel
1990 Antropología y experiencias del sueño. Ecuador, Abya-Yala
“Lógica chamánica”, en Isabel Lagarriga, Jacques Galinier y Michel Perrin, Chamanismo en Latinoamérica. México, Universidad Iberoamericana y CEMCA.

Zolla, Carlos (S. Mata, D. Méndez, M. Marmolejo, J. S. Tascón, M. Zurita, G. Lozano)
1994 Diccionario enciclopédico de la medicina tradicional mexicana. México, INI.


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