Gazeta de Antropología, 2012, 28 (1), recensión 01 · http://hdl.handle.net/10481/20037 Versión HTML  ·  Versión PDF
Publicado 2012-04
Javier Hernández Ramírez:
Tiempo de hornadas. Etnografía de la actividad calera en Santa Ana la Real.
Huelva, Diputación Provincial de Huelva, 2011.

Celeste Jiménez de Madariaga


RESUMEN
Recensión del libro de Javier Hernández Ramírez, Tiempo de hornadas. Etnografía de la actividad calera en Santa Ana la Real. Huelva, Diputación Provincial de Huelva, 2011.

ABSTRACT
Book review of Javier Hernández Ramírez, Tiempo de hornadas. Etnografía de la actividad calera en Santa Ana la Real. Huelva, Diputación Provincial de Huelva, 2011.

PALABRAS CLAVE
bienes culturales | oficios artesanales
KEYWORDS
cultural property | artisan craft

Los estudios sobre bienes culturales concretos, más aún si conforman parte integrante del patrimonio etnológico, se pueden abordar -se suelen abordar- desde la mera descripción del bien, ceñidos en muchos casos a relatar sus características fisonómicas, localización e historia. Alejándose de las habituales simplificaciones, Javier Hernández Ramírez, profesor de la Universidad de Sevilla y asiduo investigador de temas patrimoniales, muestra en este libro como deber ser un adecuado estudio de un bien de carácter etnológico, enfrentándose a la complejidad de variables que en el bien confluyen, y mostrando la posibilidad de interrelacionar la descripción etnográfica con el análisis de datos y el diagnóstico de las circunstancias que se derivan al concebir el bien como elemento patrimonial.

Todo ello es factible en tanto que el autor afronta su estudio desde un planteamiento integral del patrimonio. No solo pone en relación los aspectos materiales e inmateriales, sino que los vincula al escenario socioeconómico donde se insertan, tiene en cuenta la influencia del territorio y el entorno, las situaciones históricas acontecidas y, algo fundamental desde mi punto de vista, la intervención de los agentes protagonistas en el proceso de patrimonialización. Es decir, textualiza y contextualiza este patrimonio, aportando una metodología de trabajo que nos permite visualizar de manera holística un bien concreto, los “hornos de cal de Santa Ana la Real (Huelva)”, una metodología que podría ser aplicable a cualquier otro elemento patrimonial. El mismo autor señala el carácter tridimensional de los objetivos que le sirven de base a su triangulación metodológica: etnografía, inventario y valorización. Se trata, pues, de documentar mediante la observación directa, el registro de información oral, y las fuentes bibliográficas y documentales; para proteger mediante un doble reconocimiento: institucional (propuesta de su inclusión en el Catálogo General del Patrimonio Histórico de Andalucía y su ya incorporación en el PGOU de la localidad) y ciudadano (la concienciación identitaria de los santaneros y movimientos vecinales o asociacionistas tales como la Asociación Cultural Valle de Santa Ana); para, por último, poner en valor y difundir mediante su recuperación y restauración, y mediante acciones que den a conocer el bien y que lo reconceptualicen como recurso en un marco de desarrollo económico sostenible a nivel local basado fundamentalmente en el turismo cultural.

La contrastada experiencia del autor en los estudios sobre patrimonio y turismo, se refleja en la valentía de proponer cuatro hipótesis, todas ellas interrelacionadas, pero que en su conjunto configuran el compendio de supuestos teóricos sobre los que se apoya. En primer lugar, la interrelación entre el bien patrimonial y el entorno, resaltando como la actividad calera ha caracterizado a la localidad de Santa Ana la Real, su economía y las relaciones con los pueblos vecinos a los que abastecía de cal. Una segunda cuestión son las vinculaciones entre la producción de la cal y la arquitectura vernácula, o sea, poner en conexión causas y consecuencias: el uso de la cal en la construcción como el motivo de la existencia y auge la producción calera, al tiempo que se explican las posteriores razones de su decadencia y extinción. La tercera hipótesis de trabajo ahonda en la capacidad de revitalizar las identidades colectivas que los procesos de patrimonialización tienen; al rescatar de la memoria el oficio calero se le reconoce como elemento simbólico de Santa Ana la Real. Finalmente, se propone la hipótesis de los valores añadidos que la cultura calera puede ofrecer a la localidad al ser instrumentalizada como atractivo turístico.

La visión teórico-metodológica que de los estudios patrimoniales defiende el autor, se plasma asimismo en la manera en que estructura los distintos capítulos del libro, manteniendo esa necesaria coherencia entre su visión y el desarrollo de los distintos contenidos temáticos. En los dos primeros capítulos contextualiza a Santa Ana la Real y los hornos de cal en el territorio y la historia. Una vez contextualizados desde una perspectiva general, en el siguiente capítulo se dedica a profundizar en la cal y su ciclo químico, y en los hornos, tratando su estructura, distinguiendo tipologías y modalidades para detenerse especialmente en aquellos cuyo sistema de producción se caracteriza por la “llama larga”, siendo éstos los propios de Santa Ana la Real.

Pero, como decíamos, el patrimonio material e inmaterial constituyen dos dimensiones indisociables. Es por ello que continúa descubriendo el oficio de calero como actividad de interés etnológico que implica un conjunto de saberes y prácticas enraizados y trasmitidos generacionalmente: la organización del trabajo y las relaciones sociales que se establecían, la descripción de todo el proceso de la hornada desde los preparativos previos a la extracción de la piedra, la carga del horno, la horná propiamente dicha, el apagado y elaboración de morteros, para terminar con la comercialización, sus usos y aplicaciones. El autor alimenta sus descripciones apoyándose en fuentes bibliográficas, en citas textuales de las entrevistas realizadas a los caleros santaneros, y en la literatura oral con dichos y expresiones. Con ello se explican, mediante la palabra y el discurso autóctono, no solo las técnicas y procedimientos, sino el sentido y los significados que el oficio tenía. “El trabajo de la cal es el trabajo del demonio, porque mediante el fuego la piedra se hace tierra y luego la tierra se hace piedra”… con la cita de este dicho popular, se sintetiza tanto la base de proceso de transformación de la cal como las percepciones atribuidas a este trabajo, cargado de connotaciones negativas por su dureza, dificultades y los escasos beneficios que proporcionaba.

Llegados a este punto, Javier Hernández afronta la valorización del patrimonio calero al que dedica el capítulo cinco. Los hornos, como bienes inmuebles, junto con los saberes, técnicas y prácticas que configuran la esfera inmaterial, forman aún parte de la memoria colectiva a pesar de su inactividad actual. La presencia de los hornos, pese a hallarse en muchos casos en extremo estado de deterioro, evidencian su importancia en un pasado muy próximo. Así pues, el hecho de que todavía permanezcan formando parte del pasaje santanero y que aún queden antiguos caleros depositaros de los saberes y técnicas de las hornadas, refuerza que la memoria colectiva de esta actividad se mantenga y dan sentido de continuidad histórica. La cal se interpreta entonces como modeladora del paisaje cultural santanero y serrano, como un elemento patrimonial que ha contribuido tanto a que la arquitectura tuviese unas características distintivas, como al enriquecimiento del léxico local (expresiones y dichos), como a la existencia de utensilios y herramientas específicas de la actividad calera, entre otras aportaciones.

No obstante, el autor se encuentra ante un patrimonio en peligro, seriamente amenazado tanto en la dimensión material, los inmuebles (hornos e instalaciones) y muebles (herramientas y utensilios), como la dimensión inmaterial (conocimientos y técnicas). Considero un verdadero acierto utilizar el concepto de “amnesia colectiva” para explicar la situación inicial que autor observa entre los santaneros, y que va cambiado por el papel que desempeñarán algunos sectores de la población local organizados en la Asociación Cultural Valle de Santa Ana y por la sensibilidad mostrada desde el ayuntamiento al proponer en su PGOU la protección de los hornos y su entorno, de modo que en la planificación territorial, las parcelas donde se localizan los inmuebles se califican como “suelo no urbanizable de especial protección”. Estas intervenciones a niveles locales contrastan con la ausencia de actuaciones por parte de las instituciones autonómicas, tanto en los planes que la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía ha aplicado al Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche donde se localiza gran parte del término municipal de Santa Ana la Real, como tampoco por parte de Consejería de Cultura dilatando la inclusión de los hornos de cal en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz.

El capítulo sexto está dedicado al inventario de hornos de cal existentes en Santa Ana la Real, presentando una ficha individualizada de cada uno de ellos hasta un total de 15 hornos. En las fichas se detallan datos como la denominación, localización, descripción, dimensiones, estado de conservación, producción, uso actual, etc., a la vez que se acompañan de una fotografía ilustrativa.

Finalmente, Javier Hernández Ramírez concluye su trabajo con dos capítulos, en mi opinión, ciertamente relacionados entre sí: el primero sobre los nuevos usos y nuevas oportunidades que pueden ofrecer los hornos de cal, y el segundo promueve la idea de la creación de una “ruta de la cal”. Sobre la conservación, aboga por dos tipos de actuaciones: la restauración de los hornos como patrimonio material y su posterior mantenimiento, y la recuperación del patrimonio inmaterial revitalizando la memoria colectiva del oficio, algo en lo que sería imprescindible la participación ciudadana y de los antiguos horneros. Consecuente- mente, la posibilidad de crear una escuela taller que reactivara el trabajo de elaboración de la cal, podría contribuir asimismo a la preservación del patrimonio arquitectónico tradicional serrano. La serranía -y más allá de esta- está salpicada de inmuebles construidos en su momento con este tipo de cal y que podrían ser adecuadamente restaurados si se volviera a producir cal.

En sus propuestas de conservación y valorización tampoco olvida el entorno social y ecológico donde los hornos se emplazan y el paisaje cultural del que forman parte. Con el objetivo de la difusión del bien y su aprovechamiento como recurso, la propuesta de una “ruta de la cal” se concibe como instrumento pedagógico de acercamiento tanto para autóctonos como para visitantes. Se trataría de un itinerario circular en el que el senderista descubre el patrimonio de manera integral, ya que no se reduce al recorrido de los hornos sino que estos se muestran insertos en el ecosistema. Así, el autor habla de un “territorio museo”, modelo de un turismo sostenible, y donde el visitante valore la preservación del medio.

Con estas propuestas finales, Javier Hernández Ramírez se nos revela no solo como un investigador experto en temas de patrimonio que domina las herramientas teóricas y metodológicas para documentar de manera efectiva un bien cultural -los hornos de cal, en este caso-, sino que se nos presenta como un antropólogo comprometido y activamente implicado en la defensa del patrimonio cultural.


Gazeta de Antropología