Gazeta de Antropología, 2004, 20, artículo 11 · http://hdl.handle.net/10481/7262 Versión HTML  ·  Versión PDF
Recibido 16 abril 2004    |    Aceptado 3 mayo 2004    |    Publicado 2004-06
Globalización y rituales religiosos andinos transnacionales. El culto al taytacha Qoyllur Ritti en Cusco, Lima y Nueva York
Globalization and trans-national Andean religious rituals. The cult of Taytacha Qoyflur Ritti in Cuzco, Lima and New York



RESUMEN
El texto presenta el proceso de redefinición de los rituales religiosos (peregrinaciones y fiestas patronales) en nuevas instancias generadoras de identidad y ciudadanía. Específicamente, los rituales religiosos recreados por comunidades migrantes andinas, procedentes de Cusco, en Lima (Perú) y Nueva York (Estados Unidos), en honor al taytacha (padre) Qoyllur Ritti. Para eso, partimos de la hipótesis de que estos rituales de culto tienen en medio del actual proceso de globalización otra finalidad, además de la religiosa: si décadas atrás formaban parte de un calendario mítico-ritual y una organización social campesina, ahora forman parte del amplio repertorio de estrategias con que comunidades de migrantes desarrollan identidades de resistencia e identidades proyecto en Perú y el extranjero.

ABSTRACT
This study presents the process of renewing religious rituals (peregrinations and patron saint fiestas) towards new ways of generating identity and citizenship. In particular, the religious rituals in honour of Tayatacha (father) Qoyllur Ritti, recreated from Andean immigrants communities from Cuzco, Lima (Peru) and New York (United States). For this reason, we start from the hypothesis that these cultural rituals surpass the religion goal, inside the globalization process. From one side, looking at the past, these rituals are part of a mythic and ritual calendar and of a rural social organization. From other side, nowadays, they take part of a huge repertory of strategies, through which communities of immigrants develop identities to hold out against the homologation process.

PALABRAS CLAVE
globalización | ritual religioso | emigración andina | identidad
KEYWORDS
globalization | religious ritual | Andean migration | cultural identity


1. Globalización y mundo andino

La globalización está convirtiendo al mundo entero en una red de relaciones sociales por donde circulan de manera fluida símbolos, imágenes, bienes y personas (Castells 1996). En la actualidad la mayor parte de los bienes y mensajes que se reciben en cada localidad no han sido producidos dentro del mismo territorio. No surgen de relaciones peculiares de producción, ni llevan en ellos los signos exclusivos que los vinculen a la comunidad nacional, sino otras señales que más bien indican su pertenencia a sistemas transnacionales desterritorializados (García Canclini 1992, 1995), donde para los sujetos el proceso de construcción de identidades se encuentra en permanente negociación entre lo local y lo global, lo nuestro y lo ajeno, recreándose en medio de la creciente interacción entre diversas culturas sin tener muchas veces un anclaje claro en un territorio determinado (Hannerz 1992, 1993).

El resultado de todo ello serían las culturas híbridas o lógicas transculturales (García Canclini 1992), la posibilidad de expresarse cada vez más en diversos lenguajes y contextos, de pasar con mayor facilidad desde uno hacia otro, en un escenario en el cual antiguas fronteras culturales se vienen diluyendo entre los nuevos pliegues y márgenes producidos por la globalización. Todos ellos contextos nuevos donde se redefinen identidades a caballo entre varios mundos, o en medio del cruce de estos. En este sentido, muchos autores señalan que se trataría de complejos procesos de simultánea “globalización” y “localización”, denominados bajo los neologismos de “glocalización” así, con “c” (Robertson 1992), “creolización” (Hannerz 1992), “indigenización” (Appadurai 1996), o “hibridez” (García Canclini 1992), conceptos todos que, en resumidas cuentas, apuntan a dar cuenta de la capacidad de agencia y plasticidad cultural de los subalternos para reapropiarse y redefinir en su propio beneficio elementos culturales originalmente foráneos.

El desarrollo de culturas híbridas se relaciona con el proceso de desanclaje del espacio y tiempo (Giddens 1994; Harvey 1990). En el caso de la noción de espacio, su redefinición genera lógicas cada vez más desterritorializadas, donde la diáspora de grupos “tradicionales” anteriormente localizados, nos muestra que lo que creíamos eran sociedades cultural y geográficamente delimitadas se revelan cada vez más “estructuralmente” móviles y deslocalizadas. En ese sentido, ahora también los nativos habitan los “no lugares”, denominados espacios del anonimato en la sobremodernidad (Augé 1993). El proceso dibuja nuevas cartografías de la cultura, las cuales no sólo se recrean bajo anteriores criterios geográficos, ya que la migración internacional ha dado lugar a la aparición de comunidades “transnacionales”; fenómeno de movilidad poscolonial y posnacional que se caracteriza por la nueva experiencia de sujetos migrantes que construyen sus espacios sociabilidad atravesando fronteras nacionales convencionales.

En el caso de la noción de tiempo, muchos analistas hablan de una creciente “explosión” de la memoria (Huyssen 2000), que coexiste y se refuerza con la valoración de lo efímero, el ritmo rápido, la fragilidad y transitoriedad de los hechos de la vida. Las personas, los grupos familiares, las comunidades y las naciones narran sus pasados para sí mismos y para otros, que parecen estar dispuestos a visitar esos pasados, a escuchar y mirar sus iconos y rastros, a preguntar e indagar. Estas memorias de la cultura y culturas de la memoria serían una respuesta o reacción al cambio rápido y a una vida sin anclajes o raíces. La memoria tendría entonces un papel altamente significativo, como mecanismo cultural para fortalecer el sentido de pertenencia y el anclaje en grupos o comunidades. A menudo, especialmente en el caso de grupos oprimidos, silenciados y discriminados, la referencia a un pasado común permite construir sentimientos de autovaloración y mayor confianza en uno mismo y en el grupo (Yelin 2002).

La redefinición del espacio y el tiempo nos coloca frente a nuevas comunidades de la cultura y culturas de la comunidad. Estas se presentan cada vez más “desterritorializadas” por el mundo. Sin embargo, la paradoja es que al mismo tiempo en que culturas e identidades se desterritorializan, también se reterritorializancon inusitada vitalidad. Fundamentalmente, a través de la (re)construcción de nuevos sentidos de “localismo” (Parker 1998) y “localidad” (1) (Appadurai 1996). Uno de los elementos que más contribuye a la construcción de localismo y localidad es el ámbito religioso. Frente al vértigo generado por la rapidez de los cambios, para muchos lo sagradohace posible construir un sentido de cosmos que ordene el caosproducido en sus mundos de vida por la globalización. Este fenómeno nos ubica más allá -o más acá- de antiguas profecías propias de la racionalidad moderna referidas al desencantamientodel mundo. Por el contrario, lo que se aprecia actualmente es que la globalización es un nuevo contexto para el desarrollo de procesos de “reencantamiento” del mundo. Cada vez más somos testigos de la aparente paradoja entre procesos de simultáneo desencantamiento y reencantamientodel mundo al interior de la historia de un mismo grupo étnico o al interior de la biografía de misma persona. Esta perspectiva nos invitaría a tomar en serio la denominada “crisis del consenso secular” (Fuenzalida 1995) y sus profecías referidas a que la racionalización de las diversas esferas de la vida social llevarían, necesariamente, al inevitable reemplazo de la esfera religiosa por una suerte de nuevo agnosticismo científico (Cox 1985).

En este contexto ubicamos lo que viene ocurriendo con una expresión”emblemática” de la cultura andina: el culto al Señor de Qoyllur Ritti. Resulta interesante constatar como durante las últimas dos décadas el culto al Señor de Qoyllur Ritti (una suerte de sincretismo religioso entre la devoción católica a Jesús y el apu Ausangate (2)) no sólo no ha desaparecido, sino ha visto incrementar su número de devotos y peregrinos, los cuales abarcan desde pobladores rurales y urbanos del departamento de Cusco, Puno, hasta grupos de migrantes cusqueños en Lima y el extranjero, incluyendo también a periodistas, turistas “gringos” y antropólogos. De esta manera, resulta interesante constatar que el culto se ha “desterritorializado” junto con sus devotos y que comunidades migrantes no sólo recrean en Lima y el extranjero rituales en honor al taytacha, sino también que organizan peregrinaciones hacia su santuario ubicado en lo que bien podría ser considerado como la “periferia” del ámbito de vida cotidiana donde discurre la existencia de sus devotos (3). En la actualidad, el culto se ha convertido en un importante símbolo de la “cusqueñidad” en Lima y de la “peruanidad” en Estados Unidos.

 

2. Redefinición de un culto tradicional andino

El santuario del Señor de Qoyllur Ritti es una peña ubicada en el paraje de Sinanqara, en plena coordillera oriental de los Andes, junto al nevado Ausangate, en el distrito de Ocongate, provincia de Quispichanchis, departamentos de Cusco, a una altura cercana a los 5.000 metros sobre el nivel del mar. La tradición ubica el mito fundante en la década de 1780, cuando se le apareció a un niño pastor quechua otro niño blanco y rubio que representaba a Jesús.

Según la tradición, el pastorcillo quechua, llamado Marianito Mayta, cansado de los abusos de su padre y de su hermano mayor, que le dejaban la dura tarea del cuidado del ganado, decidió huir de su estancia, cercana al pueblo de Mahuayani. Caminando por esos parajes de nieve y desolación se encontró con Manuelito, un niño de su misma edad, rubio y muy hermoso, con quien entabló amistad. Ambos jugaban y cuidaban de los animales y se contaban sus penas en la soledad de las punas. Un buen día el padre fue a revisar la labor de su hijo y se llevó una gran sorpresa. Comprobó que el ganado que cuidaba Marianito se había multiplicado y estaba más robusto, por lo que decidió premiar con ropas nuevas a su hijo y a su nuevo amigo, pero las telas del amiguito eran tan finas que parecían extraídas del ajuar del obispo de Cusco o de las vestiduras de los santos de madera de la catedral.

Al tomar conocimiento de esta situación, el obispo de Cusco, de apellido Moscoso, temió que aquel trozo de tela fuese parte de un ornamento sagrado obtenido sacrílegamente y dispuso que el párroco de Ocongate, Pedro de Landa, indagara su procedencia, convocando a las autoridades y vecinos para averiguar lo que ocurría. Todos subieron desde el pueblo hasta el nevado donde se encontraban los niños, pero al acercarse, una luz blanca y resplandeciente los cegó. A tientas, el sacerdote que encabezaba el grupo trató de tomar al niño y con gran sorpresa percibió que tocaba un cuerpo duro. Se trataba de un árbol de Tayanka (4), del que pendía el cuerpo de Jesús, sangrante y con los ojos mirando al cielo. En ese momento el pequeño Mariano murió instantáneamente, como fulminado por un rayo. Su cuerpo fue sepultado al pie de un gran peñasco del monte Sinakara. La leyenda señala que la imagen del señor de Qoyllur Ritti Bla imagen de un cristo crucificado- apareció en el acto sobre la roca en la que el pequeño estaba enterrado (5). Desde entonces la zona se convirtió en centro de peregrinación.

No existen muchas referencias sobre el desarrollo posterior del santuario. Sólo se sabe que con el transcurrir del tiempo, debido a los “milagros” y favores recibidos por varios pobladores locales, la fe en torno al Señor de Qoyllur Ritti se fue incrementando en la zona. El paraje se convirtió en un santuario local de peregrinación para muchas comunidades campesinas quechuas del Cusco, especialmente en la fecha del Corpus Christi. También se sabe la iglesia católica tuvo un fuerte repliegue en la zona inmediatamente después de la independencia republicana. En ese sentido, durante el siglo XIX el culto tuvo un amplio margen de autonomía para su desarrollo sincrético como expresión de una nueva religiosidad católica andina. Sin embargo, a mediados del siglo XX la iglesia católica retomó el control de la zona y del santuario. Específicamente fue cuando el párroco del pueblo de Urcos decidió fundar una hermandad en el santuario con la explícita finalidad deponer orden a los indios que suben a bailar y que hacen desmanes tomados(Carlos Flores 1997).

Este proceso de reapropiación del santuario por parte de la iglesia católica se puede apreciar en la construcción de la capilla; nueva expresión del proceso de disciplinamiento católico del culto en el santuario. Como se sabe, antes de la fundación de la hermandad y de la construcción de la capilla, el culto al taytacha (6) se realizaba campo descubierto. Fundamentalmente a través de una peregrinación campesina quechua que expresaba su devoción a través de danzas, bailes, pagos y cirios encendidos ante la imagen en la roca bajo las faldas del nevado.

Con la conformación de la hermandad y la construcción de la capilla el espacio del santuario sufrió procesos de redefinición de la anterior dicotomía profano/sagrado. El perímetro de la capilla delimitó un “adentro” y “afuera”:adentro quedaba encerrada la imagen y el ámbito de lo sagrado, mientras que afuera quedaba lo que podría denominarse ámbito profano. Esta redefinición del espacio permitió que el manejo del tránsito desde un espacio hacia otro fuera un importante dispositivo de control para el orden del ritual. En ese sentido, el poder sobre las llaves de la puerta se volvió un eficiente mecanismo de disciplinamiento del santuario por parte de la hermandad mestiza y de la iglesia católica. De manera paulatina se fueron limando aquellas aristas vinculadas a expresiones campesinas andinas no católicas, como era el caso de los rituales de pago (7) al nevado. Con el control del santuario por parte de la nueva hermandad, la iglesia católica pudo finalmente imponer “sus” exigencias rituales acerca de la forma correcta de realizar el culto al taytacha. Fundamentalmente bajo la modalidad de la misa. Asimismo, pudo controlar el acceso de las comunidades de peregrinos.

El espacio que quedaba en las “afueras” de la capilla sufrió también importantes cambios. Se puede señalar que junto a una progresiva perdida de sacralidad, de relativa secularización, también se produjo una “carnavalización” de las comparsas, anteriormente inexistente en el santuario. La rigidez del comportamiento considerado adecuado se relaja y vuelve más laxa afuera de la capilla, en un espacio que antes era considerado parte constitutiva de la misma hierofanía del taytacha Qoyllur Ritti (8).

La “carnavalización” se aprecia en la mezcla de elementos lúdicos y profanos con otros sagrados. Afuera de la capilla, mientras las cientos de comparsas que peregrinan hacia el santuario esperan su turno de ingreso a la capilla, bailan y danzan de manera frenética en performances llenas de bromas y trasgresiones simbólicas del status quo convencional. La trasgresión no es sólo de convenciones establecidas como apropiadas por el ethos católico, sino también convenciones sociales vinculadas al comportamiento de los personajes según la extracción social de la persona y el personaje interpretados por cada comparsa, según procedencia étnica, social, regional, generacional y de género. En este sentido, resulta interesante observar como la mayor parte de las comparsas buscan recrear un guión con personajes extraídos de una sociedad de indios y mistis (9), de siervos y señores, propia de un imaginario anterior a la reforma agraria del año 1969. Más que de una representación exacta de los roles, se trataría de otro de reinvención de tradición, donde la carnavalización genera en el nivel simbólico de las mascaras y personajes una inversión ritual de la anteriores relaciones de poder existentes entre los personajes pre-reforma agraria. En ese sentido, es usual que los personajes que representan a varones mistis, urbanos y letrados (médicos, abogados, maestros, jueces, policías, sacerdotes, etc.) sean permanentemente ridiculizados por otros personajes que representan a varones indios (como es el caso de los denominados Ukukos o Pabluchas).

La relación de los personajes se ubica en los límites propios de los problemas de in/comunicación intercultural entre mistis e indios. Sin embargo, lo que llama la atención es como desde los márgenes del ritual, los personajes indios se encargan de descentran permanente la gramática del poder misti. En la teatralización del ritual los personajes indígenas hacer precisamente lo contrario a lo que se supone deberían hacer por orden de losmistis. Uno de los más frecuentes mecanismos de trasgresión del orden al interior del ritual es la “feminización” que los personajes indígenas hacen del otro. Esto ocurre cuando losindios muestran mayor virilidad que los mistis (representados generalmente como viejos machus) al resistir más en los duelos de látigos y azotes; al quitarles durante la presentación de sus bailes a los personajes que encarnan a las mujeres (mestizas o indias) de los mistis o cuando al hacer bromas sexuales que causan la hilaridad de los peregrinos “espectadores”.

La carnavalizacióndel santuario se produce en un contexto de creciente cholificación (10) de la sociedad rural y urbana del Perú. Desaparecido hace tres décadas aquel mundo de mistis e indios; de señores y siervos, las posibilidades para la movilidad espacial, social y cultural son cada vez mayores. Las de jugar con los roles apropiados de los personajes históricos también. En esto se aprecia una redefinición de los vínculos entre persona y personaje, entre actor y mascara en las comparsas, una ruptura de la relación directa entre procedencia étnica y mascara. Deborah Poole (1988) ha señalado que hasta los setentas era relativamente evidente observar que cada grupo de peregrinos llegaba al santuario con un tipo de comparsa que señalaba su procedencia espacial, social y cultural. El santuario no sólo era un espacio de comunicación con lo sagrado, sino también de reproducción ritual de las diferencias sociales. Contexto de reproducción de discursos e insignias que, en forma y contenido, representaban y reforzaban los diferentes niveles de poder y prestigio del mundo de indios y mistis. Según Poole, esto se podía apreciar claramente en el tipo de comparsas que en aquella década era predominante en el santuario: los chunchos (11). Sin embargo, ese sistema clasificatorio perdería fuerza en los ochentas. Las divisiones étnicas misti e indio dejan de lado definiciones absolutas, siendo cada vez menos posible establecer alguna relación definitiva entre máscara y tipo de extracción étnica:

“las danzas de Qoyllur Ritti en 1987 constituyen un testimonio de la ambigüedad y del incierto futuro de estas fronteras étnicas o culturales (construidas y cosificadas) por la antropología tradicional, en un mundo moderno donde baila tanto el misti como el campesino, y donde cada comunidad ahora adopta el baile que más le conviene. Así, lo que impresiona más a una visitante del Qoyllur Ritti después de un lapso de varios años, es el hecho que el número de Wayri chunchos, antes tan predominantes en la fiesta, haya disminuido. Esto refleja no tanto una “explotación” misti de la fiesta, ni mucho menos una “pérdida de tradición”, sino cierta resistencia de parte de muchos danzantes ‘cuyas identidades reales ya no radican exclusivamente en las comunidades pequeñas, pobres y rurales de las que provienen- a bailar una danza que los identifica como “campesinos” y, sobre todo, como pobres’”

Esta creciente “volatilidad” entre mascara y procedencia étnica de las comparsas se puede entender como expresión de un incremento de lógicas híbridas en los peregrinos y en los rituales. Ya no son grupos campesinos o mestizos de los pueblos de los alrededores del santuario, que representaban un guión ritual de reproducción de las diferencias y desigualdades sociales, sino más bien nuevos devotos procedentes de ámbitos urbanos nacionales y transnacionales.

La perdida de correspondencia entre máscara y procedencia étnica no significa la perdida de referentes identitarios locales. Significa más bien su redefinición. Esto se puede apreciar en el incremento de símbolos y emblemas locales y regionales nuevos, como los estandartes del pueblo y la bandera del Tahuantinsuyo. En el primer caso, símbolo vinculado a la comunidad o pueblo de origen. En el segundo, vinculado a la identidad regional Inka cusqueña. Junto a estas dos nuevas insignias aparece también un tercer elemento nuevo masivamente incorporado en las comparsas de devotos: la bandera peruana, símbolo de pertenencia a la comunidad nacional imaginada que los reconoce como ciudadanos (12).

La aparición de nuevos símbolos en un contexto de creciente volatilidad entre máscara y procedencia étnica muestra entre los peregrinos un juego de insignias referido a niveles de identidad construidos en el cruce de lo local, regional y nacional. También la apertura del santuario a nuevos grupos peregrinos procedentes de nuevos espacios. Esto se puede percibir en el caso de las comparsas y sus “naciones” de procedencia. La radicalidad del cambio se puede apreciar al comparar el escenario del santuario en los sesenta y fines de los noventa:

 

Cuadro 1
Naciones de procedencia y tipo de comparsas en Qoyllur Ritti

Año Naciones (13) Tipo de comparsas Emblemas utilizados por las comparsas
2001 Paucartambo

Quispicanchis

Acomayo

Canchis

Paruro

Chinchero B Urubamba

Anta

Tahuantinsuyo (Cusco ciudad)

Kapac Collas / Kapac Chunchos / Kapac Negro / Contra danza

Kapac Chunco / Chunchu puca / Auca Chileno / Kapac Colla / Puca Pacuri

Kapac Colla / Kachampa / Kcanchi / Puca Pacuri / Auca Chileno

Kapac Colla / Kcanchi / Misti Kcanchi

Kapac Colla / Majeño / Contra danza / Torete / Zuri Chunchu

Kapac Colla / Majeño / Kachampa / Auca Chileno

Kapac Colla / Misti / Huasllascha / Sacsampillo / Tirala / Chucchu / Mestiza Qoyacha /

Kapac Collas / Qoyachas / Mestiza Qoyacha

Estandarte (local)

Bandera del Tahuantinsuyo
(regional)

Bandera peruana (nacional)

Elaboración: Javier Avila, trabajo de campo, 2001.

 

3. El taytachaQoyllur Ritti en Lima

La hermandad del Señor de Qoyllur Ritti se funda en 1987 bajo la iniciativa de un grupo de migrantes campesinos del Cusco. Estos, luego de varios años en Lima, se animaron a realizar la peregrinación al santuario. Era un grupo de peregrinos que formaban parte del “Club Provincial Quispichanchis”, el mismo que aglutinaba a muchos otras organizaciones de paisanos suyos procedentes de distritos y comunidades de esa provincia, residentes ahora en Lima. Cuando el grupo de peregrinos decide hacer la peregrinación desde Lima se encuentra con un santuario transformado, distinto al anterior que ellos habían conocido cuando eran jóvenes en allá por los setentas, llamándoles la atención el incrementado en el número de sus devotos (se calcula que en los setentas habían unos 10,000 peregrinos, y que para los noventas la cifra llegaba a los 60.000). El impacto del reencuentro con el nuevo santuario fue tan grande entre el grupo de peregrinos, que no salían de su asombro ante el conjunto de cambios que apreciaban en el culto. Contagiados de la atmósfera de devoción y religiosidad que se vive dentro de la capilla, e impactados por las referencias a la condición “milagrosisima” del taytacha, el grupo de peregrinos decide hacer la promesa de conformar una hermandad en Lima que permita que el culto al Señor de Qoyllur Ritti pueda ser realizado para sus otros paisanos en la ciudad. De esta manera, con las fotos que tomaron, los videos aficionados que consiguieron y uno que otro recorte periodístico que cubría notas sobre la peregrinación, a su regreso a Lima, el grupo de peregrinos migrantes no tardo mucho en convencer al resto de sus paisanos organizados en el “Club Social Quispicanchis” de fundar la hermandad en la capital.

Las primeras fiestas en honor al taytachase realizaron en los locales del Club Provincial Quispichanchis. Estas se hacían bajo la modalidad clásica de cualquier fiesta patronal recreada en la ciudad. Sin embargo, el culto limeño del taytachasufrió un punto de inflexión cuando la hermandad se puso en contacto con el padre Juan Serpa, Vicario de las poblaciones quechua hablantes en el Perú. El padre Serpa venía haciendo desde hace varios años misas en idioma quechua en una pequeña capillita perdida en el barrio de Monserrate, en el centro histórico de Lima. También a través de un programa en radio en la amplitud modulada (AM). Sin embargo, cuando a fines de los ochentas la hermandad invita al padre Serpa a que haga una misa en quechua para la fiesta del taytacha, se produjo el encuentro entre una hermandad que venía aglutinando a otras asociaciones en torno al culto de una imagen que venía ganando cada vez más prestancia regional entre los cusqueños y sus migrantes en Lima, con un ala progresista de la iglesia católica interesada en desarrollar una pastoral cristiana que respete y promueva la diversidad cultural, especialmente las de las poblaciones quechua hablantes radicadas en la ciudad.

De esta manera, se forjó una nueva alianza que terminó capturando el año 1994 la recientemente reabierta iglesia de San Sebastian, ubicada en pleno centro histórico de la ciudad de Lima. En dicho local diferentes asociaciones y hermandades cusqueñas instalaron las imágenes de sus vírgenes y santos locales, ocupando un espacio privilegiado la nueva imagen del Señor de Qoyllur Ritti dibujada en un lienzo grande por un devoto, la misma que antes de su instalación fue llevada al santuario en Cusco por la hermandad para su bendición ante la imagen real del taytacha. A partir de ese año la iglesia de San Sebastian y el nuevo local de la hermandad ubicado a tres cuadras de la iglesia, se han convertido en centros de activismo cultural y religioso muy intensos. Cada primer viernes de mes el padre Serpa hace sus misas en quechua, acompañado de múltiples comparsas con personajes que buscan reproducir a los que participan de las danzas en el santuario en Cusco. Se dictan clases de música y danzas quechuas en el local de la hermandad para los hijos de muchos paisanos y devotos, quienes participan como bailarines en la fiesta en Lima. Las comparsas entremezclan entre sus miembros a migrates cusqueños que “conocen” los pasos, por lo menos de vista, con los hijos limeños de muchos de sus otros paisanos. Recurriendo a videos, fotografías y la tradición oral, buscan reproducir con la mayor verosimilitud posible pasos y ropajes que señalan como “genuinos” del santuario en Cusco. Sin embargo, según refieren ellos mismos, también han introducido cambios a muchos pasos de baile, así como nuevos adornos en las vestimentas, para darle un toque más urbano y moderno a sus comparsas. Luego de la misa en quechua, las comparsas salen por las calles del centro de Lima, llevando en procesión la imagen del taytacha para velarlo en la gruta que han construido en el nuevo local de la hermandad. Allí, entre cirios y velas que permiten vislumbrar en el fondo dibujos que buscan representar al nevado, la capilla, los devotos peregrinando al santuario, las comparsas de bailarines, los ukukos escalando el nevado para extraer hielo, etc. se ubica la imagen urbana del taytacha, frente a la cual las comparsas empiezan a danzar frenéticamente.

Ahora bien, la toma simbólica de espacios públicos no se reduce únicamente a los primeros viernes de cada mes, luego de la misa en quechua, sino sobre todo a la fiesta central del taytacha que se realiza en Lima dos semanas después de la peregrinación al santuario en Cusco, luego del regreso de muchos devotos que vienen de regreso. Ese día la hermandad logra congregar a decenas de otras hermandades y asociaciones de migrantes cusqueñas para llevar a sus santos y vírgenes en una larga procesión/pasacalle por las calles del centro histórico de la ciudad, hasta llegar a la misma plaza mayor, a la catedral de Lima. Las ocho cuadras que separan a la iglesia de San Sebastian de la catedral son recorridas por una gran procesión de imágenes y comparsas de danzantes, que interrumpen el tráfico de las principales avenidas del centro histórico, el mismo que ese día se ve totalmente paralizado por una invasión de vírgenes y santos cusqueños que se pasean por la plaza. La alianza entre las hermandades y asociaciones de migrantes cusqueñas con el padre Juan Serpa han logrado lo que hasta hace poco hubiera parecido algo imposible en la ciudad de Lima: que se realice una misa íntegramente en idioma quechua en la catedral más importante de la ciudad, ubicada a pocos metros del palacio de gobierno, en el corazón mismo de la antigua ciudad letrada criolla. De esta manera, desde el año 1997 la fiesta del taytacha en Lima incluye la realización de misas en quechua en la catedral de Lima, la misma que se realiza con la presencia de todos los santos que desfilan en la procesión, ubicados al interior de la catedral durante la ceremonia, procedentes de más de treinta organizaciones migrantes de cusqueños en Lima metropolitana.

El desarrollo del culto urbano al taytachaQoyllur Ritti forma parte de un proceso “explosivo” de reinvención de rituales andinos en la ciudad de Lima. En ese sentido, resulta interesante observar en Lima como en medio el actual contexto de culturas híbridas muchas expresiones rituales andina (bailes, comparsas, pasacalles, procesiones, liturgias, invención de nuevos santuarios de culto, peregrinaciones, fiestas patronales, etc.) se vuelven cada vez más “visibles”. Estas expresiones culturales vinculadas con la cultura andina han ganado durante la última década mayor presencia en los medios de comunicación (televisión, radio, periódicos) y su performatividad ha logrado dar un salto desde el espacio privado hacia los espacios públicos, como los estadios de futbol, plazas de toros, universidades, parques, avenidas e inclusive, la misma catedral de Lima y la plaza de armas de la ciudad. Ahora bien, esta mayor visibilidad no es sólo una dato cualitativo sino también cuantitativo, como se puede apreciar en los datos de una encuesta sobre consumo cultural en espacios públicos de Lima realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas del Perú hace unos cuantos años:

Cuadro 2
Asistencia de la población a eventos culturales en Lima

Evento cultural %
Fiestas costumbristas y/o patronales 62,4
Museos 18,5
Exposición y/o galería de arte 11,6
Teatro 9,9
Danza ballet 8,1
Otro 9,2

Fuente: INEI – Encuesta nacional de hogares 1997 – II trimestre

 

4. El taytacha Qoyllur Ritti en Nueva York

El culto al taytacha Qoyllur Ritti no existía como manifestación colectiva y pública en Estados Unidos. Sin embargo, un inesperado acontecimiento cambio esta situación el año 1994. ¿Cuál fue este acontecimiento? La “peregrinación” que la imagen del taytacha Qoyllur Ritti pintada por la hermandad en Lima hizo desde la capilla de San Sebastián hacia Estados Unidos el año 1994. Dicha “peregrinación” se realizó como resultado de la gestión hecha por la hermandad del Señor de los Milagros en Nueva York. Gracias a esas gestiones, una delegación de devotos cusqueños afincados en Lima viajó hacia Estados Unidos para participar de la procesión que la hermandad del Señor de los Milagros iba a realizar en esa ciudad. Desde Lima salió una delegación compuesta el padre Gregorio Lusa, un sacerdotes que hacía misas en quechua, junto a un grupo de veinticinco danzantes de comparsas tradicionales del Cusco, los mismos que hacían desde Lima la peregrinación hacia el santuario cada año.

La delegación tuvo problemas para ingresar la imagen a Estados Unidos. Esta había sido llenada de adornos de oro y plata por sus devotos en Lima. Al tener una considerable cantidad de metales preciosos, los agentes de aduana no sabían que decisión adoptar, ya que temían que se tratara de un caso de contrabando ilegal de metales preciosos “camuflados bajo la modalidad de una imagen religiosa que no conocían bien”, o también, “que se tratara de un caso ilegal de contrabando de patrimonio cultural”, dado el aspecto exótico que ante el ojo de un funcionario norteamericano podía tener el lienzo con la imagen del taytacha dibujada. Al final, la imagen se quedó detenida todo un día, luego del cual obtuvo su visa de ingreso oficial a Estados Unidos.

“Eso si que fue el colmo / (Imagínate! / ni siquiera lo iban a dejar que pasara el taytacha / Pobrecito / igual que a nosotros no lo iban de dejar entrar a Estados Unidos / Fue un abuso / Pobrecito el Señor / lo dejaron en un almacén del aeropuerto todo el día / La delegación tuvo miedo que al Señor lo vayan a deportar sin siquiera dejarlo pasar para que llegue a Paterson / (…) / Por eso el taytacha es bien milagroso con nosotros sus devotos acá en Estados Unidos / el nos comprende porque conoce nuestros sufrimiento / él ha sufrido en carne propia lo que nosotros hemos tenido que pasar para ingresar a este país / él Conoce nuestro sufrimiento…” (Mario).

La retención de la imagen en la aduana demoró un día el plan originalmente previsto para la delegación. Con ese retraso, la delegación viajó rumbo a Newark, New Jersey. Allí los esperaban en al hall del aeropuerto una delegación de peruanos que había venido desde Paterson a darles bienvenida. Ellos habían recibido la noticia que “una delegación cusqueña iba a venir a Newark”. Uno de esos peruanos en el hall del aeropuerto era Mario Ortiz.

“Mi hermano tenía una amiga que le dijo ¿tú eres cusqueño? me han contado que mañana va a llegar un Señor del Cusco y le van a hacer una misa en idioma quechua / Mi hermano se vino rápido y me contó / fui el día que me dijo pero no llegó / decían que la delegación se había quedado detenida en Miami / que no los iban a dejar pasar / luego volvimos a venir al día siguiente / ya que aquí trabajamos todos en dos turnos / sólo con las justas descansamos un poco / mi hermano fue también y me contó que era un padre llamado Gregorio el que vino de Perú para hacer la misa en quechua en Paterson y que el Señor que venía de Cusco era el Señor de Qoyllur Ritti / yo no lo podía creer / me quede con ganas de ir / pero mi hermana me contó que la misa no comienza porque el Señor llegó tarde / dicen que inmigración en Miami no lo dejaba pasar / Imagínese / ni siquiera al Señor lo dejan pasar en este país / creo que por algo con el oro de su imagen o el anda / pero fue sólo un día / el Señor pasó inmigración y llegó tarde para Paterson / pero igual hicieron la misa en quechua / luego al día siguiente la imagen del Señor iba a salir en la procesión del Señor de los Milagros en Nueva York / me fui para Nueva York y pude ver la imagen del Señor de Qoyllur Ritti con la del Señor de los Milagros / fue muy bonito y muy emocionante / ver junto a la imagen comparsas del Cusco / también vinieron comparsas del Perú / creo que fue una de Cápac Negros” (Mario).

Al llegar al aeropuerto de Newark, la delegación de bailarines salió del aeropuerto disfrazada con sus trajes de danza tradicionales. Junto a ellos estaban dos grupos de músicos que iban tocando música tradicional de Cusco con quenas y tambores. En el video que Mario grabó en el hall del aeropuerto de Newark, se puede apreciar la delegación de danzantes bailando detrás de la imagen del Qoyllur Ritti, la cual marchaba cargada a manera de procesión por los pasillos de aeropuerto. Este hecho no pasó desapercibido para los demás viajeros que sonreían ante esta “espontánea” muestra de folclore andino. Los danzantes iban bailando sones tradicionales del Cusco mientras a su alrededor se iban agolpando ruedos de viajeros curiosos y sorprendidos, que no dejaban de tomar fotos y filmar con sus cámaras. El improvisado espectáculo duró hasta que se acercaron los representantes oficiales de la hermandad del Señor de los Milagros que había ido a recogerlos. En el video se puede apreciar la emoción vivida al momento del encuentro. Los peruanos que esperaban a la delegación en el hall del aeropuerto rápidamente se confundieron con sus compatriotas recién llegados en un bosque de emotivos abrazos y aplausos.

La delegación arrastraba una tardanza de un día por los sucesos del aeropuerto de Miami. Estaban con poco tiempo para llegar a la catedral de San Patricio en New York, donde se iba a realizar la misa en honor al Señor de los Milagros, ceremonia a la cual habían sido invitados. El tiempo realmente era muy corto. Tanto así, que la delegación llegó con dos horas de retraso a la catedral, cuando la misa ya había concluido. El video de Mario muestra como la delegación llega a la catedral cuando ya estaba con las puertas cerradas. Sin embargo, a pesar de la descoordinación y la tardanza, y a pedido del grupo de peruanos que habían ido al aeropuerto a recogerlos, el padre Gregorio Lusa realizó una misa en quechua en las afueras de la catedral, específicamente en sus graderías. Ocupando parte de la vereda peatonal, el grupo se acomodó arriba y debajo de las gradas. En el video se puede apreciar como la misa se iba realizando en plena vía pública, interrumpiendo el transito de los peatones que usaban la acera contigua a la catedral. También, como muchos de ellos se detenían por momentos a escuchar y observar con curiosidad el ritual de la misa en quechua y la manera como estaban disfrazados los danzantes. Inclusive, se aprecia también a un grupo de policías acercándose al grupo de peruanos, pero al ver que se trataba de una ceremonia litúrgica, sólo se limitaron a presenciar y abrir un pequeño paso entre los participantes de la misa para que quedara un espacio libre en la acera por el cual pudieran transitar los demás peatones.

Al día siguiente la delegación pudo por fin coordinar con la hermandad del Señor de los Milagros. De esta manera, participaron de la procesión y misa central que se iba a ofrecer en honor a este. La catedral apareció completamente llena de peruanos que se reunían para participar del culto. Como se trataba de una misa que contaba con la participación de la delegación cusqueña, mitad de la ceremonia fue celebrada en idioma castellano y la otra mitad en idioma quechua. Al concluir la ceremonia, la delegación cusqueña partió con rumbo a Paterson. En esa ciudad los esperaba la colonia peruana que se había congregado para escuchar la realización de la primera misa en idioma quechua en Estados Unidos. Tanta era la emoción de Mario, que no dudo un instante en participar de los acontecimientos en New York primero y en Paterson después.

Una vez concluida la ceremonia en Paterson, los testimonios brindados por diferentes miembros de la hermandad del Señor de Qoyllur Ritti no se ponen de acuerdo sobre lo que ocurrió con la delegación de cusqueños. Lo único que queda más o menos claro es que se produjeron serios problemas a su interior, relacionados con la revelación por parte de un grupo de los danzantes que tenían la intención de quedarse como “ilegales” en Estados Unidos. El problema pasó a mayores cuando algunos miembros de ese grupo se escaparon de su lugar de concentración con el dinero, documentos, pasajes de avión y buena parte del equipaje del resto de la delegación que quería regresar para Perú luego de culminar su rol de compromiso de presentaciones. La noticia llegó hasta oídos del consulado peruano en New York, que fue informado sobre la existencia de:

“un grupo de peruanos que iban vagando por las calles de Manhattan pidiendo ayuda disfrazados con ropas de danzantes tradicionales campesinas de su país” (Mario).

Enterado de la situación, Mario reunió a sus parientes y demás paisanos cusqueños. Estos lograron ubicar al grupo de “danzantes vagabundos” que deambulaban por las calles de Manhattan. Al ponerse en contacto con ellos, el grupo de Mario les ofreció alimentos, ropa y hospedaje en sus domicilios, hasta que el consulado pudiera solucionar su situación legal y tramitarles nuevos documentos. En la segunda parte del video se aprecia a los danzantes en el preciso momento en que se van instalando en el amplio sótano de la casa de Mario en White Plains. También a sus parientes y paisanos dándoles comida y ropa a los miembros de la delegación.

La delegación logró ponerse en contacto con el consulado peruano en Nueva York. Fue sólo cuestión de unos cuantos días que se solucionará el problema de los documentos y los pasajes. A modo de agradecimiento, la delegación de danzantes y el padre Gregorio Lusa decidieron ofrecer una fiesta el día sábado por la noche en la casa de Mario Ortiz. La delegación había planeado hacer una fiesta “a la cusqueña”, es decir, una fiesta con comida, tragos y bailes propios del Cusco, y además, con música en vivo y en directo tocada de las quenas y tambores del grupo musical de la delegación. Finalmente, los danzantes habían decidido volver a colocarse sus disfraces para la ocasión. Nuevamente, un video tomado por Mario es la mejor fuente para narrar el acontecimiento. En sus imágenes se aprecia a un promedio de 100 personas tomando y bailando “a la cusqueña”, bajo los sones de la música huaino.

Avanzada la noche, la fiesta empezó a entrar en su mejor momento. Muchos de los participantes comenzaban a mostrar los primeros efectos del alcohol consumido. La euforia y alegría impregnaba en su totalidad todo el ambiente. Fue en ese momento, casi al promediar la media noche, que el padre Gregorio Lusa se animó a pedir el uso de la palabra para lanzar un pequeño discurso al conjunto de los asistentes de la fiesta. Haciendo una pequeña señal con la mano, pidió a los músicos que detuvieran sus canciones por un momento y dijo lo siguiente:

“Hermanos / nosotros nos encontramos guiados por nuestra fe en este Señor de los andes peruanos / el Señor de Qoyllur Ritti / que en un peregrinaje amoroso y azaroso ha llegado hasta estas lejanas tierras de Norteamérica / a Nueva York / y aquí el Señor con su llegada ha llegado a iluminar nuestras inteligencias / para mover nuestros corazones / el Señor de Qoyllorriti es realmente Dios / nuestro padre / quien nos ha dado la vida / es ese Jesús que ha nacido de la Virgen María / es ese Jesús que ha muerto por nosotros en la cruz / este Jesús por amor a los pobres / por amor a los pecadores / en aquel paraje del Sinankara / en el brazo derecho del legendario apu Ausangate / allí ha extendido su hermoso santuario y allí lo encontramos a este Jesús crucificado / sangrando y con los ojos llorosos pidiendo a su Dios padre por todos nosotros / este Jesús nos ama a todos / este Jesús es misericordioso / este Jesús es verdaderamente un señor muy milagroso / este Jesús de Qoyllur Ritti a todos nosotros al llegar aquí nos ha venido / a ustedes mis hermanos peruanos / no solamente del Cuzco sino de otras ciudades / pueblos de nuestra patria el Perú y aquí nosotros gracias al Señor / los que hemos llegado con el Señor como sus apóstoles estamos gozando de la bondad de ustedes / ese amor de los hijos del Perú / pero gracias al Señor de Qoyllur Ritti / este Señor en esta noche nos inspira y nos dice que su visita a esta ciudad hermosa de Norteamérica / capital del mundo / que no se quede como una visita cualquiera / sino el Señor quiere quedarse en forma permanente entre nosotros y para eso quiere el Señor que instruyamos una hermandad internacional / que sería la primera hermandad internacional de la hermandad del Señor de Qoyllur Ritti y justamente a nosotros nos ha llamado / tal vez a ustedes el Señor los ha llamado y ahora pues los invito a todos ustedes a que se pronuncien para que ustedes se inscriban / pero de corazón / de fe para pertenecer a esta hermandad / se que ustedes están… / y así he recogido yo / de labios de ustedes / especialmente de labios de nuestro hermano Mario Ortíz y de sus familiares y de ustedes para que se instituya la hermandad para que así el… / Señor de Qoyllur Ritti siempre sea adorado en estas tierras lejanas y para nuestra patria el Perú ha de ser un honor muy grande y para nosotros cristianos una gloria / una felicidad que nuestro Señor de Qoyllur Ritti sea homenajeado / sea conocido más allá de la frontera del Perú realmente es una grandeza / entonces hermanos a todos ustedes les felicito por esa fe / por ese amor a este señor de nuestra patria el Perú y les agradezco de corazón por todas vuestras bondades y les invito en nombre del señor de Qoyllur Ritti para que ustedes realmente se inscriban y se instituyan mañana oficialmente en la misa solemne que vamos a ofrecer al Señor de Qoyllur Ritti / que se instituya / que tenga su partida de nacimiento desde mañana esta hermandad del Señor de Qoyllur Ritti / entonces hermanos les invito pues a todos ustedes para que se pronuncien / para que se inscriban / para que con ustedes fundemos esta institución / nuestros hermanos aquí / Adrián Valenzuelo / hermano andino del mismo santuario de Qoyllur Ritti / como también de su hermano Uriel García aquí son testigos de vuestro deseo y ellos también están dispuestos / muy gustosos para que se instituya esta institución internacional / entonces pues hermanos a nombre del Señor de Coyllorriti les invito pues a ver / a que se inscriban / a que se pronuncien para que se instituya esta hermandad / muchas gracias… (se oye aplausos y música andina)” (14).

La propuesta del padre Lusa fue tomada con mucha emoción por los participantes en la fiesta. Al concluir el breve, pero emotivo discurso del padre Lusa, se empezaron a producir intervenciones espontáneas de algunas personas que habían asistido a la fiesta y que decían cosas del siguiente tipo:

Mujer: “Me permiten una palabras / yo vine porque tengo familiares acá / le tengo cariño a Cuzco por la cultura y la riqueza que nosotros nos sentimos orgullosos / porque nos identificamos con el idioma quechua y el folclore / yo no vivo acá en New York pero en Pennsylvania / quisiera yo… / ofrecer / no se si podré pertenecer a la directiva o la distancia pero si me gustaría ayudar en lo que sea posible / tal vez en alguna coordinación o si tal vez tienen alguna actividad / podría ayudar / tengo experiencia en instituciones / tal vez me gustaría como miembro honorario en estos días que estoy acá / en lo que sea posible / he tenido experiencia en alguna actividad de Lima del señor de Qoyllorriti / en cambio esta es la primera vez que he podido presenciar la devoción de ustedes y en realidad me siento más que nada…/ y en lo que sea posible / Dios quiera que nos podamos… / también en los bailes / cuando tengan actividad de los bailes / en la coreografía y tal vez en el diseño de la ropa / para actividades que incluso / como digo de todo corazón / para poder ayudar de repente” (aplausos y música andina de fondo).

En ese mismo espíritu siguieron una rueda de varias intervenciones más. Una vez concluidas estas, el padre Gregorio Lusa decidió que se forme una primera junta directiva de la recién formada “Hermandad del Señor de Qoyllur Ritti en Nueva York”. El mismo padre se encargó de tomar juramento a las personas delegadas que habían sido escogidas entre los asistentes a la fiesta. Al concluir la juramentación, el padre Lusa pide nuevamente la palabra y dice lo siguiente:

“Viendo que se han llegado a inscribir todos los hermanos acá / se les pide encarecidamente como así se han llegado a inscribir a que también llegaran a hablar a los amigos / no importa que sean de otro departamento / no importa la nacionalidad / lo importante es que nuestra organización llegue a agrandarse / llegue a ir más lejos de lo que nos estamos proponiéndonos y que se haga con fe y que lo hagamos no todo con…/ cómo les podría explicar…/ que se haga todo esto por devoción/ no quiero decir otras palabras / gracias…” (se escuchan aplausos y nuevamente un fondo de música andina de quenas y tambores)”.

Luego de las palabras del padre Lusa, producto de la emoción de los asistentes a la fiesta, se improvisó en un cuaderno un “libro de actas” en el cual se dejaba constancia de la fundación de la hermandad y de la conformación de su primera junta directiva. La primera frase escrita en el “libro de actas” de recién fundada hermandad comenzaba con la siguiente declaración:

“La hermandad del Señor de Qoyllur Ritti se fundó el 22 de Octubre de 1994 / en la capital del mundo / la ciudad de Nueva York / condado de Westchester / White Plains / siendo las 11:55 de la noche del día sábado y encontrándonos un grupo de personas en la casa del señor Mario Ortiz con motivo de adorar al señor de Qoyllorriti / el padre Gregorio Lusa pide la palabra y aprovechando la oportunidad de encontrarnos un buen grupo de personas devotas del Señor de Coyllorriti propuso formar la hermandad del señor de Qoyllorriti / a lo cual se acordó entre todos los presentes / la señora Fortunata Huamán / Nila Jurado / Josefina Goyzueta / Daniel Cruz / Salomé Gutiérrez / María Julia Portilla / Olinda Salazar / Nidia Chaupi / Rosa María Ortiz / Yolanda Ortíz de Odé / Marina Ortíz de Odé / Mario Ortíz de Odé / Antonio Cruz / Daniel Salas / elegida aquí la primera junta del Señor de Qoyllur Ritti / empezando a elaborar una lista de todos los asistentes y luego presentados uno a uno y darse a conocer entre todos los presentes / enseguida de recibir las propuestas se nombró como presidente al señor Mario Ortíz de Odé / como vicepresidenta a la señora Nila Jurado / como secretaria a la señora María Julia Portilla / como tesorero al señor Daniel Cruz / como relacionista pública a la señora Olinda Salazar / como fiscal al señor Moisés Salazar / como primer vocal a la señorita Rosa Marina Ortíz de Odé y como segunda vocal a la señorita Danna Hellen Huamán / quedando y acordando hacer la respectiva juramentación el día 23 de octubre a las 11 de la mañana luego de la misa a celebrarse en la iglesia Marynoll donde celebrará una misa toda la hermandad junto al reverendo padre Gregorio Lusa / luego de este acuerdo se realizaron las felicitaciones a los luego responsables del buen funcionamiento y crecimiento de la primera hermandad del señor de Coyllorriti” (Libro de actas de la Hermandad del Señor de Qoyllur Ritti en Nueva York).

La primera actividad que realizó la recién formada hermandad del Señor de Qoyllur Ritti fue una misa al día siguiente en una parroquia de White Plains. Fue una actividad de despedida que la recién formada hermandad quería hacerle a la delegación cusqueña que regresaba para Perú. Como un hecho especial, se le permitió al padre Gregorio Lusa volver a participar en la eucaristía y comenzar la ceremonia diciendo las siguientes palabras:

“Hermanos / hoy día del Señor / domingo / nos encontramos con este Señor / el Señor de Qoyllur Ritti / de Cuzco / Perú / que en una peregrinación con sus hijos de aquella región han llegado a esta hermosa ciudad de Nueva York / y nosotros que conocemos a este Señor de Qoyllur Ritti / es ese Jesús que nació de la Virgen María / que vivió en este mundo que ahora sufre / que nos ha dado el testimonio de la vida de Dios y nos ha enseñado a vivir / y con su muerte en la cruz nos ha revivido / a este Jesús nosotros lo queremos / allá en la sierra peruana / en el nevado / en su bendito santuario / llamado Qoyllur Ritti / a este Jesús que ha vuelto con nosotros pidiendo perdón a su Dios Padre / este Jesús que nos ama a todos / este Jesús que ha llegado a su santuario en aquel nevado del brazo derecho del famoso Ausangate para prodigarnos con su gracia / para llamarnos a nosotros pecadores y purificarnos y darnos su vida / para asistirnos a nosotros / los que en la vida misma sufrimos / pensando / llevando en la cruz dolores / este Jesús que nosotros agradecemos su santuario / este Jesús que ahora se acerca aquí por estas ciudades de progreso / Hermanos / ahora nosotros oremos a ofrecer esta santa misa / dándole reconocimiento / nuestras gracia a este Jesús de Qoyllur Ritti y entregarnos a él para ser… / y pidiendo al Señor que nos lleve con su gracia / que nos haga dignos de él / nosotros queremos ofrecerle esta santa misa para que el señor realmente así nos tenga a todos como su fe / tanto Perú y Estados Unidos / en esta misa también pediremos por la salud de cada uno de ustedes hermanos cuzqueños peruanos y hermanos pues de aquí de Estados Unidos…/ para la solución de nuestros problemas / para que el Señor siempre sea generoso con nosotros / entonces hermanos / en estas intenciones y con estas peticiones ofrezcamos al Señor con esta santa misa de que el Señor no quiere nada / quieren de corazón / con amor su fe y sinceridad / entonces hermanos / en la santa misa todos unidos / con amor / con fe / y empezando esta misa recordemos pues hermanos / somos pecadores / cometemos tantos errores en esta vida… ( se oyen cánticos en quechua) / Bueno / empecemos la eucaristía / Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que aman al señor por darle gracias al Señor Dios rey celestial / Señor / hijo único Jesucristo / Señor Dios / cordero de Dios que quitas el pecado del mundo ten piedad de nosotros / tu que quitas el pecado del mundo atiende nuestras súplicas / en la gloria de Dios Padre / amén / oremos…” (15).

La conformación de la hermandad cambió en muchos aspectos la cotidiana vida religiosa de este grupo de migrantes cusqueños. Antes de la conformación de la hermandad, la mayor parte de ellos no eran devotos del Señor de Qoyllur Ritti. Después, a los pocos meses de conformada la hermandad, comenzaron a aparecer testimonios de parte de algunos miembros sobre experiencias trascendentes relacionadas con el taytacha. En muchos casos, se trataba de acontecimientos que algunos miembros de la hermandad consideraban “milagros”, como la curación de alguna enfermedad, la resolución de problemas familiares, amorosos, económicos, etc. pero también en otros se trataban de lo que definen como “señales”. Es decir, acontecimientos considerados como “manifestaciones del taytacha” que querían enviar un mensaje a través de algunos devotos, al conjunto de la hermandad.

Estas “señales” o “manifestaciones” se trataban, fundamentalmente, de apariciones del taytacha en los sueños. Cuando se les pregunta por el momento en que la devoción de los miembros de la hermandad comienza a incrementarse, las respuestas coinciden en señalar que es posteriormente a la conformación de la hermandad, en el momento de las “apariciones” en los sueños de algunos devotos. Ese puede ser, por ejemplo, el caso de Dionisio, uno de los compadres de Mario al que se la “apareció” el taytachaa través de un sueño advirtiéndole sobre un accidente de tráfico que iba a tener cuando manejara su camión. Según cuenta Dionisio, efectivamente, el accidente ocurrió, ya que el iba viajando no en su camión sino más bien en un carro y en un descuido, pronto se vio bajo un camión que lo arrastro varios metros en la carretera. Para Dionisio el que haya salido “sin un solo rasguño” del accidente se debe a la protección que el taytacha le dio en ese momento. Él considera que salvó la vida gracias a un “milagro” del taytacha. En la actualidad, Dionisio es uno de los devotos más fieles del Señor de Qoyllur Ritti en New Jersey. A pesar de que antes no lo era, como él mismo lo confiesa:

“La verdad / yo no he sido nunca de religión / Eso para mi era de mujeres cucufatas / y tías católicas / cuando vivía en Cusco yo no era de ir a misa casi nunca / acá en Estados Unidos… / yo me hago miembro de la hermandad más por tener un grupo con que juntarme / pero el Señor es bien milagroso / a mi se me apareció en sueño / yo no hice caso / pero mira / igualito me salvo la vida / es como …. / volver a nacer / si / eso / es como volver a nacer / es como darte cuenta / el Señor es bueno / te avisa / te cuida / pero no cumples con él te castiga / así como es bueno y cuida también puede ser malo y castigarte / yo tengo fe en él / a él me he encomendado y mi esposa también con mis hijos” (Dionisio).

Los testimonios de “señales” del taytachaentre algunos miembros de la hermandad fueron incrementando la devoción, pero la gran mayoría no conocía la historia del taytacha. Solamente Mario había tenido oportunidad de viajar al santuario. Sin embargo, él se las ingenió para conseguirse unos videos sobre la peregrinación al santuario. En varias reuniones Mario iba presentándoles el contexto del santuario y contándoles también su experiencia al estar frente a la “verdadera” imagen del taytachaen las alturas del nevado en Cusco. Para la mayoría de los miembros era espectacular observar como decenas de miles de peregrinos acampaban en pequeñas tiendas de dormir sobre el glaciar del nevado durante los días que duraba la peregrinación. Observar el colorido de las comparsas que danzan en el santuario en honor al taytachay, sobre todo, observar las imágenes del cristo crucificado sobre la roca negra empotrada en el altar de la capilla que en las últimas décadas se ha construido en el lugar, motivo a que la hermandad decidiera hacer la peregrinación en conjunto desde Nueva York hasta el santuario en Cusco. Mario sería el guía, ya que era el único que conocía la ruta que desde Cusco había que tomar para llegar a la comunidad de pastores de puna de Mahuayani, el último lugar hasta donde llega el transporte motorizado, luego de atravesar pequeños pueblos y caminos rodeados de pequeños precipicios. Mario también era el único que conocía el camino de 8 kilometros que había que hacer a pie desde Mahuayani, escalando la montaña hasta llegar al santuario en el nevado. Para los miembros de la hermandad hacer la travesía fue una experiencia radical. Olinda, una de las 35 personas que participó en la peregrinación, cuanta lo que para ella significó hacer la peregrinación desde Nueva York hasta el santuario en el Cusco:

Olinda: Yo salí de White Plains emocionada / primero que iba al Cuzco / no sabía dónde iba / solo había escuchado… / pero una cosa es que te digan y otra cosa es estar ahí / lo único que nos dijo Mario es que hace frío / cómprense unos útiles aquí que son para nieve / su mochila y todo el mundo a comprar / Nueva York está a nivel del mar digamos / Me he podido morir / cómo se le ocurrió a Mario no prepararnos y llevarnos de repente así / también han llevado a una sobrina que ha nacido acá que estaba enferma todavía / estaba con medicinas / creo que cuando llegamos cerca al sitio se sintió mal del corazón / yo pensé que se iba a morir (risas) / terrible / terrible y ahora yo de verdad me arrepentí / claro / en ese momento yo sentí que me iba a morir pero después cuando llegamos y entramos con las justas a la iglesia empezamos a llorar, le pedí a Dios y cuando salimos ya había pasado, después fue como si nada, bajamos rápido (…) Quiero decirte que yo estaba enferma, a mí me detectaron anemia molítica por lo tanto tenía una operación, entonces yo me puse un poco nerviosa ¿no? por las consecuencias que puede haber si me quitaban el baso que dicen, y salió de la emoción en una reunión que estábamos, por qué no hacemos una peregrinación, entonces vamos, vamos, y yo dije voy también, yo fui enferma…/ Claro, aparte de eso que ya me había hospitalizado, mi peso normal es 120 libras / yo estaba en 195 / perdí la visión / estaba en silla de ruedas / ahora cuando yo estaba allá…/ fuera de lo que me faltaba el aire tenía que hacerme unos chequeos / de cómo la sangre habían bajado los glóbulos / y resultó que estando en el Cuzco / cuando yo he estado acá he tenido 5,2 de glóbulos rojos / estaba muriéndome y cuando he llegado al Cuzco subió a 13 / increíble ¿verdad?… / cuando he llegado al Cuzco / y cuando he ido al santuario y cuando regresé fui a un médico de la ciudad de Cuzco porque tenía que chequearme / entonces le dije que tenía anemia molítica y mi cuñado / que es médico también / me estaba chequeando y me salió 13 puntos / yo dije / (qué! / (no puede ser! / y yo estaba en Perú.

Javier: ¿Cómo explicas esto?

Oinda: ¿Cómo? ¡Yo no sé! Yo pienso que creo que es la fe que uno tiene / el hecho de haberle pedido al Señor.

Javier: Tu fuiste al santuario / pediste y bajaste sana.

Olinda: Yo no sabía que estaba sana / no sabía hasta que he llegado aquí.

Javier: ¿Los médicos tienen alguna explicación?

Olinda: Cuando yo regresé me tenían que operar / a mi me dijeron que… / el doctor me dijo / pero si estás bien / pues yo tenía que ir a chequearme cada mes…/ y cuando se te baja la hemoglobina tu no puedes respirar y no puedes caminar / todo te pesa / no puedes hacer nada / entonces cómo yo llegué allá / no te puedo decir / claro me costó trabajo / o sea / me faltó el aire / si te enseño la foto yo estoy completamente hinchada / entonces al venir aquí fui al doctor y me dijeron que me iban a quitar todas las medicinas poco a poco y ya nunca más…/ o sea / no me lo explico / lo único que yo se es que le pedí a Dios mismo…

 

Conclusiones

¿Cuál es la relación entre la globalización, las fiestas patronales y las peregrinaciones? En el caso de los migrantes hay que señalar que la globalización y la desterritorialización favorecen el desarrollo de procesos de “reencantamiento” del mundo a través de la (re)creación de expresiones rituales y creencias de la religiosidad originaria. También que el fenómeno va más allá del sentido estrictamente religioso, ya que el desarrollo de este tipo de rituales de culto genera identidad y ciudadanía. En efecto, para los migrantes el (re)crear fiestas y emprender viajes a un santuario ubicado en la periferia del espacio cotidiano propio, en busca de un contacto cercano con lo sagrado, supone ejercicios de redefinición de la cultura y las identidades, ya que como han señalado muchos antropólogos, el santuario además de lugar privilegiado para la comunicación con lo divino, es considerado también por los devotos como el “verdadero” centro de la cultura y la encarnación del núcleo de sus valores e ideales (Crumrine y Morinis 1991). De esta manera, las fiestas y peregrinaciones suelen ser consideradas como depositarias de la tradición, como un espacio privilegiado para mostrar las costumbres y, por lo tanto, como una expresión máxima de la cultura. Entonces, en la actualidad, con la globalización, la tradición también se vuelve cada vez más un “objeto de consumo”, no sólo para quienes la producen, sino también para todo el mundo interconectado a través de la industria del turismo. De esta manera, en un mundo en el que el tiempo y el espacio cada vez se separan más (Giddens 1944) y todos somos también cada vez más migrantes y miembros de comunidades “desterritorializadas”, las fiestas patronales y las peregrinaciones contribuyen a producir efectos de orden y de localismo en el aparente desorden de la globalización, al recrear viejas identidades para nuevos públicos (Parker, op. cit.).

Las fiestas patronales promueven fundamentalmente el desarrollo de identidades locales. Para los que participan en estas expresiones rituales, las fiestas patronales aparecen como expresión de un “núcleo duro” de la cultura propia, una suerte de depósito de tradición y sacralizad; un espacio y tiempo denso propicio para el reencuentro con aquellas expresiones culturales que son consideradas como genuinas de la identidad y religiosidad propia.

Llegados a este punto, se hace necesario adelantar mi primera hipótesis. La cual considera que esta creciente visibilidad de las expresiones culturales migrantes en la Lima metropolitana es que se encuentra fuertemente vinculado con la globalización. En el caso de los migrantes andinos, la vorágine desarrollada en esta parte del planeta se convierte en un estímulo muy importante para el desarrollo de nuevos procesos de invención de tradición y reencantamiento del mundo, vinculados a nuevas poéticas y políticas del tipo “vuelta a las raíces”, las mismas que buscan rescatar referentes culturales del espacio local originario. En ese sentido, las fiestas patronales y las peregrinaciones desarrolladas por grupos migrantes, se han convertido en lo que García Canclini denomina “estrategias para entrar y salir de la modernidad” (García Canclini 1992). Es decir, estrategias de agencia subalterna que permite a los sujetos rurales migrantes en las grandes ciudades vivir con un pie en el mundo tradicional y con otro en el moderno, para en esa tensión ir redefiniendo y constituyendo lo que varios autores definen como “modernidades alternativas” a la visión evolucionista del discurso hegemónico del proyecto de modernidad occidental.

En resumen, mi hipótesis es que esta creciente visibilidad de las expresiones rituales migrantes se relacionan estrechamente con la temática del desarrollo de modernidades alternativas y lucha por ciudadanía cultural. La idea es que con la globalización la (re)creación de fiestas patronales y peregrinaciones en contextos (trans)nacionales nuevos, redefinen las antiguas “funciones” de este tipo de rituales. Es decir, si antes formaban parte de un calendario mítico/simbólico que reproducía identidades y jerarquías propias de sociedades rurales locales, en la actualidad forman parte del repertorio de estrategias con las que nuevas comunidades migrantes desarrollan en el Perú y el extranjero lo que Manuel Castell llama “identidades de resistencia” e “identidades proyecto” (16) (Castells 1996), o lo que Sonia Álvarez y Arturo Escobar denominan como “políticas culturales” (17) (Álvarez, Dagnino y Escobar 1998). De esta manera, la celebración de estos rituales religiosos “arcaicos” en contextos nuevos y extraños, se pueden entender como estrategias de lucha por modernidades alternativas y expresión de la diferencia por parte de estas comunidades migrantes.

 



Notas

1. En este sentido, es necesario señalar -según Appadurai- que la “localidad” nunca es un elemento primitivo inerte, ni un elemento dado que existe antes que cualquier fenómeno externo. La localidad -material, social, simbólica-siempre ha tenido que ser producida, mantenida y alimentada deliberadamente (por lo tanto, aun las denominadas sociedades tradicionales a pequeña escala están participando en la “producción de localidad” contra contingencias de todo tipo). Por lo tanto, la localidad no es un hecho sino un proyecto. Un producto especialmente frágil en una época de crecientes flujos de interacción mediática, mercantil y migratoria.

2.. El apu es una divinidad prehispánica andina, conocida también como “espíritu del cerro”. El Ausangate es uno de los apus más importantes del sur andino. En la actualidad, la creencia en los apus es una práctica extendida entre la población rural.

3. El santuario del Señor de Qoyllur Ritti se ubica en una roca a los pies del nevado Sinankara, en el distrito de Ocongate, provincia de Quispicanchis, Cusco, a una altura que alcanza casi los 5.000 m.s.n.m. El mito fundante ubica la “hierofania” en la década de 1780, en plena revuelta de Tupac Amaru II.

4. Especie de árbol propio de la zona.

5. Sin embargo, al parecer el culto tendría raíces más antiguas. El cronista Guaman Poma de Ayala señalaba en su Nueva crónicaescrita en el siglo XVII que durante el periodo prehispánico el Ausangate fue uno de los principales apus de la región. Carlos Flores Lizama otorga más datos al señalar que la roca sobre la cual haría su aparición la imagen habría sido objeto de culto en el incanato, respondiendo su color ennegrecido a antiguos rituales de quema de sebo y grasa de animales. Existe la hipótesis generalizada de que la aparición de la imagen sobre la roca tendría alguna relación con la represión que siguió a la derrota de las huestes de Tupac Amaru II luego de la gran rebelión de 1780, la cual buscaba eliminar en la zona símbolos de identificación con el pasado prehispánico, ya que como se sabe, Ocongate y Paucartambo fueron zonas de extrema agitación durante el levantamiento de Tupac Amaru II.

6. Taytacha significa “padre” en quechua.

7. Los rituales de “pago” son ofrendas de hoja de coca y aguardiente que se otorgan a la pachamamay a los apus.

8. Algunos entrevistados señalan que “antes” era impensable ver a alguien que se atreviera a tomar licor en el santuario, pero que ahora era una práctica relativamente común entre muchos peregrinos para poder aplacar el frío.

9. Misti es un peruanismo derivado de la palabra “mestizo”. En los pueblos y comunidades andinas, la palabra misti se usaba para designar a los caciques que conformaban los poderes rurales locales

10. Cholo es otro peruanismo. Se refiere al indígena rural en proceso de urbanización. Tal habría sido la magnitud del proceso de “cholificación” en el Perú de las últimas cinco décadas, que muchos autores señalan que la cultura chola ha redefinido la anterior cartografía cultural peruana basada en (supuestas) oposiciones indio / mestizo, campo / ciudad o andino / occidental, para desarrollar una nueva basada en un proceso de “modernidad alternativa” construida “desde abajo” muy similar a lo que el antropólogo mexicano García Canclini señala como culturas híbridas.

11. Los chunchosserían representaciones que respondían al imaginario de los campesinos serranos sobre los pobladores de la selva, diferenciados en dos clases: a) los Wayri chunchos, representados por personas provenientes de comunidades campesinas de Paucartambo y Ocongate, y b) los Kapac chunchos, representados por personas provenientes del pueblo mestizo de Paucartambo, donde a ambos tipos de comparsas se les diferenciaba por la riqueza de su vestimeta (plumas de papagayo, faldas bordadas y camisas en el caso de los Kapac; plumas de Suri, pantalones y camisas, en el caso de los Wayra); los detalles de su ritmo y música, así como la complejidad de sus pasos coreográficos. Según Poole, estas dos caras de la presencia de chunchos en el Qoyllur Ritti tradicional representaba la “complementariedad” de aquellas divisiones clásicas en la sociedad andina: es decir, su aspecto pueblerino “misti”, asociado tradicionalmente a los pueblos, quebradas, comercio, y los Kapac chuncho; y su lado campesino o “runa”, asociado principalmente a las comunidades, las punas y los Wayri chunchos pobres (Poole, op. cit.).

12. Es necesario recordar que la bandera peruana fue utilizada como uno de los principales emblemas que encabezaba los movimientos de lucha por la ciudadanía “desde abajo” de los campesinos en sus movimientos de toma de tierras de los cincuentas y sesentas, así como en las invasiones de tierras de los migrantes en las afueras de Lima en los setentas y ochentas.

13. El término “naciones” se refiere a lo que en Perú se denomina “provincias”. Es decir, una instancia de subdivisión administrativa y política del territorio peruano. Sin embargo, al parecer, en la zona del Cusco la conformación de “provincias” ha estado muy vinculada con la existencia de grupos étnicos existentes antes de la conquista española. Es el caso de la provincia de Canas o la de Canchis, cuyos nombres corresponden al de dos grandes grupos étnicos prehispánicos.

14. El texto es una transcripción literal del video filmado por Mario Ortiz durante la fiesta realizada por la delegación cusqueña en su casa durante esa noche.

15. Trascripción literal del video tomado por Mario Ortiz.

16. La “identidad de resistencia” es generada por aquellos actores que se encuentran en posiciones/condiciones devaluadas o estigmatizadas por la lógica de la dominación, por lo que constituyen “trincheras de resistencia y supervivencia” basándose en principios diferentes u opuestos a los que impregnan las instituciones de la sociedad. Por su parte, la “identidad proyecto” es cuando los actores sociales, basándose en los materiales culturales de que disponen, construyen una nueva identidad que redefine su posición en la sociedad.

17. Sonia Álvarez, Evelina Dagnino y Arturo Escobar (op. cit.) señalan que cada sociedad estaría marcada por una “cultura política dominante”, la misma que definen como “la construcción social particular de cada sociedad de lo que cuenta como “político”, el campo de prácticas e instituciones, separado de la totalidad de la realidad social, que historicamente viene a ser considerado como propiamente político (…). Del mismo modo, señalan que la noción de “políticas culturales” tendría que ver con las consecuencias políticas de la actividad cultural desarrollada desde y por los actores sociales, donde “las políticas culturales de los movimientos sociales a menudo pretenden desafiar o dislocar las culturas políticas dominantes”, ya que se podría apreciar que “los significados son constitutivos de procesos que, implicita o explicitamente, buscan redefinir el poder social. Esto es, cuando los movimientos establecen concepciones alternativas de las mujeres, la naturaleza, la raza, la economía, la democracia o la ciudadanía que desestabiliza los significados de la cultura dominante, efectuan una política cultural” (op. cit.).

 


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Gazeta de Antropología