Gazeta de Antropología, 2012, 28 (2), artículo 12 · http://hdl.handle.net/10481/23743 Versión HTML  ·  Versión PDF
Recibido 5 octubre 2012    |    Aceptado 30 noviembre 2012    |    Publicado 2012-12
Pastoreo trashumante. Práctica ecológica y patrimonio cultural, un estudio de caso
Pastoralism. Ecological practice and cultural heritage, a case study




RESUMEN
Tras una breve introducción para definir y situar la trashumancia como forma de pastoreo en movimiento y el papel histórico que ha jugado en el territorio español, en base a tres experiencias de campo realizadas, centramos la atención en el caso de los hermanos Pérez que transitan con su ganado durante 10 días entre Pontones-Santiago de la Espada (Sierra de Segura) y Linares (Sierra Morena), para describir en primer lugar los elementos del sistema trashumante (pastores, ganado, lugares de agostada e invernada, vía pecuaria, acompañantes) y el recorrido realizado en una de las ocasiones (mayo-junio de 2012). Seguidamente reflexionamos sobre el sentido ecológico a partir de los servicios que ofrece, los valores sociales y culturales que implica como patrimonio inmaterial, y los obstáculos y apoyos que encuentra en su proyección hacia el futuro.

ABSTRACT
After a brief introduction to define and place migration as form of shepherding in movement and its historical role in the Spanish territory, we focus on three experiences of the Perez brothers, who drive cattle for 10 days between Pontones-Santiago de la Espada (Sierra Segura) and Linares (Sierra Morena), to describe first the elements of the migration system (shepherds, cattle, parched and overwintering areas, cattle route, companions) and the trajectory made on one of the occasions (May - June, 2012). Immediately afterwards we examine the ecological meaning of the services that it offers, social and cultural values that it implies as immaterial heritage, and the obstacles and supports that it finds in its prospects for the future.

PALABRAS CLAVE
pastoreo | trashumancia | Andalucía | ecología | patrimonio cultural
KEYWORDS
shepherding | migration | Andalusia | ecology | cultural heritage


1. Introducción

Uno de los principales rasgos que caracteriza a los seres humanos es la producción de sentidos. La evolución de la especie está marcada por la búsqueda de sentidos. El comportamiento que se repite y consolida en el tiempo siempre tiene un sentido utilitario que lo justifica, un determinado beneficio que puede afectar, eso sí, a más o menos personas. Sabemos, cómo no, que a veces lo que puede beneficiar a unos perjudica a otros, que los sentidos son cambiantes en el tiempo y en el espacio, que los valores junto con los usos y costumbres no permanecen inmutables, que la experiencia humana es inconmensurable.

Aunque cada generación tienda a pensar que le ha tocado vivir un momento crucial de cambio en la historia, lo cierto es que el cambio ha sido y es una constante en todos los tiempos y en todos los pueblos, pero con diferentes ritmos. Muchos tenemos la sensación que la idea más generalizada de “progreso” impone ritmos de vida cada vez más acelerados, al que cuesta trabajo seguir y que provoca en no pocas personas crisis de identidad al no saber a qué atenerse cuando se han perdido referentes culturales sin reemplazo, cuando lo tradicional entra en desuso y no se asimila adecuadamente lo que la modernidad propone o impone, cuando los comportamientos pierden sentido.

Pero no se trata aquí de adoptar una posición esencialista o epocalista, de situarse al lado de la tradición o de la modernidad, de dejarse llevar por la nostalgia del pasado o por las vanguardias del presente orientadas al futuro en aquello que hacemos, pensamos o sentimos; se trata de valorar las situaciones que nos envuelven con coherencia para ver, por ejemplo, en qué medida prácticas del pasado pueden seguir siendo útiles en el presente y proyectarse hacia el futuro con la debida adaptación a los nuevos momentos.

La trashumancia constituye uno de los dos grandes patrones de movimiento que produce el pastoreo (además del nomadismo). Movimiento anual de ida y vuelta en donde el ganado es conducido hacia las zonas altas buscando los pastos de primavera y verano (agostada), y hacia las zonas bajas en busca de los de otoño e invierno (invernada). Sistema ganadero extensivo, integrado en el medio natural, que conforma un espacio característico de vías pecuarias (cañadas, veredas, cordeles) los cuales discurren por paisajes de gran valor ecológico. Definida con palabras de Pedro, pastor trashumante: “La trashumancia consiste tanto cuando estamos allí abajo como cuando estamos aquí arriba en encontrar mayor calidad de pastos. Nos fuimos a pasar el invierno porque allí hay más calidad y menos frío, entonces los pastos son mejores, aquí nieva mucho; y ahora nos venimos aquí, a estas alturas donde el verano se pasa mucho más fresco”.

La lógica o sentido originario de tal práctica lleva a pensar que posee un contenido tanto económico como ecológico, en la medida que a través de ella se aprovechan los picos de productividad diferencial existentes en distintos lugares y momentos; y por otro lado supone una continuación de las migraciones de herbívoros salvajes previa a la domesticación de los ungulados domésticos de los que el ser humano adquirió conocimiento.

Sea como sea, se trata de una actividad extendida en mayor o menor grado por casi todo el planeta y empleada con distintos tipos de animales, de la que cabría poner numerosos ejemplos: los sami con el reno, los mongoles con el yak y los caballos, los nuer, dinkas, turkanas, masais o fulanis con el cebú, los bereberes y beduinos con el camello, los diaguitas con llamas y guanacos, o los españoles, rumanos o griegos con las ovejas y vacas, entre otros animales.

Hoy día, si bien en los países industrializados, como España, la producción ganadera derivada de la práctica trashumante y nómada es muy escasa, en algunos países en vías de desarrollo como Mongolia, Kirguistan o Mali ocupa un importante porcentaje del P.I.B. (IMPS/UICN 2008).

En la península ibérica, aunque los antecedentes de la trashumancia la sitúan algunos en el paleolítico (15.000 años atrás), otros en el neolítico (8.000 años atrás), se hablara de ella en la época prerromana y se normalizara con la dominación romana, el mayor auge, con diferencia, la obtiene en la época medieval (González Casarrubios 2004, Ruiz and Ruiz 1986, Ontillera 2010: 11-12).

Fue en 1273 cuando Alfonso X, El Sabio, fundó el “Honrado Consejo de la Mesta”, institución que reguló a partir de entonces las actividades trashumantes, defendió los derechos de los pastores y mantuvo las vías pecuarias (125.000 km. con 500.000 ha. de dominio público) durante cinco siglos (González Casarrubios 2004, Ontillera 2010: 12-13), hasta que en 1836 fuera sustituida por la Asociación General de Ganaderos (García Sanz 1978).

Realizada tradicionalmente a pie, a mediados del siglo XIX se introdujo el ferrocarril y más tarde el camión como forma de transporte del ganado trashumante, que desplazaría progresivamente el medio pedestre, mayoritario hasta 1950 (Ruíz 2001). La falta de uso, unida a la intrusión y usurpación de diferentes sectores (agrícola, constructor) sobre las vías pecuarias, ante la tolerancia de las autoridades, hizo que muchas de ellas desaparecieran o quedaran reducidas al mínimo.

En la actualidad, la legislación vigente (Ley 3/1995 de 23 de marzo de Vías Pecuarias) determina que son bienes de dominio público (1) y competencia de las Comunidades Autónomas, las cuales se encargan de su gestión y administración, así como de garantizar de manera preferente el tránsito de ganado junto con los demás usos compatibles, relacionados con el turismo activo (A.A.D.T. 2011: 5). Ante este marco normativo, aunque la administración pública se muestre preocupada por recuperar y mantener buena parte de la red de vías pecuarias, la actividad trashumante a pie o a caballo, al modo tradicional, con motivo de las dificultades económicas y administrativas, tan solo se lleva a cabo de manera sistemática en algunos pocos casos, como ocurre en la Cañada Real Conquense (2), por ejemplo; siendo más común la conocida como “trasterminancia” o trashumancia de corto recorrido (menos de 100 km.) habitualmente, empleada para mover el ganado de la montaña al valle -o viceversa- dentro del ámbito local.

En cualquier caso, la práctica trashumante y trasterminante, con las modificaciones que impone el paso del tiempo, aún se mantiene viva al modo tradicional. Dentro del territorio andaluz encontramos este tipo de prácticas especialmente entre Sierra Morena Oriental y Sierra de Cazorla y Segura, en las estribaciones de Sierra Nevada, y en el entorno de la Serranía de Ronda. De entre todos ellos un caso muy significativo es el que discurre entre Pontones-Santiago de la Espada (Sierra de Segura) y Cañada Hincosa, en las proximidades de Linares (Sierra Morena), trashumancia que se desarrolla durante 10 días y sobre la que vamos a reflexionar a través de la experiencia acumulada en tres de sus recorridos (noviembre de 2004, mayo de 2010 y mayo de 2011) acompañando a la ganadería de los hermanos Pérez. En las dos últimas experiencias de campo (mayo de 2010 y mayo de 2011), durante cinco días cada una de ellas, realizamos el recorrido junto a los pastores y su ganado, los cuales iban acompañados a su vez de un pequeño grupo de personas interesadas por el turismo rural y de estudiantes universitarios participantes del curso “La trashumancia: conocimiento práctico de un patrimonio cultural”, del que éramos organizadores.

En tal sentido, los objetivos perseguidos en este trabajo, que aparecen visibles en la estructura del mismo, son los siguientes:

1. Ofrecer una imagen clara y completa sobre el contexto etnográfico en cuestión, es decir, el recorrido trashumante con todas sus implicaciones: características de la vía pecuaria, del ganado, de los pastores y los acompañantes.

2. Analizar el contenido ecológico de la ganadería trashumante en base al comportamiento y discurso de quienes la protagonizan.

3. Valorar el contenido socio-cultural (patrimonial) que la práctica trashumante entraña, considerando las actuaciones y estado de opinión de agentes políticos, personas y asociaciones de apoyo y de los propios pastores.

4. Reflexionar sobre el futuro incierto del pastoreo trashumante y su posible readaptación al sistema económico y sociopolítico actual.

 

2. Contexto etnográfico

Al objeto de ofrecer una idea clara sobre el pastoreo trashumante en un caso concreto que nos permita aproximar a la trama de actuaciones y relaciones que le dan vida, vamos a dividir este capítulo en dos para, de manera sintética, referirnos en primer lugar a los diferentes elementos que caracterizan la actividad trashumante de los hermanos Pérez; y a continuación describir a grandes trazos, con la inclusión de algunas anécdotas, el recorrido realizado en mayo-junio de 2012.

2.1. Caracterización del sistema trashumante de los hermanos Pérez

2.1.1. Equipo humano, animales de apoyo y medios de transporte

Los hermanos Pérez, Pedro y Tomás, propietarios de la ganadería, participan activamente en el trayecto. Pedro dirige el recorrido del ganado junto a dos pastores más (Gabriel y Curro) que lo asisten, distribuyéndose en cabeza, cola y flancos, según el tramo. Habitualmente montan a caballo para facilitar la rapidez de movimientos, aunque de igual modo van a pie, según convenga, especialmente Pedro, que se ayuda de los dos perros de careo (Moro y Fermín) en la conducción del ganado. Eventualmente y de manera espontánea se incorporan a esta actividad amigos de la familia para ayudar durante uno o dos días y así hacer la tarea más llevadera.

Tomás por su parte organiza la intendencia junto con dos personas más que de manera desinteresada se prestan a colaborar por turnos: cuatro o cinco días están unos y luego vienen otros para que los primeros regresen a sus casas. Las tareas de intendencia implican la compra de alimentos y bebidas, preparación de comidas, transporte de equipo individual y colectivo de campamento (bolsas o mochilas personales, equipo de cocina, colchones, toldos, etc.), preparación del lugar de acampada, recogida de animales lesionados o enfermos. Para todo ello disponen de tres vehículos todo terreno con sus respectivos remolques.

En definitiva, a parte de los hermanos Pérez, dos o tres personas realizan todo el recorrido desempeñando algún importante cometido y diez o doce más participan durante uno, dos o más días, de acuerdo al tiempo que tengan disponible, colaborando en aquello que les encarguen. En ningún caso se paga dinero por la ayuda recibida, se trata de una colaboración solidaria y altruista, que se ve correspondida con la amistad y los favores recíprocos.

2.1.2. El ganado

El origen de la ganadería de la familia Pérez se remonta a un tío abuelo de Pedro y Tomás que le enseñó el oficio a su padre durante la dictadura franquista y tras su muerte la herencia ganadera pasó a sus hijos. La actividad pastoril ha continuado en la familia y tras un pasado de cinco años en que Tomás se hizo cargo en solitario del rebaño al haberse marchado Pedro de manera circunstancial, a su vuelta el número de animales fue en aumento hasta alcanzar la cifra de hoy.

Actualmente la ganadería de esta familia está compuesta en términos redondos por: 1000 ovejas segureñas, 200 cabras negra serrana y blanca andaluza, 40 vacas berrendas y 10 caballos y mulos.

Durante el recorrido habitualmente las ovejas van delante, las cabras a los flancos y las vacas y caballos detrás, aunque el orden no es perfecto y con frecuencia predomina la mezcla entre unas y otras. En cualquier caso hay que evitar que las ovejas y cabras, corderos y chivas pequeñas especialmente, caminen junto a las vacas por el peligro a ser pisadas y sufrir una seria lesión.

2.1.3. Lugares de agostada e invernada

Los hermanos Pérez nacieron en Pontones y allí tienen su núcleo residencial compartido con Santiago de la Espada. Durante el periodo de agostada, entre junio y noviembre, el ganado se mantiene en la zona de Cuartos de Segura (lugar próximo a Pontones) donde pagan los pastos comunitarios a través de la Asociación de Ganaderos.

El periodo de invernada, de diciembre a mayo, ambos hermanos cambian su lugar de residencia a la finca de Cañada Hincosa (próxima a Linares) donde tienen alquiladas hectáreas para que paste el ganado durante ese tiempo.

En función del estado de los pastos, más o menos abundantes y nutritivos, en razón de cómo se haya dado el periodo de lluvias, el ganado necesitará que se le administre más o menos pienso durante la agostada o la invernada.

La familia de los hermanos: madre de ambos y mujer y dos hijos de uno de ellos, permanece entre Pontones y Santiago de la Espada durante todo el año, núcleo residencial del que solo Pedro y Tomás se ausentan con el ganado durante seis meses al año para regresar periódicamente. Pedro nos aclara en tal sentido:

La familia, mi mujer es maestra, está trabajando aquí en Santiago, mis críos están aquí en el colegio, y como es normal, ni mi mujer va a dejar el trabajo ni mis críos van a dejar el colegio. Entonces se quedan aquí, nos vemos los fines de semana, yo subo de vez en cuando también, y los fines de semana, los puentes pues ellos se van allí. Yo allí estoy viviendo en un cortijo y aquí tenemos nuestra casa. Ahora, durante los seis meses que estamos aquí, me voy por las mañanas al lugar del ganado y por las noches me vengo a la casa. Y abajo vivimos allí con el ganado y nos vemos los fines de semana”.

Baldo, mujer de Pedro, manifiesta por su parte:

sufrimos la trashumancia desde la casa, sobre todo los niños que echan mucho de menos a su padre, que claro, se pierde muchas etapas de su vida. Solamente nos vemos los fines de semana, que soy yo que me traslado a Sierra Morena, donde él está durante el invierno, muchas veces con la dificultad de la nieve, y son seis meses que son mucho tiempo… Pero bueno, así le gusta a Pedro, la trashumancia le encanta y así lo llevamos y eso, somos sufridores en casa”.

2.1.4. Recorrido trashumante

El recorrido tanto de ida como de vuelta (unos 200 km. en cada caso) entre Cuartos de Segura (Sierra de Segura), a unos 1.700 m.s.n.m. y Cañada Hincosa (Sierra Morena), a unos 550 m.s.n.m., suma un total de 10 días, aunque las características entre la subida y la bajada son marcadamente distintas por la climatología existente en cada época. El calor predominante en mayo se convierte en frío, con muchas probabilidades de lluvia y nevada en noviembre. De las 15 o 16 horas de luz solar se pasa a 8 o 9 horas, lo cual modifica el ritmo y las paradas según sea una época u otra. Las polvaredas se convierten en barrizales. El vestuario ha de acomodarse a la meteorología, y el fuego de leña utilizado para cocinar, alumbrar y calentar los cuerpos que al final del otoño está permitido, a principios del verano está prohibido. Acerca de las diferencias en el traslado de los animales nos indica Pedro:

“Hay bastante diferencia porque ahora en otoño nos vamos a buscar los pastos más cálidos y la diferencia de traslado es que vamos andando por todo el día y ahora en la subida vamos andando, madrugamos mucho, trasnochamos también bastante y en medio del día descansamos, por el invierno es totalmente al contrario desde que amanece hasta que anochece vamos andando. El camino es el mismo pero es totalmente diferente”.

En función de las circunstancias meteorológicas y los imponderables que puedan surgir en la vereda: extravío de algún animal, etc., los lugares de acampada y los trayectos recorridos pueden variar según lo previsto, no obstante, siempre se lleva un plan a seguir con puntos de referencia para los descansos y las pernoctas.

En tal sentido, el itinerario seguido por etapas en la trashumancia llevada a cabo entre el 24 de mayo y el 2 de junio de 2012 fue el siguiente:

- Jueves, 24 de mayo: Cañada Hincosa – Cerro Pelado.
- Viernes, 25 de mayo: Cerro Pelado – Pantano de la Fernandina.
- Sábado, 26 de mayo: Pantano de la Fernandina – Encinares de Vílchez.
- Domingo, 27 de mayo: Encinares de Vílchez – Puerto Lacar.
- Lunes, 28 de mayo: Puerto Lacar – El Retamar.
- Martes, 29 de mayo: El Retamar – Cornicabral.
- Miércoles, 30 de mayo: Cornicabral – La Lancha.
- Jueves, 31 de mayo: La Lancha – Hoya Morena.
- Viernes, 1 de junio: Hoya Morena – Pontones.
- Sábado, 2 de junio: Pontones – Cuartos de Segura.

La vía pecuaria seguida en todo ese trayecto discurre por paisajes bien diferenciados entre las dehesas de olivares de Sierra Morena y los pinares boscosos de Sierra de Segura. Vía pecuaria con desigual estado de conservación, generalmente deficitario, en la que no se respeta el ancho de la cañada (90 varas = 75 mt.), del cordel (45 varas = 37 mt.) o de la vereda (25 varas = 20 mt.); las cercas de las fincas generan embudos en muchos pasos, los cruces con carreteras están insuficientemente señalizados, y carece de abrevaderos y lugares de estancia para el ganado, así como de refugios y espacios dignos para el aseo y descanso de los pastores. Como protesta Pedro:

“Las vías pecuarias, la verdad, como podéis haber visto en algunas ocasiones son una pena, los abrevaderos están secos, no hay refugios, no hay corrales para encerrar las ovejas y que podamos descansar, no hay nada. La administración nos están prometiendo pero yo no sé cuándo va a llegar, […] la verdad es que llevamos bastantes años ya y no lo vemos, ahora están diciendo que van a limpiar, llevan un año diciendo que van a limpiar y todavía no han empezado, los sitios más malos y todo eso, esperemos que lo hagan pronto. Necesidades en las vías pecuarias tenemos muchas, no hay refugios, no hay abrevaderos, no hay corrales para encerrar el ganado y que podamos descansar por las noches, no hay nada, entonces es eso lo que estamos reivindicando. Y los animales cuando lleguemos a un abrevadero que no lo encontremos seco como nos lo estamos encontrando, que tengan su agua, que se tiran día y medio y hasta dos días los animales sin beber agua. En invierno no es necesario porque llueve y el tiempo es más fresco, pero ahora en verano los animales les pega una fiebre tremenda y eso lo acusan mucho a la hora de estar relajado y todo eso, le acusa mucho en su sistema, salen cojos, les da fiebre, porque vienen andando, son casi 200 km. Los que hacemos, entonces eso es duro. […] Se pierden algunos animales porque no hay corrales, no hay refugios, no hay nada, y entonces tienes que estar despierto las 24 h. del día, como aquél que dice, y hay momentos que ya no puedes y te cansas mucho, no duermes y se te queda un animal en cualquier sitio”.

2.1.5. Acompañantes

Desde 2006, la trashumancia realizada por los hermanos Pérez admite un número limitado de acompañantes, interesados por el turismo rural y este tipo de actividades que, previo pago de la tarifa económica establecida para hacer la vereda completa o la mitad de la misma, pueden realizar el recorrido junto a los pastores y al ganado, comiendo y pernoctando donde ellos. La difusión de dicha actividad la realiza vía internet la Asociación Andaluza en Defensa de la Trashumancia.

Por otro lado, desde 2010 la Universidad de Granada promueve el curso titulado: “La trashumancia: conocimiento práctico de un patrimonio cultural”, con la colaboración de la Delegación en Granada de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, curso convalidable por créditos de libre configuración que cuenta con una parte introductoria de dos días en aula y cinco días ininterrumpidos de práctica trashumante en donde el aula se traslada a la vereda para experimentar el pastoreo trashumante en primera persona y aprender de los pastores (como profesores del curso) y del entorno.

En ambos casos se trata de grupos reducidos de modo que entre los dos tipos de acompañantes no han sobrepasado en ningún caso las 15 personas. Quienes se comprometen a realizar esta actividad (ya sea como cursillista o como turista) son conscientes de que han de acomodarse a la estructura y ritmo de la actividad trashumante y salvo excepciones, por las noticias que nos llegan de los pastores, los acompañantes no causan problemas.

La decisión de admitir acompañantes por parte de ambos hermanos obedece a dos motivos básicos: 1. Obtener un complemento económico que ayude a cubrir gastos. 2. Visibilizar y difundir el conocimiento del pastoreo trashumante como un bien social y cultural.

La iniciativa de incorporar la dimensión turística a la práctica trashumante o, dicho de otro modo, la aparición de la trashumancia como un nuevo escenario turístico, resulta especialmente interesante por los dos motivos ya mencionados. Como manifestación del patrimonio cultural, la actividad trashumante se pone así al alcance de las personas que sientan curiosidad, atracción, y deseen conocerla de cerca, participando en ella de manera activa. Por otro lado la pérdida de valor económico de la ganadería trashumante es implementada con ingenio por los pastores con aquello que puede compensar su falta de rentabilidad dentro del mundo global en donde se encuentran, incorporándola en parte al sector servicios, por el encaje que tiene como oferta ecoturística o de turismo activo y cultural, que tanto auge ha cobrado en los últimos tiempos. De uno u otro modo, tanto desde la perspectiva de los anfitriones (pastores) como de los invitados (turistas), la actividad turística adaptada a la practica trashumante (no al contrario) se presenta en estos momentos como un recurso no despreciable que contribuye, al menos en el caso que nos ocupa, al sostenimiento de esta práctica ganadera.

2.2. Descripción del recorrido en mayo-junio de 2012

Como ya ha sido comentado, la base de datos de este trabajo se apoya en tres experiencias de práctica trashumante, la de noviembre de 2004 y las de mayo de 2011 y 2012. Aunque el recorrido sea siempre el mismo, invirtiéndose solo el sentido de la marcha, según se trate de noviembre o mayo, la experiencia es distinta, como reconocen los propios pastores. En palabras de Pedro: “[…] son dos trashumancias diferentes. En verano salimos temprano y paramos al mediodía, por el mucho calor, y trasnochamos mucho. En invierno vamos todo el día, de luz a luz, y descansamos por las noches. […] En invierno se prende la lumbre, cosa que en verano no podemos hacer”. No obstante, al objeto de clarificar la dinámica diaria de esta actividad en su discurrir por la vereda, por razones de espacio, vamos a centrar la atención en una sola de esas, la de mayo-junio de 2012, para observar la secuencia de actividades desarrolladas día tras día.

En la trashumancia realizada por los hermanos Pérez entre el 24 de mayo y el 2 de junio de 2012, nos incorporamos a ella cuando ya habían cubierto la mitad del recorrido, concretamente fue a media tarde del miércoles, 30 de mayo, en el lugar conocido como “El Cornicabral”; hasta ahí y desde la salida de Cañada Hincosa, habían transcurrido cinco días por la zona oriental de Sierra Morena atravesando dehesas de olivares por terrenos generalmente llanos situados en torno a los 550 m.s.n.m.

A partir del Cornicabral, en las proximidades del Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas, el espacio protegido más extenso de España, la vía pecuaria se hace más empinada. Del Cornicabral salimos sobre las 18:00 h. y tras caminar durante cinco horas y media por veredas de fuerte desnivel, en mal estado de conservación y generalmente muy estrechas, a veces con no más de 5 mt. de ancho, invadidas por las vallas de los agricultores y por el matorral debido a la falta de uso, llegamos a un anchurón que hay entre dos cercas por debajo de los Portillos de Nato, lugar previsto para acampar. Los casi 1.300 animales se acomodaron en una vaguada junto a la carretera, y los pastores, junto al grupo de acompañantes (9 en total entre alumnado universitario y turistas) lo hicimos en el asfalto, justo en una curva de la carretera local que prácticamente no tenía tránsito de vehículos a partir de esa hora (las 23:00 h.). Cuando llegamos con el ganado el grupo de intendencia con el que fuimos juntos al principio del camino y fue recogiendo en los remolques a las ovejas lesionadas, ya había descargado los tres vehículos todoterrenos y montado la cocina y las mesas y sillas para comer. La cena fue fría en base a embutidos, queso y latas en conserva (3), y tras una hora aproximadamente de tertulia marcada por el buen humor, entre comentarios y bromas de unos y otros, nos acostamos sobre la 1 de la madrugada en los respectivos sacos de dormir o mantas, sobre esterillas unos y colchones otros, encima del asfalto que era el espacio más llano.

Como contaban los pastores, en verano es preciso llegar con el ganado al lugar de pernocta tras la caída de la noche, para que se echen sobre el terreno y no se inquieten con la luz, no obstante, la luna se encontraba en cuarto creciente, alumbraba mucho, y dado que el ganado no estaba encerrado en corral alguno, los pastores se mantuvieron alerta por la noche para evitar posibles fugas.

Al clarear el día, antes incluso de la salida del sol, sobre las 6 de la mañana, como todos los días, toca levantarse, recoger el equipo individual (saco, manta, esterilla), desayunar café, leche y bollería y salir de inmediato con el ganado para aprovechar las horas más frescas de la mañana. El equipo de intendencia se encargaría como siempre de recoger el campamento para luego alcanzar al rebaño e incorporarse detrás con los todoterrenos.

Los olivares que habían acompañado a la vereda hasta ese lugar son reemplazados por el encinar y el pinar que dominan a partir de aquí el entorno. Llegados a un punto bajo un pico rocoso que visualiza el valle de Beas de Segura, los pastores dividieron el rebaño en dos para que por la parte escarpada fueran las ovejas y cabras, y por el camino-sendero boscoso y estrecho (camino original de la vía pecuaria) fueran las vacas y caballos. La división, como nos contaban, era necesaria para evitar el retraso que provocaría hacer pasar a tantas ovejas por el estrecho sendero que pasaron las vacas. Éstas últimas junto con los caballos tuvieron la suerte de beber en el abrevadero existente junto a un cortijo, circunstancia que no se dio en la ruta que seguían las ovejas. Pasadas tres horas de recorrido con el ganado separado se volvieron a unir sobre las 13:30 en La Lancha, un prado dentro de la meseta a la que habíamos llegado, y lugar que serviría asimismo para almorzar y descansar.

Mientras el ganado pastaba y descansaba, el equipo de intendencia hizo la comida, cocido en esta ocasión; pastores y acompañantes conversamos largo rato al tiempo que tomamos algunos aperitivos, y tras el almuerzo vino la siesta bajo la sombra del frondoso pinar.

Cuando pasaron las horas más calurosas, sobre las 17:00 h., volvimos a partir: ovejas y cabras delante, vacas y caballos detrás, pastores dirigiéndolos, acompañantes a la zaga, aunque también pendientes algunos de que ningún animal quede rezagado o se despiste por los laterales, y por último los todoterrenos con el equipo de intendencia y apoyo recogiendo a los animales accidentados, lesionados o enfermos.

La vereda discurre por bellos parajes entre enormes pinos negros centenarios y amplias vistas panorámicas del Parque Nacional. De vez en cuando se pueden ver viejos mojones de piedra que indican el camino de la vía pecuaria, así como estacas de madera con los colores característicos de pequeño o gran recorrido para la práctica del senderismo.

La luna seguía creciendo, la luminosidad se hacía cada vez más intensa y la etapa se alargó hasta las 23:00 h., momento en el que llegamos a la cuesta de Cañada Morales, lugar de acampada que, por su falta de cercas, hace posible el movimiento nocturno del ganado y el riesgo de que algunos se levanten y extravíen por la noche, teniendo en cuenta que las ovejas y cabras llevaban dos días sin beber. Por todo ello, tras la cena los pastores y buena parte de los acompañantes pernoctamos en lugares separados rodeando al ganado en sitios estratégicos para estar pendientes y disuadir sus posibles movimientos. En palabras de Pedro:

“Así vamos a estar con la poca luna que hay, que ya es media luna, vamos a estar casi toda la noche en velas. Porque a las ovejas y eso les pegas cuatro voces y… las dejas ahí arriba, donde hay una anchura, y se quedan ahí. Pero las vacas van a querer irse… como desde ayer no bebieron agua, van a querer irse para abajo a lo del agua. Así que… quién quiera apuntarse [a los turnos de vigilancia]“.

La noche pasó muy rápida pero los animales permanecieron tranquilos en general, y, como siempre, sobre las 06:30 h., tras un ligero desayuno partimos de nuevo con el ganado, esta vez bajando una pronunciada pendiente entre pinos hasta Cañada Morales, donde se atraviesa una carretera y se llega a la cola del pantano del Tranco de Beas, punto elegido esta vez para almorzar y sestear. Lugar muy agradable y esperado por todos. El ganado se abalanzó sobre el agua que hacía dos días no bebía y ahora podían hacer a voluntad, y pastores y acompañantes aprovechamos para tomar un baño, aunque no todos. La mujer y el hijo de Pedro, así como otras familias amigas de la zona se acercaron para compartir con todos la comida elaborada que habían llevado para la ocasión: salmorejo, manos de cerdo, tortillas, etc. A los recién llegados los informaron sobre cómo estaba yendo la trashumancia y los pastores recibieron a su vez las últimas novedades, aunque con los teléfonos móviles se mantienen al corriente de todo lo importante. Conversaciones distendidas y ganas de llegar al final que se sentía cerca.

Sobre las 17:00 h. volvimos a salir, incorporándose aquí dos nuevos jinetes vecinos de Hornos que nos acompañarían hasta el día siguiente, al tiempo que se despidieron dos acompañantes que debían regresar a sus casas. Después de haber bajado hasta el agua del pantano del Tranco tocó subir hasta Hoya Morena por inclinadas pendientes de tierra arcillosa que en tiempo de lluvia se convierten en auténticos barrizales. La noche se echó encima y, por la avanzada hora y escaso tráfico de vehículos, se hizo el último kilómetro por carretera tomando las debidas medidas de seguridad y señalización nocturna del ganado. Sobre las 24:00 h. llegamos a los Goldines, un cortijo abandonado donde haríamos noche después de una ligera cena fría y una corta velada debido a la situación poco apacible motivada por el viento que soplaba.

La mañana del viernes, 1 de junio, nos levantamos a las 08:00 h. y sobre las 09:00 nos pusimos en marcha entre las encinas de la vieja carretera de Pontones, a través del sendero hoy utilizado por los pastores que hasta comienzo del siglo pasado era la única vía para llegar al pueblo. Almorzamos y sesteamos en el empalme de la Ballestera de 14:00 h. a 17:00 h., y al final de la tarde llegamos a Pontones, donde algunas vecinas y vecinos del lugar saludaron a sus paisanos pastores que recién llegaban después de 6 meses de ausencia, alegrándose de volver a ver el ganado por allí e interesándose por cómo habían hecho el viaje. Sin embargo, aunque los saludos a Pedro y a Tomás, nacidos en Pontones, donde aún reside su madre, fueron abundantes por parte de los lugareños, las relaciones con los paisanos, como ellos mismos cuentan, no siempre son cordiales. Pedro, molesto por algunas actitudes nos cuenta:

“Yo tengo más problemas en mi tierra que de aquí para abajo [de Beas a Linares]. Dicen que nadie es profeta en su tierra, y este refrán sí que es verdadero. Que lleves una semana andando, y que llegues a tu pueblo y que te encuentres… un coche de los municipales travesado en la calle, y los sepronas [SEPRONA, Servicio protección de la naturaleza] y la guardia civil, y el alcalde que llegó en ese momento. ¡Que te lo encuentres al llegar a tu pueblo! Debería de ser lo contrario. Y que decían que no pasaba. Y mi mujer, sabes, en hospital. Y le dije a los civiles ‘mira, quitaros del medio y no molestad más’. Digo: ‘Lo primero que tienen que venir aquí es con el libro de vías pecuarias, y si no tengo razón es que me dicen dónde tengo que pasar, y yo paso. Pero la vía pecuaria toda la vida de Dios ha ido por el pueblo y se ha desviado, porque a la gente le ha interesado, pero la vía pecuaria sigue pasando por el pueblo. Y yo tengo mi nave en la punta arriba del pueblo y voy a pasar por el pueblo. […]‘. Y al final pasé, y no pasa nada: sigo pasando y nadie me molesta porque no pudieron hacer nada: la vía pecuaria pasa por ahí. ¡Hay un descansadero en el medio del pueblo!”.

Los lazos sociales más estrechos y profundos no siempre simplifican las relaciones, y para Pedro es un poco paradójico que tenga que tener más problemas con su gente, en su mayoría pastores, que con los de Linares que, al ser más campesinos que ganaderos, tradicionalmente tienen más diferencias y motivos para que surjan roces con los pastores, especialmente si son trashumantes.

En las proximidades de Pontones, junto a la nave donde a la mañana siguiente se haría el recuento de cabezas de ganado, hicimos noche entre las risas de unos y las conversaciones más serias de otros. Los momentos de descanso eran aprovechados generalmente para hacer puestas en común con el alumnado universitario y quienes quisieran unirse, sobre lo acontecido durante el día y los pormenores de la actividad trashumante.

Ya por la mañana, los acompañantes nos levantamos sin prisas mientras los pastores fueron a buscar al ganado para pasarlo por la nave donde un representante de la Asociación de Ganaderos de Pontones hizo el recuento de las ovejas y cabras adultas, así como de las vacas, marcadas todas ellas con el sello de la ganadería (las que no llevan marca no cuentan ya que van a ser vendidas para carne), todo ello bajo la mirada de Pedro y Tomás. En razón al número de cabezas se deducirá la cuota que han de pagar por dejar pastar el ganado en el área reservada para cada familia hasta el mes de noviembre que regresen a las zonas bajas.

El último tramo de camino atraviesa los grandes prados que separan Pontones de Santiago de la Espada, discurriendo sobre los 1.700 m.s.n.m. De vez en cuando se encuentran abrevaderos de aluminio que sustituyen a los viejos abrevaderos tallados en troncos de pino ya marchitos por el paso del tiempo, testimoniando la continuidad de la tradición ganadera de la zona. Por fin al atardecer llegamos a Cuartos de Segura, final del trayecto donde los hermanos Pérez disponen de una nave y lugar en torno al cual pastará el ganado en los próximos seis meses. Alegres por la llegada, Tomás y sus colaboradores prepararon un cordero y un cabrito frito que todos comimos entusiasmados para celebrar que la trashumancia una vez más llegó a termino sin apenas percances que destacar.

Un recital de chistes seguido de cante flamenco interpretado de manera espontánea por parte de algunos, entre copa y copa, animó la reunión hasta altas horas de la madrugada en que cada cual se fue retirando a dormir.

El domingo, día 3 de junio no había necesidad de madrugar y tras un último desayuno, todos regresamos a los respectivos lugares de origen.

 

3. Práctica ecológica

Uno de los conceptos de uso cotidiano sujeto a diversidad de interpretaciones es el de “desarrollo sostenible”. Desde finales de los años 80 del siglo XX, el progreso, en términos absolutos, comenzó a definirse no en clave de crecimiento desmedido como había venido siendo habitual a partir de la Revolución Industrial, sino en clave de sostenibilidad. La toma de conciencia sobre los límites ecológicos del planeta obligó a los políticos a hablar de crecimiento y desarrollo pero de manera sostenida, de no sobrepasar límites para evitar que las actuaciones abusivas pasen más tarde factura.

Lo sostenible, no obstante, implica al ser humano y a la naturaleza, alude a las condiciones económicas, sociales y ambientales que se han de dar para procurar el equilibrio en las actuaciones, con respuestas flexibles que permitan adaptarse a las nuevas circunstancias.

En tal sentido, cada caso exige un análisis particular de fortalezas y debilidades, de ventajas e inconvenientes para potenciar los beneficios que trae consigo su sostenibilidad. De la ganadería extensiva que supone la trashumancia se han destacado en los últimos años los numerosos beneficios económicos, ecológicos y sociales que encierra, y cada vez son más las personas y colectivos que se interesan, organizan y colaboran en la defensa de esta actividad tradicional, cuya lógica o rentabilidad, va más allá del valor meramente mercantil o monetario que posee la ganadería intensiva.

Entre las razones apuntadas en la literatura (Antón 2000, A.A.D.T. 2011: 10-11, Oteros et al. 2012: 45) y en distintos foros de discusión acerca de los beneficios que aporta la ganadería trashumante, las más reseñadas son los servicios que ofrece al mantenimiento y desarrollo de los ecosistemas. Servicios de abastecimiento por lo que supone, por ejemplo, poner en el mercado carne ecológica; y de regulación como importante factor de prevención de incendios por la creación de cortafuegos naturales y limpieza del forraje en el suelo; por la prevención de las razas autóctonas, más rústicas y adaptadas; la conservación y mantenimiento de los ecosistemas con su fauna y flora autóctona; la mejora de la fertilidad de los suelos; la conectividad ecológica por la dispersión y transporte de semillas de numerosas especies vegetales, muchas de ellas endémicas y en peligro de extinción; el mantenimiento de las vías pecuarias para uso ganadero y otros usos alternativos relacionados con el turismo rural; etc. Pero más allá de todo esto ¿qué dicen y qué hacen los pastores trashumantes en lo que respecta a las actitudes y comportamientos que podemos entender como ecológicos? ¿Cómo entienden y sienten los pastores su relación con la naturaleza y con su rebaño?

En efecto, los pastores son conscientes de los muchos beneficios ecológicos de su actividad y así lo manifiestan con sus prácticas y sus testimonios:

“Cuando decimos que los ganaderos estamos haciendo en el medio ambiente un trabajo que no lo está haciendo nadie hay gente que se da risa pero esto no tiene risa ninguna, no tiene risa ninguna porque está más que demostrado, aquí en esta sierra de Cazorla, Segura y Las Villas que donde hay ganado no se ha pegado nunca fuego y donde no hay ganado por desgracia están quemadas, entonces ahí está el ejemplo. Voy a poner otro, la Sierra Las Villas, 6 o 7.000 hectáreas o 9, no sé las que fueron, se quemaron todas, 50 o 60 años sin animales, […]. Los animales están haciendo una labor en el campo que no la está haciendo nadie, nadie […]. Las mismas administraciones han hecho vallados para proteger unas plantas en peligro de extinción, bueno pues han visto que han tenido que dejar el ganado que se meta porque se estaban perdiendo, que el ganado es el que los mantiene porque les cortaba ramas y esa mata tomaba fuerza para sobrevivir, si la dejaba a su aire sin que se la comiera nadie esa mata terminaba muriendo. Los animales, esto se lo dices a la gente y no se lo creen pero son transportadores de semillas tanto en su estómago como en la misma lana, aquí [en Pontones] hemos llegado a ver esparragueras que se crían en Sierra Morena y las hemos llegado a ver aquí; […] entonces el ganado tanto con sus patas remueve la tierra al andar está envolviendo una semilla, tanto con sus excrementos como con su lana está transportando la semilla y está a la vez sembrando, yo creo que son imprescindibles en el medio natural” (Pedro, 03/06/2012).

Sobre los beneficios contraincendios que supone tal actividad, es fácil darse cuenta a poco que se acompañe el paso del ganado por el bosque, como aprecia unos de los estudiantes universitarios acompañante en mayo de 2011:

“Durante la tarde conocimos de primera mano la importancia del ganado como medio para evitar incendios, al ver los desastres que el fuego había provocado en determinadas zonas de la Sierra. Con la desaparición del exceso de matorral y vegetación se crea un cortafuegos natural que impide el prolongamiento de un incendio más allá de los caminos por donde pasa el ganado, además de la atención directa de los pastores hacia las zonas de riesgo incendiario” (Juan Pablo, 30/05/2011).

Asimismo son conscientes de la importancia de la ganadería ecológica y de los problemas que entraña su mantenimiento:

“Yo soy ecológico y voy a vender carne ecológica, lo que no puedo hacer es cobrar las subvenciones y de lo otro olvidarme. Las subvenciones bienvenidas sean porque la verdad nos hacen falta, para poder ser ecológicos nos hacen falta las subvenciones, pero para poder vender carne ecológica tiene que ser la persona la que diga yo no voy a echar pienso voy a vender mi carne en condiciones y voy a tener una ganadería ecológica. Luego, el mercado está muy mal porque la gente ahora mismo, con la crisis que estamos pasando también no va a pagar un kg. de cordero o un cordero a 120 € mientras que el otro esté a 70, la diferencia es bastante grande y la diferencia de sabor de carne pues no es tan grande, es grande a largo plazo porque los piensos son piensos, y tienen muchas hormonas, muchas cosas y a la hora de que te dé cualquier enfermedad… eso con un borrego no te va a pasar nada pero si estás comiendo toda tu vida cordero sano de campo o estás comiendo toda tu vida cordero de pienso, pues … a lo largo se paga” (Pedro, 03/06/2012).

La ecología va estrechamente ligada a la economía como se puede apreciar en esas palabras y en las que siguen a continuación:

“Dificultades tenemos muchas porque las dehesas, por ejemplo, allá abajo valen mucho dinero, valen bastante bastante dinero, es increíble lo que pagamos, pagamos 4 y 5 millones de pesetas para mantener los pastos que tenemos allí, ahora aquí paga otros 2 millones o 2 millones y pico, es un dineral, es mucho dinero para luego la rentabilidad que tiene. Luego las subvenciones vienen mal, vienen muy tarde, entonces la verdad es que estamos sobreviviendo porque nos gusta y tenemos mucho amor hacia la ganadería y hacia la naturaleza, y también a la hora de vender los corderos siempre existe el especulador, el intermediario que está ahí y es el que realmente se lleva las ganancias, hemos intentado hacer varias cooperativas pero por circunstancias no han surgido palante, y entonces eso es que es una pena, porque los dineros aquí hay muchas cabezas de ganado y los dineros se están yendo fuera de aquí y podría estar aquí” (Pedro, 03/06/2012).

Pedro, Tomás y los pastores que los acompañan se reafirman en los testimonios presentados, pero a pesar de las dificultades persisten en seguir siendo pastores y continuar con la trashumancia. ¿Por qué? De nuevo en palabras de Pedro está la respuesta: “a nosotros nos gusta y a las ovejas les hace bien”. El factor motivacional y emocional son claves para entender por qué mantienen el trasiego estacional del ganado, las sensaciones experimentadas al pasar de una sierra a otra, al cambiar de ecosistema, constituye una manera de marcar el tiempo, de situarse en el tiempo en relación con el espacio ocupado en cada momento; práctica que continuada en el tiempo se convierte en costumbre fuertemente arraigada por el peso específico que supone el apego a la naturaleza, a vivir en consonancia con sus ciclos y compartirlos con el ganado que es fuente de vida para la familia. Por tal motivo solo puede entenderse como fruto de la ignorancia las impresiones de algunos al calificar ciertos comportamientos de los pastores como poco ecologistas cuando se les ve cortando el ramaje de los árboles para hacer la lumbre en otoño (servicio de poda gratuita que favorece el crecimiento de las plantas y evita el riesgo de incendios), o el darle una pedrada a un animal para que no se desvíe del camino. Como nos aclara Pedro:

“Mira, puede pasar que se haga daño a una oveja por tirarle una piedra. Se intenta tirarle cerca, sin hacerle daño, pero pasa. Pasa que por muy buena mira que uno pueda tener le golpees a la cabeza, y a lo mejor le vueles un ojo. Puede pasar. Pero de ahí a decir que nosotros maltratamos a los animales… Mira, ¿cómo podemos maltratar a los animales? Son los que nos dan de comer, vivimos con ellos, dormimos con ellos, los cuidamos”.

Las palabras y los comportamientos siempre es preciso colocarlos junto a las personas que las pronuncian o los realizan, y a éstas por supuesto hay que situarlas en su contexto particular para entender el sentido de lo que dicen o hacen. De ese modo veremos que la mentalidad ecológica de quienes viven en zonas urbanas y apenas conocen los ritmos y estilos de vida del mundo rural desentona con esa otra mentalidad de quienes viven en estrecho y permanente contacto con la naturaleza, de quienes están familiarizados y conocen bien la vida al aire libre, vida ruda, sacrificada en muchos sentidos aunque igualmente placentera en otros, vida que desarrolla un conocimiento intuitivo y práctico, un carácter y una sensibilidad especial con el mundo que los envuelve. Todo lo cual exige respeto y mayor reflexión a quienes de manera apresurada emiten juicios de valor peyorativos desde una posición ecológica forjada en el salón de casa, sobre aquellos otros que ofrecen permanentes lecciones con su ejemplo de práctica ganadera sostenible, que más allá de su rendimiento económico tiene en lo ecológico un valor añadido.

 

4. Valoración socio-cultural

Si bien uno de los principales valores añadidos del pastoreo trashumante es el ecológico, como ya hemos indicado, el otro gran valor es el social y cultural, la consideración como patrimonio inmaterial e intangible, fruto del ingenio humano y mantenido en la tradición por miles de años. Actividad que además aprovecha los recursos como son los barbechos, rastrojos, pastizales de montaña y eriales, que no pueden ser utilizados de otra manera; fija la población de un medio rural cada vez más despoblado ofreciendo una actividad productiva con la que ganarse la vida; da productos alimenticios (carne, embutidos, queso) de calidad; genera materia prima para otros sectores económicos locales: transformación de alimentos, artesanía, turismo, hostelería; y preserva el folclore y la gastronomía local (A.A.D.T. 2011).

Un aspecto que no debe pasar desapercibido es el esforzado trabajo que supone la cultura pastoril trashumante. Si bien en el pasado existía toda una estructura jerárquica en base a la cual se distribuían las tareas desde el mayoral al zagal, pasando por el rabadán y el pastor; ahora una o dos personas se encargan de todo, como es el caso de los hermanos Pérez. En esta familia ganadera son solo ellos dos como propietarios quienes ejercen todas las faenas propias del oficio a lo largo del año: sacar el ganado al alba para pastar, cambiando cada día de lugar con cuidado de no salir de los límites de la finca o el terreno que tenga adjudicado; adiestrar a los perros de careo; evitar que los corderos recién nacidos se despisten de sus madres y se pierdan; encerrar el ganado al caer la tarde o ponerlo a resguardo; atender a los recentales en tiempo de paridera (noviembre y mayo); herrar o marcar; desrabar; esquilar; castrar; desviejar; acordar la venta de corderos; seleccionar las corderas para vida; etc.

Aunque aparentemente el trabajo del pastor resulte desde fuera relajado y pasivo, en la práctica requiere de gran atención y conocimiento de los animales que se tienen a cargo, y del entorno ambiental donde se desenvuelve, para saber dónde dirigirse en cada momento, asegurar el crecimiento y reproducción del ganado y evitar pérdidas. Fruto de esa atención es la sorprendente memoria que desarrolla el pastor para recordar las características singulares de un animal que aparentemente es igual al resto, o para saber, no solo cuántos faltan en un recuento, sino quiénes son entre cientos de ellos. Trabajo que exige mucha constancia y escaso tiempo realmente libre, lo cual, en la actualidad resulta un gran inconveniente como alternativa para la gente joven que tome el relevo, si no existe en el fondo una disposición vocacional.

El conocimiento ganadero demostrado por los pastores en los lugares de agostada e invernada, se pone a prueba aún más cuando invariablemente durante dos veces al año el rebaño emprende el camino trashumante.

En cuanto al uso y aprovechamiento del ganado, en el caso de los hermanos Pérez, está orientado casi exclusivamente al mercado de la carne. La lana tiene escaso valor y la leche apenas se aprovecha, dado que las ubres del ganado trashumante no deben desarrollarse en exceso para evitar que se dañen en el largo y duro camino a recorrer dos veces por año. Carne ecológica en este caso que estos ganaderos venden como si no lo fuera, al carecer de certificado acreditativo por no haberlo solicitado debido a las exigencias administrativas para su reconocimiento.

Por otro lado, desde un punto de vista político, observamos una gran incongruencia entre el interés mostrado por las administraciones públicas que invierten mucho esfuerzo y dinero en rescatar y mantener las vías pecuarias, empleando gran cantidad de técnicos en las tareas de deslinde y amojonamiento de las antiguas cañadas, veredas y cordeles; con respecto al escaso interés o al menos poca operatividad de las administraciones por acomodar las vías pecuarias al uso ganadero. Que entre los antiguos mojones de piedra señaladores de la vía se intercalen estacas orientativas propias del senderismo es un indicador de los otros usos que se le pretende dar, pero ¿por qué no se atiende a las necesidades expresadas una y otra vez por los ganaderos trashumantes? ¿Por qué tardan tanto en actuar? (4)

Uno de los estudiantes universitarios que acompañó en el recorrido de mayo de 2011 comenta lo siguiente:

El trayecto final hacia Beas de Segura se apreció especialmente tormentoso. Las zarzas invadían el camino, el acceso era abrupto e intransitable, por no decir altamente peligroso, y las reses se perdían con facilidad entre la arboleda. En definitiva, nos encontramos ante otra vía más, olvidada por completo y dejada a la suerte de los pastores que tuviesen la valía de utilizarlas como lo que en principio deberían ser, un paso para el ganado” (Juan Pablo, 30/05/2011).

Y Pedro, como pastor, nos dice:

Yo creo que a los trashumantes nos haría falta un poco de más empujón porque estamos haciendo una labor que aquí están los montes públicos y yo creo que tenían que dejarnos tener más montes públicos para poder meter cabras, vacas, ovejas y que esto fuera más rentable. Entonces, como he dicho, estamos haciendo una labor muy importante y espero que no sea tarde para que algunos se den cuenta de que la labor que está haciendo el ganado en el monte es muy importante”.

Sin embargo, la carencia de la debida atención por parte de los políticos es compensada por los lazos de solidaridad que se dan entre pastores y personas allegadas a ellos, tanto en los lugares de estancia como muy especialmente durante el recorrido por la vereda.

Bien es cierto, como ellos mismos indican, que resulta chocante que algunos paisanos, por motivos de envidia tal vez, se muestran desconsiderados y se generan conflictos en torno al ganado; pero lo que predomina es la cordialidad y la ayuda mutua, como se deja ver en las palabras de Pedro:

Cuando venimos haciendo la trashumancia tenemos gente de toda clase, salen unos a llevarnos agua, otros a llevarnos leña para la lumbre en invierno, ahora no se puede, en las primaveras no se puede encender lumbre en invierno sí la encendemos, y salen nos llevan leña, se han dado casos de todos, de llevarnos garrafas de vino, leña, agua, enfín de todo, hay muy buena gente en el camino, yo estoy muy agradecido de ellos, son amigos míos y conocidos y espero que sigamos haciéndolo así”.

Nosotros nos conocemos todos y sabemos las siglas que llevan todas las ovejas, la gente conoce la mía y yo conozco la de los demás, tenemos los teléfonos y si no llamamos al vecino más cercano y decimos ¡oye, que aquí hay una oveja de fulanito, que la recoja! Y no hay ningún problema; en ese aspecto en esta zona de ganaderos la gente está muy unida para eso. A mí se me puede ir una oveja allí al final de donde se ve que el que está allí la recoge y te dice: ‘en tal sitio te he dejado una oveja encerrada’, y voy con mi coche y me la traigo”.

Tal circunstancia no pasa desapercibida tampoco para los acompañantes:

Este tipo de cosas solo se pueden concebir si hay un sentido del compañerismo instalado en el grupo humano que maneja la actividad. Desde luego, la solidaridad entre personas (y con los animales) es la clave para seguir adelante y otra de las cosas que se quedan grabadas a fuego dentro de la gente que vamos allí y que en todo momento nos sentimos arropados y parte de ese engranaje” (Sonia, 30/05/2011).

Con algunos residentes locales próximos a la vereda por dónde transita el ganado, aunque la interacción sea intermitente se generan lazos duraderos de amistad, y con los pastores que ayudan de manera voluntaria y altruista a llevar el ganado durante todo el recorrido, como dice Pedro emocionado y con lagrimas en los ojos: “¡No tengo palabras!”.

Los acompañantes, tanto universitarios como turistas, ejercen en estos momentos un importante papel en la medida que contribuyen económicamente con la actividad trashumante y además difunden su conocimiento a partir de la experiencia vivida, una experiencia cargada de estímulos que no deja indiferente a nadie y llama a la reflexión.

Aparte de ello, la Asociación Andaluza para la Defensa de la Trashumancia, en el caso andaluz, y otras muchas asociaciones dentro del territorio español, contribuyen a visibilizar el pastoreo trashumante a través de internet y folletos informativos; así como los medios de comunicación (prensa, radio, televisión), que en cada recorrido se acercan a la vereda con sus reporteros para hacer una crónica o un documental que ilustre a un amplio público, desconocedor del tema en su mayoría, sobre cómo es la trashumancia, en un caso concreto, del siglo XXI.

 

5. Consideraciones finales: en torno al futuro

En España podemos observar una serie de actuaciones tanto públicas como privadas, colectivas e individuales que, pese a las muchas dificultades por las que atraviesa la actividad trashumante a pie sufrida por los pastores, nos hace sentir esperanzados con vista al futuro, consciente por otro lado de que la situación es crítica debido a la escasez de familias dedicadas a ello y a la precariedad en que se desenvuelven.

Sin pretender ser exhaustivo y sin entrar a comentar los inconvenientes que cada actuación encierra, mencionamos a continuación una serie de hechos positivos significativos, unos de carácter local y otros de carácter nacional, que alimentan esa esperanza:

1. Creación de Escuela de Pastores. En Andalucía, dependiente del Gobierno Autónomo, se han realizado ya dos cursos formativos de seis meses de duración, el primero en el municipio de Huéscar (Granada) y el segundo en Casabermeja (Málaga). El alumnado que pasa por ellos, tras cubrir el periodo intensivo de docencia teórico-práctica, obtiene el título de pastor-tutor.

2. Recuperación y protección de las vías pecuarias por parte del Estado. Aunque la intención sea dedicarlas a usos múltiples de carácter recreativo, además del ganadero.

3. Redacción y tramitación de un proyecto de actuaciones sobre la vereda trashumante que conecta Sierra Morena (Jaén) con las Sierras de Segura, Cazorla y Las Villas. En dicho proyecto se contempla la instalación de cercados, acondicionamiento de puntos de agua y limpieza de vegetación.

4. Creación del Museo de la Trashumancia en Guadalaviar (Teruel) y organización de Encuentros Internacionales de pastores nómadas y trashumantes de carácter anual que revitalizan la actividad.

5. Investigaciones científicas multidisciplinares llevadas a cabo por profesores y alumnos de la Universidad Complutense de Madrid, que además de ampliar el conocimiento sobre las implicaciones y consecuencias de la trashumancia, demuestran los grandes beneficios que aporta desde distintos puntos de vista.

6. Seminarios, Jornadas y Encuentros continuos en torno a la trashumancia y a las vías pecuarias en donde se intercambia información, se toma conciencia de los problemas existentes y se procura adoptar iniciativas para colaborar en las soluciones.

7. Actos simbólicos como el paso de ganado por la cañada que atraviesa Madrid, que al menos hace visible la actividad a la ciudadanía a través de los medios de comunicación.

8. Muestras fotográficas y especialmente ediciones audiovisuales de carácter documental de gran calidad técnica sobre la trashumancia en España que próximamente serán presentadas por televisión española como muestra de la diversidad que aún encierra en nuestro país. Igualmente hay que destacar aquí los muchos reportajes realizados por los medios de comunicación (prensa, radio y televisión) para su difusión pública.

9. Creación de numerosas asociaciones de amigos o en defensa de la trashumancia que reúne la solidaridad y el interés de muchos por promocionar y mejorar el desarrollo de la actividad, así como el reconocimiento social de la misma. Especial importancia posee el papel que ejercen algunas personas en particular por su dedicación en favor a la causa.

10. Iniciativa en Andalucía de turismo trashumante como forma complementaria de obtención de recursos económicos, donde el pastor admite a un número limitado de acompañantes durante algunos días para que vivan la experiencia sobre el terreno.

11. Introducción del conocimiento trashumante en la universidad (institución socialmente reconocida para legitimar los saberes humanos: científico y popular) a través de cursos prácticos que pongan en valor este patrimonio cultural, con los pastores como profesores. Iniciativa llevada a cabo por la Universidad de Granada desde mayo de 2011.

12. Por encima de todas las actividades citadas, la práctica de la trashumancia a pie por parte de las familias que con mucho sacrificio aún la mantienen vigente, junto a las amistades que forman redes sociales de solidaridad. Este hecho constituye la principal esperanza para que continúe reproduciéndose en el futuro.

Con todas las limitaciones que las actividades mencionadas traen consigo, cada una de ellas contribuye a su modo y a su nivel en favorecer la práctica trashumante.

En los últimos años se están llevando a cabo en Andalucía una serie de acciones encaminadas al fortalecimiento profesional, la modernización de la actividad pastoril, y a dignificar la figura del pastor. En tal sentido podemos citar (Junta de Andalucía 2012):

- La Red de Áreas de Pasto Cortafuegos de Andalucía (RAPCA), que tiene el propósito de evaluar el interés de incorporar prácticas de pastoreo planificado en las actuaciones preventivas contra el fuego.

- La Fundación Gypaetus, que trabaja desde el año 2000 por la introducción del quebrantahuesos en Andalucía y para ello estiman imprescindible la ganadería extensiva y la formación de pastores para mantener dicha actividad.

- La existencia de Pastomed, proyecto en el que participan 21 socios de 8 regiones europeas y constituye un punto de encuentro, de conocimiento mutuo y de diagnóstico para el pastoreo mediterráneo.

- La creación del Grupo Andaluz de Pastoreo, que a partir de Pastomed nació en 2008, y fue de quien surgió la iniciativa de crear en Andalucía una Escuela de Pastores. Por su novedad e interés tan solo vamos a comentar algo acerca de esta iniciativa.

Organizada por la Consejería de Medio Ambiente y por la de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía se creó la Escuela de Pastores en dicha Comunidad Autónoma, apoyada en los modelos de escuela existentes en el País Vasco, Cataluña y Picos de Europa. Financiada por ambas Consejerías y por el Programa Europeo FEADER al 70%, sus objetivos generales son: 1. Formación de pastores; 2. Puesta en valor de la ganadería extensiva como instrumento de gestión sostenible de los recursos; 3. Servir de herramienta para el sector ganadero y responder a sus necesidades. Su primera edición 2010-2011 se llevó a cabo en la Finca Los Morales de Huéscar (Granada) con la participación de 15 alumnos de los que terminaron 8; y la segunda edición 2011-2012 en Casabermejas (Málaga), siendo iniciada por 15 alumnos de los que completaron el curso 12. Los cursos han sido ampliamente difundidos y visibilizados a través de numerosos diarios de prensa y de canales de televisión. Han completado el curso dos tercios del alumnado que lo inició, pero por su actualidad falta saber aún ¿en qué medida están contribuyendo a mejorar las condiciones de los pastores y en qué medida sirve para insertar a los titulados pastores realmente en el oficio? No contamos con respuestas a estos interrogantes, aunque sí con la impresión de uno de sus participantes, la de Pedro:

“Yo soy pastor-tutor, ganadero-tutor, pastor, como se quiera decir, y estoy luchando y lucho por ella, pero la veo un poco que… Yo creo que realmente que quienes mejor hacen la escuela de pastores es de padres a hijos. Si yo no tengo rentabilidad mis hijos no lo inicio a que sigan, si no hay una rentabilidad yo lo que quiero es que mis hijos tomen otro camino; si hay una rentabilidad con el ganado dónde van a estar mejor que en la naturaleza con los animales, cuidando el medio ambiente, si te gusta es lo mejor.

La escuela de pastores, pues vienen gente de todas clases y de todos sitios, yo exigiría personalmente más todavía para que el que venga no venga a hacer un cursillo de 6 meses que le pagan la comida y le pagan un dinero, yo no lo haría así, yo lo haría exigir fuerte: ¿tú realmente quieres ser ganadero, tienes unos principios, quieres seguir, reúnes unas condiciones? Porque si no, una escuela de pastores para dar cursillos a la gente y decir que en Andalucía tenemos una, yo no estoy de acuerdo. Soy pastor-tutor, cuando hice los cursillos me preguntaron que qué me había parecido y dije que todos los ganaderos tenían que hacer esos cursillos para formarse porque me parecieron fenomenales, la gente que vino a darnos los cursillos fueron extraordinarios y yo me quedé con una parte muy buena de aquello y un recuerdo que no olvidaré en la vida y aprendí bastantes cosas […].

Hoy día la verdad es que resulta muy difícil seguir siendo ganadero por muchísimas razones. Yo no quiero que mi hijo sea ganadero, yo sí porque me gustaba mucho, a ellos les gusta también pero yo no quiero que sigan, yo quiero que estudien y que se dediquen a otra cosa. Son muchas cosas las que exigen las administraciones, son muchos gastos y beneficios pocos”.

Sea como sea, las iniciativas que pretendan favorecer al pastoreo trashumante son bienvenidas, aunque el futuro no deja de estar amenazado por muchos flancos y presentarse del todo incierto. La puesta en valor de la actividad a partir del conocimiento ciudadano, si puede ser práctico mejor, es un elemento clave por el que los más comprometidos orientan su trabajo. Porque, ¿cómo describir la sensación de verse envuelto por los sonidos de cencerros multitonales acompañados por el valar y mugir de los animales que envuelve el ambiente a modo de perfecta sinfonía? ¿Qué sentir de nuestra propia naturaleza animal al introducirnos en marcha dentro de la manada? ¿Cómo entender la conexión entre el pastor y su rebaño, la respuesta esperada que producen las ovejas al silbido o al grito seco y contundente de quien las guía, la compenetración con “Moro” y “Fermín”, los perros de careo, siempre alerta y a la orden? ¿Qué decir de los amigos pastores, que de manera desinteresada y solidaria ayudan en parte o en la totalidad del recorrido a los hermanos Pérez, Pedro y Tomás, propietarios de la ganadería en movimiento? ¿Cómo reaccionar cuando a Pedro se le llenan los ojos de lágrimas al hablar de sus incondicionales compañeros de viaje?

No sabemos si los escasos pastores trashumantes en Andalucía y en España tendrán reemplazo; dadas las dificultades del oficio, mucho tendría que dignificarse la profesión para que atraiga a las nuevas generaciones. Falta más atención estatal y reconocimiento social sobre el sacrificado trabajo de quienes mantienen un patrimonio cultural repleto de sentido ecológico y solidario, valores añadidos que quienes se acercan a esta actividad, aunque solo sea por acompañar, saben captar y apreciar, no solo por las lecciones de conocimiento práctico recibidas, por el contenido aprendido en torno a la tecnología y economía pastoril, a las redes sociales que facilitan su mantenimiento, a sus valores y mentalidad, sino por la calidad humana de quienes, con su perseverancia en la aventura trashumante los reconocemos y admiramos como uno de los últimos románticos.

En la sociedad del conocimiento en la que decimos estar instalados, tal vez porque ya tenemos mucho acumulado o porque los saberes cambian demasiado de prisa, no hay que perder de vista que lo que somos se lo debemos a nuestros pasados y que la gran riqueza de nuestra especie reside en la diversidad de formas que tenemos para afrontar la vida. Pierre Paolo Passolini decía que el consumismo ha generado el mayor etnocidio de la humanidad, sin embargo, ante la desolación que provoca la obsesión por el dinero, la trashumancia es una de esas actividades que, aún siendo económica, demuestra que el sentido mercantilista no es el único ni el mejor de los sentidos con que se puede medir una parte del patrimonio cultural en función social; olvidar o menospreciar el resto de sentidos benefactores de las relaciones sociales y de las relaciones con el ambiente que genera la práctica trashumante es ignorar la realidad, lo que no es propio de una sociedad del conocimiento.

 


 

Notas

1. En 1892 se cambió la vía pecuaria de ser “paso de servidumbre” (con la obligación de dar paso al ganadero) a “bien de dominio público” (propiedad del Estado).

2. Aunque las redes de vías pecuarias comprende una trama que se extiende por todo el territorio nacional, de acuerdo a García Martín (2006; Ontillera 2010: 5), existen 9 grandes cañadas reales en España: Vizcana o de la Plata, Leonesa Occidental, Leonesa Oriental, Segoviana, Soriana Occidental, Soriana Oriental, Riojana o Galiana, Conquense, y Reino de Valencia.

3Una de las diferencias más significativas de la trashumancia realizada en mayo con respecto a la realizada en noviembre tiene que ver con la gastronomía y el uso del fuego. A diferencia de lo que en este caso se presenta desde el punto de vista culinario, en la bajada a las dehesas al final de otoño con el uso de la hoguera son normales las sopas de ajo o de cebolla por la noche, las tostadas de pan al rescoldo por la mañana o las migas al medio día.

4. En el caso de la vereda aquí señalada un técnico de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía recorrió en mayo de 2011 un tramo de la vereda para ver de primera mano las necesidades, nos consta que redactó y tramitó un proyecto de actuación proponiendo la construcción de cercados, limpieza de vegetación y acondicionamiento de puntos de agua; pero pasa el tiempo y no se ha ejecutado nada aún.

 


 

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