Gazeta de Antropología, 2013, 29 (1), recensión 03 · http://hdl.handle.net/10481/25171 Versión HTML  ·  Versión PDF
Publicado 2013-05
Juan F. Gamella:
Historia de éxito. Modelos para reducir el abandono escolar de la adolescencia gitana.
Madrid, Ministerio de Educación / Secretaría General Técnica, 2012.

Christine Delaigue


RESUMEN
Recensión del libro de Juan Francisco Gamella, Historia de éxito. Modelos para reducir el abandono escolar de la adolescencia gitana. Madrid, Ministerio de Educación / Secretaría General Técnica, 2012.

ABSTRACT
Book review of Juan Francisco Gamella, Historia de éxito. Modelos para reducir el abandono escolar de la adolescencia gitana. Madrid, Ministerio de Educación / Secretaría General Técnica, 2012.

PALABRAS CLAVE
etnografía I comunidad gitana I modelo educativo I perspectiva holística
KEYWORDS
ethnography I gypsy community I educational model I holistic perspective

Desde hace unos quince años, el catedrático de Antropología Social de la Universidad de Granada Juan Francisco Gamella se interesa por el colectivo gitano, que estudia desde una perspectiva holística. Negándose a toda concepción esencialista, este autor pretende, al contrario, deconstruir los prejuicios y estereotipos que, a menudo, marcan esta minoría, para subrayar su constante búsqueda de adaptación al mundo. Este libro, dedicado a la inserción de los jóvenes gitanos españoles en el sistema educativo, tiene el mérito de presentar el estado de esta cuestión, hacer hincapié en algunos logros individuales y ofrecer unas propuestas concretas para reducir el abandono escolar en una etapa clave de la vida de los gitanos, la adolescencia.

El texto es ameno y su lectura no va dirigida solo a los expertos del colectivo gitano. De hecho, el autor presenta en una larga introducción las características culturales, demográficas e históricas de este grupo social, apoyándose tanto en datos de otros autores que en los de sus propias investigaciones. Así, Juan Gamella recuerda las principales etapas de la diáspora gitana cuya historia remonta en España a la llegada, en los siglos XIV y XV, de comunidades que se instalan en distintas regiones de la península ibérica, e insiste en las dificultades que encontraron a lo largo de todo el proceso y la estigmatizaron.

Su análisis de la situación económica actual de la minoría muestra que la precariedad económica y la exclusión social que padece este colectivo son imputables, a menudo, a la falta de formación de este colectivo y nos convence de la necesidad de resolver el problema de la educación escolar. Este problema es más acuciante en cuanto que la pirámide demográfica se caracteriza por el gran número de niños y jóvenes que constituirá en el mañana la fuerzas viva de la diáspora de los gitanos, pues la mitad de la población gitana todavía no tiene 25 años. El objetivo ideal sería lograr una escolarización completa (entre los 6 y los 16 años) y no es una meta demasiado elevada a sabiendas de que anteriores políticas educativas lograron acabar con el absentismo en las clases de primaria. Para poder diseñar un modelo utilizable por las políticas educativas, Juan Gamella, estudia la población escolarizada en Andalucía donde los gitanos andaluces representan el 40 % de la población gitana española. Su trabajo de campo que utiliza los instrumentos propios de la Antropología Social (observación participante, entrevistas en profundidad, grupos de discusión, etc.) se centra en centros de Jaén, Granada, Málaga, Huelva, Córdoba y Almería.

El interés de la etnografía de Juan Gamella estriba en su puesta en práctica de la metodología forjada por el americano John Uzo Ogbu quien preconiza no aislar la realidad de la escuela de su contexto. Así, después de situar la actitud de los gitanos frente a los retos educativos en los últimos decenios, el investigador analiza los múltiples factores que llevan esta población al absentismo o al abandono del sistema educativo en la etapa de la educación segundaria (la mayoría de los adolescentes abandonan sus estudios en tercero de la ESO cuando alcanzan la edad de 16 años, o sea, cuando la escuela ya no es obligatoria). El antropólogo, lejos de homogeneizar el colectivo y optar por reducir las causas de los fracasos a parámetros un tanto subjetivos y superficiales como la falta interés, de motivación de este alumnado, o imputarlos a una incompatibilidad cultural, toma en consideración, por supuesto, tanto los caracteres personales como la habilidades sociales; y también otros factores como la influencia del contexto junto con otras variables como el sexo (para las chicas el matrimonio es visto como una prioridad vital), la cultura en particular el sistema de parentesco, el nivel socio económico de los padres, el papel de las instituciones, la presión del sistema social. En definitiva, esta etnografía ofrece un panorama completo y matizado de las razones que llevan a los adolescentes gitanos al abandono escolar.

Sin embargo, el objetivo de la investigación no es solo denunciar una carencia del sistema educativo, sino buscar soluciones; pero, en vez de buscar parches, como a menudo se preconiza, a las carencias del sistema educativo, el autor prefiere inspirarse en los éxitos conseguidos por una todavía minoría de jóvenes de este colectivo. Así, consagra un capitulo, sin duda el más interesante y emotivo, a los testimonios de diecisiete gitanos que lograron acabar sus estudios académicos y gozan de títulos variados, ejerciendo profesiones como la medicina, la abogacía, la enseñanza, la informática etc. En este capítulo, en el que da la palabra a los protagonistas de estas “historias de éxito”, se analiza detenidamente no solo las trayectorias de estos profesionales sino también la situación de estas personas en el contexto familiar, social, cultural, teniendo en cuenta factores tan importantes como el género. A partir de estas historias de vida, contrastadas con la versión de la familia y visitas a los hogares, el autor determina los principales factores de éxito y fracaso escolar a cada nivel estudiado (personal, familiar, escolar, social y cultural). Juan Gamella propone un análisis detallado y matizado de cada uno de estos factores y precisa las implicaciones culturales propias a esta minoría (matrimonio de adolescentes, peso de la familia, de las discriminaciones, rol de género) y contrasta sus resultados con los de Ogbu y su escuela. Estas comparaciones con el mundo afroamericano constituyen el punto más contestable del libro pues ni el contexto cultural ni las características de esta minoría se asemejan a la de los gitanos (el único punto en común es que constituyen dos minorías) y hubiese sido más provechoso para el lector unas comparaciones con otros estudios de la diáspora gitana (aunque no llevado con los mismos presupuestos metodológicos del cultural ethnological theory de Ogbu) o de otras minorías en un contexto cultural más cercano.

Sin embargo, Juan Gamella cumple de sobra con el objetivo de su estudio: proponer un modelo educativo que concierna tanto a los responsables del sistema como a la propia comunidad gitana. Al final de la etnografía el investigador aconseja numerosas pistas que explorar, algunas muy prácticas como por ejemplo la integración en el currículo escolar de elementos de la trayectoria histórica de los gitanos y del aporte cultural tan destacado de esta comunidad, en especial en el arte. Juan Gamella propone también reflexiones para la propia comunidad gitana encomiándole a reconsiderar la percepción de su propia identidad y valorarla a pesar del largo camino de discriminación que sufrió esta comunidad y de su oscilación entre esfuerzos de adaptación a la sociedad que la rodea y temores a perder los rasgos que considera como fundamentales en su cultura: ”En la comunidad gitana convendría avanzar hacia una definición identitaria que no necesite oponerse para afirmarse, que busque formas de solidaridad sin negación del otro, sin el sentimiento de estar sitiada o amenazada y, por tanto afirmando valores positivos y la voluntad de dignificar a la propia minoría” (pág. 401).

En definitiva, este libro será de utilidad no sólo para los especialistas de formación y diseños de políticas educativas, para los investigadores de las minorías y en particular de la diáspora gitana, o de antropología aplicada; sino que sería también deseable que lo aprovechase la propia comunidad de gitanos porque le ofrece un reflejo a la vez realista y optimista de su trayectoria, y le ayudará a tomar consciencia del camino por recorrer para lograr una mejor inserción en la sociedad y una valoración de su comunidad más justa.


Gazeta de Antropología