Gazeta de Antropología, 2014, 30 (2), artículo 06 · http://hdl.handle.net/10481/33425 Versión HTML  ·  Versión PDF
Recibido 17 mayo 2014    |    Aceptado 29 julio 2014    |    Publicado 2014-10
Experiencias de trabajo social en el norte de Marruecos con grupos vulnerables en tiempos de crisis
Experiences of social work in the north of Morocco with vulnerable groups in times of crisis




RESUMEN
Este trabajo se divide en cuatro partes. En la primera de ellas se presentan aspectos relacionados con los contextos políticos, socioeconómicos y territoriales de la región de Tánger-Tetuán. La segunda parte tiene como propósito desarrollar una reflexión sobre la vulnerabilidad y la intervención social en tiempos de crisis en el norte de Marruecos, para llegar a la tercera parte donde se realiza una lectura evaluativa de las experiencias de intervención social desde la sociedad civil, con especial referencia a la región de Tánger-Tetuán. En la última parte se hace hincapié sobre algunas experiencias de trabajo social con menores, jóvenes y mujeres en la provincia de Tánger para visualizar los nuevos retos de la intervención social, dada la complejidad de los problemas sociales en tiempos de crisis.

ABSTRACT
This work is divided into four parts. The first one presents aspects of the political, socio-economic, and territorial contexts in the Tanger-Tetouan region. The second part aims to develop a reflection on the vulnerability and social intervention in times of crisis in the north of Morocco, while the third part provides an evaluative reading of experiences in social intervention from the civil society, with a special reference to the Tanger-Tetouan region of. The last part focuses on experiences of social work with children, young people, and women in the province of Tangier to display the new challenges of social intervention, given the complexity of social problems in times of crisis.

PALABRAS CLAVE
grupos vulnerables | intervención | crisis | norte de Marruecos | trabajo social
KEYWORDS
vulnerable groups | intervention | crisis | northern Morocco | social work


1. Introducción

Durante las décadas de los sesenta y setenta, el gobierno marroquí dirigió la economía del país hacia una política de privatización y apertura al mercado internacional, la cual no dio una gran satisfacción y tuvo un impacto negativo sobre el empleo que afectó a la población activa. A partir de la década de los ochenta, se implementaron políticas macroeconómicas que tuvieron una influencia nefasta sobre la economía, produciendo desequilibrios en el mercado laboral y causando más daño a los grupos vulnerables dentro de la sociedad marroquí.

En los últimos años, Marruecos ha realizado una serie de reformas en el ámbito político, jurídico, económico y social, que han permitido poner en marcha importantes planes y programas para promocionar los derechos humanos, la cohesión social e integrar la dimensión de género en el seno de las políticas públicas. En esta línea subrayo algunas novedades substanciales como la nueva ley de partidos políticos, la iniciativa nacional para el desarrollo humano, la modificación del código de familia, la reforma del código de nacionalidad, el nuevo código de trabajo y la liberación del sector audiovisual y de telecomunicación.

Las políticas sociales en Marruecos han mostrado un continuo fortalecimiento durante la última década. Se ha consolidado en la institucionalidad pública una visión progresiva de la protección social, fundada desde un concepto de ciudadanía, con el objetivo de diseñar e implementar garantías de protección al conjunto de la población. En este sentido, el gobierno marroquí puso en marcha en 2005 la Iniciativa Nacional de Desarrollo Humano (INDH), cuyo objetivo es organizar de manera concertada, junto con los actores socioeconómicos, la planificación de los programas y las intervenciones sociales que promueven el desarrollo humano sostenible con el fin de disminuir la exclusión de los grupos más vulnerables. (Los objetivos y ejes de la INDH son coherentes con los Objetivos del Milenio, convenio que Marruecos ha firmado últimamente).

En este contexto de reformas sociales emprendidas por el gobierno marroquí, la comunidad de Andalucía constituye un apoyo institucional de suma importancia para las diversas acciones sociales que se realizan en el norte de Marruecos. Los proyectos andaluces de cooperación territorial con la región de Tánger-Tetuán se iniciaron en la década de los ochenta, y desde el 2000 las acciones de la cooperación descentralizada se llevan a cabo principalmente a través del Fondo Andaluz para la Solidaridad Internacional.

En el marco territorial existen distintos proyectos de desarrollo que están puestos en marcha. El actual programa España-Marruecos 2007-2013, subvencionado con dinero de la política europea de Vecindad y Asociación, se encuentra el programa de cooperación transfronteriza España-fronteras exteriores del FEDER (POCTEFEX) 2008-2013. Los territorios andaluces elegibles son las ocho provincias andaluzas. Las provincias de Almería, Granada, Málaga, Cádiz y la Región de Tánger-Tetuán en Norte de Marruecos tienen una consideración básica por su carácter costero.

 

2. Norte de Marruecos: la región de Tánger-Tetuán

La región Tánger-Tetuán tiene unas características geográficas y demográficas, marcadas por una gran actividad económica y social de todo el norte de Marruecos, y por una mayor importancia geoestratégica para Europa (una cercanía marítima de 14 kilómetros a través del Estrecho de Gibraltar). De acuerdo con el último censo oficial (2004) la región de Tánger-Tetuán tiene aproximadamente 2.504.000 habitantes que representan el 8,15% de la población total de Marruecos. Según las estimaciones del Alto Comisionado para la Planificación, la población de la región Tánger-Tetuán para 2008 podría llegar a cerca de 2.625.000 habitantes, con un porcentaje en zonas urbanas del 60% (la fuente de los datos estadísticos es del Haut Commissariat au Plan, Caractéristiques dermographiques et socio économiques. Recensement général de la population de l’habita de 2004, Direction régional de Tanger-Tétouan).

Cabe destacar que la actividad económica en su totalidad se concentra en las ciudades de Tánger y Tetuán, con el 86% de la industria en Tánger. Además, en el área de estas dos ciudades se agrupan las principales inversiones extranjeras y nacionales: puerto Tánger-Med, autopistas y centros turísticos, incluyendo la creación de dos nuevas ciudades en el ámbito del nuevo puerto y en el área de Tetuán (Diagnostic-Analyse territorial, Ministère de l’Aménagement du Territoire de l’Urbanisme de l’Habitat et de l’Environnement, Direction de l’Aménagement du Territoire).

En cuanto a la división administrativa, la región está compuesta por siete provincias y ciento diez comunas (la región es el nivel de descentralización territorial más alto que convive con unas estructuras espaciales como la Wilaya; la comuna mantiene ese nombre para las áreas rurales y adopta el de municipio para los ámbitos urbanos). La organización territorial y administrativa en Marruecos está marcada por dos líneas de responsabilidad concertadas dentro de cada región: la primera organiza la tarea de desconcentración del poder real en cada región y la segunda trabaja para la descentralización política.

A nivel económico, las estrategias europeas de las dos últimas décadas en materia de descentralización de la industria, por motivo de las actividades intensivas en mano de obra, están permitiendo a la región de Tánger-Tetuán recibir numerosas inversiones extranjeras, lo que ha convertido a Tánger en el segundo polo industrial del país.

Aunque Marruecos es un país de desarrollo medio, y uno de los diez países más desarrollados en el índice de desarrollo humano, las diferencias socioeconómicas en el norte de Marruecos son muy visibles entre las zonas urbanas y rurales, debido principalmente a la falta de infraestructuras y a las dificultades de comunicación hacia el interior de la región (para conocer las diferencias entre España y Marruecos a nivel de bienestar social, véase Klugman 2010).

  

3. Vulnerabilidad e intervención social en tiempos de crisis

En un intento por comprender la nueva realidad social que se vive en el norte de Marruecos se ha intentado utilizar el enfoque de la exclusión. Sin embargo, este concepto parece refutable en una región donde las tasas de desempleo son muy altas. Además, existen otras dimensiones de la vida social, y no sólo el trabajo, donde el riesgo y la inseguridad son dominantes. Por tanto, el concepto de vulnerabilidad parece ser el más adecuado para entender el impacto transformador causado por el nuevo modelo de desarrollo social y para captar esa mayor exposición a riesgos en que se ve inmersa una gran parte de la población del norte de Marruecos.

Para hacer frente a la indefensión e inseguridad de las familias, que se han hecho más vulnerables en las últimas décadas, parece esencial recuperar el principio de universalidad de la política social. El estado debe proteger a los ciudadanos contra la precariedad de salud, vivienda y educación, y la inseguridad económica que significa el desempleo. En otras palabras, la política social debe garantizar un ingreso de subsistencia a los trabajadores cuando pierden el empleo, lo que debiera financiarse mediante una combinación de mecanismos de ahorro previo obligatorio, de trabajadores y empresarios, y subsidio público.

En el contexto de vulnerabilidad en el norte de Marruecos se destacan las iniciativas que conducen los pobres a desarrollar estrategias con sus propios recursos para hacer frente a la crisis económica. En efecto, no parece razonable pensar que se puede plantar cara a la vulnerabilidad y disminuir la pobreza con los modestos recursos disponibles para los grupos más vulnerables de la sociedad. Sin embargo, parece posible que una combinación de estrategias y recursos de la sociedad civil con el Estado puede volver la política social más eficiente.

Existen varias razones para reducir la vulnerabilidad en la sociedad marroquí. En este caso, la política social puede disponer de varios recursos, tener claro el objetivo de la equidad y plantearse los programas más apropiados para abordar la demora social. Sin embargo, si no existe una convergencia entre la política social y económica, entonces será muy complicado satisfacer las necesidades de los grupos vulnerables.

Indudablemente, la crisis socio-económica es ya una realidad amarga, no solo nos perturba en el momento de ir en busca de un trabajo, sino que refleja una frustración enorme por una gran parte de la sociedad civil. También se percibe desde el discurso político de las diversas entidades, especialmente a través de los medios de comunicación que tratan de acercarnos a la realidad de una manera cotidiana, pero muchos de ellos bajo el predominio de la política.

En este contexto global de crisis, la economía marroquí sigue siendo muy vulnerable a pesar de que la política de las reformas estructurales puesta en marcha, desde principios de los años ochenta, ha dado síntomas de satisfacción en cuanto a la gestión económica prudente. Se trata de una economía muy frágil, sujeta a los cambios climáticos que afectan la producción agrícola y también mermada por el peso de la deuda exterior. Estos principales factores junto a otros (la caída de los ingresos del turismo y las remesas de los marroquíes residentes en el extranjero, etc.) reducen bastante los recursos públicos.

El entorno socioeconómico se ha deteriorado debido a los incuestionables informes sobre los equilibrios macroeconómicos y la inflación, que han impedido crear una atmósfera de bienestar. Además, las políticas de ajuste no tenían la ambición de suavizar las desigualdades territoriales, sectoriales, las productividades, etc., lo que debilita la eficacia de la “recuperación” económica y no permite la integración de todos los agentes económicos. (PNUD, Plan cadre des Nations Unies pour l’aide au developpement, UNDAF 2012-2016. Royaume du Maroc, 2011: 1-33).

Es cierto que la situación de crisis económica en Europa ha reducido considerablemente las posibilidades de encontrar trabajo. El desempleo afecta principalmente a los inmigrantes, que han disminuido las remesas, por lo tanto las perspectivas de empleo en el norte Marruecos y en el resto del país no son capaces de absorber la población activa. Así, en su iniciativa de mantener la estabilidad social y económica, la cooperación territorial para el desarrollo del norte de Marruecos estrecha los lazos de colaboración con la región de Tánger-Tetuán con el fin de conjugar las políticas europeas de vecindad.

Hoy día la intervención social en el norte de Marruecos es un campo social en debate; sin duda, es un terreno social en construcción, ya que son múltiples las disciplinas y profesiones que tratan hoy de recorrer articulando la construcción de los conocimientos y buscando horizontes en el ámbito social. Dadas las exigencias sociales actuales en la región desde la sociedad -los sujetos sociales, las poblaciones y las instituciones sociales- las agendas de políticas públicas están diseñando nuevos retos que cambiarán los escenarios sociales y políticos, apareciendo otras disciplinas y profesiones en el campo social. (La iniciativa de 10.000 trabajadores sociales lanzada por el Ministerio de Desarrollo Social, Familia y Solidaridad en 2007 se enmarca en esta estrategia de diversificar los perfiles de los trabajadores sociales para responder a las exigencias de la intervención social).

En el caso de Andalucía, los logros de la cooperación se concentran en aquellos proyectos que contribuyen a mejorar la calidad de vida en la región de Tánger-Tetuán, ofreciendo oportunidades de inserción laboral para los jóvenes del norte de Marruecos, una iniciativa que pretende reducir los impactos negativos de la inmigración ilegal. Desde una perspectiva económica, Andalucía tiene interés en mantener una influencia en la región para poder promover su participación en los flujos de transporte y comercio internacional en el Estrecho de Gibraltar.

Así, de acuerdo a los intereses estratégicos de la Unión Europea, la cooperación territorial con el norte de Marruecos pretende lograr dos objetivos de suma importancia política: primero, reducir los riesgos en la frontera sur de Europa para alcanzar la estabilidad sociopolítica; y segundo, controlar la inmigración desde la orilla sur del Mediterráneo.

En Marruecos, los beneficios sacados de la cooperación giran en torno a los proyectos de desarrollo económico y social realizados en la región de Tánger-Tetuán, y tratan de mejorar la calidad de los servicios públicos. Lo que es realmente interesante para la región es la prestación de la asistencia técnica a nivel municipal y regional a través de las acciones llevadas por parte de técnicos españoles y agentes de desarrollo.

Para seguir colaborando en la elaboración conjunta de proyectos futuros a largo plazo, la cooperación territorial constituye un eslabón importante para mantener la confianza mutua y promover la estabilidad política y social entre Andalucía y el norte de Marruecos. La multiplicación de estos proyectos es vital para acompañar y orientar las pautas del desarrollo en la región, ya que la lucha diaria contra la vulnerabilidad de la población es un reto común para minimizar los problemas y lograr una verdadera inclusión por medio de actores potenciales en intervención social.

 

4. Experiencias de intervención social desde la sociedad civil

Es innegable que la sociedad civil en el norte de Marruecos hace poco se dio cuenta de que ya es momento de tomar las riendas y organizase en redes, asociaciones, organizaciones y cooperativas para superar los problemas que impiden el ansioso despegue socioeconómico. Desafortunadamente, el papel de la sociedad civil sigue siendo limitado a pesar de su importancia estratégica y el éxito logrado a nivel regional en las áreas de derechos de la mujer, los derechos humanos, el microcrédito y la alfabetización. La sociedad civil en la región se encuentra aún en estado de emergencia, y es probable que experimente transformaciones significativas antes de llegar a la etapa de madurez (Roque 2000).

El desarrollo de intervención social en la actualidad se inscribe dentro de un contexto marcado por la crisis socioeconómica, la aplicación de políticas de ajuste y la puesta en marcha de modelos de tipo neoliberal; factores que ponen en tela de juicio los modelos clásicos de intervención. En el ámbito de intervención social se puede identificar dos grandes actores: el Estado y algunos sectores organizados de la sociedad civil. En el caso de Marruecos, añadimos otro actor potencial en intervención social, la institución monárquica, de carácter semiprivado y con un papel clave en el desarrollo de la acción social en todo el país (Corvalán 1996).

Para comprender la situación actual de la sociedad civil en el norte de Marruecos, dentro del contexto político marroquí, hay que tener en consideración la dinámica asociativa y su proliferación. Esta realidad sitúa las asociaciones en un nuevo debate sobre las funciones del Estado y el papel que deben asumir los demás actores sociales y económicos. Dichas funciones están afianzadas en el diseño del nuevo texto constitucional del 2011 que introduce cambios sustanciales, como en su artículo primero: se proclama a Marruecos una monarquía constitucional, democrática, parlamentaria y social.

De acuerdo con el contexto legal, la libertad de asociación en Marruecos está organizada en el art. 9 de la Constitución en un marco jurídico constituido por el convenio internacional relativo a los derechos humanos, civiles y políticos, art. 22, y por el convenio internacional relativo a los derechos económicos, sociales y culturales, art 8. Por lo tanto, la mayoría de las asociaciones tienen su base legal en el mencionado Dahir de 1958, modificado en 1973, 2002 y 2011.

A través de este ejercicio de libertad, la sociedad civil en el norte de Marruecos pretende promover la participación cívica activa, la movilización social, la buena gobernanza y la cultura de ciudadanos responsables, en lugar de una cultura de sujetos pasivos. Las organizaciones de la sociedad civil en la región de Tánger-Tetuán se han convertido en unas escuelas de democracia por estimular a los jóvenes a una mayor participación en el trabajo comunitario y la acción colectiva.

De hecho, hay asociaciones que se distinguen por su profesionalidad, su capacidad de organización y sus notables resultados en las áreas rurales y urbanas. Algunas están criticadas porque dependen de una persona carismática con una gran capacidad de liderazgo. Por mi parte, considero que es una ventaja porque las asociaciones en el norte de Marruecos necesitan un liderazgo fuerte con una gran capacidad de movilización de los recursos y las personas.

Sin embargo, la mayoría de las asociaciones sufren de una falta en la visión en las estrategias de desarrollo y la intervención. Otros factores que alejan las asociaciones de cualquier tipo asociacionismo profesional son: la capacidad de gestión y seguimiento casi inexistente, la falta de  experiencia y de contabilidad y gestión financiera transparente, la capitalización del saber acumulado a lo largo de los años y la eficacia en la organización interna. Desafortunadamente, las asociaciones que tienen reforzadas las capacidades en estos ámbitos se cuentan con los dedos.

Los financiadores nacionales e internacionales no han sido suficientemente exigentes en estos aspectos, lo que ha incitado a desbloquear los requisitos de la transparencia, la democracia, la ciudadanía y el idealismo del voluntariado que, supuestamente, deben existir en aquellas estructuras sociales emergentes. En realidad, se ha idealizado el papel de la sociedad civil hasta que se ha llegado a creer que podría sustituir al gobierno y a los partidos políticos, sin exigir la responsabilidad de la sociedad civil a nivel de gestión de los recursos humanos y financieros. Por esta razón, se ha pasado de forma muy precipitada de una situación de desconfianza hacia los actores de la sociedad civil a una especie de confianza en su capacidad para evaluar los problemas, encontrarles soluciones y gestionar los proyectos de desarrollo.

Pero lo cierto es que la capacidad de intervención de estos actores es bastante limitada, sobre todo en comparación con la magnitud de los retos y las exigencias del desarrollo humano. Ahora los beneficiarios de la intervención de las asociaciones se cuentan por miles, mientras que los problemas de la alfabetización, la educación no formal, la pobreza, el desempleo juvenil, etc., afectan a una gran mayoría de la población en el norte de Marruecos. Las ONG pueden poner en marcha varios proyectos piloto en sus ámbitos de intervención, pero no pueden cubrir las necesidades de cientos de miles de beneficiarios potenciales; excepto, tal vez, en el campo del micro-crédito (Asis 2003) que conoce la participación de los bancos que acumulan un saber hacer y tienen una capacidad de cobertura en todo el territorio nacional.

La promoción del papel de la sociedad civil en las cuestiones sociales de la región no debe significar que las autoridades gubernamentales renuncien a su papel de liderazgo, sino que se consideran uno de los actores potenciales que tiene más capacidad, por lo menos en términos de recursos y de infraestructura, para resolver los problemas de educación no formal, la alfabetización, el acceso a agua, electricidad, etc.

Es cierto que la región de Tánger-Tetuán no dispone de estrategias reales de desarrollo emprendidas por los concejales, las autoridades locales y los servicios externos, lo que deja el campo vacío para las asociaciones que están tratando de hacer lo mejor posible para llenarlo. Sin embargo, en varios contextos deben resistir la tentación de presentarse como planificadores estratégicos en lugar del gobierno. Como actores de la sociedad civil en materia de la intervención social, su papel debe limitarse a apoyar la acción del gobierno, sobre todo cuando se trata de acciones vinculadas a la movilización, sensibilización, formación y evaluación.

Por otra parte, es evidente que las asociaciones eficaces y profesionales son aquellas que han podido capitalizar su experiencia y especializarse en un área especifica: los niños en situación de riesgo, los derechos humanos, la violencia de género, el microcrédito, etc., pues, en este caso, hay muchas asociaciones que quieren hacer de todo, se ven involucradas en diferentes direcciones y pierden la oportunidad de convertirse en líderes en su campo de intervención para poder mejorar los modelos de intervención.

Creo que es hora de ir más allá del sentimentalismo idealista que nos impulsa a querer cambiar todo a la vez. El verdadero militantismo de hoy radica en la especialización y la profesionalización, que son elementos generadores de recursos sostenibles siempre cuando se llega a concebirlos y ofrecer como modelos de buenas prácticas, lo que garantiza al final el éxito de la intervención social.

Mientras tanto, los financiadores de los programas y los proyectos sociales, particularmente el gobierno, deben ser más exigentes con respecto a las asociaciones. En este aspecto, las entidades financieras tienen la obligación de hacer un seguimiento riguroso a las asociaciones, exigirles constantes auditorías y recibir los informes de las actividades de cada asociación. Estas son algunas medidas que los organismos financiadores deben tomar, además de requerir una mayor profesionalidad y el desarrollo de las capacidades de gestión a las asociaciones.

En este sentido, se debe llevar a cabo un proceso de certificación de las asociaciones en el norte de Marruecos para distinguir a aquellas que tienen más capacidad y mayor experiencia. La certificación no debe penalizar a las asociaciones por su tamaño, es una medida que permite racionalizar mejor los recursos humanos y financieros. Los modelos de desarrollo institucional apropiados en la evaluación de la capacidad de las asociaciones existen ya y deben ser utilizados en la elaboración de términos de referencia para la certificación.

El norte de Marruecos está experimentando hoy día un renacimiento fulminante de la sociedad civil. Sin embargo, no es suficiente que haya estructuras legalmente reconocidas que puedan funcionar y alcanzar sus metas, si no queremos ver la decepción que prevalece entre los “trabajadores sociales” que aún no disfrutan de un estatuto jurídico que reconoce la profesión del trabajador social. Este vacío legal es un obstáculo mayor que aborta cualquier intento de profesionalización de la intervención social.

La región de Tánger-Tetuán conoce importantes deficiencias en infraestructura y servicios públicos que tienen efectos negativos sobre la población. Las desigualdades profundas entre grupos sociales, la exclusión, la marginación y la pobreza son las principales raíces de la vulnerabilidad en la región.

En el caso de la provincia de Tánger la precariedad social (1) se manifiesta en la tasa de desempleo que supera el 23% de paro urbano. Según las prevenciones del PNUD la población urbana alcanzará el 64.4 % en el 2015. El informe del banco mundial del 2004 sobre la pobreza señala que la población urbana crecerá un 4 %, debido al éxodo rural. En la provincia de Tetuán, el 51,3 % de las mujeres en el medio urbano sufre analfabetismo en relación al 86,9 % en el medio rural. El bajo nivel de escolarización de las niñas (47,9 % en el medio rural y 19,7 en el urbano) es muy distinto al de los niños (76,8 % y 89,1 %).

 

5. Experiencias de trabajo social con menores, jóvenes y mujeres (2)

En Marruecos, las políticas sociales están orientas últimamente hacia la lucha contra la vulnerabilidad. Esta energía del estado se manifiesta en varias estrategias y programas de la política social. Con respecto a la política de infancia encontramos el Plan de Acción Nacional de la Infancia, cuyo objetivo es fortalecer los sistemas de atención y protección de la infancia en materia de salud, participación y acceso a la educación. 

Pese a las intenciones que refleja el Plan de Acción Nacional de la Infancia 2006-2015, la situación de la infancia en el norte de Marruecos es preocupante puesto que todavía no existe una ley integral de protección a la infancia y esta ausencia no facilita el desarrollo del plan ni, por tanto, el acceso de menores en situación de exclusión social a recursos públicos (3).

Para proporcionar el apoyo institucional a las políticas sociales en Marruecos, la Cooperación Española considera como uno de sus ejes prioritarios la protección de los menores, como fue reflejado en su documento Estrategia País (2005) y en su Estrategia de la Cooperación Española de Apoyo a los Menores Vulnerables en Marruecos. La atención a los menores en situación de vulnerabilidad ha sido uno de los ejes que mayor número de intervenciones ha concentrado, no sólo de la AECID, sino también del resto de operadores de la Cooperación Española en Marruecos.

La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y el Ministerio de Desarrollo Social, la Familia y la Solidaridad inauguraron, en 2009, la Unidad de Protección de la Infancia de Tánger. Esta iniciativa se enmarcan en el compromiso de la Cooperación Española de apoyar la puesta en marcha de la Estrategia del Ministerio de Desarrollo Social en materia de Protección de la Infancia 2008-2012, que permite establecer una cooperación a largo plazo con el fin de fortalecer el sistema público marroquí de protección.

Durante los últimos quince años el fenómeno de los niños en situación de calle ha crecido. La mayoría de estos niños tiene entre 11 y 18 años, algunos son de las zonas rurales, las afueras de las ciudades o barrios populares. Se criaron en un medio desfavorecido y, en muchos de los casos, el contexto familiar es la causa de la salida de los niños a la calle para sobrevivir en las condiciones de precariedad.

En la actualidad, el tejido asociativo en el norte de Marruecos goza de un crecimiento cuantitativo y cualitativo, resultado de un notable dinamismo de varias asociaciones que llevan a cabo diferentes proyectos sociales. En cuanto al tema de atención a la infancia voy a citar la experiencia de la Asociación Paideia (4) con menores en situación de riesgo, con el fin de perfilar una idea sobre algunas modalidades de intervención social con menores en la calle de la provincia de Tánger.

El método utilizado para intervenir con menores en la calle es a menudo diferente, dependiendo del contexto de cada país, el clima, la legislación, los recursos y la ideología, incluso de las entidades que desarrollan este tipo de acción social. Efectivamente, hay países que tienen una amplia experiencia en este campo, tales como los países latinoamericanos que tienen escuelas y cuentan “asistencia sociosanitaria y jurídica a la calle”.

Debo señalar que existe en la región una red de educadores sociales de calle que son los que toman contacto con los menores y con sus familias, y tienen como objetivo el retorno de los menores a su entorno para reintegrarlos en el seno familiar. En este proceso existen varias fases en la intervención con menores en situación de calle: la detección, la comunicación, la intervención con la familia y el seguimiento.

En muchos casos, el aumento de niños muy pequeños en situación de calle debe ser tratado desde varios contextos: el fracaso escolar, la familia, la pobreza, etc., porque en realidad no hay un solo motivo para este incremento sino que existen diferentes situaciones de vulnerabilidad. Por eso no hay que olvidar que el contexto familiar es un elemento clave en las intervenciones con las familias de los menores.

Los menores que han sido detectados presentan diferentes niveles de formación. Hay menores analfabetos, otros que no han terminado la Educación Primaria y existe un escaso número de niños con una formación mayor. De ello se deduce que la falta de escolarización, el fracaso escolar y el absentismo de los menores en la escuela es una tendencia general en el contexto de los menores en la calle, además de otros problemas en el seno familiar, el deseo de emigrar, etc.

En cuanto a la procedencia de los menores detectados se ha notado que la mayoría de los menores pertenecen a la ciudad de Tánger y las ciudades cercanas. La procedencia del resto de los menores, en un pequeño porcentaje, es de las ciudades del sur; esto significa que la mayoría de los menores que se encuentran en la calle son de origen local o que sus domicilios familiares se encuentran en ciudades más próximas a Tánger.

Todos los menores procedentes de Tánger tienen un perfil común, suelen vivir en la periferia de la ciudad, precisamente en los barrios marginales y en los núcleos chabolistas que se encuentran en la Comuna de Beni Makada, donde se levantan innumerables construcciones ilegales. Según los datos recogidos por la Iniciativa Nacional de Desarrollo Humano (INDH) (5) del gobierno marroquí, la Comuna de Beni-Makada tiene una tasa de pobreza del 14% y una tasa de 17,5% de vulnerabilidad. De acuerdo con estos datos la Comuna de Beni-Makada fue identificada por la INDH como una zona prioritaria de un plan a largo plazo que pretende reducir la pobreza, la precariedad y la exclusión social.

Los barrios de esta comuna tienen una densidad de población joven muy alta. En consecuencia, la demanda del sistema educativo aumenta considerablemente, provocando así una saturación de los recursos existentes, lo que reduce la calidad de la enseñanza y detona el porcentaje de abandono escolar que oscila entre el 15% y el 20% de los alumnos matriculados en el último año de Primaria.

La integración de los menores en el seno familiar representa una alternativa sobre la que trabajan los educadores durante las primeras fases de intervención para reintegrar un gran porcentaje de menores en sus contextos familiares. Esto posibilita posteriormente la integración de los menores en las escuelas o, en ocasiones, la incorporación directa en el mercado laboral o en los talleres de Formación Profesional.

Estos menores constituyen un grupo particularmente vulnerable; tienen edades comprendidas entre 15 y 18 años. Los motivos que los llevan a convertir la calle en su hogar y entorno cotidiano son múltiples y configuran una de las expresiones más crueles de vulnerabilidad social, ya que son obligados, por familiares o conocidos a realizar actividades denigrantes, convirtiéndolos en sujetos de abuso sexual, tráfico de drogas u otras acciones de victimización. Muchos de ellos son degradados físicamente y consumen sustancias tóxicas (la mayor parte de los menores que vive en las calles de Tánger suele consumir inhalantes, tienen infecciones, parásitos y problemas respiratorios).

Para continuar con el trabajo de integración de estos menores en los pequeños negocios (suelen ser talleres de carpintería, herrería, zapatería, mecánica, etc.), los educadores de calle sensibilizan a los jefes de estos lugares de trabajo de la importancia de reclutar a los menores con el propósito de proporcionarles un contexto de normalización mientras aprenden un oficio desde la misma práctica.

La educación no formal se considera en Marruecos una alternativa para los menores (una escuela de segunda oportunidad) que por diversas razones no han podido ir a la escuela a una edad temprana o son analfabetos. La Delegación de Educación ofrece a estos menores unas aulas especializadas, principalmente gestionadas por asociaciones, donde se prepara a los niños académicamente para pasar un examen en junio con el fin de reintegrarse a la Educación Primaria en una escuela pública o incorporarse a talleres de Formación Profesional.

Tras la reintegración del menor en su domicilio, los educadores plantean una serie de recursos que pueden dar éxito a la reintegración del menor en su hogar familiar. Por lo tanto, la negociación previa entre los educadores y la familia del menor, sobre la posibilidad de proporcionarle una actividad al día siguiente de su llegada al domicilio, representa un recurso idóneo para facilitar su incorporación a las aulas de educación no formal o de formación profesional.

La integración de los menores en las escuelas es un indicador clave de normalización. La mayoría de ellos tuvieron que pasar la prueba de escolaridad que el Ministerio de Educación Nacional organiza una vez cursados los programas de educación no formal. Además, al comprobar que los menores que se encuentran en la calle están integrados totalmente en las escuelas, y están viviendo de nuevo en el domicilio familiar, en este caso se consideran menores fuera de situación de riesgo.

Sin embargo, hay casos en que la reintegración familiar no es la solución correcta debido al grado de desestructuración familiar, violencia constante o abuso hacia el menor. En esta máxima situación de vulnerabilidad se traslada a estos menores a un centro de protección donde les faciliten los servicios educativos, sanitarios y sociales, que garanticen un desarrollo equilibrado del menor. (L´Entraide Nationale, estructura social creada por las autoridades gubernamentales de Marruecos en 1957, recibió la aprobación en 2006 de la Ley 14/2005 con el fin de poder mejorar las condiciones físicas y de atención de los centros de protección social).

A lo largo del discurso anterior, el fracaso escolar está considerado como una de las principales causas que empujan a estos menores a iniciar la vida de la calle. Por ello, se considera necesario un buen cambio en el método educativo en las escuelas públicas para fortalecer el sistema de educación y reducir gradualmente el número de jóvenes en situación de riesgo social.

En este sentido, las estrategias actuales propuestas por el Ministerio de Educación para detener el flujo de abandono y fracaso escolar, a través de la universalización de la enseñanza incluyen: la construcción de infraestructuras escolares, la modernización y racionalización de la gestión educativa, el fortalecimiento de las competencias humanas y técnicas, mejora de los métodos de enseñanza, motivación e implicación de los profesores y cooperación con las instituciones locales y organizaciones de la sociedad civil.

Hoy día el sistema educativo en Marruecos se encuentra en fase de reformas desde que en el año 1999 el Parlamento aprobó la Carta Nacional de Educación y de la Formación, que considera a la educación como la prioridad nacional más importante después de la integridad territorial (art. 20) y que tiene como objetivo operacional: mejorar la calidad de la enseñanza, potenciar la formación de los docentes, generalizar la educación preescolar, promover la igualdad de género en la educación y erradicar el analfabetismo (Chaker 2004: 200-204).

La intervención social para estos jóvenes en situación de vulnerabilidad es el gran reto de los diferentes actores de la acción social. De hecho, varios debates están abiertos sobre las acciones prioritarias y las medidas de protección más apropiadas que deben ser tomadas dentro de una sociedad conocida por diversas paradojas a nivel político, jurídico y socio-cultural; como en el caso del trabajo infantil, donde sobresale la problemática de la ley y su aplicación (Guedah 2007: 31-44).

Las áreas rurales en el Norte de Marruecos carecen de servicios básicos y de diversificación en las actividades generadoras de ingresos. La mayoría de los jóvenes abandonan el sistema educativo formal, debido a la difícil situación económica local y al fracaso escolar. Estos jóvenes, al ver que no pueden ser integrados en el tejido socioeconómico de la región, optan por trabajar en la actividad del contrabando o emigrar, ya sea en las ciudades más cercanas de Marruecos o a Europa. La comuna rural de Boujedyane (provincia de Larache), forma parte de estas zonas rurales desfavorecidas, donde jóvenes en riesgo de exclusión social lamentan la falta de proyectos de formación profesional que les dan la posibilidad de mejorar su condición socio-económica.

La iniciativa que apoya ISS junto con CODESPA (ONG española que proporciona oportunidades a las personas para que puedan, a través del trabajo, salir de la pobreza) trata de ofrecer a estos jóvenes una alternativa que se ajuste a sus necesidades de integración en la vida laboral activa. El proyecto incluye la formación técnica que se divide en cuatro áreas: explotación de plantas aromáticas, apicultura, oleicultura y cunicultura. La organización de los jóvenes en cooperativas de producción, según el área desarrollada, les permite recibir una formación necesaria en gestión y marketing para gestionar la unidad de producción y comercializar sus productos de manera eficaz.

La formación profesional constituye una necesidad urgente cuyo fin es apoyar a jóvenes del medio rural a crear proyectos que promueven el autoempleo. En efecto, estos proyectos facilitan la inserción laboral de los beneficiarios y velan por el bienestar de la población rural, favoreciendo la toma de conciencia en los habitantes de la necesidad de preservar el capital natural, cultural y social.

Las cooperativas son un medio apropiado para redistribuir el empleo y apoyar a jóvenes emprendedores en las áreas urbanas rurales. Ante las crisis el cooperativismo, constituye una forma de empresa más solidaria porque antes de distribuir los ingresos es importante repartir el trabajo. La iniciativa llevada por esta ONG española recalca la importancia de promocio­nar la economía social en los tiempos de crisis.

A través de las experiencias de trabajo social con jóvenes en situación de vulnerabilidad se ha observado que la inserción laboral debe estar en el centro del desarrollo local. Es esencial que la planificación de ésta se haga desde el territorio y no desde el poder central. El territorio debe articular las políticas sociales que deben centrarse en los jóvenes apostando por su participación activa. Es necesario que los trabajadores sociales en el Norte bajen al campo de batalla y hagan el trabajo social comunitario.

El crecimiento de población joven en el norte de Marruecos ejerce una fuerte presión en el mercado de trabajo, del mismo modo que la masiva inserción de los grupos vulnerables a causa de la disminución de los ingresos de la población activa. Además, el aumento del desempleo afecta principalmente a estos grupos, convirtiendo su situación en máxima vulnerabilidad económica y social. Por ello, la interpretación de las condiciones de empleo y desempleo de jóvenes y mujeres requiere, desde varias perspectivas, un diseño de políticas y acciones públicas y privadas orientadas hacia estos grupos.

El desajuste entre la oferta y la demanda de trabajo en la región de Tánger-Tetuán causa el desempleo juvenil y la precariedad laboral, que son el resultado de la falta de adecuación entre educación y competencias requeridas en el ámbito laboral. También la desigualdad de oportunidades en el acceso al sistema educativo y la formación profesional crea más rupturas entre las expectativas laborales de jóvenes y mujeres y la oferta laboral.

El empleo de jóvenes y de mujeres es un tema que tiene vinculación con los ingresos, el trabajo, la educación, las expectativas personales y familiares son mecanismos esenciales de la inclusión y la cohesión social. La valoración social del individuo está determinada por su contribución al desarrollo integral donde el trabajo manifiesta un profundo sentido de legitimidad y reconocimiento social. Por lo tanto, el trabajo productivo para los grupos vulnerables es un camino para fortalecer la cohesión social. Así, la inserción laboral se ha convertido en un problema debido al deterioro de las condiciones laborales y su inestabilidad, que requieren una atención especial por parte del Estado y otros actores socioeconómicos.

En los últimos años varias reformas legislativas y políticas han reforzado los derechos de la mujer: el código penal, el código de trabajo, el código de la familia o el código de la nacionalidad; y queda pendiente adaptar la ley contra la violencia conyugal, la ley para reforzar los derechos de personas con necesidades específicas, así como también la prohibición del trabajo doméstico infantil.

En cuanto a la igualdad, las mujeres se enfrentan a los estereotipos de género que están profundamente arraigados en la sociedad marroquí. Para intentar conseguir la igualdad de género se debe implicar a toda la sociedad en la difusión de la cultura de género, la mejora de la imagen de la mujer en los medios de comunicación y el refuerzo de las campañas de comunicación y sensibilización sobre la cuestión de género (Chafai 1997: 13, 35-55, 43).

Muchos actores de la sociedad civil que defienden a la mujer recomiendan la realización de diagnósticos sobre el acceso de las mujeres a la justicia, la sanidad, etc., para reforzar el sistema nacional de información y proporcionar datos significativos sobre la situación de la mujer en Marruecos. Una prueba de esto es el puesto que ocupa Marruecos a nivel de desarrollo de género: 146 de 158 países (2008) lo que indica que hay mucho que hacer para mejorar la condición de la mujer marroquí (Ait 2009).

A pesar de las reformas jurídicas y políticas y los avances en materia de salud, planificación familiar y educación, las mujeres en el norte de Marruecos siguen viviendo en situación de vulnerabilidad económica y social. En el campo de la salud, el empleo y la formación profesional, los programas de desarrollo no se adaptan a las necesidades de la mujer y los indicadores son más bien negativos.

En las últimas décadas se ha procurado hacer de la administración un instrumento eficaz para la promoción de la igualdad y el desarrollo económico y social del país por eso varios ministerios han tomado medidas para integrar la dimensión de género en las políticas públicas. En el ámbito de la creación de empleo y la absorción de manos de obra calificada, la participación de la mujer es considerada una piedra angular en los programas y políticas sectoriales que encaminan hacia la mejora de las condiciones de la mujer.

Los sectores que emplean más mano de obra femenina en la región de Tánger-Tetuán son, en particular, los sectores de agricultura, industria agro-alimentaria, textil y servicios. La mayoría de las mujeres funcionarias que trabajan en el sector público se encuentra en baja escala, excepto pocas mujeres que ocupan altos puestos. Sin embargo, con el estancamiento de los sectores textil y agrícola, la crisis se ha agravado más a causa de los impactos negativos de la economía mundial, empeorando así el empleo femenino, puesto que la mujer es la primera en ser despedida cuando sucede una reducción en la plantilla de empleados.

La década del 2000 marcó un hito en el aumento de las medidas concretas para la inserción laboral de los jóvenes y las mujeres, gracias a la presión ejercida por parte de los organismos internacionales y especialmente los movimientos asociativos de diferentes ámbitos. Estas medidas estuvieron centradas en el refuerzo de las capacidades y la creación de actividades generadoras de ingresos con el propósito de empoderar a la mujer, dotarla de las capacidades necesarias para emprender y gestionar un negocio. Para ello, la región de Tánger-Tetuán impulsa actividades de este tipo a través de acciones de asesoramiento efectuadas por los actores potentes de la sociedad civil.

 

6. Conclusión

Desde el año 2001 el CIDEAL (6) ha desarrollado una estrategia para crear centros de apoyo a las mujeres con el fin de atender a sus necesidades profesionales. Uno de estos centros es el realizado con la asociación Darna en Tánger (casa comunitaria de mujeres de Tánger) a través del proyecto “Creación de un centro de formación e integración sociolaboral para la mujer en Tánger”, que forma parte del programa “Desarrollo integral de sectores espacialmente vulnerables del norte de Marruecos”. Con esta acción, mujeres en situación económica precaria, entre 16 y 45 años, de siete zonas del norte de Marruecos, han recibido apoyo en alfabetización, formación, asistencia sanitaria, jurídica y social.

Para satisfacer la necesidad de las beneficiarias de integrar el tejido económico de la región, la Casa Comunitaria de la Mujer en Tánger apoyó en 2004 la creación de microempresas o cooperativas que ofrecen empleo a las mujeres en las unidades de producción. Las beneficiarias habían mostrado una notable mejora económica y social, pero también habían mostrado algunas deficiencias en su capacidad de inserción en el mundo laboral, debido principalmente al desconocimiento de los mecanismos del mercado.

En la fase previa a la autonomía económica se propuso acompañar las actividades desarrolladas en la Casa Comunitaria con acciones de capacitación emprendedora y asistencia técnica para ofrecer más alternativas de autoempleo y facilitar la comercialización de los productos elaborados. Así que los cursos de la formación especializada en confección, restauración y peluquería, etc., fueron concebidos como actividades de apoyo y refuerzo de las habilidades técnicas y profesionales, en función de las distintas necesidades de las unidades de producción.

El proceso de creación de las microempresas viene después de acabar la formación empresarial y realizar la presentación de los proyectos relativos a cada negocio. La fase de ejecución de los proyectos empresariales constituye un reto importe en la emancipación sociolaboral de estas mujeres. Para aquellas mujeres que no podían incorporarse al trabajo por cuenta ajena debido a cargas familiares o de otro tipo, se utilizó una fórmula basada en el desarrollo del trabajo en sus domicilios para poder generar ingresos propios.

En paralelo se organizan cursos de alfabetización para las mujeres con el objetivo de armonizar el aprendizaje teórico y práctico, dando un enfoque integral a la formación. Por lo que se refiere a formación para el empleo se destacan los programas de formación profesional que permiten a las beneficiarias adquirir las basases de cada oficio, de este modo, muchas mujeres se benefician de la formación profesional impartida en varios centros del norte de Marruecos: Tánger, Asilah, Larache, Imzeren, Souani, etc.

Las estrategias de la inserción laboral se han consolidado con la figura del Técnico de inserción que mantiene el asesoramiento de la formación con el fin de lograr la inserción apropiada de las beneficiarias. Esto lo explica el gran número de contactos establecidos con las empresas de Tánger lo que demuestra que la inserción laboral de las beneficiarias está condicionada por la adecuación de la formación (confección moderna, cocina y restauración) a las demandas del mercado laboral. De ahí  la importancia del seguimiento efectuado por el técnico en el asesoramiento profesional que permite dar a las beneficiarias ciertas respuestas a sus múltiples problemas, ligados especialmente a la comercialización de sus productos y la inserción sociolaboral.

Cabe señalar que estas mujeres en condición de exclusión tuvieron en el inicio enormes dificultades para crear las microempresas, puesto que las beneficiarias viven en un contexto cultural que obstaculiza las iniciativas de autoempleo. A esto se añaden los altos precios de las materias primas y la dificultad de conseguir los locales de alquiler, factores que impiden la emancipación social y económica de estas mujeres.

En circunstancias de exclusión social el trabajo femenino se concibe como complemento a la economía familiar y, en muchos casos, el desarrollo de trabajos en situación irregular impide la búsqueda de otras oportunidades que mejorarían la situación laboral de las mujeres. De ahí que se haya pensado en el fortalecimiento de las iniciativas de inserción laboral en los centros de atención a la mujer como una modalidad de intervención social, pretendiendo dar un suspiro al colectivo femenino más vulnerable del norte de Marruecos.

Hoy día la promoción de la igualdad y de los derechos laborales de las mujeres, y la lucha contra la violencia de género, son prioridades de las políticas públicas en Marruecos y tienen el apoyo de la mayoría de la sociedad civil, siendo uno de sus ejes estratégicos de intervención. Para ello, se están poniendo en marcha estrategias nacionales para la lucha contra la violencia de género y la promoción de los derechos de las mujeres.

Por último, la intervención con la populación vulnerable desde el ámbito del trabajo social es compleja. Exige una acción conjunta de los actores sociales que deben velar por la protección de sus derechos básicos y por un avance de sus comunidades. En referencia a los tiempos de crisis, señalar que los grupos vulnerables mencionados arriba pueden convertirse en verdaderos candidatos de la inmigración ilegal, puesto que esta última no cesará mientras no haya esperanza de vida digna. La presión no va a remitir mientras los países desarrollados no hagan hueco en sus políticas para diseñar y llevar a cabo una estrategia global de codesarrollo, porque el problema de fondo no debe ser sólo la inmigración, sino las brechas de injusticia y la mala distribución de la riqueza.

 


Notas

1. Precariedad es el fenómeno de degradación de las condiciones de vida, empleo y trabajo, padecida por personas y colectivos, que dificulta la realización de proyectos de vida personales emancipados, desarrollar la libertad personal y colectiva, y que impide el ejercicio libre de derechos ciudadanos y políticos plenos.

2. Son trabajos de práctica llevados a cabo en el seno de las asociaciones mencionadas en este estudio para tratar el tema de las experiencias de trabajo social con grupos vulnerables de las provincias de Tánger y Larache.

3. En general, se considera que este término supera al de pobreza, en el sentido de que no se define en términos puramente económicos, sino de un tipo más amplio de participación en la sociedad. Aunque no existe acuerdo entre los autores, las causas de la exclusión social son multidimensionales y se enmarcan en un proceso de pérdida de integración o participación del individuo en la sociedad.

4. La Asociación Paideia en Marruecos lleva a cabo acciones en beneficio de la infancia, la juventud y las familias desde el año 1999 a través del Complejo Social Assadaka, que ofrece varios servicios sociales. En el 2005 empieza el trabajo de calle en el marco de un proyecto financiado por la Comunidad de Madrid y la Unión Europea.

5. En el año 2005 el Gobierno del Marruecos lanzó la Iniciativa Nacional de Desarrollo Humano (INDH). Se trata de un plan a largo plazo con el objetivo de reducir la pobreza, la precariedad y la exclusión social a través de acciones de apoyo a las actividades de creación de ingresos, mejora de condiciones a los servicios e infraestructuras de base (educación, salud, agua y saneamiento…) y apoyo a personas con elevada vulnerabilidad.

6. La Fundación CIDEAL trabaja en el ámbito de la cooperación internacional desde hace más de 25 años, llevando a cabo actividades de investigación, formación y asistencia técnica y ejecutando proyectos de desarrollo en diversos países del Sur. Creada en Madrid en 1983 como una organización privada sin ánimo de lucro, hoy cuenta con delegaciones y expertos permanentes en América Latina, Caribe, África, Asia y Oriente Próximo.

 


 

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Gazeta de Antropología