Gazeta de Antropología, 2017, 33 (1), artículo 03 · http://hdl.handle.net/10481/44378 Versión HTML  ·  Versión PDF
Recibido 6 septiembre 2016    |    Aceptado 12 octubre 2016    |    Publicado 2017-01
¿Es viable a largo plazo el turismo comunitario? Lecciones aprendidas del caso de Prainha do Canto Verde (Brasil)
Is Community Based Tourism viable in the long run? Lessons learnt from the case of Prainha do Canto Verde (Brazil)






RESUMEN
Prainha do Canto Verde es un ejemplo paradigmático de Turismo Comunitario (TC). Esta villa costera se ha convertido en un referente nacional para los medios de comunicación de masas y para académicos y miembros de ONG que consideran Prainha un ejemplo exitoso de un turismo comunitario, justo, redistributivo, respetuoso con el medio ambiente y con la cultura local. Sin embargo, se dan en Prainha una serie de conflictos internos que cuestionan la viabilidad futura del proyecto turístico. Como conclusión se sostiene que estos conflictos surgen de la debilidad de las estructuras comunitarias y del desajuste entre una concepción de comunidad corporativa y comunitarista y una población que es en la práctica diversa y que presenta elevadas dosis de individualismo. Asimismo se reflexiona sobre la viabilidad del TC teniendo en cuenta que el turismo desarticula elementos estructurales de las comunidades.

ABSTRACT
Prainha do Canto Verde is a paradigmatic example of Community Based Tourism (CBT). This coastal village has become a national benchmark for mass media, academics and NGO members who consider Prainha a successful example of a redistributive, respectful with the environment and local culture CBT model. However, in Prainha there are a series of internal conflicts that question the future viability of the tourism project. As a conclusion it is argued that these conflicts arise from the weakness of community structures and the mismatch between a concept of community as a corporate and communitarian body which is in the process of been imposed on a population that is actually diverse and that present high levels of individualism. There is also reflection on the viability of the CBT model taking into account that tourism per ser tends to generate and/or accelerate structural transformations within the community.

PALABRAS CLAVE
cambio social | contradicciones | conflictos | turismo de base comunitaria | reserva extractiva
KEYWORDS
social change | paradox | conflicts | community based-tourism | extractive reserve


1. Introducción

El Turismo Comunitario (TC), conceptualizado en el mundo anglosajón como community-based tourism (Ruiz-Ballesteros y otros 2008), representa la resolución, en una nueva propuesta de desarrollo turístico, de algunas de las críticas que hacia el turismo de masas han sido formuladas por académicos, activistas sociales y dirigentes locales (Beckerman 1994, Liu 2003, Blackstock 2005, Lansing y De Vries 2007). Estas objeciones al turismo de masas giran en torno al tema de la distribución desigual de los beneficios, los costes y los riesgos entre los promotores de turismo, que suelen ser foráneos, y las poblaciones locales. El aumento de la conciencia sobre estas cuestiones condujo, a partir del comienzo de la década de 1990, al desarrollo de un nuevo modelo de turismo llamado Turismo Comunitario. Desde los años 90 este modelo de turismo se ha expandido por todo el mundo impulsado por instituciones globales (WWF 2001, WTO 2006), gobiernos nacionales (Perú y Ecuador) y organizaciones sociales de base (MST, ALBASUD). En Brasil uno de los ejemplos más relevantes es la localidad de Prainha do Canto Verde (Ceará).

Aunque bajo el paraguas conceptual de TC aparece una amplia gama de experiencias y conceptos, existe un consenso entre teóricos y profesionales de esta modalidad turística en cuanto a lo que son sus denominadores comunes: a) la gestión local, colectiva y con algún tipo de redistribución de los ingresos obtenidos por el turismo; b) la orientación del producto turístico a clientes en busca de la “otredad cultural” mediante experiencias directas con el campesino o formas de vida indígenas; c) la contribución al fortalecimiento de los modos de vida locales; y d) la conservación de sus recursos naturales y una invocación constante al desarrollo sostenible (Maldonado 2005, Morales 2006, Murphy 1985, Okazaki 2008, Reid, Mair y George 2004, Russell 2000).

A pesar del éxito, difusión y de los apoyos recibido por parte de ONG, gobiernos e instituciones globales como la OIT o la OMT (OIT-REDTURS 2005; Organización Mundial del Turismo [OMT]) 1993), el TC también es objeto de críticas (Blackstock 2005: 40). Primero, se argumenta que, en numerosos casos, el TC no tiene una intención transformadora de las condiciones socioeconómicas y políticas de la comunidad; por el contrario, está más orientado a proporcionar un nuevo nicho de mercado a la industria turística global. Segundo, en la gestión del TC no son consideradas las limitaciones macroestructurales al control local del turismo. Tercero, se advierte que algunas de las propuestas de TC presentan las comunidades locales como bloques homogéneos, desprovistos de diferencias sociales notables y ausentes de luchas de poder internas o de valores en competencia; unas descripciones cercanas a las descritas por Durkheim (solidaridad mecánica) (1997) y Tönnies (Gemeinschaft) (1995) y que más recientemente las Ciencias Sociales han etiquetado como “comunidades corporativas cerradas” (Wolf 1957). De igual forma, en el análisis de proyectos de TC existe el riesgo de asumir de partida una noción romántica o idílica de comunidad que soslaye una realidad caracterizada, en muchas ocasiones, por la heterogeneidad de la comunidad (Belsky 1999, Southgate 2006), por el cambio social que esta experimenta como consecuencia del propio desarrollo turístico (Zorn y Farthing 2007) o por la desigual distribución interna de la gestión y los efectos del turismo (Helmsing y Fonseca 2011: 50).

El proyecto de TC en Prainha do Canto Verde (Prainha a partir de ahora) y una parte importante de las investigaciones que ha estimulado son buen ejemplo de los problemas derivados de una visión idílica y romántica de comunidad. Aunque algunas de las primeras etnografías (Alcântara 2003, Almeida 2002) advertían sobre la existencia de contradicciones entre el patrón teórico del TC y su praxis real, la mayoría de los trabajos académicos (Albieri y Agrusa 2005, Bursztyn y otros 2003, Coriolano 2009, Hargrave 2003, Krönner 2005, Mendes y Coriolano 2006, Mendonça 2004, Mendonça y Irving 2004, Mendonça 2009, Rocha 2003, Schärer 2003) retratan Prainha como un epítome del Gemeinschaft ideal y el TC como una historia de éxito incuestionable. Un retrato color de rosa también respaldado por algunos de los principales medios de comunicación brasileños (Mendonça 2004) que refuerza la imagen construida por los promotores políticos del proyecto comunitario y que ha consolidado Prainha como un ejemplo emblemático del TC en América Latina (Coriolano 2006, Schärer 2003). Los atractivos turísticos que ofrece Prainha son fundamentalmente dos. Por un lado, el estilo de vida de los Povos do Mar, comunidades costeras cuyo estilo de vida se sustenta fundamentalmente en la pesca artesanal de subsistencia y, por otro lado, la historia de movilización y resistencia de una comunidad frente a especuladores inmobiliarios que quisieron expulsarlos de sus tierras. Sin embargo, la imagen idílica del proyecto de turismo comunitario de Prainha queda en entredicho ante la presencia de dos conflictos que se han hecho evidentes con el paso del tiempo. Uno de estos conflictos está representado por la división de los habitantes en dos asociaciones de vecinos que representan visiones diametralmente opuestas del futuro de Prainha. El segundo de los conflictos tiene un carácter generacional que se manifiesta en la resistencia de los jóvenes (e incluso de sus padres) a continuar trabajando en la actividad pesquera y, por el contrario, en la atracción por las nuevas ocupaciones ofrecidas por la modernidad. La viabilidad del proyecto de TC en Prainha y, probablemente, una parte esencial de sus relaciones de comunidad exigen el análisis de estas tensiones. Para entender ambos conflictos en toda su profundidad, este artículo indaga en sus causas generativas a través de un viaje por la historia de Prainha centrado en tres hitos históricos: 1) la construcción social de la comunidad ante la amenaza externa de los especuladores inmobiliarios; 2) el proyecto de turismo comunitario; y 3) la declaración de Prainha como Reserva Extractiva.

 

2. Método

El trabajo de campo se realizó en Prainha y Fortaleza en tres campañas: mayo y noviembre de 2009 y en enero de 2010. El método de investigación incluyó: a) la recopilación, revisión y análisis crítico de la literatura existente, incluyendo Internet (sitios web institucionales de la Asociación de Vecinos de Prainha -Associação de Moradores-, ONG tales como Instituto Terramar y Asociación de Amigos de Prainha do Canto Verde); b) la recogida de datos de las instituciones comunitarias de Prainha; c) la observación participante etnográfica; d) la grabación en vídeo de entrevistas y actividades importantes de la vida cotidiana; e) entrevistas no estructuradas y semi-estructuradas con informantes clave de dentro y fuera de la localidad: representantes de las dos asociaciones que compiten en Prainha, de las ONG que proporcionan respaldo y participan en el proyecto TC, de los empresarios locales; f) entrevistas no estructuradas con otros residentes locales usando el muestreo “bola de nieve”. Todas las entrevistas se llevaron a cabo en portugués. La información recabada se organizó diacrónicamente en una tabla de cuatro categorías (actividades previas a la irrupción del turismo, nuevas actividades, los conflictos y actores) que permitieron reconstruir la cadena histórica de los cambios y los conflictos, así como la estructura de las relaciones entre los actores.

 

3. La construcción social de la comunidad ante la amenaza externa de los especuladores inmobiliarios

3.1. Los orígenes de Prainha do Canto Verde

Prainha es un pueblo de pescadores de alrededor de 1.000 habitantes situado en el estado de Ceará, en la región Nordeste de Brasil. Se fundó a finales del siglo XIX por campesinos expulsados del interior de la región a consecuencia de la crisis económica originada por la caída de las exportaciones de azúcar y ganado. Estos emigrantes se localizaron en áreas escasamente pobladas de la costa donde levantaron pequeñas comunidades de pescadores (Mussoline 1972). Al ser tierras deshabitadas y de escaso valor, la ocupación se produjo sin necesidad de establecer título alguno de propiedad.

Es importante destacar que la imagen que posteriormente se ha ofrecido de una comunidad étnica y culturalmente distinta, bajo la denominación de Povos do Mar, distorsiona, de alguna manera, la realidad histórica. Este intento de construcción política de una singularidad étnica obvia que tras una primera etapa de aislamiento, estas comunidades se integran durante el siglo XX en las dinámicas sociopolíticas de construcción y desarrollo del Estado brasileño. En la década de 1920 toda la costa se conecta a la sociedad nacional por medio de un plan de modernización muy ambicioso que el Estado confió a la Marina. El ejército emprendió la afiliación forzosa de los pescadores en côlonias, entidades locales que forman parte de una organización nacional (Callou 1994, Villar 1945). Estas côlonias tenían como objetivo ser la célula local de la Administración del Estado.

Esta primera ola de modernización dará paso a una invasión temporal de la vieja política de mecenazgo. Las colônias serán dominadas por oligarcas locales (Diegues 1983) y la democracia municipal queda secuestrada por el cabo eleitoral, un intermediario encargado de la tarea de tejer redes de clientes-votantes para el oligarca-candidato mediante la distribución de una variada selección de recursos (Greenfield 1975).

En los años 70 la dictadura militar puso en marcha un segundo plan modernizador en los pueblos de pescadores a través de un organismo de desarrollo, SUDEPE (Superintendência de Desenvolvimento da Pesca). Este programa, dirigido a la transformación de los pescadores en empresarios modernos, resultó contraproducente. Las grandes empresas pesqueras acapararon la inversión del Estado lo que ocasionó la proletarización de muchos pescadores. Estas empresas explotaron de forma intensiva los recursos pesqueros afectando gravemente a las actividades de pesca artesanal de subsistencia (Diegues 1983; Lima 2002). Abandonados por un Estado incapaz de hacer cumplir la legislación, un nuevo actor apareció en ayuda de los pescadores, la Iglesia Católica a través del Consejo Pastoral de los Pescadores. Por otra parte, cinco décadas de esfuerzos de modernización habían creado una incipiente diferenciación social dentro de Prainha: había propietarios de pequeñas tiendas de comestibles y funcionarios públicos (tales como maestros y promotores de salud), había pescadores que eran dueños de sus embarcaciones y otros que, simplemente, trabajaban por un salario. El proceso modernizador que estaba cambiando la región también incluía el aprovechamiento turístico y con ello la presión de la especulación inmobiliaria.

3.2. Turismo de masas, especulación inmobiliaria y orígenes del movimiento comunitario

La expansión del turismo en el Nordeste se vio impulsada en los años 80 por PRODETUR (Programa de Desenvolvimento do Turismo), un plan del Gobierno brasileño para promover el desarrollo turístico (Benevides 1998). El vínculo entre las inversiones en infraestructuras y la promoción turística provocó una fiebre inmobiliaria. Para las poblaciones rurales que carecían de un título de propiedad, la única manera legal de resistir esta invasión fue mediante la usucapião, una figura jurídica de la legislación brasileña que reconoce el derecho de propiedad de un inmueble a quienes han sido sus ocupantes indiscutibles de forma continuada y extendida en el tiempo.

La mayor parte de las tierras de Prainha no estaban registradas cuando, a mediados de los 80, algunas empresas inmobiliarias reclamaron los derechos de propiedad sobre ellas, con el fin de ejecutar un proyecto para un complejo turístico de 4.547 viviendas turístico-residenciales. Los habitantes de Prainha supieron de este proyecto cuando el plazo legal para reclamar la usucapião había expirado (Mendonça 2004). Debido a la ausencia de derechos de propiedad registrados, los habitantes de Prainha no podían exigir ningún tipo de indemnización, ni había ningún programa de reubicación previsto por la Administración Pública.

En el caso de los pescadores de Prainha, la pérdida de la tierra también implicaría la pérdida del acceso directo a la playa, fundamental para el desarrollo de sus actividades pesqueras. Pero los habitantes de Prainha ni estaban solos ni eran políticamente inertes. Algunos de los pescadores de Prainha ya tenían experiencia como activistas políticos dentro de las côlonias y del Consejo Pastoral de los Pescadores. Además, desde 1975 la Conferencia Episcopal de Brasil estaba ayudando a las poblaciones rurales a luchar por su derecho a la tierra a través de la Comisión Pastoral de la Tierra. A nivel local, la Iglesia utilizó la preexistente Comunidad Eclesial de Base (CEB) de Prainha para organizar la acción colectiva. Hasta ese momento, la movilización para la defensa de los intereses locales se había limitado al sector de la pesca artesanal de subsistencia. La llegada de los promotores inmobiliarios representaba una amenaza para el conjunto de la población de Prainha. Este peligro externo daría lugar a un proceso generalizado de concienciación política creando, por primera vez, una “comunidad de intereses” real. Los especuladores fueron llevados a los tribunales. Prainha estaba reaccionando como un segmento local del grupo de los campesinos sin tierra para defenderse de la nueva élite regional. Algunos de los primeros líderes seguían siendo pescadores, pero el resto fue reclutado entre los profesores de la escuela primaria que, en adelante, actuarían como la vanguardia intelectual del movimiento.

En 1989, el órgano político embrionario constituido alrededor de la CEB dio lugar a uno nuevo: una Asociación de Habitantes (Associação de Moradores, AM). La “comunidad de intereses” se había convertido en persona jurídica. Este evento tiene que ser entendido en el contexto nacional de la época de la dictadura. Los militares toleraban las Associação de Moradores al considerarlas una manera inofensiva de canalizar y apaciguar el descontento popular sobre cuestiones de naturaleza local y concreta. Esta tolerancia benefició la rápida organización de estas asociaciones en una confederación de ámbito nacional, CONAM (fundada en 1982), que tejió una alianza con el Partido de los Trabajadores (Partido dos Trabalhadores, PT) y otras organizaciones (CONAM 2012). Los líderes del movimiento en Prainha aprovecharon ese impulso. La AM de Prainha se unió a la confederación, accediendo de inmediato a todo su respaldo y experiencia política y jurídica.

La AM nació para llenar el vacío de las instituciones del Estado moderno brasileño. Los habitantes se organizaron para hacer frente a una “falta de modernidad”, no para luchar contra ella. El problema con este mecanismo de empoderamiento político es que las Associação de Moradores son solo asociaciones privadas y, por lo tanto, carecen de algunos de los principios fundamentales de las instituciones plenamente modernas (y democráticas), tales como la legitimidad universal y el poder de ejecución de políticas (Souto-Maior 1996).

Aunque la AM de Prainha nunca representó al conjunto de la “comunidad”, la intensidad de la amenaza externa favoreció la cohesión del grupo. La AM recibió un amplio apoyo, cuando las amenazas y agresiones de los promotores inmobiliarios (que estaba enviando matones para aterrorizar a los habitantes y hacerlos renunciar a sus reclamaciones por la tierra) y la pesca predatoria estaban poniendo en peligro la subsistencia material de Prainha.

Dos años más tarde de la formación de la AM, llegó a Prainha un antiguo alto ejecutivo de una compañía aérea suiza que se convirtió en poco tiempo en una figura clave para entender la evolución de la AM, su posicionamiento de liderazgo entre los habitantes de Prainha y en el asentamiento de la ideología comunitarista entre sus miembros. Este ejecutivo pronto se adhirió al movimiento en contra de los especuladores, aportando su conocimiento de los negocios a la lucha de la AM. Al mismo tiempo, el nuevo residente entendió que Prainha era el lugar para llevar a cabo su propia agenda vital de conversión a valores posmaterialistas e implementar su visión romántica de comunidad. Pronto se convirtió en el líder carismático del movimiento y sus conexiones internacionales permitieron crear una red internacional de apoyo al movimiento de la AM (Asociación de Amigos de Prainha do Canto Verde) y publicitar globalmente este experimento social.

3.3. La aparición de la comunidad corporativa cerrada                      

En 1996, con el fin de proteger sus tierras contra la amenaza de potenciales compradores externos, el recientemente creado Consejo de Tierras de Prainha emitió un reglamento que prohibía residir, comprar tierra o vender inmuebles a los nacidos fuera de las familias nativas de Prainha; restringió la propiedad a una casa por habitante adulto y creó áreas de propiedad y uso colectivos. Con esta acción los líderes de la AM dieron un paso más en su agenda de construcción de una “comunidad corporativa cerrada”. Como tal, era solo un intento de ingeniería política porque la AM carecía de competencia legal para hacer cumplir estas medidas. A pesar de esta debilidad, inicialmente tuvo bastante éxito. La mayoría de las etnografías presentan este logro como prueba de la existencia de un fuerte sentido de comunidad entre los habitantes, aunque admiten, a sotto voce, que este sentimiento comunitario apareció como consecuencia del conflicto por la tierra. En otras palabras, este sentimiento no existía antes de que la comunidad se hubiera visto amenazada por los especuladores inmobiliarios (Hargrave 2003).

Este sentimiento de comunidad fue también producto de una campaña de sensibilización persistente, diseñada por los líderes de la AM. La estrategia dio lugar a la construcción de una narrativa cultural y política totalmente singular, una mezcla de comunidad, mitología revolucionaria, posmaterialismo, ecologismo, y el uso de una exhibición “multimedia” de símbolos y elementos. La historia del pueblo (vinculada a los Povos do Mar), desde sus orígenes pasando por la lucha contra la pesca depredadora y su resistencia frente a los especuladores inmobiliarios, fue cantada por músicos locales y escrita en el género de la poesía popular conocida como literatura de cordel. Estas producciones artísticas funcionaban como una especie de cantares de gesta, con sus héroes y villanos. Los elementos más importantes de esa narrativa se transformaron en iconos y pintadas en las paredes del centro comunitario. Prainha estaba salpicada de eslóganes políticos colocados sobre grandes murales en lugares bien visibles. Por lo tanto, la “comunidad” se convirtió en un paisaje omnipresente a los ojos y oídos de los ciudadanos de Prainha.

 

4. El proyecto de turismo comunitario en Prainha

Al principio de la llegada del turismo a Prainha, la AM se posicionó en su contra. Desde la asociación se apostaba por la pesca artesanal de subsistencia como la principal fuente económica. La AM inició proyectos de mejora de esta actividad. Estas iniciativas nunca estuvieron dirigidas a cambiar la naturaleza artesanal de esta actividad, dado que era considerada una característica cultural que preservar. Esta visión no era, ni mucho menos, compartida por todos los actores. Durante el trabajo de campo de esta investigación, se recogieron numerosos testimonios que demuestran que la apuesta por mantener este estilo de pesca como actividad económica central para la comunidad propició la oposición de una parte importante de la población y, en particular, de los propios pescadores. Muchos de ellos manifestaron un abierto rechazo a la perspectiva de pasar la profesión a sus hijos a causa de las dificultades y los riesgos de esta actividad y los escasos ingresos económicos que proporciona. Asimismo las entrevistas realizadas a los jóvenes también revelaron un rechazo altamente significativo de la pesca y una clara preferencia por actividades “modernas”, como el comercio, la enseñanza, los empleos relacionados con el turismo o incluso la migración a la ciudad.

Sin embargo, la AM estaba determinada a imponer su visión de comunidad al conjunto de la sociedad local y era muy cautelosa con el turismo por su capacidad de acelerar el cambio sociocultural. Prainha se había convertido, a mediados de la década de 1990, en una isla rodeada por masificados destinos turísticos, todos las cuales habían sido previamente pueblos de pescadores. Prainha estaba solo a unos veinte kilómetros de distancia de la playa de Canoa Quebrada y las visitas de turistas no eran en absoluto infrecuentes. Hacia 1994 la AM llegó a la conclusión de que el turismo era inevitable y presentó un plan para convertirlo en una herramienta para avanzar en su agenda. El diseño del plan llevó tres años. Comenzó con la elaboración de un estudio para evaluar los impactos del turismo en la región (Mendonça 2004, Schärer 2003). El estudio de la AM construyó dos categorías dialécticas (Associação de Moradores de Prainha do Canto Verde 1994):

a) “Los Barones del turismo”: turismo de masas de sol y playa, capitaneado por empresas de mediana o gran escala, propiedad de empresarios no locales. El estudio -metodológicamente débil y carente de evidencia empírica sólida- asocia este modelo con un conjunto de impactos socio-culturales más bien apocalípticos presentados como universales, inevitables, permanentes y moralmente reprobables, el epítome de los cuales estaba ejemplificado en Canoa Quebrada.

b) “Nuestro turismo”: que no es otro que el modelo de TC, propuesto como el deseable y resumido en el lema “Nosotros aprendemos. Nosotros decidimos. Nosotros controlamos. Nosotros seguimos siendo independientes” (Mendonça 2004: 108).

Este estudio revela la doble huella ideológica del liderazgo de la AM. La moral derivada de la CEB se puede percibir en declaraciones como aquellas que critican los cambios en los estilos de vestir o las nuevas prácticas sexuales supuestamente traídas por el turismo. El sesgo conservador aflora en los tonos sombríos usados para describir el abandono del estilo de vida asociado a la pesca como un camino automático hacia la sub-proletarización, la pérdida de identidad y el empobrecimiento cultural de la población local y, en última instancia, la anomia (alcoholismo, la desintegración de los lazos familiares, el individualismo extremo, la criminalidad, la promiscuidad sexual y la prostitución).

Finalizado el estudio, en 1997 se creó el Consejo de Turismo para promover el proyecto de TC. La AM recurrió a la experiencia de la Universidad Federal de Ceará y en 1998 fundó una cooperativa turística con una fórmula híbrida que se puede resumir de la siguiente manera: la cooperativa poseía y gestionaba colectivamente un par de casas para el alquiler a turistas, pero la mayor parte de la iniciativa quedó en manos de empresarios individuales, siempre que fuesen nativos. Estas empresas de propiedad privada tendrían que pagar un porcentaje de sus ganancias a la cooperativa (cantidad que posteriormente debía ser reinvertida en proyectos de desarrollo para el beneficio del pueblo en su conjunto). La cooperativa limitó la oferta de alojamiento turístico a una instalación por familia y estableció un tope al número de habitaciones por alojamiento. Además, la cooperativa monopolizó el resto de servicios turísticos: paseos en buggy, a caballo y en barco, guías, restaurantes, artesanías y, lo más importante, la comercialización y la publicidad.

El Consejo de Turismo defendía que los ingresos por esta actividad debían ser complementarios a los de la pesca, y el turismo de masas debía ser desincentivado en favor de un tipo de turista que buscase una experiencia profunda y auténtica de la forma de vida característica de los Povos do Mar. Sin embargo, la AM no se contentó con la mercantilización del estilo de vida de Prainha. La AM fue más allá en su estrategia de planificación turística al comercializar dos nuevos productos turísticos: el turismo “político” y “académico”. Con ello la AM no solo apuntaba a los buscadores de la “otredad cultural”, sino que también orientaba su producto a los clientes ideológicamente afines, tales como ecologistas, miembros de ONG, académicos y estudiantes, activistas de derechos humanos y grupos de la Iglesia (Mendoça 2004: 129). En el turismo político se vendía el proyecto comunitario y la historia de la movilización/revolución como un espectáculo (la narrativa revolucionaria encarnada en los murales o la visita a los lugares en los que “los hechos históricos” tuvieron lugar) y como un saber-hacer que podría ser aplicado por otras comunidades pesqueras (visitas a los proyectos de desarrollo, seminarios con los líderes de los consejos AM, etc.). En el turismo académico se ofertó todo un conjunto de servicios “pre-empaquetados” destinados a garantizar el “éxito” de sus investigaciones (centro de documentación con toda la literatura disponible, informantes y entrevistas ya preestablecidas). La apabullante naturaleza acrítica de la mayoría de etnografías de Prainha es, en gran parte, resultado de este turismo “académico”. Los turismos “político” y “académico” también funcionarían como herramientas de propaganda.

El Consejo de Turismo dio a luz una economía turística planificada. La comercialización fue diseñada para atraer a esta clase particular de clientes y se rechazó su canalización a través de los grandes operadores turísticos (Hargrave 2003). El proyecto de TC introdujo la contradicción más evidente en lo que atañe al discurso ideológico de la AM y su praxis. Mientras que la ideología insistía en presentar Prainha como una comunidad corporativa cerrada, el modelo de TC había implementado una especie de término medio entre la plantilla comunitaria y un sistema de economía de mercado individualista. El grueso de la actividad se dejó en manos de inversores privados, cuyos beneficios iban a ser solo limitados por las normas establecidas por los Consejos de la Tierra y de Turismo. El mecanismo de redistribución (un elemento clave en cualquier comunidad corporativa cerrada) era muy débil: el “impuesto” establecido por la cooperativa en las ganancias de las instalaciones turísticas era tan bajo que apenas podía financiar ningún proyecto de desarrollo.

Pensando a largo plazo, era evidente que esta fórmula no podría satisfacer a la mayoría de la población. De hecho, el modelo encontró resistencia casi desde el principio. Fueron frecuentes las prácticas dirigidas a saltarse los controles de cooperación, incluso entre sus propios miembros. Además de eso, los familiares de los dirigentes de la AM fueron acusados de disfrutar de privilegios en la asignación de puestos de trabajo en las actividades turísticas. Debido a este tipo de prácticas, el Consejo de Turismo pronto fue mancillado con una reputación de hipocresía y corrupción. Mientras el turismo se mantuvo como una actividad embrionaria, la crítica inicial se mantuvo a raya, pero la situación cambió conforme con el paso del tiempo el TC aumentó el flujo de ingresos para las familias propietarias de los alojamientos turísticos. El proyecto de TC, con sus regulaciones restrictivas, sería percibido cada vez más por algunos habitantes como una herramienta de oligopolio diseñada para concentrar beneficios en las manos de unos pocos: los que tenían el control de la AM y su nicho de mercado turístico.

El terreno estaba maduro en Prainha para el nacimiento de una facción política de “libre mercado”. En 2004 una familia se saltó las reglas sobre el tamaño máximo de los alojamientos al abrir una nueva instalación con 11 habitaciones. No se opusieron de pleno a la ideología comunitaria (todavía defienden la restricción de la propiedad de los nativos), pero sí abogaban por un espíritu de libre empresa desafiando el perfil del cliente y los estrictos límites al crecimiento, así como promoviendo un turismo de ocio con una orientación no comunitaria. Con el tiempo, y afianzados en su propio éxito, decidieron salirse de la cooperativa y de la AM.

 

5. La declaración de Prainha como Reserva Extractiva (RESEX): causas y consecuencias en el proyecto de TC

En el momento en que esta disputa interna se llevaba a cabo, el destino de Prainha todavía estaba decidiéndose judicialmente. De acuerdo con los líderes de la AM, los promotores inmobiliarios contaban con el apoyo de las autoridades del municipio de cabecera, Beberibe, al que pertenece Prainha. Esta afirmación la sostienen en el hecho de que los agentes de policía no abrieron una investigación contra los matones de la inmobiliaria por su acoso a los miembros de la AM (Bursztyn y otros 2003). Pero esta situación dio un giro radical cuando el PT ganó las elecciones nacionales en 2002. El PT, que debía su victoria en gran parte a los movimientos sociales (Angelo y Villa 2009) daría su apoyo a la causa de la AM de Prainha. Este respaldo externo fue clave para el éxito de la agenda política de la AM. Los promotores inmobiliarios perdieron el caso en 2003 y aunque apelaron ante el Tribunal Federal Supremo, volvieron a perder en 2006. La tierra fue revertida al dominio público.

En ese momento la AM se encontró frente a un dilema: aplicar los derechos de usucapião individuales o solicitar la transformación de Prainha en una Reserva de Extracción (RESEX). La RESEX es un área federal protegida que concede el derecho colectivo de la gestión a aquellas poblaciones cuyo modo de vida es “tradicional” (1) y “sostenible”, y poseen una economía basada en la explotación de algún recurso natural. La RESEX está claramente inspirado en el modelo de reserva indígena. Ambos son mecanismos de ingeniería sociopolítica y tienen las siguientes características similares: 1) otorgan derechos colectivos y corporativos a una población específica en razón de la existencia de una cultura singular, diferenciada y preindustrial; 2) mantienen un posicionamiento conservacionista con respecto a los estilos de vida diferenciales y el medio ambiente que los sustenta; 3) otorgan una autonomía limitada en la gestión del territorio; y 4) son supervisados por una organización jerárquica, la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) en un caso y el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (IBAMA) en el otro.

La AM optó por la estrategia RESEX porque era la única opción que podía garantizar la viabilidad de su agenda comunitaria. La otra solución habría sido equivalente a una liberalización de la tierra y la AM sabía muy bien que había un número significativo de habitantes dispuestos a vender sus propiedades. La declaración RESEX generaba una reserva marina y, por tanto, control y protección sobre los recursos marinos, a la vez que concedió la propiedad colectiva de la tierra. Igualmente importante, la RESEX fue la oportunidad de legitimar la AM como la institución de gobierno político de Prainha. La legislación federal otorga, en efecto, los poderes de la cogestión de los recursos RESEX a una categoría mal definida de “organizaciones populares locales” en coordinación con el IBAMA. En las localidades rurales no indígenas que carecen de una organización política basada en el caciquismo o parentesco, las AM fueron las únicas organizaciones locales listas para intervenir cuando el Estado pidió un actor político para ocupar estos espacios de poder de nueva creación.

Prainha fue declarado RESEX Marina en 2009. Inmediatamente después la facción de “libre mercado” de Prainha fundó una nueva asociación, la Asociación de Moradores Independiente (AMI), reclamando una representación de alrededor de 300 personas, cifra que suponía una cantidad bastante significativa para un pueblo de 1.000 habitantes. La AMI fue respaldada abiertamente por los promotores inmobiliarios que tenían fuertes intereses en Prainha. La AMI llevó a los tribunales la declaración de RESEX. Para entonces, sin embargo, la cuestión había sobrepasado claramente los límites de un conflicto local. La nueva situación política no favorecía los intereses de la AMI. Numerosas organizaciones no gubernamentales, movimientos sociales, medios de comunicación y el propio gobierno del PT estaban pendientes de la resolución legal de ese conflicto. Prainha se había convertido en un escaparate no solo del TC, sino de las políticas rurales y regionales del PT en su conjunto y un símbolo del Nordeste en particular, la región más pobre del país. En 2014 la justicia volvió a fallar en favor de la AM y de la constitución de la RESEX de una forma definitiva. Es importante destacar que el Estado solo reconoce a la AM como la “organización comunitaria”, la única llamada al co-diseño y co-gestión de la política futura de la RESEX, sin preguntarse qué porcentaje de la “comunidad” representa y, con ello, desoyendo a la nueva asociación opositora y a sus miembros.

 

6. Conclusiones

Revisada la historia de Prainha se pueden establecer las causas profundas de los conflictos más evidentes y presentes en la actualidad; a saber, la división de los habitantes en dos asociaciones de vecinos con visiones diametralmente opuestas de la estrategia de desarrollo de Prainha y el conflicto de carácter generacional entre los partidarios de continuar con la pesca artesanal de subsistencia como base de la economía local y las generaciones más jóvenes que se sienten atraídas por otro tipo de actividades más “modernas”.

En realidad, estos problemas son expresión o efecto de un conflicto de mayor calado o profundidad. El conflicto deriva de que muchas de las llamadas “comunidades” no son ni corporativas ni cerradas sino segmentos periféricos del “Gesellschaft” global dirigidas por el comportamiento individualista y la dinámica de clases (Helmsing y Fonseca 2011, Zorn 2005, Zorn y Farthing 2007), en donde, además, una parte importante de la población no reconoce el marco organizativo que caracteriza la comunidad y con ello el turismo comunitario (Ruiz-Ballesteros y otros 2008). Este es el caso de Prainha donde la comunidad no existe como contexto organizativo, ni siquiera como contexto simbólico para muchos de sus habitantes. Y esto es así porque las estructuras organizativas y simbólico-identitarias son una creación reciente, producto de los procesos de lucha contra las inmobiliarias y de la propia promoción del proyecto de TC, y no una continuidad de estructuras comunitarias preexistentes. Prainha, situada cerca de una carretera nacional, con sus procesos migratorios laborales y su cada vez más compleja división del trabajo, con su escuela llena de estudiantes que sueñan con convertirse en abogados, médicos o jugadores de fútbol, con un cibercafé constantemente lleno de jóvenes que además manejan con soltura sus modernos teléfonos móviles, no es, ni ha sido nunca, más que un segmento local en el continuum rural-urbano de la sociedad mayor brasileña. En definitiva, en Prainha la comunidad corporativa cerrada más que una realidad estructural debe ser entendida como una construcción superestructural ideada por el liderazgo de la AM y sus aliados externos. Estos actores diseñaron una estrategia político-social temporalmente exitosa de movilización y cohesión cuando los intereses individuales de los habitantes de Prainha fueron amenazados por los especuladores inmobiliarios. Ciertamente, la AM puede ser vista como una corporación pero que, a diferencia de las que encontramos en las comunidades corporativas, nunca ha implicado la membresía adscrita de todos sus miembros. A medida que la amenaza inmediata de desahucio se debilitó, la ideología comunitaria perdió progresivamente valor y las contradicciones entre las dinámicas sociales reales y las idealizadas han crecido de manera constante, lo que puede explicar la aparición de la otra asociación (AMI). El papel de la AMI como un instrumento en manos de los poderosos promotores inmobiliarios es innegable. Sin lugar a dudas, estos agentes económicos foráneos estaban desplegando tácticas clientelares para “comprar” la lealtad de algunos habitantes (por ejemplo, la donación de una ambulancia para el pueblo), pero ninguna de estas prácticas descarta el hecho de que la AMI también se ve impulsada por el interés particular de sus miembros en desarrollar su propio proyecto turístico.

Prainha, como segmento periférico del “Gesellschaft” global, está experimentando un fuerte proceso de modernización. Paradójicamente, el TC está jugando un importante papel potenciador de ese proceso. El turismo, cualquiera que sea su modelo particular, conlleva inevitablemente un proceso de cambio social que discurre en contra de la “otredad cultural” que el TC pretende vender. Si se supone que el conjunto distintivo de creencias y significados de una cultura tradicional está arraigado en sus también distintivas prácticas económicas (Ingold 1992, Milton 1996), este universo simbólico también cambiará cuando cambien las prácticas económicas. Cualquiera que sea la relación con los medios de producción, el turismo desencadena un proceso generalizado de terciarización, con la aparición de un nuevo conjunto de actividades que introducen habitus, valores y cosmovisiones propias de la sociedad capitalista global. Las actividades terciarias se asocian con el mundo exterior, con una vida menos penosa que la pesca artesanal de subsistencia y, a pesar de su carácter proletario, con un aura general de prestigio. Como resultado, la pesca, que constituye uno de los pilares sobre los que se asienta la propuesta de TC, comienza a ser percibida por los más jóvenes como una trampa estructural de la que escapar. La insistencia de la AM de Prainha en la preservación de este tipo de actividad económica en contra de la voluntad de las familias de pescadores pone de relieve la naturaleza impositiva de su agenda y contribuye a activar el conflicto por el control de los medios de producción y la definición del modelo de desarrollo turístico. Esta situación empuja a la emigración como una salida individual para muchos jóvenes que quedan excluidos de los beneficios del TC.

Asimismo la RESEX, que es vista por los miembros de la AM como la solución definitiva a la amenaza de la expropiación de sus tierras por parte de los especuladores inmobiliarios, es también un tema de conflicto. Por un lado, se señala que la monopolización por parte de la AM de la representación del conjunto de la comunidad en el órgano gestor de la RESEX es una muestra más de sus estrategias exclusionistas contra aquellos que tienen otra forma de entender el desarrollo de Prainha. Y por otro lado, la RESEX impone unas limitaciones a los procesos de cambio social y crecimiento económico. La RESEX prohíbe la construcción de nuevas instalaciones e infraestructuras turísticas y viviendas, condiciona la venta de terrenos e impone restricciones a la explotación agrícola, forestal y pesquera del territorio. Estas cortapisas impiden otras formas de desarrollo turístico (como la propuesta por la AMI) que, aunque cuestionables y tal vez contradictorias con lo que se podría entender como un desarrollo turístico sostenible, son deseadas por una parte de la comunidad.

Para finalizar este estudio, y a modo de epílogo, podemos confirmar que los conflictos y riesgos que identificamos y previmos durante nuestro estudio entre 2009 y 2010, lamentablemente, han eclosionado en la actualidad. Las tensiones dentro de la comunidad, la falta de diálogo y consenso entre las partes enfrentadas y la plasmación de una propuesta de comunidad de pescadores de subsistencia fosilizada en el tiempo ha provocado un aumento aún mayor del conflicto entre las partes, alcanzando niveles de tensión peligrosos para la paz social. En este marco de conflicto, la ausencia de un marco organizativo realmente comunitario (Ruiz-Ballesteros y otros 2008) ha provocado un aumento de la tensión que amenaza con una resolución violenta del mismo.

Por lo que respecta al TC en Prainha, la supervivencia de esta propuesta de desarrollo turístico estará en riesgo a medio y largo plazo si sus promotores mantienen su andadura por la senda iniciada. El modelo ideológico de comunidad propuesto por la AM, y ahora institucionalizado con la RESEX, carece de la legitimidad suficiente para instituirse en un marco organizativo eficaz para el conjunto de los habitantes y el territorio de Prainha do Canto Verde. El modelo, tal y como ha sido configurado, es un rígido corsé que al no reconocer los inevitables procesos de cambio social reduce las estrategias de gestión y adaptación al entorno cambiante que son necesarios para la supervivencia de cualquier sociedad. Sin duda, la mejor estrategia para resolver las contradicciones e intentar minimizar los conflictos existentes no es la de tratar de congelar el cambio con modelos de fuerte carga ideológica, sino descartar estos modelos carentes de legitimidad y adaptarse a los inevitables procesos de modernización a una velocidad diferente formulando estrategias híbridas más flexibles, más cercanas a las de una sociedad abierta. Por lo que respecta a las implicaciones de este estudio de caso sobre el TC en general cabe destacar especialmente una lección. Si el TC pretende ser viable en el futuro, en casos como del de Prainha, tendrá que dejar de alimentar el mito de la comunidad corporativa cerrada y abandonar su obstinada negación del cambio sociocultural. Tendrá que ser capaz de manejar las tensiones inherentes a cambios provocados por el turismo, adaptar constantemente sus objetivos a un entorno en constante cambio y negociar su agenda con una población compuesta por un conjunto heterogéneo de actores.

No obstante, y a pesar del sesgo ideológico del proyecto de TC de Prainha, es preciso señalar que el experimento político y turístico ha tenido efectos positivos que deben ser tomados en consideración. En primer lugar, muchas investigaciones sobre los impactos del turismo de masas en América Latina y el Caribe han descrito la condición de vulnerabilidad de los nativos ocasionada por la sustracción de su tierra por parte de las grandes empresas turísticas e inmobiliarias (Cañada y Blázquez 2011, Dantas, Ferreira y Libramento 2010, Jackiewicz y Craine 2010, Lansing y De Vries 2006, Van Noorloos 2011). Por el contrario, en Prainha, y gracias al esfuerzo de la AM, la población ha mantenido la posesión de la tierra. En segundo lugar, las décadas de lucha colectiva por la tierra y el mar han creado un capital social y político entre una población que previamente era mayoritariamente pasiva y que será muy importante para afrontar mejor los retos que el futuro seguramente traerá. Por último, pero no menos importante, las políticas restrictivas de control de la actividad turística implementadas por la AM de Prainha, aunque no totalmente eficaces y, sin duda, autoritarias, han ralentizado la velocidad del cambio para que la población local pueda ajustarse de una manera menos traumática y más ventajosa a los cambios socioculturales inevitables causados por el turismo.

 


Notas

1. En el Sistema Nacional de Unidades de Conservação da Natureza (SNUC), donde se define y regula las RESEX, no se especifica qué se entiende por tradicional. Disponible online:
http://www.planalto.gov.br/ccivil_03/leis/l9985.htm


 

Bibliografía

Albieri, Guilherme (y Jerome Agrusa)
2005 “The Bottom-up Approach to Sustainable Tourism: Prainha do Canto Verde – Case Study”, International Journal of Environmental, Cultural, Economic and Social Sustainability, nº 1 (1): 7-14.
http://www.ijs.cgpublisher.com

Alcântara, E. N. M.
2003 Prainha do Canto Verde: Turismo socialmente responsável e gestão participativa. Master’s thesis, Universidade do Estado do Ceará, Brazil.

Almeida, H.
2002 Indicadores de qualidade de vida, Instrumento para a Gestão Participativa de Comunidades Tradicionais do Litoral: O caso de Prainha do Canto Verde. Beberibe/CE (Master’s thesis). Universidade Federal do Ceará, Brazil.

Angelo, Vitor Amorim (y Marco Antonio Villa)
2009 O Partido dos Trabalhadores e a política brasileira (1980-2006): uma história revisitada. São Carlos, EdUFSCar/FAPESP.

Associação de Moradores de Prainha do Canto Verde
1994 Relatório de resultados da pesquisa de campo em Canoa Quebrada, Parajuru e Praia das Fontes. Unpublished manuscript.

Beckerman, Wilfred
1994 “Sustainable Development: Is it a Useful Concept?”, Environmental Values, nº 3 (3): 191-209.
DOI: 10.3197/096327194776679700

Belsky, Jill M.
1999 “Misrepresenting Communities: The Politics of Community‐Based Rural Ecotourism in Gales Point Manatee”, Rural Sociology (Belize), nº 64 (4): 641-666.

Benevides, Ireleno Porto
1998 Turismo e PRODETUR: dimensões e olhares em parceria. Universidade Federal de Ceará, Fortaleza.

Blackstock, Kirsty
2005 “A critical look at community based tourism”, Community Development Journal, nº 40 (1): 39-49.

Bursztyn, Ivan (y otros)
2003 “Benchmarking: Prainha do Canto Verde”, Caderno Virtual de Turismo, nº 3 (3): 18-32.
http://www.redalyc.org/articulo

Callou, Angelo Brás Fernandes
1994 A voz do mar: construção simbólica da realidade dos pescadores brasileiros pela missão do cruzador “José Bonifácio” (1919-1924). Unpublished doctoral dissertation, Universidade de São Paulo, Brazil.

Cañada, Ernest (y Macià Blázquez)
2011 “Turismo placebo. Nueva colonización turística: del Mediterráneo a Mesoamérica y El Caribe. Lógicas espaciales del capital turístico”, El Periplo Sustentable (Universidad Autónoma del Estado de México), nº 20: 187-193.
http://www.redalyc.org/pdf

CONAM (Confederaçâo Nacional das Associaçôes de Moradores)
2012 Uma história de luta.
http://www.conam.org.br/histórico

Coriolano, Luzia Neide Menêzes Teixeira
2006 O Turismo nos discursos, nas políticas e no combate a pobreza. São Paulo, Annablume Editora Comunicação.
2009 “O turismo comunitario no Nordeste brasileiro”, en R. Bartholo, D. Gruber y I. Bursztyn (eds.), Turismo de base comunitaria: diversidade de olhares e experiências brasileiras. Rio de Janeiro, Letra e imagen: 277-288.

Dantas, Eustogio Wanderley Correia (y otros)
2010 Turismo e imobiliário nas metrópoles. Rio de Janeiro, Letra Capital.

Diegues, Antônio Carlos Sant’Ana
1983 Pescadores, camponeses e trabalhadores do mar. São Paulo, Ática.

Durkheim, Emile
1893 The Division of Labor in Society. New York, Free Press, 1997.

Greenfield, Sidney M.
1975 The Cabo Eleitoral and the Articulation of Local Community and National Society in Pre-1968 Brazil. University of Wisconsin-Milwaukee.

Hargrave, J.
2003 A atividade turística como propulsora do desenvolvimento local: Prainha do Canto Verde. Universidade Estadual de Campinas.

Helmsing, A. H. J., (y Paula Ellinger Fonseca)
2011 “Institutional political economy of local development: Two stories of tourism in Brazil”, Revista Latinoamericana de Estudios Urbano Regionales – EURE, nº 37 (110): 31-57. 
http://www.eure.cl/numero/4931

Ingold, Tim
1992 “Culture and the Perception of the Environment”, en E. Croll y D. Parkin (eds.), Bush Base: Forest Farm-Culture, Environment and Development. London, Routledge: 39-56.

Jackiewicz, Edward (y Jim Craine)
2010 “Destination Panama. An examination of the migration-tourism-foreign investment nexus”, Recreation, Society in Africa, Asia and Latin America, nº 1 (1): 5-29.
https://https://journal.lib.uoguelph.ca/index.php

Krönner, W.
2005 Community Development in Prainha do Canto Verde, a Fisher Village. An example of Best Practices in Social, Economic, Ecological and Socio-Political Development. Master’s thesis, University of Louisville, Kentucky.

Lansing, Paul (y Paul De Vries)
2007 “Sustainable Tourism: Ethical Alternative or Marketing Ploy”, Journal of Business Ethics, nº 72 (1): 77-85. DOI: 10.1007/s10551-006-9157-7

Lima, Maria
2002 Comunidades pesqueiras marítimas no Ceará. Unpublished doctoral dissertation, Universidade São Paulo, Brazil.

Liu, Zhenhua
2003 “Sustainable Tourism Development: A Critique”, Journal of Sustainable Tourism, nº 11 (3): 459-475.
DOI: 10.1080/09669580308667216

Maldonado, Carlos
2005 “Pautas metodológicas para el análisis de experiencias de turismo comunitario. International Labour Organization”, SEED work paper, nº 73.
http://www.ilo.org/empent/Publications

Mendes, Eluziane Gonzaga (y Luzia Neide Menêzes Teixeira Coriolano)
2006 “O Turismo Comunitário da Prainha do Canto Verde – Beberibe/CE”, Revista de Estudos Turísticos, nº 20.

Mendonça, Teresa Cristina
2004 Projetos turísticos de base comunitária: realidade ou desafio? Estudo de caso Prainha do Canto Verde (CE). Master’s thesis, Universidade Federal de Rio de Janeiro, Brazil.
2009 “Turismo socialmente responsável da Prainha do Canto Verde: uma solução em defesa do local herdado”, en R. Bartholo, D. Gruber y I. Bursztyn (eds.), Turismo de base comunitária: diversidade de olhares e experiências brasileiras. Rio de Janeiro, Letra e imagen: 289-301.

Mendonça, Teresa Cristina (y Marta de Azevedo Irving)
2004 “Turismo de base comunitária: a participação como prática no desenvolvimento de projetos turísticos no Brasil: Prainha do Canto Verde, Beberibe (CE)”, Caderno Virtual de Turismo. Instituto Virtual de Turismo, nº 4 (4): 12-22.
http://www.ivt.coppe.ufrj.br/caderno

 Milton, Kay
1996 Environmentalism and cultural theory: exploring the role of anthropology in environmental discourse. Routledge.

Morales, Héctor Freddy
2006 “Turismo comunitario: una nueva alternativa de desarrollo indígena”, AIBR: Revista de Antropología Iberoamericana, nº 1 (2): 249-264.
http://www.aibr.org/antropologia/01v02

Murphy, Peter E.
1985 Tourism: a community approach. London, Methuen.

Mussoline, Gioconda
1972 “Aspectos da cultura e da vida social no litoral brasileiro”, en E. Schaden (ed.), Homem, cultura e sociedade no Brasil. Petrópolis, Vozes: 293-315.

OIT-REDTURS
2005 Directrices para códigos de conducta del turismo rural comunitario en América Latina. Oficina Internacional del Trabajo. Red de Turismo Sostenible Comunitario para América Latina, IV Encuentro Latinoamericano.

Okazaki, Etsuko
2008 “A community-based tourism model: Its conception and use”, Journal of Sustainable Tourism, nº 16 (5): 511-529. DOI: 10.1080/09669580802159594

Organización Mundial del Turismo (OMT)
1993 Desarrollo turístico sustentable: guía para planificadores locales. Madrid.

Reid, Donald G. (y otros)
2004 “Community tourism planning: A self-assessment instrument”, Annals of Tourism Research, nº 31 (3): 623-639. 
http://www.sciencedirect.com/science/journal/01607383

Rocha, S. S.
2003 O turismo na Prainha do Canto Verde (CE): comunidade e sustentabilidade. Rio de Janeiro, COPPE/UFRJ.

Ruiz-Ballesteros, Esteban (y otros)
2008 “Turismo comunitario en Ecuador. Comprendiendo el community-based tourism desde la comunidad”, Pasos. Revista de turismo y patrimonio cultural, nº 6 (3): 399-418.

Russell, P.
2000 “Community based tourism”, Travel & Tourism Analyst, nº 5: 89-116.

Schärer, René
2003 “Turismo sustentável: um estudo de caso sobre a experiência da comunidade de Prainha do Canto Verde no litoral do Ceará”, Pasos: Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, nº 1 (2): 231-242.
http://www.pasosonline.org/Publicados/1203/PS100603.pdf

Southgate, Christopher R. J.
2006 “Ecotourism in Kenya: The vulnerability of communities”, Journal of Ecotourism, nº 5 (1-2): 80-96.

Souto-Maior Fontes, Breno Augusto
1996 “Estrutura organizacional das associações políticas voluntárias”, Revista Brasileira de Ciências Sociais, nº 32.
http://www.anpocs.org.br/portal/publicacoes

Tönnies, Ferdinand
1887 Community and Association. Routledge, London, 1955.

Van Noorloos, Femke
2011 “Residential Tourism Causing Land Privatization and Alienation: New pressures on Costa Rica’s coasts”, Development, nº 54 (1): 85-90. DOI: 10.1057/dev.2010.90

Villar, Frederico
1945 A missão do Cruzador “José Bonifácio”: os pescadores na defesa nacional – a nacionalização da pesca e a organização dos seus serviços (1919-1923). Rio de Janeiro, Gráfica Laemmert.

Wolf, Eric R.
1957 “Closed Corporate Peasant Communities in Mesoamerica and Central Java”, Southwestern Journal of Anthropology, nº 13 (1): 1-18. 
http://www.jstor.org/stable/i286516

World Tourism Organization
2006 Poverty alleviation through tourism. A compilation of good practices. Madrid, WTO.

WWF Internacional
2001 Directrices para el desarrollo del turismo comunitario. WWF.

Zorn, Elayne
2005 “From Political Prison to Tourist Village: Tourism, Gender, Indigeneity, and the State on Taquile Island, Peru”, en A. Canessa (ed.), Natives Making Nation: Gender, Indigeneity, and the State in the Andes. Tucson, AZ, University of Arizona Press: 156-180.

Zorn, Elayne (y Linda Clare Farthing)
2007 “Communitarian tourism. Hosts and mediators in Peru”, Annals of Tourism Research, nº 34 (3): 673-689. DOI: 10.1016/j.annals.2007.02.002


Gazeta de Antropología