Gazeta de Antropología, 2020, 36 (2), recensión 02 · http://hdl.handle.net/10481/65965 Versión HTML
Publicado 2020-12
Concha Fenández Soto (ed.):
Sillas en la frontera. Mujer, teatro y migraciones.
Almería, Edual, 2018.

Ibtissam Ouadi-Chouchane


RESUMEN
Recensión del libro: Sillas en la frontera. Mujer, teatro y migraciones (Edual, Almería, 2018) editado por Concha Fernández Soto.

ABSTRACT
Review of the book: Sillas en la frontera. Mujer, teatro y migraciones (Edual, Almería, 2018) coordinated by Concha Fernández Soto.

PALABRAS CLAVE
mujeres | teatro | migraciones
KEYWORDS
women | migrations | theater

La obra colectiva Sillas en la frontera es la primera publicación de teatro que trata el tema de las migraciones con un enfoque femenino: tanto en dramaturgas como en sus personajes. Consta de veintidós obras breves y reúne a veinte autoras de muy diversas nacionalidades: española, iraquí, egipcia, argentina, francesa, estadounidense, puertorriqueña, chilena, mexicana, colombiana e italiana. Todas ellas, como aclara el subtítulo de la obra, se refieren al amplio fenómeno de las migraciones y cómo este afecta a las mujeres.

Bahira Abdulatif abre la nómina y escribe “Una silla en la frontera”, de donde, precisamente, la editora toma el nombre para el conjunto de la obra. Silvia Albert, “No es país para negras”, Nora Amín, “Here and Elsewhere”, Lola Blasco, “María Zambrano”, de Antonia Bueno es “Yo, la Virreina. Yo, la mujer” y “La mujer y la radio a ambas orillas de una guerra”, Diana Cherry escribe “Fragmentos de luz”, Diana de Paco también colabora con dos obras, “En un lugar de nadie” y “Hamed y yo”, Juana Escabias es la autora de “Diario de una prófuga”, Safaa Fathy, “Aquarius”, Concha Fernández con “María Teresa, rosa fría, patinadora de las estrellas”, Teresita Galimany, “Mientras la quietud”, Acoyani Guzmán, “Punto de no retorno”, Eva Hibernia firma “Carolina, he contado las manchas del leopardo hasta llegar a la luna”, Patrizia Monaco, “Atargatis”, Gracia Morales, “De la necesidad y la esperanza”, Lee Patton Chiles, “The New World”, Mª Françoise Rovati, “Pour le meilleur”, Marcela Terra, “Los girasoles de van Gogh”, Eva Vásquez, “Torniquete”, y cierra la obra Patrizia Zangaro con “Ella en familia”.  Esta colección tiene, además, la originalidad de que cada pieza está publicada en el idioma en el que fue escrita, la única traducción es la de Abdulatif, del árabe.

Con estos precedentes, Sillas en la frontera presenta una gran aportación al panorama del teatro internacional, lógicamente también al español, dado que abarca dos aspectos: 1) el reconocimiento de la dramaturgia escrita por mujeres, y 2) la reflexión sobre la posición de las mujeres en los movimientos migratorios internacionales, siempre desde una perspectiva artística y literaria.

Conviene señalar que este acercamiento a la dramaturgia sobre las migraciones no es nuevo desde donde se promueve, la Universidad de Almería (UAL). Se diría que es un eslabón más en el largo trabajo llevado por el Laboratorio de Antropología Social y Cultural (LASC) y desde el Centro de las Migraciones y las Relaciones Interculturales (CEMyRI), en especial en la figura de la doctora Concha Fernández Soto, muy interesada en unir el ámbito de las migraciones con el de las artes (fotografía, poesía, teatro, cine -largos y cortometrajes-). Echando la vista atrás, podemos remontarnos al Certamen Internacional Traspasando fronteras (2006-2009), cuatro ediciones que dieron lugar a otras tantas publicaciones donde se reunían los trabajos ganadores de poesía, teatro y fotografía. Pero también, por otro lado, respecto a la creación dramática: junto con el catedrático de Antropología Social de la UAL, Francisco Checa, en 2016 ambos coordinaron la obra Los mares de Caronte. Diecisiete calas dramáticas sobre migraciones (Madrid, Fundamentos), una antología que reunía a dramaturgos/as muy prestigiosos, esencialmente españoles.

Ambas obras, Los mares de Caronte y Sillas en la frontera, son únicas, al menos en el panorama dramático español. No en vano tenemos constancia de que la gran mayoría de las calas ya han sido llevadas a escena, algunas están premiadas y son libros de lectura en departamentos universitarios de Literatura (en varios países) o en talleres y escuelas de teatro; ambas han agotado ya su primera edición.

Lo específico de Sillas en la frontera, como hemos adelantado, consiste en dar una representatividad completa a las mujeres. Su tratamiento es bastante completo: como viajeras, como madres, como hijas, como excluidas, como seres históricos, siempre llenas de dolor y esperanza. En algunos casos la cala dramática recoge vivencias personales de sus autoras, escritoras e inmigrantes al mismo tiempo. Por ello, a la sazón, esta recopilación es una magnífica puerta para el reconocimiento de bastantes dramaturgas y para el asentamiento de otras.

Ciertamente, en este país las dramaturgas tardan en ocupar terreno en el panorama teatral, circunstancias históricas, sociales y de género se lo impiden u obstaculizan. Será a partir de los años noventa del siglo pasado cuando algunas de ellas empiezan a gozar de fama y obtienen reconocimientos nacionales e internacionales. Las diferentes asociaciones de mujeres, en especial la AMAEM Marías Guerreras, fundada en 2001, va a iniciar una lucha incansable por la labor teatral femenina. En 2005 empieza un ciclo de congresos (España, Francia y Alemania) sobre la dramaturgia femenina española y la necesidad de apoyar su representación en las artes hispánicas, si bien hay que esperar casi diez años para tener una primera antología de obras cortas escrita por mujeres: Dramaturgas del siglo XXI (2014), bajo la dirección del profesor Francisco Gutiérrez Carbajo (Madrid, Cátedra).

Como hemos adelantado, con Sillas en la frontera se abre una nueva etapa para la dramaturgia femenina española e internacional. Además de la aportación literaria sobre la realidad migratoria que sufren las mujeres migrantes, pone de relieve otro problema: la débil presencia en el teatro español de ese personaje, la extranjera. No es preciso detenerse en mostrar que las estadísticas sociodemográficas actuales no apoyan una correlación entre su presencia social y la débil representación de la extranjera en la literatura española, muy especial en el teatro. Con otras palabras, según los datos de la Organización Internacional de las Migraciones, en 2019 las mujeres representaban un 52% de los migrantes internacionales, un porcentaje similar también para el caso español. De los más de seis millones de extranjeros que hay viviendo en el país (casi el 13% del conjunto nacional), tres millones doscientos mil son mujeres. Esto es, presencia y visibilidad en la vida diaria no debería faltar a estas mujeres; en cambio, también la literatura, con frecuencia, las invisibiliza. Esta obra colectiva palía, de alguna manera, este déficit, ofreciendo una imagen de la heterogeneidad de los fenómenos migratorios y las mujeres dentro de ellos, con diversas perspectivas lingüísticas, estilísticas, geográficas y temporales. Fronteras, límites, esperas, encuentros, muertes, rechazos, amor y justicia, esperanzas.

Como Rossana F. Zambrano incide en el Prólogo, las fronteras son problemáticas porque se convirtieron en elementos arbitrarios de exclusión, de identificación y de rechazos. Por ello, como forma estética de combatirlas, en la mayoría de estas autoras se traspasa la ficción y sus textos se convierten en un compromiso ético y político, cuyo objetivo último es denunciar las vejaciones sufridas por las mujeres en la sociedad hetero patriarcal. Ayuda a conseguir este fin la variedad de lenguas (árabe, castellano, francés, inglés e italiano), estilos, ritmos y estructuras (monólogo, diálogo), lo que, a la sazón, da a la antología un cariz universal.  Son autoras de diferentes edades, profesiones, orígenes, nacionalidades. Objetivo común:  construir espacios comunes y puentes temporales que contribuyan a derribar las fronteras de la exclusión. No olvidemos, como dijimos, que algunas autoras han vivido directamente los viajes migratorios, otras son descendientes de migrantes o mestizas. La hibridez de sus textos alimenta el Deber de Memoria, ante un fenómeno muy particular de este país, pues en apenas dos décadas pasó de país de emigración a tierra de acogida.

Esta antología, no cabe duda, es un verdadero himno, colectivo y femenino, sobre la transformación de las fronteras reales e imaginarias en puentes que unen diferentes espacios (ir)reales y teatrales, en calas llenas de emoción.

La calidad de la obra se aprecia, además, en una impecable presentación formal. Destacar la magnífica Introducción que firma la editora y las ilustraciones que acompañan a cada texto, realizadas por Pepa Cobo, Letizia Irego, Sandra Pagura, Santiago “Chago” Morales, Raquel Carro y Modesto Molina. 


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