Introducción
El proyecto inicial con el que Edgar Morin pretendía redefinir el método del conocimiento se dividió en tres etapas. En la primera, reconstruyó la génesis y el desarrollo de lo que siempre se ha considerado el objeto primario de conocimiento, es decir, la naturaleza en la que estamos insertos y de la que procedemos. En la segunda, insertó al ser vivo en el entorno gracias al cual permanece activo, tanto como ser individual como social, intersubjetivo, capaz de autoconformarse como un ser complejo y de ser consciente de sí mismo. En la tercera, propuso examinarse críticamente a sí mismo como sujeto conocedor y reflexionar sobre las ciencias que se han desarrollado gradualmente en un intento por conocer la naturaleza.
Las dos primeras de esas etapas han encontrado una exhaustiva elaboración teórica en dos volúmenes que ahora se han convertido en clásicos del pensamiento contemporáneo (Morin 1977 y 1980). La tercera etapa se llevó a cabo de forma bastante complicada debido a una serie de circunstancias que ocasionaron la pérdida del tercer volumen, después de que Morin hubiera realizado el primer borrador completo. Estos hechos llevaron a Morin, en lugar de a desanimarse, a escribir cuatro volúmenes más, todos dedicados al problema del método (Morin 1986, 1986, 2001 y 2004).
Pero, así como el azar había determinado todo esto, más de veinte años después de su “desaparición”, el que debería haber sido el tercer volumen ha resurgido por casualidad del archivo de Edgar Morin y ahora se ha publicado coincidiendo con su “centenario” (Morin 2021). Es de este volumen, que muestra una consonancia muy estrecha con los dos primeros, del que me propongo hablar.
La perspectiva desde la que se situó Morin ya se desprende de las intenciones que manifestó en las breves pero densas páginas introductorias, en las que expuso expresamente los dos aspectos fundamentales que se proponía desarrollar, a saber, una escrupulosa autocrítica en el papel de sujeto del conocimiento y una investigación rigurosa sobre la legitimidad de las afirmaciones cognitivas de la ciencia y la epistemología estrechamente relacionada con esta. Estos aspectos fueron simbolizados por los términos autos y meta. Con el primer término, Morin señaló la necesidad, por parte del sujeto cognoscente, de ejercer una autocrítica constante y cuidadosa; con el segundo, indicó la necesidad de ir más allá de los enunciados de la ciencia y la epistemología para examinar críticamente los fundamentos sobre los que descansan. De hecho, escribió: “Ce que je veux montrer ici, c’est que mon entreprise théorique porte en elle sa propre potentialité auto-réflexive, auto-critique, auto-corrective, c’est à dire sa possibilité d’auto-développement au niveau épistémologique” (Morin 2021: 9). Y puntualmente señaló que su principal característica consiste en el hecho de que “du même coup, elle modifie les conditions ordinaires de l’épistémologie qui se pose en tribunal logique immutable, extérieur à la théorie, en science suprême du savoir étrangère à ce savoir” (Morin 2021: 9). De ese modo, pretende cuestionar la ciencia, evaluar su legitimidad, y definir sus áreas y límites. Para poder hacer esto, “le discours théorique sur l’objet de la science doit dès lors devenir objet scientifique d’un nouveau discours, méta-théorique et méta-scientifique (ce qui veut dire aussi encore plus radicalement théorique et encore plus radicalement scientifique)” (Morin 2021: 10). Debe “ir más allá”, debe convertirse en un “meta“, en el sentido de que debe configurarse como “un discours de second ordre à la fois plus ample, puisqu’il doit envelopper le discours scientifique, et plus fondamental, puisqu’il doit pouvoir le juger” (Morin 2021: 10).
Después la autocrítica, el segundo paso, en coherencia con lo dicho en la introducción general insertada en el primer volumen de El método (Morin 1977: 24), consiste en cuestionar todo enunciado teórico a partir del supuesto de que se considera como definitivo y certero, y en invitar, por tanto, a asumir siempre una actitud precautoria, basada en una suerte de “incertidumbre generalizada”. Esta invitación a la reflexividad crítica, a “volver a reflexionar” sobre lo teorizado, se manifiesta también en la forma “circular” que utiliza Morin, como veremos enseguida, al proponer los argumentos que quiere examinar.
1. La descripción de la descripción
Morin explicita de inmediato el propósito que pretendía perseguir y el punto de inflexión que quería lograr para superar la actitud teórica tradicional, basada en la separación entre las distintas áreas y la reducción de estas a entidades separadas. De hecho, declara querer “tenté une théorie qui en relationnant ce qui était conçu jusqu’alors quasi-comme univers séparés et disjoints – l’univers physique, l’univers biologique, l’univers humain – assure la communication entre tous les secteurs de ce que nous nommons le réel” (Morin 2021: 13). Se trata de perseguir y resaltar una relación que no consiste en una conexión externa entre entidades que mantienen intacta su fisonomía (como ocurre, por ejemplo, con el término “interacción gravitacional”, que describe una relación entre cuerpos que permanecen separados entre sí), sino que determina una integración creativa. En conclusión, “cette communication est en fait à la fois articulation et intégration dans une unité complexe, dont l’idée nucléaire est l’idée d’organisation” (Morin 2021: 13).
Explicar esto significa, en primer lugar, transformar los términos que usamos para expresar la necesidad de sacar a relucir este tipo de relación, que es activa y constructiva hasta el punto de sacar a relucir novedades que antes no existían. Entonces, “pour opérer une telle articulation/intégrative, il est nécessaire de faire éclater les concepts réifiés d’anthropologie, de biologie et aussi de physique, ce que je nomme anthropologisme, biologisme, physicisme” (Morin 2021: 13). En concreto, hay que redefinir el término que es la base de todo lo que existe y que debe transformarse de espacio abstracto en entorno dinámico. Esto significa, en la práctica, que “les concepts de physique lui-même doit s’ouvrir et se transformer”, lo que lleva a Morin (2021: 13) a declarar que es preferible “parler de physis que de physique”. De hecho, entender la física en el significado griego de “entidad generativa” significa reemplazar el concepto de estructura fija y, en consecuencia, el de orden constituido, y sustituirlo por la idea de que “le terme d’organisation doit succéder au crépuscule du Dieu ordre, imposant intemporellement et à jamais les lois de l’Univers” (Morin 2021: 15).
Gracias a este cambio terminológico, que de hecho implica una verdadera revolución ontológica, se produce también una transformación radical en el sentido del término “ciencia”, que se renueva provocando también un nuevo sentido del término “sistema”, que de un esquema rígido e inmutable se convierte en histórico y complejo. En conclusión, “or, dans le domaine de la scienza nuova, il nous faut opérer la promotion de ce terme organisation, curieusement absent des sciences, en fait déjà présent mais enveloppé dans le terme placentaire de système, terme, nous l’avons vu, non conceptualise, non analyse, non réfléchi, mais utilise ici et la nécessité comme dans système solaire, système social” (Morin 2021: 15).
Centrarse en el término creativo de “organización” significa cambiar completamente nuestra visión de la realidad; significa también, como puntualmente señala Morin, cambiar el paradigma que usamos para entenderlo, y significa, en primer lugar, hacer más articulado el término “organización” en sí. Término que debe tener en cuenta, en primer lugar, el hecho de que el sujeto cognoscente tiene una identidad que se caracteriza por connotaciones genéticas, fenomenológicas y ambientales que promueven una reorganización continua del mismo, que, a su vez, produce un marco interpretativo siempre nuevo: “a partir donc du paradigme de l’auto-(geno-phéno)-eco-re-organisation, nous pouvons édifier une théorie matricielle appliquant ses développements spécifiques, et interrelationnés aux êtres vivants, aux êtres sociaux, aux êtres humains” (Morin 2021: 21).
Esta nueva teoría matricial nos permite entender que todo lo que se había considerado indebidamente estático, fijo y simple es en realidad histórico y complejo, en el sentido de que crece sobre sí mismo continuamente como resultado de las diversas partes que lo componen o interactúan con él. En resumen, nos hace comprender que “les champs biologiques, sociologiques, anthropologiques ne sont plus, soit séparés et non-communicants, soit relies par des analogies plus ou moins suggestives. Ils sont reliés à une matrice organisationnelle commune. L’organicisme doit donc nous apparaitre comme l’écume analogique d’un organisationisme qui lui fonde radicalement les analogies” (Morin 2021: 21).
Todo esto concierne tanto al mundo real como a las teorías con las que hemos tratado de entenderlo, que deben dejar de oponerse exteriormente y volverse mutuamente incluyentes; naturalmente, con todas las precauciones necesarias, porque, sobre todo a nivel teórico, “l’inclusion se fait, non pas par salmigondisation et bouillavaissisation, mais par articulation de ce qui est intégré autour des concepts organisationnels. Cette articulation nécessite la brisure de la coquille close où s’auto-enfermaient ces théories, c’est à dire leur caractère doctrinaire et auto-référent” (Morin 2021: 33).
En definitiva, del nivel aforístico u oracular hay que pasar al nivel dialógico, que siempre está abierto. De la enunciación dogmática debemos pasar a la argumentación rigurosa, pero no abstracta. De la lógica formal, deductiva, inductiva e identitaria, hay que pasar a una lógica histórico-dialéctica, que no conduce a una síntesis final, pero que permanece siempre abierta a la discusión y a la contradicción creativa.
Para lograr este doble objetivo es necesario reexaminar, rastrear y cuestionar el camino seguido por los científicos clásicos al considerar tanto el concepto de objeto como el de conocimiento del objeto.
2. El conocimiento del conocimiento
Partiendo de la forma tradicional de considerar el objeto por parte de los científicos clásicos, Edgar Morin recuerda, en primer lugar, que concibieron el objeto como una entidad perfectamente definida y completamente separada tanto de todo lo que lo rodea como, en concreto, del sujeto que se esfuerza por conocerlo. Morin (2021: 47) contrarresta todo esto con la necesidad “de relier l’objet au monde, de constituer le sujet concevoir l’objet, c’est à dire réintroduit nécessairement au problème philosophique bien connu du sujet et de l’objet, non pas à partir du développement interne, dans la pratique et la théorie scientifique, d’un principe de complexité, lui-même reconnu dans l’objet”.
Gracias a este enfoque, no solo se reafirma el vínculo indisoluble entre el objeto que se quiere conocer y el sujeto que conoce, sino que el reconocimiento de esta relación requiere en realidad que el sujeto reflexione no solo sobre el objeto con el que interactúa, sino también sobre sí mismo. En este sentido, “c’est le sujet lui-même qui émerge pour ainsi dire de l’objet, et revient sur l’observateur, le chercheur, pour l’amener à s’interroger lui-même, et à s’inclure dans sa propre recherche” (Morin 2021: 47-48).
Como resultado de esta doble reflexión, el objeto realmente existente se revela no como una identidad aislada, sino como fruto de una relación, y emerge con toda claridad, como tal, en la conciencia del observador. En otras palabras, “la conception non objectiviste de l’objectivité consiste à concevoir les objets comme constitutivement formés à partir de leur double relation, l’une avec leur environnement, l’autre avec le sujet qui les observe et conceptualise. Des lors, l’objectivité ne peut être conçue que dans et par la communauté et la communication inter-subjective” (Morin 2021: 53). En cambio, los científicos han cometido un doble error al poner su presencia entre paréntesis y, por lo tanto, al ignorar su papel activo en el proceso de experimentación científica. Por un lado, se han escondido, por así decirlo, de sí mismos; por otro lado, han debilitado ese mismo conocimiento que simultáneamente declararon como el único legítimo. Por tanto, debido al dualismo que se determina a sí mismo, “mais en occultant sa propre réalité subjective, la science a ignoré qu’elle faisait de son propre appauvrissement théorique un dogme infrangible (elle éliminait non seulement le sujet, mais la connaissance même de la connaissance scientifique, et elle amputait celle-ci en en amputant la relation sujet/objet); elle a ignoré qu’elle s’ignorait elle-même” (Morin 2021: 63).
La consecuencia de este acto de disyunción y contraste fue la incapacidad para comprender el proceso científico tanto desde el punto de vista de su realización concreta como desde el punto de vista de su elaboración teórica. “En escamotant le sujet théoricien de la théorie, le sujet chercheur de la recherche, en escamotant les conditions de sa pratique (pratique effectuée par des sujets) et les réalités noologiques/culturelles de son exercice, la Science est devenu en son cœur un gouffre aveugle: la science est ce qui ne s’auto-connait pas. Là où il y a le moins de science, c’est à l’intérieur de la démarche scientifique” (Morin 2021: 63). El resultado es una ciencia sin conciencia, sin la conciencia de sus límites y de su potencial, y, sobre todo, sin la más mínima conciencia de los inevitables “efectos secundarios” que habría supuesto su acción manipuladora. En este marco, “du coup, la science est ce qui ne peut se contrôler. L’absence de réflexion du sujet sur lui-même se traduit par une carence totale de la conscience. Le développement de la science peut devenir démentiel, c’est à dire produisant en aveugle de la mort. Mais la science, se croyant toujours rationnelle, ignore encore son propre délire” (Morin 2021: 63).
La razón científica, desarrollada para combatir los mitos, no se da cuenta de que se ha convertido en un mito en sí misma, que ha caído en lo que Hegel (1807: 217) ha definido efectivamente como “el desvarìo de la infatuaciòn”. Entonces, para volver a sí mismo, para volver a ser una razón dialógica histórica y compleja, se necesita un nuevo enfoque, un nuevo paradigma. “Ce nouveau paradigme doit mettre un terme au double règne du pur objet et du pur sujet. L’objectivité existe, mais relativement. La subjectivité existe, mais relativement. L’objectivité et la subjectivité existent l’une pour l’autre relativement” (Morin 2021: 66). El reconocimiento de la indispensabilidad de la relación hace fluidos los términos que en la ciencia clásica permanecían solidificados uno frente al otro. Los dos bloques no comunicantes opuestos se vuelven activos y vitales nuevamente en el momento en que renuncian a sus respectivos reclamos; y gracias a la nueva interacción posibilitada por el nuevo enfoque metodológico, “le sujet réintégré dans la science, dégrade et corrompt l’inaccessibilité de l’objet, mais en retour cette réintégration dégrade l’inaccessibilité du sujet: celui-ci, l’homme, est réintégré dans la nature, dans la vie, dans la culture, dans la société, et cesse d’être en dehors, en dessous, au-dessus, ailleurs” (Morin 2021: 66). El adaequatio rei et intellectus clásico ya no refleja una acción lineal unidireccional, sino que se convierte en una verdadera “relación de reciprocidad” en la que los dos términos se modifican entre sí activándose productivamente, en el sentido de que “ce n’est plus le sujet seul qui réfléchit l’objet et l’objet seul qui réfléchit le sujet, mais double reflet, double construction, organisation bipolarisée. Double bouclage, double révolution copernicienne dans l’un et l’autre cas: le monde tourne autour de l’esprit du sujet, lequel tourne autour du monde, en chérique” (Morin 2021: 66).
En un sentido más específico y significativo, incluso a nivel teórico, el proceso es tanto autorreflexivo como circular. En el nuevo marco complejo y consciente no hay elementos pasivos esperando ser traducidos en conceptos. En consonancia con eso “la nouvelle connaissance se doit de connaitre l’objet avec, à travers le sujet, autant que le sujet avec l’aide de l’objet. Dès lors s’ouvre la voie épistémologique de la connaissance de la connaissance, à partir de la théorie elle-même” (Morin 2021: 66).
Como de hecho ocurre en el nivel del desarrollo histórico concreto, también en el nivel teórico el sujeto cognoscente trabaja en armonía con el entorno en el que vive y del que es parte integrante; trabaja en armonía con ese objeto que ha sido reconocido como un entorno vivo y constructivo. Entonces, “l’auto-eco-organisation de la connaissance montre la possibilité de cette voie: la connaissance, pour s’autoconnaitre, a la possibilité de prendre appui sur le monde extérieur objectif, afin de s’auto-objectiver elle-même; dès lors commence le circuit épistémologique, qui porte à un niveau supérieur, la dialectique sujet/objet” (Morin 2021: 66). Se establece así un círculo virtuoso del que surgen todas las innovaciones que, de hecho, la ciencia clásica no podía dejar de registrar sin, no obstante, poder comprenderlas verdaderamente. En efecto, “l’introduction du sujet dans la connaissance permet de constituer un système de référence méta-objectif, en même temps que l’auto-objectivation du sujet permet de constituer un système de référence méta-subjectif. Ces deux systèmes/circuits se bouclant l’un sur l’autre constituent désormais un premier échafaudage de référence épistémologique” (Morin 2021: 66). La circularidad virtuosa de la relación aviva ambos términos, que, con su interacción, transforman su entorno precisamente cuando adquieren una nueva conciencia de la indispensabilidad de su actuación en simbiosis. Y si, por un lado, la conciencia de la simbiosis es propia únicamente del sujeto consciente, en todo caso se caracteriza por la oportunidad que tiene el sujeto de objetivarse precisamente en virtud de su relación con el objeto tradicional que se ha convertido en un objeto-entidad relacional, perdiendo definitivamente su supuesta “insularidad”. Considerando todo esto, en el plano de la nueva epistemología crítica, es decir, consciente de sí misma, “relationnel le sujet à l’objet signifie du même coup que l’observateur doit être englobé dans l’observation. Mais cette intégration n’est pas que purement théorique ou spéculative. Dire qu’il n’y a pas d’observateur pur, ne signifie pas seulement que l’observateur est “impur”, c’est à dire que son observation objective est imbibée de subjectivité individuelle et socio-culturelle” (Morin 2021: 66-67). Pero, en el momento en el que la conciencia del enraizamiento social e histórico de cada acto cognitivo emerge en primer plano, aparece el vínculo inseparable que este acto tiene con todo comportamiento ético y político. La conciencia de que la pura especulación (es decir, sin consecuencias concretas) no existe emerge con mucha claridad. Si esto es cierto, señala Morin, hablar de un observador impuro “cela signifie aussi, et c’est encore une proposition théorico-épistémologique de portée incalculable, qu’il n’y a pas d’observation sans effet. Toute observation est action. Et cela est vrai pour toute science, toute théorie, qu’elle soit. Il s’agit d’un principe de la plus grande généralité” (Morin 2021: 67).
A la luz de lo que se ha argumentado hasta ahora, el papel del conocimiento científico no es solo teórico u operacional abstracto, sino también constitutivamente sociológico. Por tanto, para comprender plenamente la ciencia hay que examinarla, siempre desde ese punto de vista “meta” desde el que Morin desarrolla todo su argumento, tanto por su connotación lógica como por sus raíces sociales.
3. La ciencia de la ciencia
El debate científico más serio ha sacado a la luz estos dos caminos, el lógico y el sociológico, pero, como de costumbre, por separado; de hecho, los ha situado como una alternativa que no puede mediar en dos frentes teóricos, uno de ciencia pura y otro de ciencia enteramente enraizada en la sociología. Y una vez más, como es habitual, cada vez que abordamos el problema de la constitución de la ciencia de forma tradicional “ce qui est curieux, et révèle la présence, au cœur encore des théories d’avant-garde de ce siècle, la présence virulente d’une extraordinaire étroitesse d’esprit, les deux voies, la voie logique et la voie sociologique furent disjointes, opposées, hostiles, et se livrent un combat acharné” (Morin 2021: 104-105).
Ambas carecían de la conciencia de la necesidad de una autocrítica constante, de un cuidadoso autoanálisis. Las dos rutas se trazaron idealmente, para usar una imagen simple pero efectiva, como dos líneas paralelas. Se miraron una a la otra asumiendo que constitucionalmente eran enemigas. En efecto, “chacune de ces deux superbes, promptes à découvrir que la théorie scientifique avait besoin d’un méta-point de vue, qui permette de les juger, ignoraient majestueusement que leur propre point de vue avait également besoin d’un méta-point de vue qui lui permette de se critiquer” (Morin 2021: 105).
Esta actitud de contraste estéril impone, por tanto, la tarea de desbloquear el estancamiento. Morin asume expresamente esta tarea sobre sí mismo y, después de haber enfatizado que “de méta-système, chacune se transforma en supra-système, tribunal suprême”, se plantea como objetivo mostrar “qu’il faut joindre ces deux points de vue, mais aussi les ouvrir, par brisure, l’un et l’autre, l’un à l’autre, et garder l’ouverture jusqu’au bout” (Morin 2021: 105).
Morin sabe muy bien que para hacer esto es necesario “deconstruir” una mentalidad que se ha estructurado a lo largo de al menos tres siglos y que ha ido consolidándose cada vez más, obviamente alimentada por los grandes éxitos prácticos que los científicos han logrado. Sabe muy bien que la ciencia ha progresado levantando vallas y aislando caminos, haciendo a estos impermeables entre sí. Es decir, es perfectamente consciente de que tiene que enfrentarse a una “entreprise énorme, fabuleuse, incroyable, impossible, brisant sur sa route les barrières disciplinaires, nécessitant une réorganisation générale du savoir, une impudente redéfinition des notions les plus molaires : la physique, qui devient la physis, la vie qui devient l’existence auto-eco-re-organisatrice, la société, l’esprit” (Morin 2021: 132).
Pero, ciertamente, no son las dificultades las que pueden desanimar a un pensador que se ha propuesto motivar la necesidad de cambiar el método oponiendo al procedimiento lógico-matemático de Descartes un largo camino histórico-dialéctico que parte de la génesis del Universo, pasa por la emergencia en él de la vida y la conciencia, y recorre las múltiples direcciones que hacen impredecible y “siempre trazado” el camino mismo. Un camino que, sobre todo en el plano teórico, vuelve repetidamente a sí mismo, traza un círculo virtuoso ideal que se abre continuamente hacia lo nuevo, lo inesperado, lo emergente. De hecho, como Morin (2021: 132) declara expresamente, “tel est le chemin suivi dans ce livre, tel est ce voyage, ce trip au moment où il se boucle sur lui-même. Mais attention : il se boucle non pour s’achever, mais pour se commencer. C’est le début d’une récursion spirale où la science doit, non pas se parfaire, mais se recommencer. C’est la ligne d’animation autour de quoi doit se disposer la limaille du savoir en miettes et se constituer un nouveau savoir”.
Así planteada, la epistemología no es “judicial” y dogmática, no separa artificialmente lo verdadero de lo falso, sino que está en simbiosis con el devenir de la naturaleza que pretende comprender; sigue los cambios diacrónicos y las articulaciones sincrónicas.
En conclusión, “l’épistémologie qui se constitue ainsi en circuit est une épistémologie vivante, multidimensionnelle, polyscopique, complexe, ouverte. Son turnover perpétuellement réorganisateur doit dévoiler en même temps son incomplétude et sa richesse” (Morin 2021: 133). Determina el fin de las teorías cerradas que reflejaban la naturaleza estática de esa naturaleza mecanizada imaginada por los científicos clásicos. Así, en la perspectiva de la complejidad histórica y sistémica, “la théorie ouverte est ouverte sur ce qui ne se laisse pas réduire à l’idée : elle est ouverte donc sur l’existence, sur l’inconnu qui n’est autre que l’épaisseur du réel, elle est ouverte sur sa propre zone d’ombre théorique. Elle est ouverte sur sa propre évolution, sa propre métamorphose” (Morin 2021: 133-134). Es el fruto maduro de un método que respeta la historicidad de la naturaleza, su constitución múltiple y siempre cambiante, resultado de un proceso de reorganización continua que la convierte en un evento, deconstruyendo la imagen mecanicista en la que fue “inmovilizada”, como Morin reitera repetidamente, durante demasiado tiempo. Es un método que califica expresamente como “beaucoup plus cohérent que toutes les théories qui s’étendent sur un domaine aussi vaste, et en même temps beaucoup plus complexe, étant donné que jusqu’à présent toute théorie visant à la généralité est réduite à ressasser des généralités et ne peut que trouver que dans un maitre-mot immensément creux la réduction à l’unité de l’immense diversification du réel” (Morin 2021: 135).
Por supuesto, precisamente porque ese método es “plus vaste et plus ouverte que toutes les autres théories cohérentes”, al igual que “plus logique que toutes les autres théories ouvertes (qui sombrent dans l’éclectisme pot au feu)” (Morin 2021: 135), no responde a los criterios de rigurosa coherencia que exige una lógica formal, la cual muestra precisamente con esta petición toda la distancia que la separa de la realidad concreta. Por el contrario, se articula mediante “un discours total et fragmentaire à la fois, jamais totalitaire, toujours ouvert sur l’incertitude et le dépassement. C’est-à-dire un discours non idéaliste, qui ne prétend pas emprisonner le monde dans ses mots, ses concepts, sa syntaxe, sa logique” (Morin 2021: 135). En definitiva, un discurso que hace que el punto de inflexión pase de la supuesta certeza a una incertidumbre consciente.
4. La teoría de la teoría
Una incertidumbre que crece sobre sí misma y que al mismo tiempo empuja hacia un mayor replanteamiento que sugiere que “le développement de la connaissance n’est pas seulement de l’accumulation du savoir ni celle d’édification et su développement de systèmes théoriques ; est aussi le développement de l’incertitude. Tout progrès de la connaissance est lié à un progrès de l’incertitude” (Morin 2021: 138). Sin embargo, esto no converge en un resultado nihilista, “n’est pas un moment de dissolution, c’est un moment de très grande énergétisassion de l’esprit, dont la force est capable de mettre en poussière tout ce qu’il touche” (Morin 2021: 135).
Esta invitación tiene por objeto pedir a la ciencia clásica que dé cuenta de la legitimidad de su fe ciega en la certeza y el determinismo. De hecho, Morin inicia el cómputo epistemológico con la ciencia clásica a partir del cuestionamiento del determinismo. Empieza por eso porque, como señala, “le déterminisme est le postulat majeur de la science classique, dont la force et l’universalité ont été tels qu’il a semblé exprimer l’être même d’un Univers qui semblait constitué de lois” (Morin 2021: 147).
Morin pretende dar a conocer las razones que le permitieron asumir una posición tan dominante. En su opinión, esto era posible porque “le déterminisme s’est imposé dans la science qu’en fonction de la scission paradigmatique du sujet et de l’objet” (Morin 2021: 147). Se impuso gracias a esta escisión, que tuvo como consecuencia fundamental la separación del saber, según la cual “en effet, la liberté, l’indétermination, la contingence ont été renvoyés au monde subjectif, à la métaphysique, à la morale, à la politique” (Morin 2021: 147).
Junto con su enunciado específico, el determinismo corroboró fuertemente otro efecto de separación, a saber: el objetivismo realista que identifica todo lo que es material con una entidad estática e independiente. Morin reitera esto explícitamente al señalar que el determinismo está “intimement lié au postulat d’objectivité. En fait, le déterminisme est une notion plaque tournante qui maintient l’articulation entre les idées d’Ordre, Régularité, Constance, Causalité, Rationalité” (Morin 2021: 147). Además, también está estrechamente relacionado con el concepto de verdad inmutable y eterna; un concepto que los científicos clásicos tomaron prestado de la religión, haciéndolo inmanente y transfiriendo así, como señaló Ilya Prigogine (1997: 75), la inmovilidad del cielo aristotélico al mundo sublunar.
A esta tendencia todavía dominante Morin (2021 : 197) opone polémicamente la creencia de que “la vérité éternelle, non biodégradable, est effectivement comme ces détritus de plastique que la mer rejette sur les plages”. Entonces, para evitar que parezca una botella de plástico, “la vérité ne doit pas être éternelle si elle veut être vivante, et si elle veut être vivante, elle doit connaitre tous les aléas de la vie, c’est-à-dire le risque d’erreur, multirisque d’erreur, et si elle est humaine, elle court inéluctablement le risque du mensonge” (Morin 2021: 197).
Vista en estos términos, la verdad pierde su abstracción para adquirir una concreción real; pierde su pretendida eternidad, pero también la degradación sufrida cuando fue declarada mera superestructura de la estructura económica. De hecho, al reconocerla dialécticamente ligada a su opuesto, se la reconoce al mismo tiempo en toda su fuerza teórica y práctica. Es decir, al resaltar este vínculo inseparable, emerge claramente su papel creativo. Morin (2021: 197) escribe expresamente al respecto que “ici il y a réciprocité entre la théorie de l’auto-éco-re-organisation, qui se fonde sur l’intégration de l’erreur et la lutte permanente contre les effets de l’erreur par réorganisation permanente, et l’épistémologie aporétique de la vérité, qui reconnait à la vérité et à 1′erreur un rôle vital pour la société humaine”. El reconocimiento de este vínculo conduce a una nueva idea de racionalidad, que no brota simplemente de la mente del sujeto, sino que se revela como concreta, histórica y compleja.
5. De paradigma en paradigma
Las reflexiones realizadas hasta ahora por Morin pretenden poner de manifiesto que la ciencia clásica con sus mitos (determinismo, verdad eterna, causalidad rigurosa, etc.) y con su lógica formal y abstracta ha perfilado y transmitido la imagen no de una razón concreta, sino de una racionalidad matemática abstracta que, a pesar de ser tal, ha sido proyectada sobre la realidad, mecanizada y por tanto adaptada a la finalidad. Señala esto drásticamente al afirmar que “la rationalité, c’est la coïncidence entre l’intelligibilité (les concepts clairs et distincts, la logique aristotélicienne, la simplicité explicative) et la réalité objective. La rationalité associe intimement déterminisme et causalité, en vertu du principe de raison suffisante” (Morin 2021: 208).
Con esta operación, la ciencia, a partir de Galileo (a quien Husserl definió brillantemente como “el genio que revela y encubre”), ha iniciado un proceso de manipulación de la naturaleza gracias a una operación de abstracción, que Morin (2021: 210) presenta subrayando que “la science arraisonne l’univers physique, met les grappins sur lui par ses opérations, dissociations, expérimentations, calculs. À la manipulation abstraite par l’intellect correspond une manipulation opérationnelle”.
El aspecto más grave de esta acción manipuladora consiste en el hecho de que estuvo sutilmente oculta. Esta es la “comedia” de la que habló Morin (1977: 24) en la parte final de la “Introducción general” a El método, ubicada en el primer volumen de su magna obra. En este punto de su argumento, afirma que “ce qui est extraordinaire, c’est que ce trait devenant de plus en plus évident et dominant dans la science, l’arraisonnement manipulateur, demeurait de plus en plus caché” (Morin 2021: 212). En su opinión, esto no es difícil de entender porque depende precisamente de haber eliminado el papel activo del sujeto en el proceso cognitivo. En resumen, sobre eso “c’est que l’occultation paradigmatique du sujet par l’objet cachait la manipulation, puisque on ne voyait pas de sujet manipulateur, pas de savant, pas de chercheur, pas de technicien” (Morin 2021: 212).
Esta es la gran paradoja, silenciada durante mucho tiempo y que estalló en el siglo XX con la enunciación de Heisenberg de las relaciones de incertidumbre: la paradoja de minimizar precisamente el papel del sujeto cognoscente que se esfuerza por comprender la naturaleza. De hecho, habiendo reducido al observador al papel de mero fotógrafo, como puntualmente señaló Morin (2001: 98), su “intervención” activa en la elaboración de la llamada observación empírica desapareció por completo. Por eso, “ plus donc se développait la science, plus se développait la manipulation, plus la manipulation était invisible, plus le manipulateur était occulté. Et c’est là effectivement la carence terrifiante. La science croyait de plus en plus refléter la réalité, lui être donc fidèle, se rapprocher d’elle” (Morin 2021: 212).
Morin cree acertadamente que la reflexión crítica sobre este aspecto es fundamental. Es decir, pretende implementar plenamente ese enfoque que simbolizó con el prefijo “meta”, que indica precisamente ir más allá de las apariencias para captar el quid iuris, el supuesto derecho a la manipulación de la naturaleza por parte del sujeto, “escondido” a la vista de todos e incluso de sí mismo. Por esta razón, Morin (2021: 213) declara que la actitud reductora de los científicos clásicos tenía un propósito muy específico por el cual “on ne peut comprendre le paradigme de la dissociation de l’objet et du sujet, qu’en considérant seulement la face objective, celle qui commande le développement de la science”.
Más correctamente, en una visión de la ciencia tomada desde una perspectiva correcta que integra el enfoque unilateral que acabamos de mencionar, “il faut considérer aussi ce qu’il advient du sujet ainsi dissocié, et comprendre la portée d’une telle dissociation qui produit des objets apparemment sans sujets, et des sujets sans objectivation, incapable de s’auto-connaître et de s’auto-contrôler” (Morin 2021: 213).
Pero, como hemos hecho hasta ahora y como seguimos haciendo de manera inconsciente y automática, siguiendo la lógica tradicional del o/o (una perspectiva que podemos definir como una disyunción generalizada), el proceso de ocultación por separación se extiende a todos los niveles. “Ainsi se constituent deux univers, dont l’un ne peut être positif que si l’autre devient négatif, dont l’un ne peut être réel qu’à condition de renvoyer l’autre dans l’irréel” (Morin 2021: 214).
Esta actitud hace que la paradoja que mencioné hace un momento sea aún más grave y sorprendente. “Ainsi, en même temps que, sous l’effet de la science, l’homme tend cosmiquement vers zéro, il tend anthropologiquement vers l’infini. La science qui, d’un côté élimine le sujet, de l’autre devient son bras séculier” (Morin 2021: 217). Sin embargo, confluyen en un humanismo cada vez más descolorido y alejado de su significado concreto. De hecho, Morin (2021: 218), reiterando también formalmente la secuencia progresiva con la que paulatinamente se ha ido consolidando este proceso, pasa a subrayar que “ainsi donc, un sujet non objectivé, non rationnel est en œuvre derrière l’objectivation scientifique, derrière la rationalisation”. Camuflado dentro de un marco teórico que eclipsa lo que realmente hace, “cet homme-sujet masque ce qu’il y a véritablement dans et derrière la subjectivité, c’est-à-dire l’être humain, la culture, l’être social” (Morin 2021: 218).
De esta manera, las raíces histórico-sociales concretas, que, como se recordará, Morin simbolizó con el prefijo “eco”, siguen escondidas y, precisamente por eso, se vuelven cada vez más poderosas y peligrosas. Y, como había anticipado en la “Introducción general” a El método, el sujeto que desaparece de la vista se instala cada vez más en una “torre de control” (Morin 1977: 24). Siguiendo este movimiento, “plus il est invisible, caché, occulté, plus le sujet manipulateur est puissant parce qu’incontrôlé. L’Absent de la théorie, c’est le vrai maitre, celui qui est d’autant plus tout puissant qu’il est hors de portée de l’entendement, donc de la critique, hors de portée de la vision, donc de l’attaque” (Morin 2021: 219).
Para corroborar la descripción de Morin de este peligroso proceso, ahora podemos dar un ejemplo particularmente apropiado, conocido por todos. Me refiero a la llamada “inteligencia artificial”, término que dirige nuestra atención a un objeto fabricado por alguien que más que como “productor” merece ser definido como “creador inteligente”. La distorsión resultante es evidente en las preguntas que solemos hacernos al respecto y que se repiten con amplia resonancia. Preguntas como las siguientes: ¿hasta dónde llegará la inteligencia artificial?, ¿hasta qué punto podrá ser más inteligente que los seres humanos?, ¿reemplazará eventualmente al hombre? Con esta serie de preguntas ocultamos el hecho de que la llamada inteligencia artificial es producto del genio de los hombres, que cuanto más inteligentes se vuelven más capaces son de crear objetos más operativos. En resumen, al poner el énfasis en los objetos programados y no en sus programadores evitamos la cuestión fundamental, evitamos las preguntas más serias: ¿quién controlará estos objetos?, ¿con qué propósito los controlará?, ¿podrán subyugarnos gracias a ellos?
Además, al plantear el problema en estos términos, los seguidores contemporáneos de la ciencia clásica imitan a sus predecesores que habían hecho de la naturaleza un mecanismo repetitivo, transformándola en un robot, como han afirmado agudamente Prigogine y Stengers (1993: 4). Los nuevos mecanicistas, a su vez, intentan hacer lo mismo con nuestro cerebro, intentando convencernos de que es parecido a una computadora. Pero, a diferencia de la naturaleza, que no tiene voz, los cerebros también son estructuras de hombres que, como decía Giovanni Prezzolini, son “apoti’” es decir, “no lo beben’” y, por tanto, al tener voz, no aceptan ser definidos como “calculadores de objetos”.
Tomando todo esto en cuenta, Morin señala que este proceso deshumaniza y afloja las relaciones humanas directas. La probable manipulación del “deshumanizado”, del que trata de hacerse paulatinamente incapaz de ejercer la “meta”, de activar la reflexión crítica en sí mismo, está complementando la deshumanización, planteándose las preguntas correctas.
Todo esto corre el riesgo de una reversión inesperada; corre el riesgo de recaer en lo que Giambattista Vico llamó “la barbarie devuelta”. Esto sucede porque no nos damos cuenta de que por sí sola “la science n’est ni innocente, ni coupable, elle est ignare, elle est complètement crétinisée sur elle-même. Le savant ignore qu’il est manipulateur et ignore qu’il est manipulé par des forces obscures, précisément parce qu’il est dans le noir sur sa propre manipulation” (Morin 2021: 230).
Todo esto es consecuencia del falso marco teórico determinado por el reduccionismo de la ciencia clásica y por todas las disyunciones y los aislamientos que ha operado. En consecuencia, es necesario hablar de “forces obscures, parce qu’elles sont encore inconnues, parce que là se vérifie l’absence d’une vraie science de l’homme, absence qui aujourd’hui se comprend puisqu’il manque à la base une vraie science du monde physique, c’est-à-dire apte à comprendre la complexité physique, plutôt que la réduire donc la détruire” (Morin 2021: 230).
Pero esto no es solo culpa de la ciencia clásica, sino también de la entrega, más o menos consciente, pero a menudo incondicional y todavía mayoritariamente, de las humanidades frente a ella y sus aproximaciones a la realidad en su conjunto. Un rendimiento que las ha empobrecido no solo a ellas sino también a las ciencias que no han sabido comprender plenamente su manipulación ni controlar sus consecuencias. Y, como resultado inesperado, “aujourd’hui, voici la double crise, celle de la science, pourtant en plein triomphe, en même temps en plein misère et plein défaite, crise qui doit aboutir à la révolution paradigmatique, si on veut espérer une issue progressive, crise de la société/et de la civilisation, crise qui doit aussi aboutir à une révolution dans ses fondements mêmes” (Morin 2021: 232). Crisis que plantea la necesidad de introducir un nuevo paradigma, el cual, en verdad, surgió inesperadamente dentro de la historia de la física sobre la que se construyó el viejo paradigma. Esto ocurrió cuando el problema del calor y su difusión irrumpió en lo que Morin define como “mesofísica”, correspondiente a la dimensión de nuestra experiencia directa y de nuestra condición de seres vivos, imponiendo una radical revisión ontológica y metodológica. Esta revisión fue provocada por el descubrimiento de las consecuencias inherentes a la difusión espontánea del calor (Fourier 1822) y “conduit nécessairement au paradigme de l’auto-éco-re-organisation qui est en rupture totale avec le paradigme de la science classique puisqu’il fonde, avec le terme ‘auto’ le sujet dans l‘objet même, avec le terme ‘éco’ l’ouverture de l’objet, avec le terme ‘re’ le désordre dans l’ordre, puisqu’il permet d’unir désormais organisationnisme et organicisme” (Morin 2021: 235).
Sin embargo, este intento de revisión ha encontrado y encuentra una resistencia muy fuerte porque “rien ne fait plus peur à l’esprit que d’abandonner sa logique première qui le fait s’orienter dans le réel, distinguer le vrai du faux, le réel de l’irréel” (Morin 2021: 251).
La resistencia resultante ha provocado una serie de intentos por evitar lo inevitable. Para evitar poner en movimiento, por así decirlo, el mecanismo perfecto que la ciencia clásica había creado como modelo que se suponía reflejaba perfectamente el mundo real. En efecto, “tout un énorme et ingénieux travail a été entrepris pour occulter, limiter les résultats de la désintégration en chaine, inventer des positions de repli où l’on abandonne tout, sauf le paradigme, où l’on constitue une nouvelle dichotomie schizophrénique entre la pratique qui est déjà extra-paradigmatique, et la fidélité aux principes” (Morin 2021: 251).
Esto se ha hecho no solo en el plano teórico sino también en el de la formación. En este contexto, que es particularmente cercano al corazón de Morin, el camino elegido, para evitar el peligro, fue ampliar el pilar de separación entre objetos extendiéndolo a la separación entre las disciplinas designadas para tratar un sector específico de la realidad. No es por casualidad, por lo tanto, escribe Morin (2021 : 251), “le premier colmatage, le plus efficace en fait, et en fait le plus stupide, tient à la séparation disciplinaire. Ainsi on se garde bien d’extrapoler les conséquences logiques d’un effondrement paradigmatique d’une discipline à l’autre. Il ne faut jamais extrapoler, voyons. La vision des entités closes se défendait d’elle-même”.
Fue, a los ojos de Morin (2021: 251-252), la línea de defensa considerada más ventajosa por los seguidores del paradigma clásico y que resultó ser muy efectiva porque, “comme tout était juxtaposé, séparé par frontières non communicantes, le tremblement de terre d’une région n’était pas répercuté dans la voisine. Dans la région du cataclysme, on assurait qui celui-ci était purement local”.
La misma operación de cierre con vallas y de incomunicación se sigue produciendo también en el plano teórico, en el que, por ejemplo, “de même on limite à la microphysique les effets désintégrant de la microphysique, on limite à l’astrophysique les effets désintégrants de l’astrophysique, et ainsi les trois branches de la physique se trouvent côté à côté, séparées, chacune dévastées, mais dans chacune on se persuade que l’ensemble tient bon, que ce qui arrive dans son champ n’est que difficulté partielle et provisoire” (Morin 2021: 252).
También llegamos a la hipótesis metafísica de las “variables ocultas”, que son meticulosamente postuladas, pero, al mismo tiempo, declaradas en principio no observables. De esta forma, apunta Morin (2021: 252), “on annonce ici le retour du déterminisme, avec la variable prodigue qui se cache, et se fera connaitre. On annonce là la formule unitaire, qui récompensera Einstein de façon posthume et refermera le cosmos comme un gros œuf de Pâques”.
Pero, a pesar de estos esfuerzos, el calor continuó extendiéndose y expandiendo su presencia “degradante”. Ante esto, el último recurso en la defensa del viejo paradigma objetivista está representado por lo que Morin define como la desustancialización de lo real a través de su total formalización matemática. En efecto, “des 19eme siècle, tout effondrement de la substantialisation était compensé par un gain de formalisation, de mathématisation. Ainsi la phénoménalité, la substantialité, la causalité, dans les sciences avancées, se dissolvait dans la relationalité. La relation fonctionnelle entre grandeurs tendait partout à se substituer à la relation causale entre phénomènes” (Morin 2021: 252-253).
Así, la crisis del vínculo causal, que alcanzó un punto de inflexión irreversible tras la enunciación de las relaciones de incertidumbre de Heisenberg, provoca paradójicamente una suerte de evaporación de lo Real. Es decir, para salvar lo Real de la degradación termodinámica, se procede a su evaporación, se somete a un proceso en el que el calor reaparece metafóricamente como energía que provoca el cambio del estado de sólido al de gaseoso. En conclusión, “on perdait certes en intelligibilité, mais on ne perdait pas, mieux on gagnait en efficacité. Au lieu d’agir sur la cause comme sur un levier, il suffisait d’énoncer une formulette ma-(gique)-thématique. Ainsi la mathématisation devient la clé de voute de la science, c’est-à-dire à la fois la mesure/quantification et la logique” (Morin 2021: 253).
De esta forma se consigue la desustancialización, pero, con ella, lo que había que preservar de la destrucción termodinámica es destruido por ese proceso ideal que conduce a la dispersión por vaporización. El resultado consigue precisamente el efecto contrario con respecto al que era el objetivo fundamental. En efecto “mais ce faisant, la science nettoie le monde phénoménal par le vide”. Pero en un mundo vaciado de todo lo que se manifiesta “il n’y a plus d’ontologie, sinon relationnelle, il n’y a que des formes vides ; les réalités non formelles sont signifiées, présentifiées par un nombre bizarre, une constante, un logarithme, qui sont là on ne sait pas pourquoi, mais absolument nécessaires, et qui indiquent que nous ne sommes pas dans la logique pure des nombres purs” (Morin 2021: 253).
El último camino que sigue el paradigma clásico añade a la pérdida de certeza la pérdida de concreción. Pero esto implica la caída en un formalismo extremo; en un formalismo extremo que resulta “inconsistente” o incapaz de una autojustificación rigurosa. “Aussi l’ultime production du paradigme de la science classique est le positivisme logique. Ultime triomphe qui prépare l’ultime effondrement” (Morin 2021: 253). De hecho, pronto nos damos cuenta de que “l’œuvre de formalisation échoue ; au sommet de la logique, la brèche Gôdelienne s’ouvre, ouvrant une désintégration en chaine qui concerne toute construction théorique. Les deux désintégrations, celle issue du second principe, celle du théorème de Gödel, se joignent” (Morin 2021: 253).
En este punto, se vuelve cada vez más claro que se necesita un cambio radical si la ciencia quiere recuperar la credibilidad perdida. Un punto de inflexión que deja claro que, al volcar la perspectiva clásica en todos los niveles, “désormais il faut généraliser l’incertitude, il faut travailler dans et par l’aporie, il faut questionner le sujet, et derrière lui la culture, la société, l’histoire, l’esprit humain” (Morin 2021: 253).
Se observa que dos caminos completamente diferentes pero simétricos desde el punto de vista de su transformación en fórmulas, el camino de la entropía y el camino de la información formalizada, conducen inesperadamente ambos a este objetivo. Con el primer camino, el físico, “le second principe avait fait émerger l’irrationalisable occulté ; il avait rendu à la réalité ses droites ; il avait installé le désordre ; il avait fait surgir le temps, il avait introduit, avec l’entropie, à l’idée d’entropie négative qui elle-même rejoignait l’idée d’information, qui n’a de sens que là où il y a bruit, désordre, aléa” (Morin 2021: 253). El segundo camino, el lógico-abstracto, conduce, en la búsqueda de un fundamento cierto, a una referencia al infinito. En efecto, “au sommet de ce qui est l’information, c’est-à-dire au sommet logique du savoir théorique, au sommet de la mathesis scientifique, s’ouvre la brèche gôdelienne, qui elle aussi fait surgir l’irrationalisable, la nouvelle épistémologie, le questionnement du sujet, et derrière lui de la culture, la société, l’histoire, l’esprit humain” (Morin 2021: 253).
En este punto, la situación fáctica que emerge claramente de toda la historia de la ciencia y de la epistemología es la de que “le paradigme souche de la science moderne est désormais totalement miné. L’objet a perdu sa substance, sa culture, son objectivité. L’ordre physique et l’ordre logique ont fini leur règne absolu. Partout la complexité veut prendre forme paradigmatique” (Morin 2021: 253-254).
Pero, para usar una metáfora de Morin, la mina aún no se ha hecho brillar, porque, a pesar de todo, a pesar de la revolución paradigmática, todo sigue como antes. En efecto, “partout la science devient de plus en plus cloisonnée dans ses disciplines arbitraires, partout elle devient de plus en plus technobureaucratique, de plus en plus manipulatrice, de plus en plus manipulée, de plus en plus inconscient, de plus en plus vide, de plus en plus terrifiante” (Morin 2021: 254).
Todo parece ser un punto de inflexión radical: una conciencia teórica revolucionaria, un enfoque totalmente nuevo de nuestra relación con la naturaleza. “Et pourtant, en dépit des failles, des fissures et des dolines qui se multiplient dans ce paradigme, il ne s’effondre pas. Il résiste aux effondrements particuliers parce que chaque secteur est isolé dans sa routine et dans sa crise. Il résiste en s’effaçant derrière le pragmatisme, l’incertitude provisoire, le progrès mathématique” (Morin 2021: 254).
Esta resistencia encuentra apoyo debido a lo que Morin llama la “paradoja epistemológica”, que consiste en esto: mientras que las ciencias tradicionales se encuentran en plena transformación y, dados sus presupuestos, en una crisis irreversible que insisten en no querer reconocer, en las humanidades se intenta por todos lados conquistar el paradigma clásico, corremos hacia la conquista de la formalización y la cuantificación, con la ilusión generalizada de hacer que las humanidades sean finalmente científicas de esta manera. Al respecto, Morin (2021 : 254) estigmatiza expresamente los datos para los que “dans les sciences humaines, là où la crise devrait être la plus grande, la plus redoutable, on est d’un univers en retard. Le second principe de la thermodynamique n’a pas encore débarqué dans non Comores ; les ultimes rayons du soleil mort arrivent à peine”.
La resistencia, que a pesar de todo se desarrolla a partir de varias partes, deriva de una conciencia profunda que Morin (2021 : 254) sintetiza de forma icástica y muy eficaz con esta pregunta retórica : “comment veut-on que les êtres sociaux soient des choses, alors que les choses elles-mêmes ne sont pas des choses?”.
Cuando finalmente llegamos a comprender que ni siquiera “las cosas son cosas” en el sentido objetivo asumido por los científicos clásicos, el cambio del paradigma de la simplicidad al de la complejidad ya está en marcha y, por tanto, requiere una primera delimitación, aunque provisional. Morin (2021 : 259) la presenta rápidamente explicando que “le principe de complexité est la nécessité d’associer, non de dissocier, d’inclure, non d’exclure, d’intégrer et de relationer des termes qui empiriquement semblent être appelés par l’observation, le jugement ou le discours, bien que logiquement ils semblent devoir être contradictoires. C’est donc la relation à la fois complémentaire, concurrente et antagoniste de termes qui tendent à s’annuler l’un l’autre”.
Por tanto, la complejidad es lo opuesto a la disyunción. Sin embargo, no tiene como objetivo la yuxtaposición de los dos términos opuestos. Por el contrario, pretende resaltar la relación dialéctica, su articulación y la consecuente organización. En esta nueva perspectiva todo se ve en su movimiento intrínseco de articulación-organización. En otras palabras, en el nuevo contexto, “à l’objet opaque, substantiel, clos, élémentaire de l’ancien paradigme se substitue un objet articulé, organisé, ouvert, complexe”. El punto de inflexión epistemológico es posible porque “il est conçu à la fois, surtout, dans sa relation avec le sujet, dans son organisation interne, dans sa relation avec son environnement, ou éco-système dont il fait partie et qui fait partie de lui, dans sa relation, enfin, avec le temps qui le constitue et le limite” (Morin 2021: 262-263).
De esta forma, nada se evapora ni se degrada, sino que todo se autoorganiza y la nueva perspectiva integra a todo y a todos dentro de las relaciones que conforman la compleja identidad de todo lo existente. “Autrement dit, il n’y a plus d’objet en soi, il est intimement, dans son existence d’objet, co-organisé par le sujet qui l’observe ou l’étudie, et co-organisé par l’environnement dont il fait partie” (Morin 2021: 263).
El objeto, en todos los niveles, de ser inerte e incluso pasivo, es finalmente reconocido como un ser histórico y complejo. Sobre esta base, todo lo expuesto hasta ahora pone de manifiesto la transición de un modelo de la naturaleza como mecanismo a un modelo histórico y complejo. Y esto, por supuesto, también se aplica a las partes de las que está constituida. Por tanto, tras el largo camino trazado y recorrido, se deduce rigurosamente, en el plano de la plena conciencia teórica, que “enfin, l’objet ne peut être pensé qu’en relation avec son environnement. Ceci, déjà valable pour les objets strictement physiques, prend un sens fondamental avec les êtres biologiques” (Morin 2021: 264).
“Los objetos” resultan ser entidades históricas y complejas, resultado de todas las interacciones vividas a lo largo de su camino. En conclusión, “ceux-ci sont des systèmes ouverts dont l’identité ne peut se définir uniquement de façon intrinsèque ; elle se définit toujours par rapport à l’éco-système dont ils font partie et qui font partie d’eux, et ils se définissent par rapport à leur géniteur. Tout objet se définit, non seulement par ce qu’il dénote, mais aussi par ce qu’il connote” (Morin 2021: 264). Configurado de esta manera, el objeto, para ser entendido, requiere una mirada integral, una mirada dirigida tanto hacia el interior como al exterior, hacia el llamado “mundo circundante”. Queda claro, entonces, que “il cesse d’être une entité auto-suffisante qui peut être comprise et conçue isolément. Il doit être relationé, à l’intérieur comme à l’extérieur, de façon endo et exogène” (Morin 2021: 264).
La imagen estática y abstracta que hasta ahora hemos tenido del objeto es inconsistente porque no respeta en absoluto el objeto real y concreto. Al tomar consciencia de esto, “nous savons désormais que tout ce qui est substantiel, indépendant, clos, intemporel, a-environnemental, a-historique, a-subjetif, a-culturel, a-social, quel que soit l’objet, depuis le caillou lunaire jusqu’à la sonate au clair de lune, est faux” (Morin 2021: 264).
Entonces, ¿cuál es la forma correcta de conocerlo? La respuesta a esta pregunta nos obliga a trazar la nueva forma de alcanzar ese conocimiento que siempre perseguimos.
Esta nueva forma de conocimiento pasa por una conciencia que lleva al reconocimiento de que, si pretendemos conocer una entidad histórica, compleja y autoorganizada, debemos desarrollar una teoría igualmente compleja y autoorganizada e histórica. Esto significa que “en même temps, une mutation profonde s’introduit dans la notion de connaissance. Celle-ci, sous l’effet barbare de la simplification, devenait de plus en plus formelle et creuse en devenant de plus en plus manipulatrice. Elle broyait et brisait, intellectuellement et opérationnellement tout ce qui était totalité concrète, tout ce qui était organisation, tout ce qui était émergence” (Morin 2021: 269).
Los efectos de este proceso de formalización involucran al sujeto de manera total, involucrando también a su ser social. De hecho, el enfoque complejo opera una redefinición en un sentido concreto y constructivo de todo lo que había sido inmovilizado. Reemplaza, de hecho, al ser estático e inexistente para volverse creativo. En conclusión, la complejidad “réhabilite du coup l’idée de connaissance, en cessant de l’arrimer à la manipulation, en cessant de l’identifier à l’arraisonnement” (Morin 2021: 269-270).
En esta perspectiva, el nuevo objetivo, tanto epistemológico como ético, es la comunicación activa con la naturaleza; es establecer una nueva alianza con la naturaleza que no pretenda fragmentarla para dominarla, sino, en todo caso, en cierto sentido, pilotarla: “la connaissance complexe, en s’efforçant de respecter les unités complexes, les articulations organisationnelles, les émergences, est une connaissance qui respecte la réalité qu’elle connait” (Morin 2021: 270). La respeta porque, desde el punto de vista histórico-complejo, “le but de la science n’est plus de commander à la nature, mais de communiquer avec la nature. Non plus de la briser, mais de la guider” (Morin 2021: 270). Pero, para implementar este objetivo, es necesario elaborar una nueva ciencia que dialogue provechosamente con las humanidades y, así, elabore un nuevo método; lo que conduce a etapas que otros volverán a recorrer para completar el camino esbozado en este séptimo volumen de esa obra magna que es El método de Edgar Morin.
Bibliografía
Fourier, Jean Joseph
1822 Théorie analytique de la chaleur. París, Gabay, 1988.
Hegel, George Wilhem
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Morin, Edgar
1977 La méthode 1. La nature de la nature. París, Seuil.
1980 La méthode 2. La vie de la vie. París Seuil.
1986 La méthode 3. La connaissance de la connaissance. París, Seuil.
1986 La méthode 4. Les idées. Leur habitat, leur vie, leurs mœurs, leur organisation. París, Seuil.
2001 La méthode 5. L’humanité de l’humanité. L’identité humaine. París, Seuil.
2004 La méthode 6. Éthique. París, Seuil.
2021 La méthode VII. La méthode de la méthode. Messina, Armando Siciliano.
Prigogine, Ilya (e Isabelle Stengers)
1979 La nuova alleanza. Torino, Einaudi 1993.



