El trabajo social es hoy una disciplina que, aunque evolucionada, tiene una gran herencia de la beneficencia y del asistencialismo. Si a ello le sumamos que el objeto principal de la profesión es principalmente la atención a los colectivos más vulnerables, aquellos que habitualmente “carecen de voz”, nos encontramos con diversos ingredientes que alejan de la reflexión a la práctica profesional del trabajo social. No es habitual que los estudios que sostienen esta profesión estén en continua revisión para conseguir que los y las profesionales del trabajo social intervengan del modo más eficaz. Por ello, detenerse a pensar en qué se ofrece al respecto desde las aulas universitarias es, sin duda, una tarea que merece la pena.
La obra que aquí reseño pretende aportar respuestas a cuestiones como las siguientes: ¿son los contenidos que se imparten en la universidad los idóneos para desarrollar una buena práctica profesional en trabajo social?, ¿está bien formado el alumnado cuando termina el Grado en Trabajo Social para ejercer la profesión de trabajador/a social?, ¿valorarían positivamente los contenidos académicos los y las profesionales del trabajo social? Por lo que a la búsqueda de respuestas a estas cuestiones se refiere, el libro nos permite, como mínimo, reflexionar sobre la mejora de la calidad de los contenidos docentes en el Grado en Trabajo Social de la Universidad de Jaén.
El coordinador del libro, José Luis Solana Ruiz, es doctor en Filosofía y es conocido por su vinculación a la Antropología Social gracias a su producción científica y a su experiencia docente en la Universidad de Jaén. A lo largo de su trayectoria ha ofrecido a la academia profundas reflexiones sobre diferentes colectivos en situación de exclusión social, destacando sus aportes a la investigación y al conocimiento de la prostitución.
En el presente libro, al que podríamos dar el adjetivo de manual de trabajo social, Solana nos presenta a través de cuatro bloques temáticos una recopilación de once capítulos elaborados por varios/as autores/as con contenidos sobre diferentes materias del Grado en Trabajo Social de la Universidad de Jaén.
El primer bloque sirve como presentación de la obra. En él encontramos un capítulo introductorio en el que Solana nos informa del proyecto de buenas prácticas docentes del que el libro es resultado. El autor expone su interés por analizar los contenidos del Grado en Trabajo Social de la Universidad de Jaén a fin de poder contribuir a la mejora de la calidad de estos. Refiere en especial los elementos más relevantes que pueden contribuir a mejorar los contenidos curriculares de varias asignaturas de dicho Grado y, por extensión, a mejorar la práctica profesional del trabajo social.
El segundo bloque, titulado “Práctica profesional y adaptación de contenidos curriculares”, se compone de dos capítulos. En primer lugar, encontramos una traducción de un trabajo de Cristina de Robertis, reconocida especialista en el estudio del trabajo social, donde esta reflexiona sobre la práctica profesional del trabajo social. La autora hace hincapié en la teoría, la praxeología y los componentes y niveles de la práctica profesional, y finalmente define la práctica profesional en sí y señala los elementos que la caracterizan. En segundo lugar, a través del análisis de las entrevistas mantenidas con tres informantes, profesionales del trabajo social con amplia formación y experiencia, se ponen en relieve las fortalezas y debilidades de diferentes asignaturas del Grado en Trabajo Social de la Universidad de Jaén. La opinión de las personas expertas es valiosa, ya que profesionales que conocen la práctica profesional reflexionan sobre la aplicabilidad de los contenidos teóricos.
En el tercer bloque se hace un recorrido por los contenidos curriculares de diferentes asignaturas de disciplinas distintas a la del Trabajo Social, como la Sociología, la Antropología Social, el Derecho y la Estadística. Cada capítulo está dedicando a profundizar en contenidos de cada una de ellas y en la utilidad de estos en la práctica profesional del trabajo social. En el capítulo relativo a la asignatura Estructura Social, la autora, Carmen Rodríguez Guzmán, argumenta sobre la importancia de estudiarla exponiendo contenidos sociológicos que nos ayudan a entender los principales elementos que definen y explican la estructura de nuestras sociedades “occidentales” actuales, otorgando una especial relevancia a las desigualdades de género.
En el texto “Antropología Urbana y trabajo social” José Luis Solana narra experiencias de trabajo social comunitario desarrolladas en algunos barrios de diferentes ciudades de España. Refiere de manera especial a la importancia que el medio (no el medio social, sino también el geográfico y físico) tiene en la vida de las personas. Desde el trabajo social suele obviarse con frecuencia esta cuestión, quizá porque puede parecer que carece de implicaciones sociales, sin embargo, la Antropología Urbana nos recuerda cómo la vida y las experiencias de las personas, los grupos y las comunidades están claramente configuradas e influenciadas por sus entornos. En el siguiente capítulo, “Orígenes y evolución del Estado de bienestar en España”, Ana Belén Gómez Fernández repasa los principales hitos de la construcción del actual Estado de bienestar en España. Señala las iniciativas, tanto gubernamentales como privadas, que han supuesto protección a la ciudadanía, de las que son herederas las actuales leyes y los servicios sociales que intentan y procuran la protección de las personas en diferentes ámbitos, como el laboral y el sanitario. El bloque continúa con un capítulo sobre derecho y trabajo social, en el que Laura Marín Cáceres, a partir de la relación entre las ciencias sociales y las jurídicas, nos detalla algunos de los espacios jurídicos en los que tiene especial importancia la profesión de trabajo social: administraciones de justicia, procesos de adopciones y mediación. Y es que para entender los asuntos jurídicos y para tomar decisiones de índole jurídica es muy importante entender la dimensión social, ya que, de otro modo, aplicar la ley puede ser complejo. A continuación, hay un capítulo sobre las normativas jurídicas relativas al acogimiento, la apatridia y la residencia de los menores inmigrantes, escrito por Rosa María Anguita Ríos y otro en el que Raquel Vela Díaz hace un recorrido por las principales prestaciones no contributivas y, además, insiste en la importancia de tratar el derecho a la protección social desde la profesión de trabajo social, pues, aunque se trata de prestaciones de la Seguridad Social, suele ser actividad del trabajo social acompañar a la población beneficiaria de ellas en la identificación de su situación de vulnerabilidad y en la realización efectiva de sus derechos. En el último capítulo del bloque, Sonia Castillo Gutiérrez expone contenidos sobre estadística y demografía. Se sirve para ello de diversos gráficos con datos de carácter estadístico-demográfico y muestra la importancia de su utilización en la profesión de trabajo social para describir poblaciones.
La obra finaliza con un tercer bloque constituido por un único capítulo que recoge la evaluación que el alumnado de Trabajo Social de la Universidad de Jaén ha realizado del proyecto de buenas prácticas docentes base del libro y de los contenidos revisados en su marco para adaptarlos mejor a la práctica profesional del trabajo social. Además de recoger las positivas opiniones que los/las alumnos/as han expresado sobre el proyecto de buenas prácticas docentes y sobre los contenidos revisados, en el capítulo se hace un interesante recorrido por varios trabajos, como los de John Carpenter, relativos a la especificación de los resultados del aprendizaje en la enseñanza del trabajo social y a los procedimientos para medir dichos resultados.
Enseñanza universitaria y práctica profesional del trabajo social, a pesar de centrarse en exponer un caso concreto, el de los contenidos curriculares de diferentes asignaturas del Grado en Trabajo Social de la Universidad de Jaén, ofrece algunos aportes que pueden hacerse extensivos a otras universidades y a otros grados. En primer lugar, propone un diálogo entre la práctica profesional y los contenidos curriculares de las asignaturas que conforman las titulaciones universitarias, dos ámbitos a veces alejados entre sí. En segundo lugar, ofrece un espacio de reconocimiento a materias que, sin ser centrales para la práctica profesional del trabajo social, son relevantes y necesarias para esta. Y, por último, proporciona un lugar de reflexión sobre la adecuación de los contenidos curriculares a la práctica profesional del trabajo social, tanto al alumnado actual como a profesionales que, en el pasado, como alumnos, se formaron en esos contenidos.
José Luis Solana, con la coordinación de la presente obra, propone un viaje por la experiencia que supone desarrollar un proyecto de buenas prácticas docentes y, además, nos acerca a los contenidos de diferentes asignaturas desde la voz de los/las docentes que las imparten. El libro, al introducir en materias que se desarrollan en las aulas del Grado en Trabajo Social de la Universidad de Jaén, permite que personas ajenas a la profesión de trabajo social puedan aproximarse a esta y que los/las profesionales del trabajo social puedan profundizar y reflexionar sobre los contenidos curriculares que se imparten en la universidad y sobre la aplicabilidad de estos a su práctica profesional.



