Gazeta de Antropología, 2024, 40 (2), recensión 01 · https://hdl.handle.net/10481/94478 Versión HTML
Publicado 2024-07
Ferdinando Mirizzi y Vita Santoro (eds.):
Sassi e memoria. Etnografie per un archivio delle voci.
Matera, Fondazione Matera Basilicata, 2019-Università della Basilicata, 2022.

María Pilar Panero García


RESUMEN
Recensión del libro: Sassi e memoria. Etnografie per un archivio delle voci (Matera, Fondazione Matera Basilicata, 2019-Università della Basilicata, 2022) de Ferdinando Mirizzi y Vita Santoro (eds.).

ABSTRACT
Review of the book: Sassi e memoria. Etnografie per un archivio delle voci (Matera, Fondazione Matera Basilicata, 2019-Università della Basilicata, 2022) by Ferdinando Mirizzi y Vita Santoro (eds.).

PALABRAS CLAVE
patrimonio | dislocación | memoria| historia de vida | identidad urbana
KEYWORDS
heritage | displacement | memory | history of life | urban identity

Ferdinando Mirizzi, catedrático de disciplinas demoetnoantropológicas en la Universidad de Basilicata, y Vita Santoro, profesora de antropología en la misma universidad, coordinan este volumen que reúne parte de los resultados de investigación sobre la “fractura” social que provocó el desalojo progresivo de los barrios de sassi de Matera —de las casas de los antiguos barrios el Caveoso y el Barisano— y el realojamiento de sus habitantes en suburbios de la ciudad y en pueblos construidos durante los años cincuenta y sesenta del siglo pasado tras ras la aprobación de la Ley núm. 619 de 1952 por el gobierno italiano. Este estudio etnográfico nace de un convenio firmado entre el Departamento de Culturas Europeas y Mediterráneas: Arquitectura, Medio Ambiente, Patrimonio Cultural (DiCEM) de la Universidad de Basilicata y la Fundación Matera Basilicata 2019, en el marco de las actividades de desarrollo del proyecto I-DEA.

El libro, que se ofrece en una edición bilingüe en italiano e inglés, se compone de partes bien diferenciadas: una introductoria a cuatro voces en dos prefacios y la introducción propiamente dicha; una segunda con las reflexiones de los profesores coordinadores del libro, Mirizzi en calidad de director de la investigación y Santoro como encargada de la investigación etnográfica sobre la memoria junto a Katia Ballacchino; otra que ocupa el espacio central del libro con los testimonios y fotografías de los entrevistados; una quinta parte con las reflexiones de Francesco Marano y Véronique Ginouvès; y finalmente un epílogo del prestigioso antropólogo Pietro Clemente.

Giovanni Padula, director de la Fundación Matera Basilicata 2019, y Aldo Corcella, director del departamento en el que trabajan los coordinadores firman sendos prefacios. En ellos, el primero, pone en valor el trabajo del equipo de antropólogos de la Universidad de Basílicata con quienes la Fundación Matera Basilicata 2019 desarrolló un trabajo conjunto a partir del expediente de candidatura de Matera a Capital Europea de la Cultura en 2019; mientras que, el segundo, destaca que dicho expediente ha sido un trabajo crucial para el departamento al tiempo que cumple con una de sus misiones radicales, prestar atención a la ciudad y al territorio en el que están. Ambos destacan el archivo de la memoria sobre los sassi, tanto de materiales pasados que están más accesibles, como de un nuevo archivo con las voces, recuerdos y reflexiones de personas que eran niños cuando se produjo el “vaciamiento”. Este material puede ser utilizado como base de diversas disciplinas creativas.

En su introducción los dos coordinadores abundan en lo expresado en los prefacios acerca de la génesis del libro, explican dónde está el archivo, agradecen el trabajo de los colegas antropólogos que escriben y explican de forma clara y concisa la motivación que compartieron con la profesora Ballacchino. Mirizzi y Santoro explican su intención de sumar documentos que den voz a los últimos habitantes de los sassi, por ser testimonios directos que pueden narrar en primera persona los acontecimientos, tanto históricos como humanos, y ampliar los archivos de la ciudad.

“La intención era aportar una contribución adicional, a nivel documental, a la cuestión histórica y humana de los sassi, gracias a la escucha y grabación de múltiples voces y testimonios directos de esta vivencia en una narrativa polifónica y compartida de lo que se podría definir una comunidad de la memoria. Por lo tanto, la fase principal de la investigación implicó una campaña para recopilar historias de vida de testigos privilegiados, casi todos seleccionados entre antiguos habitantes de los sassicon edades comprendidas entre 60 y 90 años aproximadamente, mediante la grabación de entrevistas semiestructuradas y en modo audio-vídeo, destinado a establecer un primer núcleo para un deseado archivo de memorias de la ciudad” (p. 12).

Tras estos textos introductorios que sitúan al lector en el contexto histórico y académico del proyecto se suceden las reflexiones de los tres investigadores que han llevado a cabo la investigación.

Las inicia el profesor Ferdinando Mirizzi que comienza haciendo un recordatorio que, aunque obvio para un antropólogo entrenado como él, conviene tener en cuenta. No se pueden ver los sassi como la representación de un pasado lejano, misterioso e imaginativo de la arcaicidad, porque han sido un espacio histórico en el vivieron hasta 10.000 materanos en unas condiciones de sufrimiento y miseria existencial, es decir, en una injusticia económica con graves consecuencias sociales y psicológicas. El punto de inflexión en la historia se produce después de la Gran Guerra, pero hay otros como el proceso de patrimimonialización que se nutre de varias retóricas (de lo obsoleto, de la vergüenza, de lo arcaico) incluso antes de la elección de Matera como Capital Europea de la Cultura en 2019.

El profesor apela a un uso de la memoria responsable y, sobre todo, de medida humana en el cual la historia se confine en museos y archivos para ponerla en valor y generar legados afectivos y simbólicos. Estos no deben nacer del inconsciente, sino que deben construirse culturalmente desde las instituciones para que sean válidos como historia del pasado y como dispositivos de mediación social en el presente y futuro. Para él, una historia de la vida cotidiana de las gentes es un deber y una necesidad. Es sumamente interesante su punto de vista porque él, se fija también en la vida de las gentes después de vaciar los sassi. La memoria se extiende a la que nace del movimiento a nuevos barrios en la ciudad o en los pueblos. Esta historia no solo es propia e los protagonistas que vivieron este proceso, sino de sus descendientes y, por extensión, de la ciudad y de cualquier ser humano que pueda estar en un contexto sociohistórico parecido. Reivindica la validez, aunque la problemática que plantean es diferente, de los testimonios recogidos actualmente frente a los recogidos en la época del vaciamiento y los años siguiente. Los testimonios de hoy, tratados con rigor etnográfico, nos van a ofrecer otros aspectos de las historias de vida familiares en los que cada generación hace la historia y construye la memoria con lo que se percibe negativo o negativo en cada momento. Recuerda Mirizzi, que la historia no es igual para los viejos arraigados a sus costumbres y modos de vida que para los jóvenes, mucho más flexibles y, en general, proclives al cambio.

Vita Santoro reclama nuestra atención sobre unas ideas que se ha repetido como un mantra: “escándalo etnográfico” y “cliché de la vergüenza”. Para ella este estereotipo fijado mediados del siglo pasado por las clases intelectuales y políticas no es la única lectura posible sobre los sassi. Lo sucedido en Matera al respecto forma parte de la campaña general de redimir a grandes áreas del sur de Italia de la miseria y el atraso. Explica que, simplemente, este caso se toma por emblemático, aunque el caso ya había sido denunciado antes por personalidades como Carlo Levi, mientras los espectadores cercanos miraban para otro lado. 

Sin embargo, a partir de 1960 se cambia el rumbo y los sassi, ya vaciados, dejan de ser una vergüenza para ser monumentos que se deben conservar. La profesora utiliza en su explicación el concepto foucaltiano de heterotopia por ser un lugar capaz de generar dimensiones afectivas y temporales, de crear vínculos con el pasado mediante reinvenciones y resignificaciones. Hoy día estos barrios históricos, antes masificados por obra de la miseria, se han gentrificado por obra de la mercantilización y el turismo cada vez más masivo que cosifica el pasado.

Santoro da una panorámica del ayer y el ahora, pero centra su mirada en el momento de la dislocación física y social de sus habitantes con los traslados a nuevos barrios. En estos también surgió la marginación urbana y, además, se interrumpieron lazos sociales consolidados y se fragmentaron sus voces, que se dispersaron por la ciudad. El proyecto buscó trabajar en ello recuperando parcialmente la conciencia crítica de comunidad de memoria que implementara la enorme cantidad de literatura y otros documentos conservados en archivos sobre este periodo histórico.

A partir de estas directrices Santoro desmonta algunos tópicos acerca de los sassi como el de la solidaridad de barrio y cuestiona algunas ideas acerca de lo fue hegemónico y subalterno, sobre la idea de los últimos habitantes de la “vergüenza”, sobre la idea de resistencia, etc.  Para ella el reconocimiento de estas historias de vida sirven para recomponer la memoria con todas sus contradicciones y con su fragilidad.

Kattia Ballacchino nos ofrece muchos detalles acerca del método empleado por el equipo para trabajar en la historia social, pero abstrayéndose de las retóricas modernas que se centran en la marginalidad y sufrimiento superados. El trabajo se centró, como detalla muy bien, en entrevistas a protagonistas del desalojo con edades comprendidas entre los 70 y los 100 años para explicar los sentimientos y emociones, pero también muchos aspectos de la vida popular en los sassi y en las nuevas viviendas. Estas se realizaron con una cámara profesional para que las voces se relacionaran con la expresión corporal y gestual de los entrevistados que se estimularon con fotografías, visitando su antigua vivienda en el Caveoso o en el Barisano. Hace una apreciación muy interesante sobre el uso de la voz plural sassi, que se refiere a un conglomerado turístico y apenas diferenciado, frente a la voz en singular, sasso, para referirse a un lugar concreto dentro del barrio. Cierra su reflexión ilustrándose sobre la idea de barrio en el sassoy en barrios modernos urbanos y periféricos en la ciudad de los sassi.

A continuación, incorporan centralmente un extracto a modo de declaración de las 54 entrevistas realizadas en su mayoría de forma individualizada, aunque hay algunas dobles y una triple. Los extractos se acompañan de la fotografía de los informantes y de un código QR con el que se puede descargar la un avance de aproximadamente un minuto con subtítulos en inglés. Las entrevistas completas en vídeo están archivadas en la página web de la etnomedioteca y pueden verse previa petición; las versiones sonoras están archivadas en la página web de la Fonoteca de Marsella. Esta parte del libro se llama “Testimonios” pues en ella los informantes, que han contado su historia dentro de una familia, nos ofrecen datos acerca de las creencias, la política, la economía, la educación, las relaciones familiares, la amistad, la reciprocidad, etc. en la que vivieron antes de la llegada de toda la “modernidad”.

Tras esta parte Francesco Marano, profesor en la Universidad de Basilicata, aporta otra reflexión sobre algunos aspectos contradictorios de la vida en torno a los sassi: son una comunidad estética que se decanta para obviar los aspectos negativos; son una comunidad patrimonial que reconstruye narrativamente objetos del pasado; y son una red cuasi parental unida por lo sucedido a sus habitantes. Estas tres circunstancias generan una nostalgia de la proximidad física y sicológica en la que se vivía en los sassi antes del vaciamiento, basada en la reciprocidad y en compartir alimentos, tareas, ocasiones y ceremonias comunes, cuidados e incluso una lactancia solidaria. Esta nostalgia se personifica en un plato pobre de subsistencia, la crapiata, cocinado a base de restos de legumbres y cereales, que se recrea como base de la comensalidad en un contexto festivo el primero de agosto. A través de la fiesta se imagina un mundo cohesionado y uniforme, que es una idealización nostálgica del pasado.

Véronique Ginouvés, archivera en la Casa Mediterránea de las Ciencias Humanas (MMSH) en Aix-en-Provence, reflexiona acerca de la complejidad de la fonoteca que alberga voces como las de los informantes entrevistados en este proyecto. Esta ingeniera especialista en archivos de Investigación y Humanidades Digitales lo considera ejemplar. En primer lugar, por el rigor en la recogida, y, después, por el uso de varios formatos para su conservación en la Universidad de Basilicata y en el MMSH con la autorización de los entrevistados. Se espanta al tópico de que las palabras vuelan, pues estas pueden ser escuchadas y utilizadas en un archivo vivo sobre la memoria de Matera equiparable a otras memorias.

Cierra el volumen la voz autorizada de Pietro Clemente, presidente honorario de la SIMBDEA, que parte de un reconocimiento, que comparte con el profesor Ferdinando Mirizzi, de que Matera es una especie de centro de la antropología cultural italiana. Esto, según ellos, se debe a que  allí recalaron los grandes outsiders Carlo Levi, Rocco Scotellaro y Rocco Mazzarone. Además, fue objeto de estudio de los fundadores de los estudios universitarios demo-etnoantropológicos Ernesto De Martino, Giovanni Battista Bronzini, Gianni Bosio y Alberto Marto Cirese. Destaca los estudios de Fritz Friedmann y Tullio Tentori sobre los sassi, sobre su evacuación y rehabilitación.

Clemente hace un recorrido por su trabajo museístico en el sasso Caveso, lugar del Museo Demoetnoantropologico dei Sassi di Matera y de las oportunidades académicas perdidas. Celebra que tras el fracaso del proyecto con motivo de la capitalidad europea se haya reactivado el archivo de las voces de la memoria con horas y horas de grabaciones densas, vivificadoras de experiencias. Sin embargo, apunta que sobre estas también debemos hacernos preguntas y calibrar hasta qué punto la memoria se desgasta cuando está dislocada en el espacio, en el tiempo.

Ferdinando Mirizzi y Vita Santoro nos ofrecen un libro sobre la necesidad de que las comunidades pongan en valor los recuerdos y las experiencias, aun cuando estas se refieran a un mundo caduco que se quiera superar. Para ellos la “redención” no puede privar a los grupos de construir una memoria comunitaria que sea socialmente útil. Clemente, en su epílogo, también recuerda la tradición de una antropología socialmente comprometida que se asocia a Matera y a los intelectuales vinculados a la región. Estamos ante un estudio de caso sobre cómo las instituciones deben ser también agentes para la construcción de una memoria de la historia cotidiana, compañera de la historia de los grandes hechos. La suma de ambas libera a los grupos de pesadas digestiones de los relatos que identifican a las comunidades y las conectan con el pasado y el porvenir.


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