Gazeta de Antropología, 2018, 34 (2), artículo 00 · http://hdl.handle.net/10481/70180 Versión HTML
Recibido 3 diciembre 2018    |    Aceptado 10 diciembre 2018    |    Publicado 2018-12
Presentación. Filosofía y antropología, homenaje a Pedro Gómez
Presentation. Philosophy and anthropology, homage to Pedro Gómez







RESUMEN
Pedro Gómez García se jubiló como Catedrático de la Universidad de Granada en octubre de 2016. El presente número de Gazeta de Antropología está dedicado a él, con el fin de rendirle homenaje por su destacada trayectoria profesional como profesor, investigador y gestor universitario. Las actividades docentes e investigadoras de Pedro Gómez se han movido siempre entre la Filosofía y la Antropología, en temas fronterizos entre estos dos campos académicos; temas que, además, él ha abordado con metodologías y enfoques epistemológicos propios de uno y de otro de esos campos disciplinares. Es por ello que este monográfico incluye artículos de filósofos y de antropólogos sociales que se ocupan de temas (los mitos y los ritos, la antropología compleja de Edgar Morin, el impacto social y cultural de las cibertecnologías, las religiones, el islam en particular) que son objeto de estudio tanto por la Filosofía como por la Antropología Social y Cultural, y que han sido objeto de interés para Pedro Gómez, sobre los que él ha escrito, investigado e impartido docencia.

ABSTRACT
Pedro Gómez García retired as Professor at the University of Granada in October 2016. This issue of the Gazeta de Antropología is dedicated to him, in order to pay tribute to him for his outstanding professional career as a professor, researcher and university manager. The teaching and research activities of Pedro Gómez have always moved between Philosophy and Anthropology, on border issues between these two academic fields; issues that, in addition, he has approached with methodologies and epistemological approaches typical of one and the other of these disciplinary fields. That is why this monograph includes articles by philosophers and social anthropologists who deal with topics (myths and rituals, Edgar Morin's complex anthropology, the social and cultural impact of cyber technologies, religions, Islam in particular) which are the object of study both by Philosophy and by Social and Cultural Anthropology, and which have been the object of interest to Pedro Gómez, about which he has written, researched and taught.

PALABRAS CLAVE
Pedro Gómez | Filosofía | Antropología | Universidad de Granada
KEYWORDS
Pedro Gómez | Philosophy | Anthropology | University of Granada


Un recorrido por la carrera académica de Pedro Gómez: de la maestría tradicional a la innovación informática (por José Luis Solana)

El 1 de octubre de 2016 Pedro Gómez García se jubiló como Catedrático del Departamento de Filosofía II de la Universidad de Granada. El hecho de que la publicación de este número homenaje a él no haya coincidido con su jubilación, coincidencia que hubiese sido lo deseable y apropiado, se ha debido a que Pedro Gómez no se consideraba (ni se considera) merecedor de ningún homenaje. Y no por un pecado de falsa modestia. Quienes lo conocemos sabemos que no adolece de esa falta. Pedro es, ciertamente, una persona humilde y modesta, pero su carencia de vanidad y de presunción es real (la profesora Remedios Ávila, en su contribución a esta presentación, destaca este aspecto de la personalidad de Pedro Gómez) y ello constituye una virtud en alguien con tan meritoria trayectoria profesional (basta con señalar que se ha jubilado con la categoría de catedrático de universidad, como referí al principio, y, además, con seis sexenios de investigación, el máximo que puede obtenerse en la universidad española).

Pedro Gómez rehusaba el presente homenaje alegando que él no ha hecho más que cumplir con sus obligaciones e intentar hacer lo mejor posible su trabajo. Tiene razón. Pero solo en parte; pues, aunque hacer lo debido nada tenga de supererogatorio, ello no le resta valor, máxime cuando, como ha sido su caso, se intenta cumplir con las obligaciones con voluntad de excelencia y con un alto grado de compromiso institucional. La insistencia de varios colegas de su Departamento consiguió que, finalmente, cediese y aceptara que se le homenajeara con un monográfico de la revista que él, de manera prácticamente ininterrumpida, dirige desde 1982.

Cordobés de origen, Pedro Gómez se licenció en Filosofía, en 1971, en la Universidad Complutense de Madrid y se doctoró, en 1975, en la Universidad de Granada con una tesis, dirigida nada más y nada menos que por don Pedro Cerezo, titulada La antropología estructural de Claude Lévi-Strauss. Ciencia, filosofía, ideología. La tesis obtuvo la máxima calificación de sobresaliente cum laude, con todo merecimiento (para comprobar su elevada calidad puede leerse el libro al que unos años más tarde dio lugar). Con su tesis, Pedro Gómez se convirtió en uno de los máximos expertos, no solo nacionales, sino mundiales, en la obra y el pensamiento de quien está considerado como uno de los antropólogos sociales más importantes e influyentes de la segunda mitad del siglo XX (me refiero, obviamente, a Claude Lévi-Strauss).

En 1974 Pedro Gómez comenzó a impartir clases en la Licenciatura de Filosofía de la Universidad de Granada, como profesor adjunto de universidad interino del Departamento de Filosofía de dicha institución. Desde entonces, toda su carrera profesional, como docente e investigador, la desarrolló en la universidad de la ciudad de la Alhambra. En diciembre de 1984 adquirió la condición de profesor titular de universidad y en mayo de 1996 la de catedrático de universidad.

Ha desarrollado la gran mayoría de su docencia en los estudios de Filosofía de la Universidad de Granada, en los que ha impartido materias de antropología general y filosófica, historia de la filosofía moderna y contemporánea, teoría del conocimiento y epistemología, y filosofía de la religión.

Ha investigado y publicado sobre varios temas, entre los que pueden destacarse los cinco siguientes, en relación a los cuales referiré algunas de sus publicaciones más relevantes:

1) La antropología estructuralista de Claude Lévi-Strauss. Mención especial merece aquí su fundamental obra La antropología estructural de Claude Lévi-Strauss. Ciencia, filosofía, ideología (Tecnos, Madrid, 1981).

2) La religión popular y fenómenos socioculturales muy ligados a esta, como las fiestas populares y el curanderismo, en el marco de la cultura popular andaluza. Esta ha sido la línea de trabajo más importante de Pedro Gómez y en la que ha realizado sus investigaciones de corte etnográfico (véase posteriormente el texto del profesor Rafael Briones). Entre sus frutos destacan los siguientes libros: Religión popular y mesianismo. Análisis de la cultura andaluza (Universidad de Granada, Granada, 1991), Fiestas y religión en la cultura popular andaluza (Universidad de Granada, Granada, 1992), El curanderismo entre nosotros (Universidad de Granada, Granada 1997), Las estructuras de lo simbólico. Perspectivas sobre la cultura popular andaluza (Comares, Granada, 2005).

En esta línea de trabajo ha dirigido y desarrollado varios proyectos de investigación financiados por distintos organismos: Estudio etnográfico-antropológico de la zona de Los Guájares: el ciclo festivo anual (Fundación Machado, 1984-1986) y Rituales populares: fiestas religiosas y profanas en la provincia de Granada (Universidad de Granada y Casa de Velázquez, 1985-1988); a los que hay que sumar los que ha capitaneado y llevado a cabo con su grupo de investigación, el Laboratorio de Antropología Cultural, en el marco de las convocatorias PAI de la Junta de Andalucía: Análisis de la cultura popular andaluza: la religión popular (1988-1989), Análisis de la cultura popular: el curanderismo (1990-1993) y Análisis antropológico de la cultura popular (1995 y 1997).

3) Revisión y análisis crítico de la noción de identidad cultural, del seudoconcepto de etnia y de las ideologías racistas, etnicistas y nacionalistas. Entronca en buena medida con esta línea de trabajo el proyecto de investigación Sujeto, identidad e interculturalidad en un marco social pluralista. Perspectivas antropológicas y filosóficas, subvencionado igualmente por la convocatoria PAI (denominada luego PAIDI) de la Junta de Andalucía, que Pedro Gómez realizó durante varios años (entre 2000 y 2012) con su grupo de investigación Antropología y Filosofía (grupo que sucedió al anteriormente referido, al Laboratorio de Antropología Cultural). El libro Las ilusiones de la identidad (Cátedra, Madrid, 2001) es uno de los resultados más sobresalientes de esta investigación.

4) La epistemología y la antropología complejas de Edgar Morin. Destaco aquí su libro La antropología compleja de Edgar Morin. Homo complexus (Universidad de Granada, Granada, 2003), excelente introducción a las teorizaciones antropológicas de Edgar Morin; obra en la que una de las muchas virtudes intelectuales de Pedro Gómez, su refinada capacidad para la síntesis y la claridad expositiva, alcanza elevadas cotas.

5) El islam. Tema al que se ha dedicado durante los últimos años y sobre el que, ya jubilado, sigue con intensidad investigando, impartiendo conferencias  y publicando. En esta reciente línea de investigación, en poco tiempo y merced a su inagotable interés intelectual, su laboriosidad y sus habilidades con la informática, ha editado un excelente libro, Los dilemas del islam. Mirada histórica, riesgos presentes y vías de futuro (Comares, Granada, 2012), y, además, ha puesto en funcionamiento una web impresionante (quien tenga el gusto se asomarse a ella comprobará que el calificativo en absoluto es excesivo): Religión a debate. Sobre las religiones, en particular el islamismo (https://religion.antropo.es/index.html). Pocas ciberpáginas de carácter académico sobre el islam hay tan completas, bien estructuradas, organizadas, con tantos materiales (estudios, artículos, noticias, libros, vídeos, enlaces) interesantísimos y de libre acceso. Esta web habla elocuentemente por sí misma de las múltiples virtudes que Pedro Gómez atesora. Constituye, además, un auténtico regalo para las personas interesadas en la religión islámica. No cabe más que agradecer a Pedro Gómez la generosidad que muestra al poner a disposición de todo el mundo (“en abierto”) esta estupenda ciberpágina.

A los proyectos de investigación referidos al hilo de sus cinco principales temas o líneas de trabajo, hay que sumar su participación en los proyectos de investigación ¿Conflicto o alianza de civilizaciones? La nueva sociedad del conocimiento ante la crisis de valores, la globalización y la multiculturalidad (2007-2010) y Las pasiones y la naturaleza humana: razón, creencias y emociones en los conflictos de valores (2011-2014), ambos dirigidos por la profesora Remedios Ávila Crespo, el primero subvencionado por la Junta de Andalucía y el segundo por el Ministerio de Ciencia e Innovación del Gobierno de España.

Y a los 5 libros como autor y los 4 como coordinador o director ya citados, hay que añadir más de una treintena de capítulos de libros y más de ochenta artículos en revistas. Muchos de estos textos son de gran calidad e interés. Obviamente, no es cuestión aquí de copiar o citar la totalidad de su extenso currículum. Este puede consultarse a través de Internet, por ejemplo en la nítida y bien estructurada web que, vinculada a Google Académico, él ha creado (https://pedrogomez.antropo.es), en la cual, además, puede accederse a la gran mayoría de sus trabajos. Me limito a señalar algunos de los trabajos de Pedro Gómez que me parecen de mayor interés y que versan sobre temas distintos a los ya señalados en sus cinco principales líneas de trabajo:

– Su serie de tres artículos críticos sobre la antropología occidental: “Para criticar la antropología occidental” (Gazeta de Antropología, números 3, 4 y 5, 1984-1987), los cuales son parte de los resultados del proyecto de investigación Subjetividad, razón y etnocentrismo, que, concedido y financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia, Pedro Gómez desarrolló entre 1980 y 1981.

– Sus textos sobre el proceso de globalización, entre ellos “La sociedad mundial y sus turbulencias estructurales”, incluido en el libro, coordinado por quien escribe, Con Edgar Morin, por un pensamiento complejo. Implicaciones interdisciplinares (Akal, Madrid, 2005, pp. 89-125).

– Sus clarificadores textos sobre el parentesco, cuya lectura aconsejo a quienes quieran introducirse en este tema y comprender su terminología técnica; por ejemplo, “El parentesco como sistema en la interfaz bio-cultural”, publicado en el compilatorio Complejidad y ciencias sociales (Universidad Internacional de Andalucía, Sevilla, 2013, pp. 195-230) y en el número 27 de Gazeta de Antropología.

Por otra parte, Pedro Gómez se ha desempeñado también con pericia en actividades de gestión universitaria.

Fue miembro fundador de la Asociación Granadina de Antropología, de cuya directiva formó parte. La asociación, constituida en octubre de 1982, tenía como objetivos la promoción de la investigación en antropología social, cultural y teórica, y la difusión del conocimiento antropológico.

Ha sido miembro de la Asociación Andaluza de Antropología, entre julio de 1987 y octubre de 1996. Con sede en Sevilla, la asociación tenía como finalidad impulsar la investigación y difusión de la antropología social y cultural, especialmente en el ámbito de la Comunidad Autónoma de Andalucía.

Durante varios periodos, entre 1988 y 1997, fue miembro de la Comisión Andaluza de Etnología, organismo dependiente de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

Formó parte del consejo asesor de la revista Demófilo. Revista de Cultura Tradicional, entre los años 1994 y 2000, y es, desde marzo de 2005, miembro del consejo asesor de la revista Pensamiento. Revista de Investigación e Información Filosófica, publicada por la Universidad de Comillas (Madrid).

Durante dos periodos (entre 1989-1991 y 2004-2009) desempeñó el cargo de Director del Departamento de Filosofía de la Universidad de Granada.

Ha sido Director del grupo de investigación Laboratorio de Antropología Cultural (desde 1989 hasta 1999) y del grupo de investigación Antropología y Filosofía (desde 2000 hasta 2016).

Y por último, cómo no, desempeñó un papel fundamental en la creación de Gazeta de Antropología, revista que ha dirigido desde sus inicios y que en octubre de 1998 tuvo el acierto de convertir en una de las primeras revistas de Antropología Social en formato digital, online. No me extiendo sobre este mérito del Pedro Gómez “informático”, pues de él se ocupa con suficiencia Miguel Moreno en su contribución a esta presentación. Solo añado aquí que en 2015 fundó otra revista, Ensayos de Filosofía (https://www.ensayos-filosofia.es/), lo que muestra la capacidad de emprendimiento de Pedro Gómez.

He tenido la fortuna de relacionarme con Pedro Gómez como alumno (durante mi licenciatura en Filosofía en la Universidad de Granada), como doctorando (fue el director de mi tesis doctoral) (1), como miembro del Laboratorio de Antropología Cultural y del grupo de investigación Filosofía y Antropología, como colaborador de Gazeta de Antropología y –de manera paralela en todos estos casos, salvo cuando fui su alumno– como amigo. En todas estas relaciones he podido constatar las múltiples virtudes de Pedro Gómez y he tenido la suerte de poder aprender de ellas.

Como alumno, he de destacar la perfecta organización de sus clases; la calidad, el interés y el rigor de los contenidos de estas; su trato siempre amable y respetuoso; su amplio conocimiento tanto de los clásicos de la filosofía y de la antropología social como de los planteamientos más actuales de ambas disciplinas (fue él quien nos dio a conocer la obra y el pensamiento de Edgar Morin, primero, en la asignatura Antropología de primer curso, donde utilizaba materiales de El paradigma perdido, y, luego, en la asignatura Teoría del Conocimiento, de tercero, en la que, entre otros textos, leímos y estudiamos Ciencia con consciencia).

Como director de tesis, Pedro me dejó plena libertad, que yo trabajase a mi ritmo y avanzase en función de mis intereses intelectuales. Nunca me impuso nada; y ahí estaba siempre que lo necesitaba. Su ayuda, su apoyo y los vistos buenos que le iba dando a los textos que yo producía fueron fundamentales para mí, sobre todo en la parte final de la redacción de la tesis.

Como miembro de sus grupos de investigación, siempre me sorprendió muy positivamente el modo como Pedro Gómez asumía y desempeñaba el liderazgo. Su liderazgo nunca ha estado basado (como sí ha sido el caso del de otros) en la ocupación de posiciones de poder desde las que repartir beneficios académicos (plazas de profesor entre otros), en la imposición de teorías ni en la exigencia de adscripciones ideológicas. Ha estado basado, sencillamente, en su excelente formación de base, en su saber hacer y en sus múltiples capacidades (asunción de responsabilidades, trabajo, organización, iniciativa, facilidad para el aprendizaje por cuenta propia). En definitiva, en el respeto merecido y no el temor a sus posibles represalias. Persona tímida, circunspecta y recatada, incluso retraída, y por ello, en principio, reacia a asumir liderazgos, no ha tenido más remedio que asumirlos, ante la insistencia de sus colegas, quienes se lo hemos demandado porque conocíamos sus dotes intelectuales y los beneficios que estos reportarían al grupo en su conjunto. Pedro Gómez no solo nunca ha aspirado a tener discípulos (no digamos ya adeptos o secuaces), sino que –creo– no ha querido tenerlos. No va con su personalidad, ni con su modo de entender el trabajo intelectual y las relaciones sociales. Sí, lógicamente, colaboradores, colegas, compañeros de trabajo; y sí, por supuesto, amigos.

Dos virtudes más de Pedro Gómez que me parecen dignas de encomio: su actitud intelectual crítica y su valentía para sostener sus análisis frente a cualquier intento de imposición teórico-ideológica. Pedro es de los que se niegan rotundamente a comulgar con ruedas de molino y a cualquier tipo de componenda teórico-ideológica. De ahí sus controversias y disputas con la conceptuación esencialista de la identidad nacional, el nacionalismo etnicista, las mistificaciones del islam y las delirantes legitimaciones izquierdistas del islamismo.

Se le ha recriminado a Pedro Gómez la mordacidad de algunos de sus análisis. Más allá de la validez de esta recriminación y de que sus análisis críticos puedan o no compartirse, lo que creo que nadie puede negar es que su actitud crítica se rige por el respeto a las normas del debate civilizado, el respeto a la persona del oponente, la fundamentación empírica, la precisión conceptual y el rigor argumental. Además, la actitud crítica de Pedro Gómez está siempre abierta al diálogo y a la discusión, al intercambio de ideas y de puntos de vista. Eso sí: Pedro no está dispuesto a ceder ni a retroceder ante falacias argumentales ni ante ideologías con pretensión de cientificidad; y mucho menos aún ante descalificaciones, represiones o amenazas. No pocas veces ha nadado a contracorriente, y a contracorriente sigue braceando.

Determinados círculos universitarios esgrimen una actitud crítica en el análisis de los fenómenos socioculturales que parte de la férrea asunción de posicionamientos y de dogmas ideológico-políticos (en lugar de partir de un esfuerzo de distanciamiento científico en aras de la consecución de la mayor objetividad posible); que se sostiene (o intenta sostenerse) en los arenosos cimientos de la imprecisión y del confusionismo conceptual, la tergiversación de la realidad y la selección sectaria e interesada de los datos; y que, además, para emponzoñar aún más los a veces mefíticos y morbosos ambientes universitarios, va acompañada de displicencia, enemistad, hostilidad, amenazas y venganzas, incluso de acciones contra la libertad de pensamiento, investigación, expresión y cátedra (escraches, vituperios e infundios en redes sociales, censura de actos académicos o boicoteo de estos mediante acciones agresivas). Por desgracia, esta actitud crítica ha ido in crescendo en la universidad española durante los últimos años, de manera paralela al incremento del poder del populismo político y de determinados ismos radicales que predican, sermonean y actúan en nombre de “la izquierda” y que en verdad presentan derivas de carácter claramente totalitario (2). La actitud crítica de Pedro Gómez, por afilada y cortante que pueda llegar a ser, se encuentra en los antípodas de esta actitud crítica inquisitorial.

Pedro Gómez es un intelectual, un docente y un investigador “a la antigua usanza”. Quiero decir con ello que ha adquirido, mantenido y quintaesenciado las virtudes comúnmente ligadas a la formación tradicional y que esta proveía. Tiene un amplio y preciso conocimiento de los textos y de los autores clásicos de su disciplina y de los temas sobre los que investiga. Es un lector profundo y perspicaz; y un magnífico escritor, de estilo sobrio y perspicuo. Muestra capacidad de síntesis y de argumentación, facilidad para transitar de los datos a las teorías y viceversa (para conectar lo empírico y lo teórico). Pero, a diferencia de lo que suele ocurrir con intelectuales con este perfil, nunca ha sido un apocalíptico tecnológico (por utilizar en este contexto la clásica categoría de Umberto Eco), en especial con respecto a la informática, tecnología que desde la invención de la imprenta y tras esta es la que mayor impacto ha tenido (está teniendo y tendrá) en el ámbito de la educación. Muy al contrario, Pedro Gómez ha sido un auténtico pionero en la utilización de las tecnologías informáticas de la información y la comunicación.

Unas tecnologías que seguimos denominando tópicamente como “nuevas”, cuando ya no lo son tanto, si bien sí que lo eran, y mucho, cuando Pedro Gómez tuvo la valentía de enfrentarse a ellas de manera autodidacta. Hoy, la pedagogía progre vende el “aprender a aprender” como el sumun de la renovación de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Con su autodidactismo, Pedro Gómez muestra con contundencia lo poco o nada de novedoso que semejante “innovación” pedagógica tiene: el saber aprender ha sido siempre una de las capacidades o aptitudes (competencias hay que llamarlas ahora, en la neolengua seudopedagógica) adquiridas y puestas en acción por los mejores docentes, investigadores y estudiantes de cualquier institución académica.

No pocos profesores con excelente formación tradicional (“a la antigua usanza”) no han conseguido asumir plenamente, quizá por la edad, el uso y la aplicación de las tecnologías informáticas en la docencia, la investigación, y la producción y difusión de conocimiento. Algunos hasta militan en el bando de los apocalípticos. En el otro polo, nos encontramos con profesores e investigadores universitarios jóvenes que manejan con suficiencia o maestría las referidas tecnologías y saben sacarles provecho, pero que presentan importantes déficit en su formación de base (desconocen los textos fundamentales de su disciplina, incluso los de sus supuestos ámbitos de investigación; apenas dedican tiempo a la lectura; su cultura general es exigua) y en sus habilidades intelectuales (les cuesta leer libros extensos, o sencillamente libros, y si de leer textos en alguna lengua extranjera se trata, mejor ya ni hablar; no escriben correctamente, cuando no simplemente fatal). Algunos, militantes extremos del bando de los integrados (recurro de nuevo a las categorías de Eco), hasta creen que su entrega incondicional a los medios informáticos les permitirá soslayar el arduo trabajo que les supondría adquirir unas virtudes intelectuales tradicionales que no se procuraron en su debido momento, durante su periodo de formación universitaria. Qué ilusos.

A diferencia de esas dos modalidades de profesorado universitario, Pedro Gómez conjuga tanto las mejores virtudes del profesor e investigador “a la antigua usanza” (virtudes, a mi juicio, imprescindibles, imperecederas, irrenunciables, “clásicas”; hoy en día, por desgracia, menoscabadas, incluso denigradas…, y así nos va) como las nuevas competencias realmente útiles para el desarrollo y la mejora de la docencia, la investigación y la difusión y transferencia de conocimiento en las actuales sociedades globalizadas e informatizadas.

 

Pedro Gómez: maestro e impulsor de investigaciones antropológicas (por Rafael Briones)

Pedro, querido “amigo y maestro” en tantas cosas. Me agrada la idea de poder decir algo públicamente sobre cómo te veo y te he vivido en mi convivencia contigo sobre todo en el trabajo intelectual en la Antropología Social. Son tantas las cosas de las que te hablaría… Elijo algunas y aun así estoy seguro de que no podré encontrar las palabras adecuadas para expresar la experiencia vital tan rica vivida contigo.

Muchas son las coincidencias biográficas que me hacen identificarme vitalmente con Pedro y que, por ello, han convertido mi relación con él en una experiencia de cercanía, trato intenso y vivencia de emociones diarias e intensas. Los dos somos cordobeses y hemos seguido en Córdoba y en Granada una formación intelectual igual. Sobre todo desde la década de 1980, nuestra relación se ha incrementado en cercanía e intensidad en Granada, en nuestra vida de trabajo e investigación en su universidad y también en una serie de actividades comunes de nuestras familias; hemos compartido durante varios años muchas iniciativas y momentos intensos con nuestras esposas y nuestros hijos e hijas. Este fondo de complicidad emocional ha tenido una gran repercusión en nuestras tareas antropológicas comunes. Ha sido una forma de conciliar nuestras experiencias intelectuales de docencia e investigación con el mundo familiar y social.

Quiero empezar por decir que si me identifico con Pedro no es porque seamos parecidos en carácter y porque tengamos las coincidencias de las que acabo de hablar. Pedro y yo somos muy diferentes en carácter y en gustos. Pero esto no ha sido obstáculo para que, mutuamente, nos hayamos  apreciado y respetado en nuestras diferencias y hayamos sido capaces de colaborar en varias investigaciones antropológicas llevadas a cabo juntos sobre diferentes temas (estudio de la cultura popular, de la religión popular, de las fiestas en la provincia de Granada, de la medicina popular centrada sobre todo en el  curanderismo de la provincia de Granada, entre otros). Y, con esta actitud mutua en nuestra relación, nuestras diferencias se han convertido frecuentemente en “complemento” de aquello que a cada uno nos faltaba. El resultado ha sido, pues, muy enriquecedor, como satisfacción personal y por los resultados obtenidos: nos gustaba trabajar juntos tanto cuando salíamos a hacer trabajo de campo para recoger materiales etnográficos como cuando en reuniones analizábamos los materiales recogidos y los elaborábamos para presentarlos en congresos o para publicarlos. Por dar un ejemplo, cuando hicimos juntos el trabajo de campo en la difícil investigación sobre los curanderos en la provincia de Granada, nos repartíamos el trabajo en función de lo que cada uno de los dos sabía y podía hacer mejor: yo solía dar la cara, entrometerme y provocar con mis preguntas a los informantes o entrevistados la información buscada; Pedro, en retaguardia, observaba muy atentamente y, dado que nuestros informantes no siempre querían ser grabados, iba anotando de manera clara, completa y sintética todo lo importante para nuestros objetivos. Así, por ejemplo, logramos entrar en la cueva del Santo Manuel, el curandero del Molinillo en Huétor Santillán, algunos de cuyos seguidores, que la custodiaban, dificultaban su acceso a los visitantes; asomados a la cortina que nos impedía entrar en la cueva donde el curandero yacía en un jergón tapado por una manta, pudimos hacerle una entrevista con la que logramos bastante información, a pesar de que Manuel no paró de decirnos que no quería hablar porque no se fiaba de los periodistas y de los que se parecen a ellos.

Otra experiencia parecida de trabajo de campo difícil y complejo con informantes que tienen reservas a ser entrevistados la tuvimos hace ya algunos años con Esteban, el joven curandero de Baza. Pasamos con él un fin de semana en Baza, en la romería que el curandero organizaba y sigue organizando en una aldea cercana a Baza, el primer fin de semana del mes de agosto, con una procesión de la “Virgen de la Soledad y el Niño Perdido”; en esta especie de aldea de cuevas abandonadas, en las inmediaciones de la Fuente de la Teja, Esteban, según nos dijo, por aparición y revelación de la Virgen, compró un terreno y edificó una capilla que es el destino de esta romería para una  estancia de la tarde y noche del sábado y del domingo hasta el comienzo de la tarde. Asistimos los dos el sábado y el domingo y estuvimos observando en su desplazamiento hasta la ermita los aires rocieros que la romería tenía en sus vestimentas y en sus canciones con letras adecuadas al escenario concreto. Presidía la procesión, tras la imagen, Esteban con su túnica morada y una especie de báculo, animando el cortejo con canciones, palmas y vivas. Llegados a la ermita comenzó la fiesta en los alrededores, al tiempo que, dentro de la ermita, no faltaba la gente rezando en privado o cada cierto tiempo rezando un rosario dirigido por el curandero. Esteban nos conocía ya anteriormente por haberse dejado entrevistar, pero en esta ocasión hablamos mucho más con él, pidiéndole algunas explicaciones y ampliaciones de lo que veíamos y oíamos. También aquí nos repartimos el trabajo, como he dicho anteriormente. Pedro hizo un magnífico reportaje de fotos y videos. Yo andaba tras Esteban para hacerle una entrevista en profundidad. Me dijo que la haríamos al día siguiente, mientras se quejaba de no poder celebrar una misa, ya que se lo había pedido repetidamente a los curas y no habían querido. Por eso se contentaba con rezar rosarios. Me alegró saber que íbamos a poder tener grabada una entrevista al día siguiente. Lo que yo no me esperaba era algo que iba a convertirse en un hecho único en nuestra experiencia de antropólogos: una de las entrevistas más peculiares que he hecho en mi experiencia de trabajo de campo y que en mis clases he referido frecuentemente para ilustrar los avatares y la necesaria creatividad del oficio de antropólogo. Cuando me acerqué a Esteban a media mañana del domingo para ver dónde nos colocábamos para estar tranquilos durante la entrevista, me dijo que íbamos a hacerla en el altar frente a la capilla que estaba llena de personas. Yo no me lo creía, pero vi que iba en serio; cogí mi grabadora y me fui para el altar y Pedro se fue para el fondo de la capilla para tomar fotos y grabar en video desde una perspectiva que dominaba toda la concurrencia. La iglesia estaba llena de gente. Cuando íbamos a empezar y la gente me vio en el altar con la grabadora y a Pedro con el video empezó a gritar protestando por nuestra presencia: “¡Fuera, fuera, fuera!, ¡periodistas!”. Ante el clamor de la masa enfurecida, Esteban con sus manos empezó a calmarlos y a pedir silencio. Terminó diciendo: “Estos hombres no son periodistas. ¡Son antropólogos!”. Los fieles respondieron ante las palabras contundentes del curandero: “¡Aaaahhhh!”. Se produjo públicamente un refuerzo de nuestra identidad que bien nos habíamos merecido frente a los periodistas; porque estos, el día anterior, habían asaltado a Esteban y a la romería a la salida de Baza, con preguntas provocadoras, intentando sacarle declaraciones sensacionalistas sobre la noticia-bulo que se había corrido en los últimos días de que el curandero había causado problemas en la vista a algunos de sus seguidores al decirles que miraran al sol para ver una aparición de la Virgen. Tras esta presencia corta de los periodistas, estos se fueron y los antropólogos seguimos con el curandero y sus seguidores para observar, hablar y estar con ellos participando en sus rituales, sus rezos y su fiesta hasta el domingo por la tarde.

Mi intensa y profunda relación con Pedro ha sido también muy satisfactoria y motivante para mi dedicación a la Antropología. Y quiero resaltar que, dentro de la masificación, el anonimato y la burocracia de los estudios universitarios, que no facilitan la relación personal de los profesores con los alumnos, en los casos de alumnos con ganas de aprender y que acudían a las tutorías de Pedro, este se entregaba a ellos plenamente con una habilidad especial para promover en ellos un sentido crítico y un ansia de conocer aquellas capas de la realidad  que no están a la vista en lo psicológico, lo social y lo mental, las estructuras profundas que él ha aprendido a buscar en su familiaridad con Claude Lévi-Strauss. El Pedro que puede dar la impresión de frío y distante en las relaciones de la vida diaria se transforma en la relación docente e investigadora y muestra una pasión contagiosa por la verdad, un entusiasmo que contagia y motiva, sin que falte una dosis alta de sentido del humor, de realismo y de capacidad de disfrutar en el quehacer investigador. Podríamos los dos contar –y en algunas ocasiones las hemos contado– anécdotas jocosas, que nos hacían reír mientras íbamos en busca de nuestros informantes para entrevistarlos. Mi experiencia creo que podría ser testimoniada por algunas personas que consideramos a Pedro como un maestro.

En mis lecturas de textos de antropólogos y en mi docencia de historia de la antropología, con frecuencia he pensado y declarado que el talante y perfil de Pedro como antropólogo me recuerda a uno de los creadores de la antropología francesa: Marcel Mauss (1872-1950), sociólogo, sobrino, discípulo y colaborador de Émile Durkheim, que es considerado como uno de los “padres de la etnología francesa”. Mauss, al contrario de lo que sucede, por ejemplo, con Malinowski, llevó a cabo pocos estudios de campo (solamente estuvo en una misión a Marruecos). Por contraste, teóricamente, Mauss trató de analizar las realidades en su totalidad, en especial por medio de su famosa categoría de análisis del “hecho social total” que desarrolló exhaustivamente aplicándola a gran cantidad de materiales etnográficos producidos por etnógrafos anteriores a él, pero que muchos de ellos se habían reducido a hacer meras descripciones sin análisis teórico alguno (3).

Este talante maussiano lo hemos visto en Pedro todos los que hemos investigado con él o aquellos que lo han leído. Mauss fue formador de muchos antropólogos que eran enviados a otras culturas para hacer trabajo de campo y poder redactar tesis y etnografías. Y desarrolló con ellos una gran habilidad pedagógica, hasta el punto de que, aunque no había experimentado demasiado el trabajo de campo, se atrevió a escribir un Manual de Etnografía para esos antropólogos franceses en formación. Este perfil lo veo cuando recuerdo y analizo los grupos de investigación que Pedro ha dirigido. Sus aportaciones tanto teóricas como metodológicas han sido numerosas y significativas para los participantes en los grupos de investigación constituidos en el seno del Laboratorio de Antropología, iniciado y dirigido por él a lo largo de los años. La habilidad de Pedro para elaborar “cuestionarios” y otros recursos para ir recogiendo y clasificando los materiales del trabajo de campo es grande; ahí están sus cuestionarios completísimos y exhaustivos para  el “estudio de una comunidad”, para el “estudio de una fiesta”, del “ciclo vital”, de un “curandero/a”, de un “cliente de curandero” y de otras temáticas por él estudiadas o propuestas a los alumnos para que recogieran materiales. Estaba convencido de que, al ir a mirar la realidad y estar en contacto directo con esta, para contarla (“hacer una etnografía”), había que tener muy claro desde la teoría antropológica lo que es la realidad en su complejidad para poder ver componentes culturales. También Pedro ha provisto a la tarea antropológica de herramientas y formas de trabajo para conocer mejor las culturas y sociedades de los humanos. Y este maestro también ha sido pionero de la introducción de la antropología social en el ámbito universitario de Granada. Ya antes de que la disciplina de la Antropología Social y Cultural fuese reconocida como disciplina oficial en España, Pedro, en sus clases de antropología filosófica enseñaba esta disciplina. Y desde el Departamento de Filosofía fue reuniendo a diferentes personas de otras disciplinas (historia, periodismo, filosofía, teología, enfermería) que estábamos interesados por la aproximación antropológica. Yo mismo, recién terminados mis doctorados en teología y en antropología de las religiones en París en 1979, fui invitado a participar en el grupo de investigación que él dirigía y, posteriormente, me animó a que convalidara mis doctorados porque la Universidad de Granada iba a sacar la licenciatura en Sociología en la que habría plazas para las asignaturas  de antropología; así fue como en 1990 entré en la Universidad de Granada como profesor asociado para enseñar Antropología Social y Cultural. Como miembros del grupo de investigación, empezamos a asistir juntos a las reuniones y a los congresos de antropología de Andalucía. Quiero mencionar como un evento fundacional en la antropología granadina el I Congreso de Antropólogos Andaluces que tuvo lugar en Jerez de la Frontera en 1982 bajo el auspicio de la Junta de Andalucía, y que fue la presentación del grupo granadino a los antropólogos andaluces; allí tomamos contacto e iniciamos relaciones con algunos antropólogos, sobre todo sevillanos, de la Universidad de Sevilla, con la Comisión Etnológica de la Junta de Andalucía y con la Fundación Machado. En la Comisión y la Fundación acabadas de referir, Pedro y yo mismo fuimos nombrados representantes de la provincia de Granada y durante algunos años participamos activamente en ellas. Desde allí pudimos tomar parte los dos en la concesión de ayudas para la investigación etnológica. Esta tarea de participación en las instituciones fue otra de las actividades que he compartido con Pedro y que me ha enriquecido enormemente. Fue también en Jerez donde tomamos la decisión los cuatro granadinos asistentes de constituirnos en Asociación Granadina de Antropología y de sacar la revista Gazeta de Antropología. Esta revista, que se ha ido renovando y recalificando notablemente en su fondo  y forma a lo largo de los últimos treinta y seis años es obra de Pedro casi en su totalidad. Es una de sus grandes aportaciones a la antropología andaluza y nacional, y ha sido reconocida ampliamente por sus colaboradores y lectores como la primera revista de antropología que optó por la digitalización. Desde el grupo de investigación son también varias las publicaciones que Pedro ha producido como editor o director y que han sido a lo largo de los años la manera de transmitir y divulgar los resultados de las diferentes líneas de investigación llevadas a cabo en el Laboratorio; porque Pedro, en su gestión del grupo, no imponía un solo tema en el que trabajaran todos los miembros del grupo, sino que procuraba que las diferentes líneas de investigación pudieran ser situadas en un tema más general o que sobre un solo tema se pudieran desarrollar diversas perspectivas. Ha sido llamativo su poder de convocatoria y su capacidad de hacer convivir la diferencia, ambas cosas hechas posibles por un respeto y aprecio de lo que cada persona pudiera aportar al grupo.

Y, para terminar mi esbozo de la semblanza del Pedro docente e investigador que he presentado, quiero referirme a un rasgo que en ocasiones se manifiesta en él, en la manera de mostrarse o de ser visto por los que tratan con él. Pedro tiene una  tendencia y un talante de “ojo crítico” que no se contenta con las verdades superficiales o con categorías teóricas poco analizadas críticamente; busca siempre temas que se convierten en tópicos y que se dan rápidamente por sentados para desmontarlos y purificarlos, porque no se dan tan cual en la realidad. Por poner un ejemplo, son conocidos sus textos sobre la “identidad”, o sobre la visión demasiado buenista que se tiene actualmente sobre el islam. Este ojo crítico, a veces, toma un aire provocador en un deseo de hacer reaccionar a las personas o grupos que lo leen o discuten con él. Pienso que con frecuencia no se sabe interpretar adecuadamente esta manera de analizar las realidades por parte de Pedro. Las personas se sienten, a veces, agredidas, juzgadas o menospreciadas por sus afirmaciones. Y no creo que sean esas sus intenciones. Ya he dicho y lo reafirmo: si se toma su intención como no quedarse en la superficie de las cosas y se toman sus análisis como una manera de desmontar o deconstruir la realidad para conocerla mejor, el diálogo con Pedro puede ser muy fecundo, sin dar pie a sentirse agredido, sino a agradecer que, para conocer mejor la realidad, nos brinde su capacidad de penetrar en las cosas y su búsqueda de una visión profunda. Al menos así yo lo he vivido en mi convivencia y colaboración con él. Y por eso doy testimonio agradecido.

 

Autonomía y compromiso con el libre acceso a la producción académica (por Miguel Moreno)

En esta presentación de este monográfico dedicado a Pedro Gómez quisiera destacar un aspecto que en su momento fue un acierto de él como director de Gazeta de Antropología y del Consejo de Dirección vinculado al grupo de filósofos y antropólogos granadinos que la pusieron en marcha en 1981, considerada la evolución posterior de la industria editorial especializada en la difusión de la producción académica e investigadora. Cuando Gazeta de Antropología se editaba en papel, las dificultades para consolidar un soporte financiero estable que permitiera afrontar sin sobresaltos los costes de su edición en papel requerían un continuo mendigar de apoyos institucionales que podrían cuestionar la independencia de contenidos y enfoques, en un contexto culturalmente poco dado a la innovación y ajeno al peso que por entonces ya tenían los estudios etnográficos y la antropología cultural en otros países (4).

La decisión clave fue adaptar la revista para su difusión en soporte electrónico, inicialmente en CD y poco más tarde en formato html para su acceso en línea. Tras un meritorio esfuerzo autodidacta, el director de Gazeta de Antropología se dotó de las herramientas necesarias para alojar tanto el histórico de artículos publicados como el contenido de cada nuevo volumen semestral en un servidor de Internet y ponerlo gratuitamente a disposición de todo usuario interesado, sin limitaciones de acceso físico. Además de probar con diversas aplicaciones y programas para simplificar las tareas más rutinarias, fue preciso estudiar el diseño de las secciones y el modo de articular la segmentación de contenidos, metaetiquetas, herramientas para facilitar la indexación de contenidos en buscadores y bases de datos, actualización según la evolución de estándares de compatibilidad y seguridad —incorporando, por ejemplo, el código handl para ajustar años más tarde los contenidos a los requerimientos técnicos de repositorios institucionales universitarios—, etc.

Quien conozca algo del asunto reconocerá que se trata de una tarea ímproba. Numerosas revistas científicas y medios de difusión académica experimentaron discontinuidades importantes cuando cambiaron del papel al formato electrónico. En muchos casos, no encontraron los medios necesarios para costear el trabajo de adecuación de contenidos ya publicados en papel y facilitar el acceso en línea al histórico de archivos. En lo que concierne al histórico de contribuciones publicadas en Gazeta de Antropología, fue su Pedro Gómez quien asumió personalmente el esfuerzo de adecuación de los contenidos publicados desde el primer volumen a los requerimientos técnicos de la plataforma más reciente. Además de exigente en cuanto a tiempo de aprendizaje y cualificación continuos, esta tarea obliga a depurar criterios acerca de cómo evolucionará la difusión en soporte electrónico y a optar por diversos estándares y modelos de acceso a los contenidos.

Pedro Gómez optó por el soporte abierto, bajo licencias creative commons (CC BY-NC-ND 3.0 ES) (5) y Gazeta de Antropología ha conseguido mantener su independencia como canal de difusión académica, a través del cual el dominio púbico (pro-común) se enriquece con los contenidos de cada nuevo volumen publicado. Esto significa que dichos contenidos se pueden compartir, copiar y redistribuir en cualquier medio o formato, con la única salvedad de reconocer adecuadamente la autoría e indicar si se han realizado cambios (que en ningún caso pueden modificar la licencia original para justificar su uso con finalidad comercial ni permiten la remezcla o difusión del material modificado).

Quienes utilizan hoy plataformas de apoyo a la docencia como Moodle conocen de sobra qué problemas plantea la inclusión o el manejo de contenidos protegidos con otros tipos de licencia en dichas plataformas, aun tratándose de materiales y recursos publicados en editoriales externas por el propio docente a cargo de la asignatura en la que los va a utilizar. Este asunto introduce el debate sobre el papel que desempeñan en el panorama cultural las agencias de gestión de derechos de autor como SGAE y CEDRO, sus criterios de gestión interna y el modo de condicionar el acceso a la cultura y el conocimiento a través de las instituciones educativas. Pero excede el alcance de mi contribución, centrada en los cauces formales de difusión de la producción científica. Y sobre esto quisiera añadir algo más.

La infrafinanciación crónica de la investigación en España, agravada como efecto de los recortes impuestos al rebufo de la Gran Recesión, ha intensificado el debate acerca de los criterios para elegir los cauces adecuados de difusión de los resultados de investigación y de la producción académica en su conjunto; en particular, cuando las agencias estatales involucradas en la gestión de la I+D competitiva decidieron prorratear las exiguas partidas presupuestarias en función del número de solicitudes, de modo que a cada grupo investigador con una propuesta decente —es decir, que cumpliera los requisitos mínimos para obtener financiación— le correspondiera algo, por insignificante o ridícula que fuese la cantidad. 

Hablamos, por ejemplo, de 14.000-18.000 euros para grupos de 10-12 investigadores, como única financiación para desarrollar actividad investigadora en un periodo de 3-4 años. Por supuesto, sin que disminuyan los requisitos curriculares para conseguir la ayuda ni se rebajen los objetivos recogidos en la memoria científica, lo que limita el margen de actividades posibles, en la práctica, a un solo evento académicamente relevante que conlleve desplazamiento del equipo completo. Resultará imposible renovar equipamiento, adquirir material bibliográfico y pagar inscripciones en congresos internacionales de prestigio. Si algo queda, apenas dará para costear traducciones o revisiones de algún paper en inglés y cubrir sus costes de edición y maquetación, que serán incluso mayores si optamos por una licencia Open Access, para permitir el acceso de terceros al mismo sin necesidad de suscribirse a la revista.

Al desplome en los recursos imprescindibles para desarrollar investigación básica y aplicada de calidad entre 2011 y 2017 le siguieron otros efectos que han distorsionado terriblemente la posibilidad de planificar de un modo razonable la carrera científica de decenas de miles de investigadores. Entre los más graves, la rescisión de contratos vinculados a proyectos y la disminución de las cuantías destinadas a retener o estabilizar al personal investigador que termina su formación pre y posdoctoral, en paralelo a la práctica desaparición de los programas para reincorporación de doctores o atracción de talento y profesionales extranjeros cualificados.

Mientras la financiación destinada al factor humano se ha reducido drásticamente, así como la necesaria para el mantenimiento de equipos e infraestructura científica, los costes asociados con la edición y difusión de la producción investigadora a través de cauces de calidad no han dejado de aumentar. En muchos casos, a los gastos de supervisión y pulido de estilo de los originales en inglés –los cuales pueden ser objeto de diversas modificaciones en el proceso de revisión por pares– es preciso añadir los 1.200-1.400  dólares por la maquetación y procesado del artículo que exigen los editores de muchas revistas de prestigio. En el contexto actual, este capítulo presupuestario fácilmente supera un tercio del promedio de financiación obtenida por el 20-30% de los grupos de investigación en Humanidades y Ciencias Sociales, por ejemplo. Y los recortes destinados a revistas científicas y medios de difusión institucional vinculados a las universidades o a los centros de investigación no han hecho más que agravar esta dependencia de grupos editoriales e intermediarios externos, provocando la desaparición de revistas consolidadas o dejando su sostenimiento en manos de altruistas abnegados.

Contribución al dominio público y sostenibilidad financiera resultan hoy objetivos sumamente ambiciosos, referidos a los medios que difunden la producción académica e investigadora. Pero sustentar un modelo de negocio en el trabajo meticuloso de quienes están profesionalmente obligados a desarrollar una actividad investigadora solvente en paralelo a sus dedicaciones docentes y cargas burocráticas, obligados además a revisar y supervisar el trabajo de otros colegas, y a pagarse de su bolsillo los costes de edición de su propia investigación, sin recibir en la mayoría de los casos recompensa alguna por las publicaciones correspondientes a varias décadas de trabajo, constituye inequívocamente un esquema surrealista de sumisión a las reglas del mercado. Estas benefician desproporcionadamente a un grupo de actores —en su mayoría con la escala y dimensión suficiente para condicionar tanto nichos de mercado como criterios de calidad e índices de impacto—, en detrimento de quienes hacen el trabajo que mayor cualificación y esfuerzo requiere.

Siempre ha sido importante elegir los cauces para difundir la producción académica e investigadora. Cuando Erasmo de Rotterdam optó por difundir sus ideas directamente a través de algunas de las mejores imprentas de su época, en lugar de hacerlo enseñando en aulas a las que solo algunos privilegiados de la nobleza y del clero tenían acceso, tenía una perspectiva clara sobre cómo democratizar el acceso a la cultura y el conocimiento con los mejores medios de su época.

En la nuestra, ya no basta decantarse por el soporte electrónico y el acceso abierto siempre que sea posible. Es preciso tener una perspectiva más sofisticada sobre los modelos de negocio que condicionan o restringen a medio y largo plazo el acceso al conocimiento y a la cultura. En muchos casos, el mantra del emprendimiento se ha traducido en importar ingenuamente modelos de patrocinio y mecenazgo que socavan la autonomía para desarrollar con libertad la investigación y el esfuerzo de clarificación reflexiva. Esa libertad siempre es menor cuando en alguna fase del proceso se interponen intermediarios con ánimo de lucro, a menos que se trate de una participación técnica o intelectualmente cualificada e imprescindible en el proceso.

Las instituciones que administran los fondos públicos disponibles para desarrollar el núcleo de actividades en las que se sustenta la producción científica e investigadora deberían velar por asegurar la independencia y carácter abierto de los medios a través de los cuales se difunde, como un aspecto clave para optimizar el impacto de la investigación en el ámbito estatal y europeo. La Comisión Europea especifica que el acceso abierto mínimo debe incluir la posibilidad de leer los documentos en formato electrónico, descargar e imprimir tales trabajos. Pero  sugiere a los autores retener sus derechos de explotación, aplicando licencias de uso Creative Commons a sus artículos de investigación, para permitir otras reutilizaciones como la copia, distribución y minería de estas publicaciones (6).

La política editorial de Gazeta de Antropología garantiza el acceso abierto a todos los contenidos y resultados de la investigación financiada con dinero público, disponibles en su plataforma. Considero que fue un acierto de Pedro Gómez, como director, y del Consejo de Redacción, dado que una difusión más amplia y ágil de los contenidos siempre beneficia a la comunidad investigadora y al conjunto de la sociedad, además de impulsar la visibilidad de la investigación europea y de facilitar a los actores con menos recursos el acceso a las últimas publicaciones. Este aspecto adquiere especial relevancia cuando se tiene constancia de numerosos casos en los que la publicación de ciertos estudios en revistas con costes de edición importantes se hizo ocultando conflictos de intereses relevantes para interpretar las conclusiones y los resultados (7).

 

Pedro Gómez y la reivindicación de la figura de la mujer (por Remedios Ávila)

Mi artículo del presente monográfico sobre Filosofía y Antropología está dedicado, obviamente, a Pedro Gómez. Desde que lo conocí en el curso 1973-1974, mi relación con él ha pasado por estadios y formas diferentes. Al principio fue mi profesor de prácticas en el segundo curso de Comunes en la Facultad de Filosofía y Letras de Granada en la asignatura de Historia de los sistemas filosóficos, que impartía el profesor Pedro Cerezo. Por aquel entonces un flamante doctor en Teología y Filosofía impartía para sus alumnos un seminario sobre estructuralismo. Eran los últimos tiempos de la dictadura franquista y la aplicación del método de aquel joven profesor de veintitantos años al llamado “Espíritu del 12 de febrero”, sostenido por el entonces presidente Arias Navarro, promovió un intenso debate entre los estudiantes de aquel curso y llenó de aire nuevo el enrarecido ambiente de aquellas aulas un tanto sombrías.

Una década más tarde y desde el año 1983 era yo la que volvía a Granada con mi recién estrenado doctorado en la Universidad Complutense de Madrid y desde entonces fuimos colegas del Departamento de Filosofía en la Universidad de Granada. Entre los años 1989 y 1992 trabajamos codo con codo, él como director del departamento y yo como secretaria. Desde entonces y hasta ahora se ha ido tejiendo un vínculo estrecho de amistad, al menos así lo siento yo. Como director de departamento, como profesor, como colega y como amigo, he tenido ocasión de contemplar de cerca y de admirar sus cualidades, que no detallaré, pero que me gustaría resumir señalando su inteligencia, su sentido del humor y el gusto por el trabajo bien hecho. Digo poco si digo solo que echo mucho de menos su ausencia del departamento en los dos últimos cursos.

Me gustaría haber contribuido a este homenaje con un estudio de temática cercana a la suya, pero nos movemos en diferentes ámbitos y he querido dedicarle algo que tiene más que ver con mis propios intereses que con los suyos. No obstante, me ha sido de mucha utilidad releer algunos trabajos suyos que tienen que ver con mi trabajo sobre la figura de Antígona y he tenido muy presente, entre otros, uno que habla sobre la muerte desde la perspectiva de la vida. De alguna manera me ha servido de inspiración para aproximarme a la obra de Sófocles y “dar la vuelta” a la interpretación de los juegos funerarios que Antígona reclama y ver en ellos una suerte de celebración de la vida.

Por lo demás, hay otra cosa que quiero destacar de la mano de esta reflexión sobre Antígona a propósito de Pedro Gómez. Se trata de una obra que reivindica la figura de la mujer; y yo he constatado muchas veces, y así lo comentaba con muchos compañeros, que, en un mundo de hombres y en tantas ocasiones de vanidades masculinas, pocas veces he encontrado a alguien tan falto de presunción y de engreimiento y con un trato tan exquisito y extraordinariamente igualitario. También para estas palabras tendrá él un divertido gesto de ironía.

 


 

Notas

1. Además de dirigir mi tesis, Pedro Gómez ha dirigido la tesis El debate de las implicaciones científicas, éticas, sociales y legales del proyecto Genoma Humano. Aportaciones epistemológicas (1996), de Miguel Moreno Muñoz (en la actualidad profesor de Filosofía de la Universidad de Granada), y ha codirigido la tesis La franja de Caprivi en el Estado de Namibia: ¿Etnicidad, regionalismo o proyecto nacionalizante? (2009), de Ester Massó Guijarro (en la actualidad profesora de Antropología Social de la Universidad de Granada).

2. Orientación totalitaria “de izquierdas” que en modo alguno es nueva ni puede causar extrañeza (a mí, al menos, no me la causa). En primer lugar, porque a lo largo de la historia no han sido pocos los movimientos sociopolíticos de liberación (o pretendidamente tales) que han generado ramas autoritarias, dispuestas incluso a aniquilar a sus ramas hermanas (dos botones de muestra, de los varios que podrían tomarse de la mercería izquierdista: la eliminación de los trotskistas por los estalinistas y la de los messalistas por el FLN argelino). Y, en segundo lugar, porque, en línea con lo anterior y como la historia igualmente prueba, el totalitarismo y los planteamientos antiliberales y liberticidas que lo caracterizan han brotado y se han ramificado tanto en la derecha como en la izquierda sociopolíticas: Hitler y la Alemania nacional-socialista (nazi), Stalin y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) marxista-leninista son dos elocuentes ejemplos –socialistas– de ello.

3. Esta metodología de análisis la propone magistralmente en su obra más citada, El ensayo sobre los dones. Razón y forma del cambio en las sociedades primitivas (1924; Tecnos, Madrid 1979), que es, sin duda, una de las obras de referencia de la Sociología y la Antropología. La importancia de Mauss en la antropología francesa radica en que aportó teoría y metodología; convenció a los etnógrafos de que había que cuidar la manera de acercarse a los fenómenos socioculturales y de hablar de estos, en un primer tiempo, conviviendo con el fenómeno en el trabajo de campo y, en un segundo tiempo, retirándose para el análisis que permitiera contarlo intentando no quedarse en la superficie, sino ahondando en sus capas o estructuras profundas. Todo un programa que será compartido posteriormente por otros maestros de la antropología (Malinowski, Radcliff-Brown, Franz Boas) y que, posteriormente, será el protocolo de formación de otros antropólogos.

4. La precariedad de los inicios puede constatarse en la presentación del primer número (http://www.gazeta-antropologia.es/?p=3916), donde se indica lo siguiente: “La publicación de Gazeta de Antropología no se atendrá a una periodicidad fija: Esperamos que sea al menos anual, o semestral, dependiendo de diversos azares, intelectuales, sociales y económicos. Los próximos números incluirán una sección de noticiario antropológico y otra de recensiones bibliográficas.– Para poder continuar adelante, nos es imprescindible contar con la colaboración de organismos públicos e instituciones preocupados por el acervo cultural de estas tierras. Sin su mecenazgo resultarán frustrados tantos proyectos concretos como van surgiendo: recopilaciones etnográficas, análisis teóricos, museos de tradiciones populares, publicaciones…”.

5. Véase https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es.

6. Véanse los criterios del programa Horizonte 2020 (cláusula 29.2 del Grant Agreement) y las recomendaciones de la Comisión en 2012 (https://tinyurl.com/4wy537dx), incorporadas a los criterios de gestión de la financiación estatal de la I+D (https://tinyurl.com/yz5xh78z). Véase también el art. 1, c-viii y art. 55 de https://tinyurl.com/y8zb7xbt.

7. Véase S. Peiró y otros, “La declaración del conflicto de intereses en las publicaciones científicas. ¿Tiempo para las luces y los taquígrafos en la trastienda de la investigación financiada por la industria?”, Gaceta Sanitaria, nº 14 (6), 2000, pp. 472-481. https://doi.org/10.1016/S0213-9111(00)71915-7.


Gazeta de Antropología